4 sept 2013

40-13. BALCON DE PILATOS POR CECUTAR Y LA ABUELA. 4-9-2013.

La Abuela y el Balcón de Pilatos desde el Plan de Igüés.

Pista al plan de Igués, Ladera Este y Punta Cecutar, Collado Cecutar, Valle Norte y Cima de la Abuela, Corredores del Sudoeste y Balcón de Pilatos. Descenso por las Espedregueras y Plan de Igués.
04-09-2013.
Salida 08 h. Llegada15 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del balcón de Pilatos procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Cada vez que marchamos al monte con los ojos abiertos aparecen nuevas perspectivas que, tarde o temprano, tratamos de materializar de alguna manera. El día que visitamos la Brecha de la Abuela quedamos apalabrados  para hacer aquella punta que nos quedaba tan cerca y tan lejos para las pocas ganas de mi chica  y mis muchas intenciones de reconocer la zona en condiciones.

            Hay 4 de Septiembre de 2013 nos vamos por ese tajo con la intención de reconocer todo el contrafuerte de Punta Plana que arranca al sur desde el Barranco Cecutar.

            Tenemos llave de la Pista de Acumuer y tras recorrer con el coche los primeros 6 kilómetros aparcamos en el Desvío del Plan de Igués a 1390 metros de altitud. Son las ocho y media de una mañana deliciosa con una temperatura envidiable.

            La pista que ha sido repasada por las máquinas al igual que la principal del valle ha pasado a estar infernal a decentilla pero nosotros dejamos aquí el coche y nos vamos pista adelante en dirección este y en suave ascenso. Tenemos 4 kilómetros por delante para comprobar que el terreno, aparentemente al menos, está bastante seco y queda muy poca hierba.

            La pista asciende a la vez que gira al nordeste, siempre por la orilla derecha del barranco Cecutar para dejarlo enseguida muy hondo. Subimos tranquilamente y a la sombra de la mañana lo que no impide que entremos en calor.


            Van a ser las nueve y media cuando alcanzamos la entrada al Plan de Igués a 1750 metros de altitud. Allí están Punta Sastre, Balposata, Peña Gabacha, Pico Retona de Zarrambucho, Peña Parda… todo al este. Al oeste nuestro objetivo.

            Giramos al oeste e iniciamos el ascenso por un praderío lleno de cardos, enebros rastreros y merenderas. Se trata de una suave ladera  un tanto alomada y pastada por el ganado que se va elevando paulatinamente en busca de pastos ventilados pues la mañana es ciertamente cálida. Con el sol en la espalda ascendemos tranquilamente mientras contemplamos los paredones que se alargan hacia el norte.


            A las diez alcanzamos la amplia y plana Cima de Punta Cecutar situada a 2056 metros de altitud. Más al oeste se alarga la alomada y llena de verdura Cima de Paris de Cuello.

La Sur de la Abuela desde Cecutar.

            Contemplamos un paisaje relleno de azules y neblinas hacia el sur pero nuestra vista se va a los paredones de la Cara Norte de la Abuela que, por cierto, tienen un corredor bastante abordable como comprobaremos posteriormente desde la cima.

            Desde la Brecha de la Abuela contemplamos el vallecillo situado al norte de la peña pero nuestro interés radica en encontrar un imaginado acceso en la base de la arista oeste.


            Enseguida iniciamos el descenso en dirección norte para alcanzar el amplio collado situado a 1996 metros de altitud y desde allí iniciamos un flanqueo en suave ascenso en busca de un corredor que tiene que permitir el acceso al valle situado al norte, justamente en el final de la arista oeste.

            No tendremos que ascender ni siquiera 100 metros  y enseguida nos llegamos al inicio del mismo que muy tendido y escalonado permite el tránsito del ganado que subirá a pastar el valle colgado. También, un poco más al oeste hay una zona de placas calizas fisuradas y acostadas por las que podríamos ascender.


            En la base del corredor recogemos un poco de té de roca ya que este año no hemos ido a buscar con lo que se nos va media hora y seguidamente, por el corredor nos introducimos en el pastizal que rellana la base del vallecillo situado al norte de la Abuela.

Valle suspendido en la Norte de la Abuela.

            El valle que se eleva en dirección este está lleno de flor de nieve un tanto pasada y lo ascendemos primero hacia la Brecha de la Abuela pero tan pronto como se quiere colar el sol nos acercamos a la pared norte del pico para seguir subiendo a la sombra.


            Nos dará el sol cuando alcanzamos la arista que enlaza la Brecha de la Abuela con la cima del pico tras atravesar un consistente gendarme. Desde allí quedan una treintena de metros fáciles en una ladera bastante descompuesta que se sube por cualquier parte.


            Nosotros lo hacemos por las inmediaciones de la arista alcanzando la Cima de la Abuela situada a 2350 metros de altitud cuando son las once de la mañana.

            Hacemos algunas fotos, contemplamos tanto Punta Cecutar como el Plan de Igués que es de dónde venimos y nos sentamos a almorzar.

Camino a Balcón de Pilatos.

            Veinte minutos después, nos conocemos de memoria los paredones de la Sur del Balcón de Pilatos que hemos contemplado sobradamente durante el almuerzo.

            Descendemos el casquete somital del pico por el mismo camino y seguidamente continuamos en dirección norte por la arista hasta faldear el diente por el punto bajo de la travesía, una treintena de metros por debajo de la Brecha de la Abuela.

            Desde allí proseguimos el faldeo de la arista sin siquiera acercarnos a la brecha  en busca de un par de herbosos corredores que rompen las paredes del Balcón de Pilatos un poco al oeste de la arista.

La Brecha de la Abuela y la Abuela por el oeste.

            Atravesamos una pedrera de calizas ocres en muy suave ascenso hasta que alcanzamos un dorso herboso que se eleva paulatinamente y nos introduce en el corredor situado más al oeste. Por el otro también se puede subir.

            El corredor se encuentra muy bien escalonado en su parte inferior y se llena de verdura en la superior a la vez que se amplía y se acuesta. Nos permite una subida cómoda y sencilla que nos deposita en un rellano herboso y de nuevo lleno de flor de nieve que atravesamos en dirección norte en busca de una pequeña rampa herbosa asentada en medio de una enorme pedrera de calizas claras que se va encumbrando en busca de las paredes superiores del balcón de Pilatos.


            El zócalo calizo cuenta con un corredor por el que originalmente pensábamos subir ya que está muy acostado pero en vistas de que los materiales son muy inestables decidimos alcanzar las paredes al oeste del mismo para utilizar unas gradas estables que nos permiten un ascenso más cómodo en dirección noroeste.

Balcón de Pilatos.

            De esta manera alcanzamos el corredor cuando se acuesta y se allana conformando el enorme altiplano kárstico situada al sur de Puerto Rico y la Pala.


            Allí giramos al sur y suavemente alcanzamos la Cima del Balcón de Pilatos situado a 2593 metros de altitud. Son las doce y diez y nos ha costado diez minutos menos de lo calculado.


            Hacemos algunas fotos una de ellas incluye las dos marmoleras más conocidas del Pirineo tras la arista que conforman Punta Plana, Tríptico, Sin Nombre, Capullo y Telera; contemplamos Punta Pala, Puerto Rico y Peña Retona e iniciamos el descenso de llano.


            No vamos a volver deshaciendo el camino que ya conocemos. Es más interesante encontrar otro que nos permita alcanzar las Espedregueras sin llegarnos hasta Punta Plana, antes de alcanzar el barranco Ruda Saso por el que también se podría bajar.

Vertiente Oeste de Telera.

            Avanzamos hacia el norte al borde de los paredones que conforman la Este del Balcón de Pilatos buscando algún corredor que permita desmontarnos de los mismos.

            Prospeccionamos un primer corredor bajo el que hay una manada de rebecos al sol y que ponemos en fuga y proseguimos al norte hasta que las paredes pierden potencia.


            Tomamos un pequeño gendarme adosado a la pared que nos sirve de escalón y un diedro de cuatro metros que nos permite alcanzar con facilidad la pedrera por debajo de la pared, e iniciamos un largo faldeo  por debajo de las mismas, en suave descenso y en dirección sur para retornar al enorme corredor que desciende de la Brecha de la Abuela hasta el Plan de Igués.


            Alternando travesías de pedreras descompuestas e inestables con descensos de tramos que intentamos patinar nos tiramos un buen rato sabiendo que en ningún momento veremos impedido el avance, pero tampoco disfrutaremos de casi ningún tramo cómodo. Es una travesía no demasiado gratificante, más bien pestosa que nosotros hacemos por costumbre. Los fuera de camino suelen tener estas cosas.
Vertiente Este de la Brecha de la Abuela.

            Un buen rato después alcanzamos el corredor que baja de la Brecha de la Abuela. Es incómodo pero nos acerca al Plan de Igués al que llegaremos buscando los más altos retazos de pradera alpina para introducirnos posteriormente  entre los cardos que salpican profusamente el praderío. El coche de la mañana sigue allí al final de la pista.


            Son las dos menos cuarto cuando tomamos la pista del Barranco Cecutar para abajo.

Merendera montana en Plan de Igüés.

            Un cuarto de hora más tarde junto a la pista y a la sombra de unos pinos nos sentamos para echar un bocado. Enseguida baja el coche. Es Antonio Miranda y Enrique Tensino que bajan de la parte alta de las Espedregueras. Entre bocado y charrada se nos hacen las tres.

            Es un poco tarde para el programa que tiene mi chica y decidimos bajarnos con ellos hasta el lugar donde se encuentra nuestro coche con lo que recuperaremos un cuarto de hora.  Hemos liquidado nuestro proyecto tras chuparnos 1325 metros de desnivel.

            A las cuatro y cuarto estamos en casa, ducha y cocina ya que celebramos el cumple de mi chica con los amigos y que sean muchos más.

25 ago 2013

39-13. MAZ Y LA PAQUIZA DE LINZOLA EN CIRCULAR. 25-8-2013.

En la Cima de la Paquiza de Linzola.

Fuente de los Clerigos, Pista Rincón de Maz, Collado de Maze y Arista Sur. Descenso al Collado Aztaparreta y Arista Oeste-Sudoeste. Descenso por la Loma del Sobrante y Refugio de Linza.
25-08-2013.
Salida 13 h. Llegada 19 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Maz y la Paquiza de Linzola procedente de Iberpix. Vía enb amarillo.

            Es 25 de Agosto de 2013. Hemos pasado la mañana en Ansó presenciando los actos de la Exaltación del Traje Típico Ansotano y terminada la presentación en la plaza del pueblo, nos vamos a la furgo y nos subimos a Linza, cogemos agua en la Fuente de los Clérigos y aparcamos a la entrada de la Pista del Rincón de Maz a 1300 metros de altitud.

Maz en el horizonte.

            A la una del mediodía atravesamos la barrera que restringe el tránsito por la pista e iniciamos el camino en dirección noroeste.

            En la primera vuelta de la misma hay un poco marcado camino que parece atajar un gran bucle que la pista desarrolla al nordeste pero no lo tomamos ya que no conocemos el camino y preferimos ascender suavemente con la pista.

            Terminado el gran bucle, intuimos el cruce con el camino y enseguida un cartel nos invita a abandonar la pista que se va un tanto al sur para tomar un camino que a través del hayedo asciende suavemente por medio del Rincón de Maz y nos conduce al collado del mismo nombre situado a 1472 metros de altitud.

            Se trata de un amplio y plano collado sumergido en el hayedo y del que salimos suavemente en descenso sin que hayamos advertido el origen del camino que en teoría ha de transitar la arista sur del pico y que vamos buscando.

            El camino se va claramente para abajo y nosotros nos damos la vuelta hasta el punto alto del collado en el que dejamos el camino para atravesar el hayedo en dirección norte en busca de la arista.

            Siempre avanzando entre plantones jóvenes de haya que nacen como los pelos de la cabeza, buscamos en horizontal primero y en ascenso luego la arista que no aparece de momento.


            La ladera se empina, las hayas empiezan a escasear y son sustituidas por pinos negros ya en una ladera bastante erguida y cubierta de hierbas de gran porte entre las que se intercalan genistas y enebros.


            Utilizando un caminillo de animales ganamos altura fuertemente hasta que  nos aproximamos a la arista en la que se reduce la ladera. Allí aparecen las margas desnudas y con ellas el ascenso se hace más fácil.


            Tendremos que superar un par de resaltes consecutivos entre los que se intercalan descansillos y con los que alcanzamos un resalte cosido de caminillos de ovejas  tras el que se aloja el amable casquete somital vestido de paredes hacia el este y que acuna una amable majada de altura en su suave ladera oeste.

            En el tramo final de arista se van los calores del repecho y una fresca brisa nos acompaña en los últimos metros. Son las dos y media pasadas cuando alcanzamos la Cima de Maz o Txamantxoya situada a 1941 metros de altitud.

            Hacemos una foto desde el vértice geodésico, olisqueamos en el buzón metálico de la cima y buscamos un lugar protegido de la brisa para sentarnos a comer.

La Paquiza de Linzola y atrás la Mesa de los Tres Reyes.

            Al oeste hay una cierta nubosidad de retención pero el resto se aprecia bastante nítido. Anie, Mesa, Petrachema, Acherito, Gorreta, Bisaurín, Secús, Peña Forca, Alanos… están todos. Pero la vista se nos va hacia el norte con la arista que conduce a la Paquiza de Linzola.

            En la Paquiza ya hemos estado pero a partir de la Hoya de la Solana. Hoy recorremos esta arista que desconocíamos y que queremos completar.


            Alrededor de las tres nos ponemos en marcha esperando encontrar camino cosa que imaginábamos para el ascenso aunque no haya sido así en la mitad inferior.

            Si cogemos el camino que es bastante erguido, descompuesto e incómodo y que transita ligeramente al oeste de la arista para bajar el resalte cimero y retornar posteriormente a la arista una vez que han desaparecido las hostilidades.

            Un tramo más por la arista pelada o por el praderío del oeste nos deposita en la entrada del hayedo que viste el Collado de Aztaparreta al igual que el Collado Maze.

            La masa arbolada, carente de relieve, nos desorienta pero seguimos el camino a través del hayedo llegando a pensar que hemos bajado demasiado y que nos debemos encontrar ya por debajo del collado por lo que abandonamos el camino y faldeamos el hayedo en horizontal al encuentro de la vertiente oeste. El Collado de Aztaparreta está sobre los 1560 metros de altitud.

            La presencia de un barranquillo con agua y que sigue hacia abajo y hacia el este nos invita a proseguir el descenso hasta que encontremos el cambio de pendiente y lo que encontramos es un camino que tiene un tramo horizontal que se inclina hacia el este camino del Refugio de Linza y que sigue hacia el oeste en suave ascenso.

Maz subiendo a la Paquiza de Linzola.

            Con el camino nos vamos un poco para arriba en dirección oeste y enseguida se abre en dos para tomar la rama que se marcha al norte y que en fuerte ascenso nos deja claro que ese es nuestro camino.


            Subiremos por encima de 100 metros de desnivel a fuerte ritmo y a la sombra del hayedo mientras celebramos el sombrío a estas horas de la tarde. El hayedo se termina y nos deja en un caminillo que serpentea brevemente sobre un erguido praderío y que ya había localizado a la bajada de Maz. Nos depositará enseguida en la arista.


            Se trata de una larga y suave arista que se orienta en dirección nordeste y que con unos tramos pelados y otros vestidos de praderío en los que se dibujan nítidos caminos nos va a ir elevando en busca de la cima.

            Es una arista siempre fácil además de cómoda con vistas tanto al oeste sobre Navarra con la Zona de Belagua y el Orhi muy cubierto por la nubosidad como hacia Linza en la parte este con horizonte bastante limpio.

            Hemos calculado un par de horas para hacer la arista y entre las dudas del collado y la distancia, así será y sin dormirse.

            Alcanzamos un promontorio antecima y seguidamente ascendemos el resalte somital de frente a la cima, por un tramo de margas erguido y descompuesto, abandonando las caminillos que se marcha hacia el este.


            Son las cinco menos diez cuando alcanzamos la Cima de la Paquiza de Linzola situada a 2114 metros de altitud. Echamos un trago, picamos unas avellanas y diez minutos después nos alargamos hasta la Cima Este de la Paquiza de Linzola, acotada a 2084 metros de altitud.


            Sabemos que el descenso directo desde esta punta es muy escabroso, vertical y descompuesto pero nos ofrece dos alternativas: bajar hacia el nordeste para perder altura y alcanzar el Collado de Linza o bajar entre las dos cimas  hacia la Loma del Sobrante y alcanzar más abajo el camino que baja del Collado de Linza.

            Tomamos la segunda opción un poco más corta aprovechando que se trata de una ladera inclinada, descompuesta pero transitable con un mínimo de cuidado. Unos metros más abajo, antes de entrar en el praderío nos detenemos para coger un poco de té de puerto que ya se está pasando.

            Alrededor de las seis reemprendemos el camino de descenso en dirección sur con tendencia al oeste siempre llevando a nuestra derecha el barranco que ha nacido desde la cima del pico y que todavía acuna un potente nevero residual.

Delicados tonos cálidos del secnecio.

            Alternando rampas suaves con resaltes cortos en los que buscamos camino vamos bajando al encuentro del camino que alcanzaremos en el rellano antes de rodear la parte baja de la Loma del Sobrante. Baja gente desde el Collado de Linza, no solamente tardeamos nosotros.


            Seguimos el camino que atraviesa el praderío y siempre por la orilla derecha del Barranco Petrachema, nos llegamos al Refugio de Linza situado a 1340 metros de altitud, mientras recordamos anteriores estancias en la zona.

            Sin siquiera detenernos en el refugio proseguimos carretera para abajo, nos quedan un par de relajados kilómetros al amor del solecillo de la tarde que se despide cuando alcanzamos la furgo a la entrada de la Pista del Rincón de Maz. Son las siete de la tarde y ahogamos con cerveza de limón fresca los 1200 metros de desnivel del paseo circular, nos remojamos las patas en el barranco y al fresco de la chancleta medio mojada nos metemos en la furgo y nos damos el piro para casa.            

18 ago 2013

38-13. GARMO NEGRO Y DEMAS VEINTICINCO AÑOS DESPUES. 18-8-2013.

 Garmo Negro con la Aguja de Pondiellos. 

Balneario de Panticosa, Mallatas Baja y Alta, Cara Sur y Cara Oeste de Garmo Negro. Descenso al Collado Superior de Argualas, Algas Norte, Algas, Argualas y Collado Inferior de Argualas.
18-08-2013.
Sol.
Fácil.
5 p.
1 d.
Oscar Layos, Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre

Mapa de Garmo Negro procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            El 3 de Septiembre del 88 subíamos con nuestra hija Biola al Garmo Negro. Bueno, terminaríamos haciendo el circo, de manera un tanto atípica, incluyendo Argualas. Eran de los primeros tresmiles que hacía Biola con 5 años. El tiempo vuela.

Hoy 18 de Agosto de 2013, el personal quiere hacer un tresmil y vamos a estrenar a Oscar con el Garmo Negro.

            Son las siete y media de la mañana pasadas cuando llegamos al Balneario de Panticosa y nos ponemos en marcha a 1630 metros de altitud para tomar el Camino de las Argualas que se eleva por la orilla izquierda del barranco del mismo nombre.

            El camino, vuelta a vuelta y en dirección oeste abandona la cubeta lacustre deprisa;  bueno, según la marcha que meten algunos fogosos con lo que poco después alcanzamos la entrada a la Mallata Baja tan pronto como el camino se toma un respiro arrellanándose sobre los 1870 metros de altitud.


            Allí, el camino se orienta al noroeste y enseguida vuelve a subir aunque con algo más de pausa acercándonos hacia el Barranco de Arnales. Antes de alcanzarlo cogemos agua de unas surgencias que cruzan nuestro camino y giramos de nuevo al oeste para ascender un corredor con transitado camino que  nos muestra nuestro objetivo adornado con la Aguja de Pondiellos ya iluminado por el sol de la mañana que, por cierto, está espléndida.

            Enseguida se nos termina la verdura que sucumbe a la pedrera granítica mientras proseguimos en mediano ascenso aunque consistente dejando allá abajo el fondo de la Mallata Baja y los Ibones de Ordicuso.

            A ratos por camino y otras por libre vamos desarrollando una travesía ascendente enseguida orientados por las Pedrizas de la Cara Este del Garmo Negro que se van encumbrando vestidas de neveros residuales hacia el Collado Inferior de las Argualas.

            Siempre a buena marcha aunque no tan fogosa ganamos altura, pasamos por una última zona de praderío que conocemos bien y recordamos mejor. Enseguida dejamos a nuestra derecha el Collado de Pondiellos y nos introducimos en la pedrera definitivamente.


            Seguimos casi siempre por camino más o menos rotundo y estabilizado para atravesar la pedriza bajo los paredones acercándonos a los menguados neveros residuales que pobremente defienden el collado.

            Llevamos piolets y crampones consecuentemente con lo observado hace seis días desde el Pico Labaza pero las tormentas de anteayer no solamente han limpiado considerables partes del camino que hemos traído sino que se han llevado más de la mitad de la extensión de los neveros con lo que el asunto se puede liquidar con la travesía de dos lenguas de nieve y el cruce de un nevero residual con huella suavemente ascendente, el resto a la piedra suelta de la derecha del corredor por el que transita la huella.

            Atravesamos las dos lenguas de nieve y tomamos un poco marcado caminillo que se orienta hacia la rimaya izquierda del corredor coincidiendo con un par de vascos.

            Por la rimaya ascendemos unos metros hasta que desaparece cuando el nevero se cierra en la pared bastante erguido.

            Hay una vira bastante definida que a priori permite ganar bastantes metros, no parece complicada pero no ofrece seguridad de solución y Juan no se lo piensa dos veces y se mete vira arriba.

            La entrada tiene muy buena roca y unas excelentes presas para empezar a trepar y como todos tenemos cuatro patas pues eso. Rosa sube con Biola y yo con Oscar pues Biola hace ya mucho tiempo que no practica y para Oscar es su primer día de montaña fuera de alguna excursión con amigos. Uno de los vascos que jamás se ha visto en estos berenjenales se pega a mostros como una lapa y el otro dice que detrás va bien.


            La vira tras el paso de entrada se prolonga medianamente erguida y con buena roca alrededor de una treintena de metros medianamente inclinados que se suben bien.
            Seguidamente aparece un tramo un poco más descompuesto pero suficientemente amplio para que el asunto siga siendo un entretenimiento hasta que poco más arriba se amplía y se arrellana un poco apareciendo hasta algunos claros asentamientos de pratenses.

            La continuación es un tramo de corredor estrecho y erguido pero con muy buena roca metamórfica que agarra como ninguna otra y con ello nos ponemos por encima del umbral del Collado Bajo de Argualas y de bajar al fondo para continuar con el camino normal pues nada de nada, tenemos verticales paredes tanto por arriba como por debajo.


            Continuamos con un nuevo tramo de nuevo amplio y tendido además de que cuenta con asentamientos de pratenses y restos de la última pedregada. Hay alguna posibilidad de tomar la vía normal pero ahora preferimos continuar en busca de la pared Sur del pico progresando por roca madre estable. Hemos entrado a la vira sobre los 2850 metros de altitud y alcanzamos la pared sobre los 2975 metros.

            De esta manera alcanzamos la Pared Sur de Garmo Negro por encima del tercio inferior y lejos de atravesarla para alcanzar el camino más transitado que la recorre por su parte centro oeste, proseguimos en dirección norte de frente y para arriba. Solamente variamos la línea por la aparición de tramos con roca madre que vamos buscando para hacer más cómoda la progresión.


Frondiellas.

            Ya muy arriba alcanzamos el camino cuando la pared está prácticamente terminada. Unos metros por el mismo nos depositan en la Cima de Garmo Negro situada a 3051 metros de altitud. Son las diez y cuarto y sin proponérnoslo hemos subido bastante rápido.

            La cima está llena de recuerdos para nosotros y un paisaje además de espectacular conocido y entrañable: la Pared Oeste de los Infiernos con su espléndido corredor, el espectacular Balaitus mostrándonos su vertiente sur y por debajo los Ibones de Pondiellos y la foto repetida veinticinco años después con ellos; el balneario allá abajo, la Aguja de Pondiellos aquí mismo y todo el Macizo de Panticosa y Tendeñera arropado por el macizo de Vignemal. Al sur como telonera asoma la cabeza la Partacua detrás de las Argualas, Collarada, Escarra, Pala de Ip… Midi de Ossau.

            Charlamos con los agradecidísimos vascos, y sentados al espléndido sol de la mañana almorzamos tranquilamente.

            Se nos va una hora y eso que no sacamos el champán para celebrar. Luego nos vamos para abajo sin objetivos definidos.

Algas Norte y Algas.

            Hacemos el descenso siguiendo el camino establecido sobre la descompuesta pared sur del pico hasta que a media altura decidimos acercarnos hasta el Collado Superior de Argualas siguiendo un caminillo prácticamente horizontal.


            Alcanzada la arista desde la que contemplamos el recoleto Ibón de la Sartén, enseguida llegamos al collado situado a 2930 metros de altitud. Son las once y media de la mañana.

Con las Marmoleras de los Infiernos.

Foto para Oscar en su iniciación como tresmilista.

            Aquí  tomamos el caminillo que en dirección oeste va a recorrer la arista en suave ascenso. Enseguida hemos de apoyar un poco las manos y alcanzamos, un cuarto de hora después y sin dificultad alguna la Cima del Algas Norte situada a  3032 metros de altitud cuando ya nos pasábamos de largo. Hacemos algunas fotos con el personal desperdigado por la arista y girando al este con la arista proseguimos adelante.


            Vamos en busca del gendarme característico que señala la salida del Corredor Oeste del Algas y nos fotografiamos en el “pijorro” recordando nuestro ascenso y descenso del verano pasado. Luego, empleando un poco las manos proseguimos ascendiendo una arista erizada pero fácil y con buena roca que enseguida nos deposita en la Cima del Pico Algas situada a 3036 metros de altitud.



            En la cima nuevas fotos  y viejos recuerdos  mientras contemplamos  una buena parte de nuestro ascenso de la mañana y en el horizonte la arista que se alarga al este en busca de las Argualas.

            A partir de aquí la arista pierde altura algo más aérea y hay que apoyar las manos frecuentemente además de ir buscando un poco camino cómodo que se aloja en la vertiente norte. Lo suyo hubiera sido retroceder desde la cima unos metros e iniciar el faldeo de la arista pero no lo hacemos sabiendo que, aunque no tan cómodamente, podremos descender hasta la pedriza en la que se asienta el camino que faldea un tramo de arista muy aéreo.


            Alcanzada la base de la pared Biola y Oscar se sientan a la sombra de la pared mientras que nosotros nos alargamos en un periquete hasta Argualas. Hay que retornar, por un corredor muy transitado, a la arista y allí avanzar sobre algunos gendarmes o faldearlos por el sur  y tomar un corredor que nos devuelve a la arista e inmediatamente a la descoyuntada cima situada a 3046 metros de altitud. Es la una menos cuarto.


            En la cima, fotos, recuerdos y comprobación de que no hay buen sitio para vivaquear pero… La vuelta no tiene más historia que unos cortos diez minutos de camino apoyando las manos y el viejo recuerdo del “terrorífico” faldeo obligado del gendarme tras el que se alcanza la arista para abandonarla seguidamente.

            Recogemos las mochilas y continuamos con el descenso para ir a buscar la cabecera  del doble corredor que articula el Collado Inferior de las Argualas.

            Atravesamos el nevero del corredor situado más al sur y nos llegamos a la cabecera del corredor por el que discurre la vía normal de ascenso y descenso a este circo colgado.


            Nos entretenemos un poco en la nieve con el manejo del piolet  y continuamos para abajo por el nevero hasta que, en la parte baja del mismo cogemos agua y echamos unos buenos tragos ya que en día está rabiosamente cálido.

            Luego proseguimos para abajo por el inclinado terrero al sur del nevero  y alcanzada la huella lo atravesamos en suave descenso.

Vista de la vía de ascenso.

            Se tira Juan sobre el nevero para enseñarles cómo detenerse con los bastones con tan mala suerte que no advierte la presencia de una piedra superficial que le hace un corte tremendo por encima del codo.

            La hemorragia es importante, lo curo con una venda y unas tiras de esparadrapo que por suerte llevamos hoy y arreando para abajo. La hemorragia se ha detenido  y el asunto se zanjará en Sabi con ocho puntos de sutura.

            Lo peor será que pensando disfrutar de la tarde a la bajada tenemos que descender medio al trote y Biola y Oscar lo pasan regular ya que llevan los pies y piernas bastante castigados. Sobre las dos y media he terminado de curar a Juán y a las cuatro menos cuarto estamos en el coche. A las cuatro y media cosido.

Hace veinticinco años.

Había que repetirla hoy.

            Luego, celebraremos con Champan los primeros tresmiles de Oscar sin armarlo caballero ni nada y otro día más.