15 jul 2004

18d-04. DE DORVE A TAVASCAN. EL PIRINEO DE LERIDA POR EL GR.11. ETAPA 4. 15-7-2004.

Bajando a Estaón.

Dorve, Collada de la Sierra, Collado de Montcalvo, Estaón, Bordas Nibros, Collado de Lleret, Inmediaciones de Lleret, Aineto y Tavascán.
15-07-2004.
Desnivel ascendido 1517 m
Desnivel descendido 1767 m.
Distancia recorrida 19000 m.
Tiempo efectivo 09:00 h.
Sol.
Fácil.
Estaón y Tavascán son dos puntos bajos de la ruta. De los dos hay que salir remontando con gran esfuerzo a pesar de que la alta montaña ya ha desaparecido provisionalmente hasta la entrada a Andorra.
Agua en Dorve, en una masía antes de llegar a Estaón, en Estaón, Debajo del Collado de Lleret y en Tavascán.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Dorve a Tavascán procedente de Prames. Vía en amarillo.

Es jueves 15 de Julio de 2004, hemos pasado la noche en Dorve, en medio de la soledad de un pueblo abandonado,  nos despertamos y levantamos a las seis y media. Parece ser que tengamos prisa en comenzar la segunda mitad de nuestra travesía, pero no se trata precisamente de eso, lo cierto es que ha hecho una noche estupenda, no hay mojadura y tampoco nada que nos retenga dentro de la tienda.

Desayunamos cómodamente con todo casi recogido y a las siete y cuarto cruzamos el pueblo hacia arriba y siguiendo las balizas rojiblancas vamos ascendiendo en dirección nor-nordeste primero, por algunos prados abandonados sacados de la pendiente, y luego ya por una ladera herbosa que se viste de una retama bastante crecida que nos va a traer alguna que otra complicación. Bueno, la retama unida a una regular señalización del camino.

Perdemos de cuando en cuando el camino, dudamos un poco ya que el matorral no se puede pasar si no es por camino pero al final lo recuperamos y así alcanzamos la Collada de la Sierra situada a 1740 metros de altitud. Son las ocho y media.

En este lugar el camino gira y se orienta al este y por la cabecera de la sierra nos introducimos en el pinar y nos vamos para arriba en suave y constante ascenso.

Hemos subido animados por la sombra hasta el collado y ahora un delicioso camino también a la sombra del pinar nos conduce a la estiva húmeda en la que pasta un rebaño de ovejas y termina depositándonos en las proximidades del Collado de Montcalvo.

Allí nos volvemos a perder continuando por uno de los múltiples caminillos que transitan el ascenso hasta Montcalvo por la arista vestida de viejo pino negro.

Hemos de volver enseguida sobre nuestros pasos, recuperar las balizas y pasar con ellas a la vertiente sur. Por ella y prácticamente de llano alcanzamos finalmente el amplio y herboso collado situado a 2207 metros de altitud y allí nos detenemos para almorzar. Son las diez menos cuarto.

Inicio del descenso desde el Collado de Montcalvo. Fondo Collado de Lleret.
 
Contemplamos una dilatada vista retrospectiva de nuestro camino desde la Ratera pasando por Superespot y el restaurante semicircular y, más abajo, parte del camino de la tarde anterior.

Pasadas las diez alcanzamos el collado y nos vamos un poco al sudeste pero la falta de balizas nos aconseja volver sobre nuestros pasos y tomar a la izquierda del collado el camino que se va a perder para abajo en medio del pinar, evidentemente mucho más seco que el anterior debido a la orientación del mismo.

Al sol de la mañana descendemos en dirección este. Primero fuertemente y luego la pendiente se suaviza, entra en claros de pradera alpina y finalmente pasa junto a una borda donde encontramos una fuente sensacional.

En la parte superior del descenso he adivinado la arista que se convierte en loma en el lugar en que se podría faldear para ir de valle a valle sin pasar por Estaón. No lo vamos a intentar puesto que hemos de comprar pan, pero a pesar del profundo barranco que llevamos a nuestra izquierda el faldeo es de libro.

El camino desciende largamente por una zona de retamas como la de la mañana pero evidentemente mucho más tórrida  y va girando en dirección sur por un camino que bordea un importante paredón sobre el fondo del barranco.

El pueblo se esconde a nuestra derecha y cuando estamos ya en el fondo del valle y no antes, aparece a nuestra vista perfectamente mimetizado con el medio que le rodea.

El precioso Caserío de Estaón.
 
Son las once y media cuando llegamos a Estaón, pueblo situado a 1240 metros de altitud, casi caídos de cabeza en el albergue, que por cierto está cerrado hasta las tres.

El pueblo está medio abandonado en plena fase de reconstrucción turística. No hay gentes ni tiendas por lo que tengo que echar mano de mi astucia.

A unas personas mayores que escucho hablar en un huerto junto a las casas voy a preguntarles por la posibilidad de comprar pan. El señor me pregunta en medio de la conversación si ya han terminado la pista a Dorve, con lo que deduzco que, como en todas partes, se hacen las pistas cuando ya se ha deshabitado el pueblo, que es la mejor manera de hacer país.

La conclusión es que una de las señoras me vende un trozo de pan congelado y a otra cosa. Media hora después salimos del pueblo, carretera abajo hasta el puente del barranco que baja de la Sierra de Camprime, junto al que tenemos que continuar nuestro camino.

Echamos un trago de agua en la sombra del soto del barranco y ya estamos otra vez para arriba. Es el destino de las travesías cuando enlazas dos jornadas. Estaón es el segundo punto bajo de los cuatro infernales que nos vamos a beneficiar.

Subimos por la pista de la orilla izquierda del barranco hasta que esta desaparece definitivamente y se convierte en un, sombreado a trozos y fangoso, camino que va ascendiendo en dirección norte, poco a poco  y  siempre por la orilla izquierda del barranco por cuyas lados se eleva el pinar aunque más por la de la derecha que por la de la izquierda del mismo.

Una hora después, es la una del mediodía, alcanzamos la zona de las Bordas de Nibros a 1480 metros de altitud y a la sombra junto al barranco nos detenemos a comer, a refrescarnos y a descansar un poco tanto del sol del mediodía como del camino.
 
Por encima de las Bordas de Nibros hacia el Collado de Lleret.

Comemos tras hacer un poco de colada. Es una hora que resulta deliciosamente corta y a las dos levantamos la mesa y continuamos por la orilla izquierda del barranco hasta que poco después el camino gira algo más de 90º y en fuerte ascenso se orienta al sudeste para ascender de manera consistente al sol de esta despejada ladera sobre pradera abrasada y nunca mejor dicho, puesto que, pasadas un par de bordas hemos de atravesar un tramo asolado por un incendio.

Hace un calor importante pero todo nos va de cara al objeto de ampliar nuestro adelanto. Además, a estas alturas ya he madurado el final de la travesía: no pasaremos el collado alto para bajar hasta Tor sino que haremos ida y vuelta por Vall Ferrera sin peso y así dispondremos de un valle más transitado y por tanto, con más posibilidades para nuestra vuelta.

Cuando queremos darnos cuenta estamos en el Collado de Lleret a 1830 metros de altitud. Son las tres de la tarde, echamos una visual hacia atrás y nos vamos sin más para abajo.

Descendemos suavemente hasta que el camino conduce a un abrevadero de agua limpísima pero nosotros no estamos para aguas porque tenemos una considerable polca a causa del “jodido móvil” que solamente sirve para dar mal. Es ya el colmo que nos marchemos ocho días de casa y nada más surjan que problemas.

¿El “maldito móvil” al que le tengo un paquete de la leche no servirá para otra cosa?

En el abrevadero nace una pista que vuelta a vuelta a media ladera en dirección casi norte nos baja hasta Lleret, pueblo situado a 1381 metros de altitud cuando son las cuatro y cuarto de la tarde.

En medio de las diversas secuencias de nuestra discursión tengo una percepción maligna: ¿no tendremos mañana que subir el valle que tenemos ahora al frente? Vamos, que casi me jugaría el cuello.

Bajando a Tavascán.
 
El camino se pegará una pasada en dirección nordeste por la orilla izquierda del Valle del Río Lladore hasta Tavascán para volver en dirección sudeste hasta alcanzar similar posición en la otra orilla del valle. Hago la foto convencido de que ese será nuestro valle de ascenso a la mañana siguiente.

El camino que ni siquiera entra en Lleret prosigue al nordeste por un camino colgado en la brutalmente inclinada ladera, practicado para ir de pueblo a pueblo sin pasar por el fondo del valle principal. Como todos esos caminos, tan pronto sube como baja pero nunca va de llano puesto que busca los tramos más favorables en medio de la pendiente. Pero nosotros nos hemos dado cuenta de la jugada y estamos cansados y aburridos con el trazado del GR. en esta parte, lo que va a convertir un camino interesante ciertamente en algo evidentemente penoso.

Al final, cerca ya del hastío el camino se decide a bajar y pasar por Aineto a 1220 metros de altitud. Y el camino prosigue tras atravesar un pueblo cimentado entre la roca metamórfica y el abismo en medio de la vertiginosa pared.

Hay que perder todavía 100 metros de desnivel que se hará a través de un inimaginable camino en medio de la pared. Encontramos a un pastor que cuida su rebaño de cabras a las que ha debido de sacar seguro de accidentes y charlamos. Nos dice que el GR. está muy mal trazado, nos confirma nuestro presentimiento sobre el camino para el día siguiente  y nos dice que a Andorra se puede llegar en un día de marcha y no dando tanta vuelta como da el GR.

Ha sido guarda forestal y nos sugiere ascender hasta el Puerto de Boldís y sin bajar a Areo, pasar a Andorra más al oeste del Collado de Baiau que es a donde vamos nostros; a lo que yo le contesto que con fotocopias de mapas no se puede arriesgar uno a hacer variantes desconocidas.

Nos despedimos, nos desea buen viaje y nos aconseja caminar fuera de las horas de sol y llevar un palo, “la tercera pierna.”

Enseguida llegamos a Tavascán situado a 1120 metros de altitud cuando son las seis y cuarto.

Puente Románico en Tavascán.
 
En el pueblo, que no hay cobertura, telefonea Rosa desde un bar a casa, dando instrucciones definitivas a nuestra hija al respecto del problema surgido. Luego nos sentamos a la sombra de una terraza, pedimos unas cervezas con limón y pasamos cuentas de la jornada recién liquidada: la cuarta etapa que ha sido más corta pues solamente hemos caminado alrededor de 19 kilómetros pero ha sido particularmente intensa puesto que hemos subido 1517 metros y hemos bajado1767 metros. Claro que, once horas dan cumplidamente para todo eso.

Poco después dejo a Rosa con su cerveza y me voy en busca de lugar para acampar. Pretendo hacerlo, si es posible, junto al camino continuación más que buscar al principio o al final del pueblo puesto que entre el río y la carretera no espero que haya muchos espacios adecuados.

 El camino es prácticamente vertical en la ladera izquierda del valle. Hay unos huertos en ese lado del río pero o están regados o con la hierba sin cortar y muy poco discretos. Por lo tanto hay que ir un poco para arriba y enseguida encuentro unas fajas abandonadas, muy estrechas, con hierbas altas y algo inclinadas pero una de ellas tiene un pequeño trozo casi plano junto a una pequeña higuera que nos cubre de las vistas del pueblo y allí nos podemos quedar.

            Vuelvo a la terraza y no teniendo nada mejor que hacer, llenamos nuestros recipientes de agua fresca de la fuente y nos vamos a nuestro lugar de campamento que no gusta a mi chica, como ya podría imaginar, pero que limpio de unas ramas secas y tras pisotear concienzudamente la larga hierba y cortar con la navaja unas tiernas ramas de rosal silvestre queda bastante decente para nuestros intereses. Lo único que no puedo evitar es la compañía de los mosquitos que nos darán algo de tarea y las hormigas que parece ser han encontrado en Rosa un delicioso manjar.

Esquema Etapa 4.
 
            Son las siete y media pasadas cuando nos disponemos a hacer la cena y a cenar tranquilamente mientras contemplamos a los críos del lugar con sus juegos en la zona deportiva que hay frente a nosotros.

            Nos hacemos nuestro vaso de leche y aprovechando que el follón de la gente menuda ha desaparecido y que el lugar es muy discreto, plantamos la tienda con cuidado de no compartirla con gusano o insecto alguno y tras recogerlo prácticamente todo dentro de la misma, nos introducimos nosotros también.

            Hace calor tanto como fuera pero ahora podemos descansar ligeros de ropa. Satisfechos y relajados nos dormimos sobre las nueve y media, antes de que se haga de noche, con el benéfico propósito de aprovechar la mañana del día siguiente.

Puedes ver la Continuación.

14 jul 2004

18c-04. DEL REFUGIO DE SABOREDO A DORVE. PIRINEO DE LERIDA POR EL GR11. ETAPA 3. 14-7-04.


Los Encantats y San Mauricio bajando de la Ratera.
 
Refugio de Saboredo, Puerto de la Ratera de Espot, Estany de San Mauricio, Espot, Camping la Mola, Jou, La Guingueta y Dorve.
14-07-2004.
Desnivel ascendido 815 m.
Desnivel descendido 1754 m.
Distancia recorrida 27000 m.
Tiempo efectivo 09 h.
Mixto.
Fácil.
Con esta jornada dejamos la alta montaña y nos introducimos en la montaña media con su gran inconveniente ya sabido: los puntos bajos de las travesías por los que hay que pasar tras un importante descenso para salir de ellos inmediatamente con otro considerable esfuerzo.  El primero la Gingueta.
Agua en los estanis y barrancos altos, en las fuentes de San Mauricio, en Espot, Jou, la Guingueta y en Dorve. Esta última de inestimable valor por lo que se convierte en uno de esos pocos puntos obligados de paso y es conveniente saberlo.
Rosa María Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Refugio de Saboredo a Espot procedente de Prames. Vía en rojo.
 
Mapa de Espot a Dorve procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
La noche resulta cálida a pesar de que la habitación del refugio estaba fresquilla al entrar. Dormimos de lo lindo después de dos noches de coche.

Llueve a las siete de la mañana cuando amanecemos al miércoles 14 de Julio de 2004. Nos habían pedido encarecidamente que no madrugáramos por el ruido ya que el refugio era pequeño y el personal no era de mucho trote.

Es la Fiesta Nacional Francesa y nos trae a la memoria algún día de paso por Francia de camino a los Alpes  vivaqueando en la campiña gala con fuegos artificiales. Pero hoy es otra cosa.

Con sumo sigilo preparamos el desayuno hasta que al rato aparecen las guardas.

Pagamos, recogemos y aprovechando que no llueve demasiado, nos ponemos las capas y a las ocho partimos.

No tenemos demasiado problema para echarnos al monte ya que no llueve demasiado y aunque las nieblas nos aguardan creemos que con las balizas no tendremos problemas para pasar La Ratera. Luego esperamos que valle abajo la cosa mejore.

Salimos en dirección sur para atravesar el rellano lacustre, dejando al este la zona de los mayores estanis y pasando junto al último de los del rellano nos engullen las nieblas.

Tenemos que ascender poco más de 200 metros  hasta que encontremos las balizas del GR11. que suponemos habrá pasado ya por el Puerto de la Ratera de Colomers y siguiéndo con ellas  a nuestra izquierda llegar al Puerto de la Ratera de Espot.

Ascendemos un rato, pasamos junto a un minúsculo estany que dejamos a nuestra izquierda y parcialmente desorientados por las nieblas y por nuestro altímetro dudamos.

Estanis de Saboredo subiendo al Puerto de la Ratera.
 
Dudamos y damos la vuelta sobre nuestros pasos hasta un lugar en el que las balizas se perdían un poco y las recuperamos girando a nuestra derecha que es exactamente lo contrario de lo que nos han indicado en el refugio y de lo que dice la lógica, o así lo hemos entendido.

Comprobamos que no nos habíamos pasado la incorporación y convencidos de que ha sido el altímetro que ha subido más deprisa que nosotros volvemos sobre nuestros pasos anteriores y proseguimos adelante ascendiendo por un espolón rocoso muy balizado. Poco después, creemos girar un poco a nuestra izquierda y comenzamos a transitar un desconocido e invisible paraje fundamentalmente llano y compuesto de afloraciones graníticas que emergen de la nieve del fondo por la que vamos siguiendo la huella.

Poco más adelante surge un poste indicador de entre las nieblas. Estamos en el Puerto de la Ratera de Espot a 2534 metros de altitud cuando son las nueve y media de la mañana, un poco tarde pero contentos ya que aunque nos hemos comido el teórico adelanto de ayer hemos salido del contratiempo meteorológico.

Ahora es cuando tomamos las balizas del GR11. que serán sustituidos por piquetes de balizamiento artificial en lugares estratégicos e iniciamos el descenso en dirección confluyente con la del Refugio de Amidges.

Atravesamos la cabecera de algunos neveros que se pierden en la niebla muy inclinados entrando en el Parque Nacional de San Mauricio y Aguas Tuertas.

En el Estany Obago de la Ratera. Al fondo siempre Encantas.
 
El descenso transita la orilla izquierda del Valle de Ratera hasta dejar a nuestra derecha el Estany del Puerto de Ratera sobre un lomón en el que está el desvío hacia el Refugio de Amitges.

Hemos encontrado a una pareja de chicas que venían desde el refugio y nos indicamos mutuamente nuestros correspondientes futuros. Luego proseguimos bajando una amplia ladera entre regachos   en los que informaremos a una pareja de excursionistas, para luego seguir bajando por pedreras graníticas hasta alcanzar un rellano.

Aquí pasamos a la orilla derecha del recién nacido barranco y junto al mismo iremos bajando a base de vueltas y más vueltas de un transitado camino sobre el pinar que nos enseñará su joya más preciada: los Encantats. Las nieblas se han quedado atrás.

Bajamos largamente, remontamos  incluso un poco en la orilla izquierda del barranco, pasamos junto al Estany Obago de la Ratera  hasta que finalmente alcanzamos el Estany de Ratera cuando el camino se convierte ya en pista.

Poco más adelante, en la orilla derecha del barranco y junto a la pista paramos a almorzar a pleno sol. Son las diez y media de una mañana de buena predicción meteorológica, como habían dicho en el refugio.

Agujas de Amidges desde el Estany de la Ratera.
 
Hemos visto la pista que baja del Refugio de Amitges, luego nos dírían que el susodicho refugio es uno de los negocios más boyantes del Pirineo Catalán y tras seguir un poco la pista para abajo, en los umbrales de la Cubeta Lacustre en la que se asienta el Estany San Mauricio, la abandonamos y tomamos un camino que ha de bajar más directamente hasta el estany.

Así será puesto que a tramos baja absolutamente despendolado a través de la pendiente ladera en la que está instalado un precioso pinar.

El camino se acerca al Barranco de Ratera para enseñarnos la espumosa cascada del mismo y proseguir ya claramente al este y bastante horizontal para contornear el estany por su orilla norte.

La llegada a la presa se hace larga en esta ya calurosa mañana pero al final, cuando son las doce menos cuarto, alcanzamos la presa y la caseta de información junto a la misma a 1920 metros de altitud.

El antiguo aparcamiento está vacío, los coches han de quedarse unos kilómetros más abajo, solamente los todoterrenos del “negoci” te pueden llevar hasta el Refugio de Amitges.

Echamos un trago de agua de la fuente del monolito y sin más nos vamos pista para abajo. Algo imaginábamos pero comenzamos en ese momento un tramo de nuestra travesía que poco o nada se iba a parecer a lo que habíamos hecho hasta ese instante y lo que es peor, que nos iba a ofrecer poco atractivo y menos placer.

 


Los Encantats cerca de San Mauricio.

La pista desciende por el valle en dirección este, deja a la derecha el Refugio Mallafré, al que no vamos, y enseguida para junto a la Capilla de San Mauricio que cuenta con una pequeña zona de refugio abierto y fuente.

Luego, recuperamos la pista y continuamos bajando unos ratos por pista, otros por camino, siempre en sentido contrario a la gente que sube.

Paramos a descansar en una profunda sombra y aprovechamos para poner a secar al sol las capas y recogerlas. Estamos dispuesto a descansar quizás subconscientemente en previsión de los siguientes esfuerzos a realizar al calor de tórridos valles.

Pasamos por un tramo de camino adaptado con madera para discapacitados, serán alrededor de 400 metros de longitud y al final del mismo alcanzamos el aparcamiento de vehículos.

Cascada en el Barranco de la Ratera.
 
Nada más abandonar el emplazamiento del aparcamiento y por carretera asfaltada, localizamos un par de preciosos gamos, creo que se trata de gamos pero no juraría que fueran corzos, en el fresco bosque de la orilla izquierda de la carretera. Bastante discretos, no se asustan gran cosa puesto que tras contemplarnos mutuamente ellos se introducen en la espesura y nosotros proseguimos nuestro camino en su ausencia.

La carretera se hace larga más por el calor que realmente por la longitud, pues serán alrededor de 8 kilómetros los que separan el Estany de San Mauricio del Pueblo de Espot al que llegamos por la carretera que fuimos a reconocer el domingo por la tarde.

Son las dos menos cuarto cuando entramos en el pueblo situado a 1320 metros de altitud. Hemos entrado por la orilla derecha del Río Peguera y en la plaza de la fuente paramos a coger agua y a telefonear a nuestra hija Biola pues hay cobertura.

No nos ponemos de acuerdo en el lugar para comer pero hay que hacerlo antes de recoger nuestros materiales depositados en el cámping.

Al final en el prado convertido en aparcamiento al sudeste del pueblo y a la sombra lo haremos.

Son las dos de la tarde y comemos lo de siempre y con intención de acabar con nuestras provisiones ya que bastante peso tenemos que recoger. Además también comemos la satisfacción de saber que nuestro ligero adelanto sobre los horarios previstos comienza a cristalizar y se trata de un bocado ciertamente agradable.

A las tres menos cuarto continuamos la marcha. Hemos abandonado el GR11. y por la carretera nos vamos directamente para abajo hasta el Cámping La Mola que se encuentra 2 kilómetros debajo del pueblo.

-¡Habéis venido pronto!

-Bueno, no nos ha ido mal. Charlamos y comentamos con el dueño del cámping acerca del tiempo, del monte, del verano y del turismo. Este año va flojo de gente. No sabe qué pasará.

Pasamos un rato agradable de charla y de descanso para nosotros mientras echamos un trago en el bar. No nos acepta la invitación que le hacemos ni nos quiere cobrar por lo que liquidamos el tema con una cumplida propina consistente en las vueltas del trago. Nos acompaña al almacén para que recojamos la bolsa y nos despedimos agradecidos deseándonos mutuamente buen verano.

En un lado de la salida del cámping a la sombra de un crecido fresno deshacemos nuestras mochilas y el paquete y lo enmochilamos todo de manera adecuada y satisfactoria como tenía previsto, se nos va casi media hora en la faena.

Son las cuatro de la tarde cuando echamos al hombro las mochilas, que pesan como rayos pues además llevamos la pesada cena de la noche para más “inrri”, y saliendo a la carretera tomamos el desvío que nos ha de llevar en dirección primero sudeste hasta el desvío a Estaís y luego fundamentalmente al norte hasta Jou.

Cae un sol de estricta justicia, pesan las mochilas lo suyo pero lo llevamos bien al principio. La carretera sube en lugar de ir de llano. Luego bajará y en conjunto dará una considerable vuelta para quedar prácticamente a la misma altitud del cámping, lo cual no es más que una enorme puñetería ya que hemos de bajar luego 350 metros de desnivel.

Además, mucho me tendría que equivocar, o estamos viendo el valle por el que habremos de subir al día siguiente, casi con completa seguridad, al otro lado de la carretera y del Río Noguera Pallaresa.

¿Por qué nos sugieren dar una vuelta tan inútil hacia el norte cuando el valle por el que continúa el GR11. se encuentra enfrente del de Espot, si además en ambos casos hay que caminar por asfalto y finalmente  hay que pasar por un mismo punto bajo colocándonos los repechos que hay hasta el desvío de Estáis?

Yo creo que para dar vida a los pueblos. ¡Siempre el jodido negoci!

El camino hasta Jou que esperábamos llano se hace largo a pesar de que son solamente 5 kilómetros. Así pues. A las cinco llegamos a Jou situado a 1306 metros de altitud.

No sé que tiene que ofrecer el pueblo a los caminantes. A nosotros, hartos de ver pueblos de la montaña, no nos dice nada puesto que parece semidesértico. Una carpintería está funcionando y poco más adelante el camino abandona la carretera y se pierde valle abajo por la Margen Izquierda del Barranco de Jou en dirección este.

Llegando a la Guingueta hay que cambiar de vertiente.
 
Se trata de un camino sabio de pueblo que baja despendolado por un terreno árido, seco y escabroso y que en treinta y cinco minutos nos descarga en medio de La Guingueta de Aneu a 945 metros de altitud.

El pueblo no tiene un aspecto muy agradable que digamos hasta incluso nos quita las ganas de echar una cerveza en algún sitio fresco y descansar un poco ya que pensamos continuar un poco más. El pueblo está bañado de sol y el personal debe andar por la “mosquera.”

Recorremos la carretera hacia el sur y llegando al puente sobre el Río Noguera Pallaresa, aquí recogido por el Embalse de la Torrassa, non paramos un poco a la sombra mientras concretamos intenciones.

Poco después cruzamos el puente y en el inicio de la pista que se eleva y aparta enseguida del agua nos sentamos a descansar a la sombra con la esperanza de que suba algún cacharro pista arriba.

Tenemos muy claro, por otra parte, que es dificilísimo que vaya nada para arriba por lo que realmente lo que estamos haciendo es recoger fuerzas: sabemos que nos esperan 450 metros de desnivel en un paretazo orientado al oeste y machacado impíamente por el sol implacable de la tarde.

Son las seis cuando iniciamos la larga y fuerte pendiente con la que la pista sale del fondo ganando altura sobre una vertical pedrera en la que han tenido que poner la máquina a conciencia para trazar la pista. Se trata exáctamente del camino que habíamos visto desde la carretera a Jou, por lo que lo que va a venir sobradamente lo conocemos. No nos extraña que la gente que hace la travesía tomo un taxi en Espot que los deje en Dorve.

Las primera cuesta en recto subirá cerca de 70 metros de desnivel. Pasada ésta ya estamos en calores y en sudores suficientes como para meter el piloto automático y, a pesar de todo, relajadamente irnos para arriba. Creo que empezamos a encontrarnos en forma como así esperábamos, con lo que se empiezan a cumplir favorablemente los presupuestos que animaron nuestra programación: primero rápidos sin peso y luego ya en forma con peso también rápidos. Unos ratos por la pista y otros por el camino que ataja de frente para arriba, primero vamos al este y luego viramos al norte en una pared metamórfica. El granito se ha terminado en Espot.

Paramos a echar un trago cuando sabemos que tenemos bastante “esmediada” la cuesta y ya, echamos la última pechada que nos deposita en la arboleda en la que se debe encontrar el pueblo.

Fin del repecho y entrada en Dorve.
 
Dorve tiene mal aspecto en medio de un paraje muy seco a pesar del arbolado. Vemos unos caballos y enseguida nos damos cuenta de que debe estar prácticamente abandonado lo que confirmamos inmediatamente a la llegada a la plaza del pueblo. Son las siete y diez, nos encontramos en Dorve, a 1390 metros de altitud y en la plaza hay una inestimable fuente de pueblo.

Plaza de Dorve desde la fuente.
 
Creemos estar en auténtica soledad, en medio de esa enorme soledad que solamente la proporciona los pueblos abandonados, la plaza está limpia, el suelo está cubierto en su mayor parte de hierba cortísima asediada por las hortigas que han invadido callejones y casas derruidas, la pileta que a la vez es abrevadero está limpia, mana un chorro enorme de agua fresca y penetra el sol entre la casas: nos pegamos un remojón campanillero casi como los patos y nos quitamos de encima los 27 kilómetros que hemos recorrido con sus 815 metros subidos y los 1745 metros bajados. Hemos empleado para ello once horas y diez minutos.

Nuestro baño sin sales en la Fuente de Dorve.
 
Hacemos un poco de colada, plantamos la tienda en la plaza sobre la hierba, comprobamos que tan solo una casa debe estar medio habitada por el pastor y dejamos caer el sol y la tarde mientras cenamos. La cena resulta especialmente suculenta ya que, no en vano es la que habíamos previsto tomar sin necesidad de transportar en las costillas. La hemos llevado encima casi medio día pero ha merecido la pena.

Esquema Etapa 3.
 
A las nueve y media nos empiltramos dispuestos a pasar una noche cálidamente celestial, amenizada por el incesante murmullo del agua al caer sobre la superficie de la pila. La molestia del ruido es constante pero no nos importa demasiado. Ya de madrugada caeré en la cuenta de que colocando una piedra sobre los hierros de sujetar los cántaros hubiera podido eliminar la mayor parte del ruido, pero terminamos pasando la noche con esa musiquilla que nos conduce a otros tiempos y lugares.

13 jul 2004

18b-04. DEL TUNEL DE VIELLA AL REFUGIO SABOREDO. EL PIRINEO DE LERIDA POR EL GR.11 ETAPA 2. 13-7-2004.

Camino del Port de Rious las Maladetas.

Boca Sur del Túnel de Viella, Port de Rius, Estani de Rius, Barranco de Rius, Estani de la Restanca, Port de Guellicrestada, Port de Caldes, Estani Mayor de Colomers, Collado de Sendrosa y Refugio de Saboredo.
13-07-2004.
Desnivel ascendido 1836 m.
Desnivel descendido 1156 m.
Distancia recorrida 22500 m.
Tiempo efectivo 08:30 h.
Sol.
Fácil.
Se trata de una etapa un poco larga pero asumible, que de alguna manera te limita el tiempo de contemplación de un paisaje ciertamente interesante. La parte central está muy concurrida en verano. Atención con sus refugios.
Agua en Hospital de Viella y en los Refugios de la  Restanca, Colomers y Saboredo. Según costumbre y condiciones en los múltiples estanis del camino evitando los situados en los lugares más concurridos.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Boca Sur del Túnel de Viella al Coll de Guellicrestada procedente de Prames. Vía en rojo.

            La noche es larga y hay que pasarla de todas las posturas imaginables sobre los asientos del coche pero a pesar de ello suena el despertador a las siete menos cuarto y comenzamos de esta forma el martes día 13 de Julio de 2004.

Mapa del Coll de Guellicrestada al Refugio de Saboredo procedente de Prames. Vía en rojo.

Unas maniobras similares a las del día anterior pero con más costumbre nos ponen en disposición de montar en el coche, subir los aproximadamente 3 kilómetros de carretera y llegando a la entrada del túnel salirnos a nuestra derecha para aparcar en el aparcamiento próximo a las Oficinas de la Obra del Tunel y al Hospital de Viella. Allí se va a quedar el coche hasta el domingo próximo si todo va bien. Estamos a 1630 metros de altitud.

Son las siete y media cuando pasamos por delante de la puerta del refugio y tomamos un camino que asciende en medio del praderío orientándose hacia el este al encuentro del Barranco de la Escaleta.

Tras algunas dudas a causa de las balizas alcanzamos el barranco y el camino se hace nítido por la orilla derecha del mismo para arriba, entre hayas que poco a poco serán sustituidas por pinos que nacen sobre la pradera alpina salpicada de granito.

Subiendo al Port de Rious.

El horizonte este se encuentra cancelado por un circo de potentes paredes y enseguida se despejará la duda al respecto de cómo superarlo: hay un camino de tiralíneas. Se trata del que entra en el valle por la pista en la que nosotros hemos pasado las dos noches, que cruza la pedrera del circo de sur a norte con un trazado olímpico y se pierde ilógicamente yendo a parar a una zona de lajas graníticas bastante verticales; cuando nosotros, que hemos subido por el fondo del valle, hacemos lazadas hacia el norte dejando claramente a nuestra derecha el lugar donde se pierde el otro camino.

Ascendemos la pared por su parte norte con marcado camino y  continuamos en fuerte ascenso hasta que se disipan nuestras dudas cuando el camino se abre a nuestra izquierda hacia el Estany Redón. Allí nos vamos por nuestra derecha continuando el fuerte ascenso, ya al sol de la mañana, hasta que la pendiente se arrellane un poco, virando paulatinamente al este hasta alcanzar el plano y salpicado de verde Port de Rius a 2355 metros de altitud, situado entre los picos Redón y Conanglós. Son las nueve y media de la mañana.

Rodeando el Estany de Rious.

Prácticamente en horizontal  y en dirección nordeste dejamos a nuestra derecha un pequeño estany  y enseguida comenzamos a rodear por el norte el Estany de Rius, una cubeta lacustre absolutamente irregular y de considerables proporciones, instalada en un lugar definitivamente encantador.

Hacemos alguna fotografía sobre un paisaje inequívocamente alpino como solamente el granito es capaz de generarlo y casi al final del estany nos paramos a almorzar y a deleitar nuestros ojos. Son las diez de la mañana.

Quince minutos después, hemos almorzado mejor de lo que es nuestra costumbre ya que llevamos comida abundante a pesar de lo que no resultan pesadas nuestras mochilas, continuamos el camino descendiendo por la Orilla Derecha del Barranco de Rius, entre restos de obras y con camino hecho exprofesamente a tramos, llevando siempre en la orilla izquierda  la potente Arista de Betrén con sus consistentes y verticales paredones.

La Sierra de Rious camino de la Restanca.

Bajamos considerablemente siempre por la orilla derecha del barranco hasta que situados en la cabecera del valle que se ensancha confluyendo con la pista que sube por el Valle desde Artiés, comenzamos a faldear primero y seguidamente a ascender un pequeño resalte cubierto de vegetación   arbustiva fundamentalmente; a la que le va a suceder de inmediato un nuevo descenso para atravesar un barranco que baja del sur e iniciar, sin solución de continuidad, un ascenso de algo más de 100 metros de desnivel, por un escalón granítico muy vertical y sobre el que un tortuosísimo camino describe una colección completa de pequeños giros y recovecos.

El resalte nos mete en sudores cuando son las once y media de la mañana. Pero coronado el resalte, enseguida aparece a nuestros ojos el Estany de La Restanca  y el refugio de su orilla norte.

Hay que bajar todavía una cincuentena de metros, cosa que hacemos buscando la vía de salida de la cubeta lacustre, para alcanzar la pared de la presa. Al otro lado se encuentra el Refugio de La Restanca situado a 2010 metros de altitud. Hay otro más viejo pero no lo localizamos.

Estany de la Restanca de camino a Guellicrestada.

Son las doce menos cuarto. El día está absolutamente espléndido, hay personal por los alrededores del refugio pero lo nuestro pasa por confirmar la continuación del camino en el refugio, echar un buen trago de agua y un cuarto de hora después salir por el sur del refugio y tomar una empinada ladera surcada por abundantes escorrentías y, en dirección este-sudeste, ganar altura para introducirnos en el corredor por el que baja el Desagüe del Estany de Cap de Port.

Queremos hacer dos etapas juntas y por esa razón hemos desistido de pasar por el Estany Mar, ya que nos obligaba a ampliar el recorrido y por idéntica razón hemos elegido la continuación por el Puerto de Güellicrestada, que aunque nos obliga a pasar más alto, el camino es mucho más corto que por el Puente de Ressec.
En el estany con el Puerto de Guellicrestada al fondo.

El ascenso es continuado pero solamente son 220 metros de desnivel por lo que el tema se liquida relativamente pronto. Además un grupo tan fogoso como inexperto, nos ameniza el ascenso: vienen como una moto y nos pasan en el rellano donde se asienta el estany.

            Bordeamos por el norte en horizontal y nos introducimos de inmediato en el corredor que en dirección sudeste conduce al Puerto de Güellicretada en plena ladera sur del Montardó.

Las piedras, el calor y la pendiente se van a encargar de pasar la correspondiente factura a nuestros compañeros de ascenso mientras que nosotros, tras el parón para la foto de rigor y esas cosas, nos vamos para arriba con una marcha más.

Cap de Port de Guellicrestada desde el Port de Guellicrestada.

El Puerto de Güellicrestada es frontera entre la Comarca del Pallas y La Vall d’Arán y está situado a 2475 metros de altitud. Se trata de una pequeña brecha de la que se ha de descender suave y brevemente hasta alcanzar un poste indicador sobre el praderío situado al norte del Estany de Monges, lugar en el que los jóvenes dan por concluida la marcha.

Nosotros atravesamos la cabecera del circo lacustre e iniciamos un suave ascenso hacia un collado situado al este y a una altitud de 2540.

Estany de Mangades y la Vertiente Oeste del Port de Caldes.
   
Alcanzado el pequeño collado hemos de descender del mismo a través de un empinadísimo corredor a la orilla de un nevero residual. Abajo nos espera un caos de bloque tras los que encontramos los Estanis de Mangades al sur y el de Port de Caldes al norte.

Pasamos entre ellos y junto al segundo nos paramos a comer un poco, es la una y media del mediodía y el paisaje merece ser contemplado.

Estany de Monges y Agujas de Travesany.

Media hora después siguiendo fundamentalmente al este continuamos nuestro camino en ascenso entre pequeños neveros residuales.

Nuestro objetivo es el Port de Caldes al que llegamos tras un final de fuerte ascenso. Estamos a 2550 metros de altitud y allí encontramos a una pareja con la que charlamos un ratillo. Luego iniciamos el descenso en dirección este y empezamos a encontrar gente a montón.

Pasamos junto al Estany Cap de Rencules y junto a su desagüe continuamos para abajo hasta encontrarnos con el barranco que se ha engrosado considerablemente y proseguimos en descenso por su margen izquierda.

Estany Mangades, detrás Besiberris.

El valle se amplía, se arrellana y se llena de verdura entre bloques graníticos. Nosotros junto al barranco alcanzamos el lugar en el que confluye la variante del GR11. que hemos desestimado y poco después avistamos el Estany Mayor de Colomers, en cuya orilla noroeste se encuentra el refugio en el que vamos a dar por concluida nuestra jornada.

Por fuerte pendiente de granito pulimentado por el glaciar alcanzamos el Refugio de Colomers situado a 2086 metros de altitud cuando son las tres y media de la tarde.

El refugio está, según nos dice uno de los guardas lleno a rebosar. Cuando ve nuestras licencias federativas llama al jefe que nos confirmará lo mismo y lleno de atenciones se apresta a ayudarnos sugiriéndonos diversas alternativas.

Charlamos un rato, le decimos que venimos desde el Hospital de Viella y que vamos sin material de vivac. Termina por sugerirnos primero, es hora de moverse todavía según él, el Refugio de Saboredo y finalmente nos reserva plaza por teléfono tras comprobar esa posibilidad.

Este “hotelero”, ms que “guarda”, con una pista que llega hasta casi el refugio debe tener un negocio montado de la leche con el refugio lleno a reventar todo el verano. Nos ha debido de ver en condiciones y se nos ha quitado de en medio. Lo que no sé es qué hubiera pasado si llegamos reventados, con muy mal tiempo o muy tarde. Nos ha dicho que para una emergencia se haría lo que fuera. ¡Menos mal!

De cualquier manera, se confirma una vez más mi apreciación de que los montañeros de nuestra especie cada vez tenemos menos que hacer en los refugios. Aquí hay que reservar y consumir pues el negocio es el negocio y hacer montaña es accesorio. ¿Para qué pagamos más de 100 euros anuales a la Federación Aragonesa de Montaña? ¿Para recibir el Heraldo de Aragón los jueves del verano?

Nos indica el camino y con cierta sensación de estar revolcándonos en una basura que no es la nuestra, nos echamos las mochilas al hombro y nos vamos. Son las cuatro de la tarde.

En días como hoy es dónde se templa la resistencia. Es relativamente sencillo hacer un ascenso más o menos duro y largo para rematar con un descenso que te lleve a casa o al lugar de descanso. Hacer ese ascenso seguido de su descenso correspondiente, para inmediatamente después encadenar otro ascenso en medio del calor del mediodía, que se ha de rematar con otro descenso, es otra cosa. Encadenar el tercer ascenso fuera de todo programa cuando de alguna manera tu cerebro daba por bien liquidada la comida y la gasolina de tu cuerpo es una arriesgada vuelta de tuerca más, pero a nosotros todavía nos queda alguna vuelta de más y eso, hay que suponer que lo ha debido ver el guarda. Yo le he dicho que veníamos ligeros haciendo las etapas de dos en dos pero que no queríamos en modo alguno liquidarnos hoy la travesía.

Estany Major de Colomers iniciando el camino a Saboredo.

Bajamos unos metros para alcanzar la pared de la presa del Estany Mayor de Colomers, la atravesamos en dirección este y siguiendo en la misma dirección ascendemos una pequeña loma dejando a nuestra izquierda un suave promontorio y cuando aparece al norte un pequeño valle lateral abandonamos las balizas rojiblancas y al personal y nos introducimos en un pequeño corredor en dirección nordeste, para alcanzar en su fondo el lecho de unas pequeñas lagunas casi colmatadas.

Continuamos en la misma dirección siguiendo hitos por un terreno suavemente ondulado hasta atravesar un casi seco barranco por el que desagua el Estany Llarg e inmediatamente comenzamos a contornear por abajo la arista oeste-noroeste de la Tuca de Sendrosa.

Hacia el Coll Sendrosa.

          La ladera está densamente vestida de rododendro que no ha florecido prácticamente todavía y a pesar de que la orografía nos permitiría ir ganando altura sobre la ladera para alcanzar el corredor algo más arriba, no lo hacemos ante el posible riesgo de ascender y quedarnos cortados. Por lo tanto faldeamos en suave ascenso hasta alcanzar el centro del amplio corredor que en dirección este oeste nos ha de llevar al Collado de Sendrosa.

Con un sol de auténtica justicia afrontamos el ascenso de los 350 metros que nos quedan de los 450 que hemos de subir en total pasando primero el tramo de pradera alpina, luego el pedregal granítico sólidamente instalado y por último las lazadas del camino, al principio sobre praderío para luego introducirse en  materiales más sueltos ya que las pratenses tienen poca densidad.

A las cinco y cuarto alcanzamos el suave Collado de  Sendrosa situado entre la Tuca de Sendrosa y la Tuca de Pigader a 2446 metros de altitud.

Entrando al Circo Lacustre de Saboredo.

Hemos subido bien, echamos un trago de agua y comenzamos el descenso girando a media ladera en dirección sur. Tenemos que rodear la Tuca de Sendrosa desde su arista norte en la que se encuentra el collado hasta el sudeste del pico, lugar en el que se localiza la parte inferior de la Zona Lacustre del Circo de Saboredo.

Faldeamos con cuidado de no perder demasiada altura puesto que el refugio se encuentra a 2310 metros de altitud y lo buscamos en la orilla oeste del circo junto a un estany de considerables dimensiones. Vamos, que no debe tener pérdida.

Poco después avistamos unas instalaciones con pinta de refugio ocasional y ligeramente elevado sobre la parte este del circo. Se ve de lejos pero nosotros lo buscamos en el lugar que lo sitúa el mapa.

No localizando nada donde buscamos, decidimos bajar al fondo de la cubeta lacustre, atravesar por medio de los Estanis de Saboredo y remontar suavemente hasta alcanzar  lo que en realidad es el Refugio de Saboredo. Son las seis de la tarde.

Refugio de Saboredo.

Nos reciben una de las dos guardas con un “¡Ah, ya estáis aquí! Pues habéis llegado pronto, hace un momento que han llamado.

Charlamos un poco con ellas ya que la cocina está anexa al comedor.

Se trata de un pequeño refugio, sin aseos, con algún añadido exterior  que le confiere aspecto de barracones de obras, y no faltan materiales correspondientes a ellas, desde luego.

La tarde se va nublando muy suavemente pero nos da lo mismo. Nosotros hemos liquidado nuestra segunda etapa con propina: hemos subido 1836 metros, bajado 1156 metros, hemos recorrido aproximadamente 22 kilómetros y hemos empleado el mismo tiempo que ayer, diez horas y media. Estamos bien.

Nos aseamos un poco en una charca próxima y contemplamos la subida de las nieblas mientras reponemos líquido impíamente.

Sobre las siete y media nos hacemos la cena en una mesita del pequeño comedor y cenamos tranquilamente junto a un grupo de americanos con los que charlamos un poco puesto que resultan francamente agradables y con los que intercambiamos algunas cosillas que ellos desconocen.

A las nueve nos vamos a la piltra puesto que mentalmente queremos descansar aunque físicamente no estemos agotados ni mucho menos.

Esquema Etapa 2.

El personal tarda en acostarse pues estaremos alrededor de docena y media de personas pero al final lo hará, suponemos, puesto que nosotros estamos para otros menesteres mucho más interesantes.

Puedes ver la Continuación.