Barrera de las Saleras, Manantiales de
Rigüelo, Corredor Sur del Paso de la garganta de Aisa, Corredor Sudoeste. Aspe,
Paso de la Garganta de Aspe, Lapiaz de las Llanas y Embudo de Aspe.
20-07-2026.
Salida 06:45 h. Llegada 12:15 h.
Sol.
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
Aspe
y Telera tienen un par de similitudes importantes para nosotros. Una que tienen
bastantes y diversas vías para acceder a sus cimas y otra que las conocemos
casi todas pues teníamos pendiente el Corredor Sudoeste al Aspe.
Hoy
20 de Julio de 2026 y casi por casualidad coincidimos con Juan que tenía otro
programa y nos vamos a por ella, madrugando para estar al mediodía en casa.
Son
las siete menos cuarto de una recién nacida mañana pues el día ya acorta,
cuando tras aparcar en la Portera de las Saleras a 1480 metros de altitud, nos
ponemos en camino por la pista, a tramos encementada que se acerca al refugio.
Allí cruzamos el Barranco de Igüer muy menguado y remontamos el dorso herboso
que asciende en dirección norte y que enseguida vamos a abandonar para introducirnos en el Circo de Rigüelo.
Abandonamos
el camino que marcha hasta el Abrevadero y nos orientamos al este para cruzar
los Manantiales de Rigüelo y enseguida,
antes de afrontar el ascenso hacia el Collado de la Magdalena, nos reorientamos
al nordeste en busca del Corredor Sur del Paso de la Garganta de Aisa.
Parece
que la entrada está cerca pero se nos va a ir hora y cuarto en alcanzar el
estrangulamiento de entrada pasados los 1800 metros de altitud. Es una mañana
de sombra deliciosa y cuando el sol quiere elevarse por encima de los
Murallones de Tortiellas estamos a la sombra de la canal vestida de verticales
paredes al este, pedrizas y paredes al oeste y neveros residuales con nieve
algo durilla que no hay que pisarlos si no se quiere.
Ganamos
altura por un lado y por otro tratando de minimizar las incomodidades de las
pedrizas de gran tamaño que rellenan el corredor, dejamos a nuestra izquierda
un par de corredores amplios y empinados y nos acercamos al Paso de la Garganta
de Aisa que es nuestro objetivo y que se adorna al oeste con las agujas de la
prestigiosa Arista de los Murciélagos y adjunto al oeste nuestro corredor de
hoy.
El
Corredor Sudoeste de Aspe tiene un desnivel aproximado de 350 metros desde el lugar en que abandonas la subida al
Paso de Aisa, pero hay que tener en cuenta que, creo que más de la mitad, están
en un poderoso y amplio cono de deyección que mantiene una pendiente constante
y que vestido de pedrizas de todos los tamaños, más o menos estables, permite
el ascenso por cualquier parte con un padecimiento inversamente proporcional a
la conjunción de la paciencia con la experiencia.
Enseguida
dejamos a nuestra derecha el Paso de la Garganta de Aisa situado a 2335 metros
de altitud y perseverando con la pendiente lo remontamos lo menos cruentamente
posible y a pesar de la altitud con tramos de sombra, alcanzando el amplio
arranque del efectivo corredor situado ligeramente por encima de los 2450 m.
Son las nueve y cuarto.
Se
puede acceder por la parte este del
mismo, próxima a la Arista de los Murciélagos, que parece tener buena roca,
pero también pegado a las paredes del oeste y Juan que va delante, se mete por
el acceso directo de las paredes del oeste. Al fin y al cabo ambos accesos
confluirán unos metros más arriba.
Nuestra
entrada está medianamente inclinada pero llena de basura suelta y enseguida
aparece un bloque empotrado que obliga a un paso largo y encajado que
solventamos por la pared de nuestra izquierda, vertical pero suficientemente
escalonada.
Poco
después alcanzamos la confluencia de accesos y progresamos por un tramo
estrecho y bien escalonado que será de lo más ligero de todo el corredor que de
cuando en cuando nos ofrece pequeños rellanos de los que invariablemente
salimos por la pared de nuestra izquierda sin demasiada dificultad.
Pasada
la mitad del corredor hay un tramo indeciso y con materiales más descompuestos
en los que dudamos un poco para elegir la salida más firme que aparece de nuevo
a nuestra izquierda. La bondad del corredor nos ofrece salidas erguidas pero
con excelente roca en la que no faltan las buenas presas y nos deposita en el
muro de salida que siendo corto y fácil cuenta con presas menos rotundas en los
que el agarre es más precario.
Luego
una rampa corta y suave nos deposita en la Cueva que ya habíamos localizado
desde el cono de deyección del corredor. Hemos hecho fotos subiendo y también
aquí donde finaliza el corredor coincidiendo con el pequeño Rápel de la Arista
de los Murciélagos que hiciera de paquete hará una veintena larga de años. Allí
están los cintajos como también hemos visto algunos mientras subíamos el
corredor; estaban viejos pero se podían utilizar.
Un
corto tramo de pared escalonada y con buena roca nos deposita en la Cima de
Aspe situada a 2640 metros de altitud cuando son las diez. La mañana ahora al
sol está caliginosa y la fotografía pues regular pero nos sentamos junto al
vértice geodésico para echar un trago y un bocado disfrutando de una
agradabilísima mañana.
Media
hora larga después iniciamos el descenso
por la transitada y escalonada arista oeste cruzándonos con dos parejas
que suben. Fotografío el Corredor Nordeste que también conocemos y desechando
el Corredor Sur, continuamos por la conocida como vía normal, de la que no
recordamos gran cosa pues la nieve acostumbraba a cubrir el pedregal que, por
debajo del Collado Oeste al que llega la Vía del Corredor Norte que también
hemos recorrido, se convertirá en lapiaz.
Ni
siquiera llegaremos al Paso de Aspe al que llega la Vía del Corredor Norte sino
que siguiendo uno de lo múltiples caminillos, nos marcamos un destrepe fácil
que no recordábamos haber hecho y nos llegamos a la Base del Corredor Sur para
entrar por allí al lapiaz.
Recorremos
el incómodo Lapiaz de las Llanas siguiendo hitos para continuar ladera abajo en busca del
Embudo que nos permitirá alcanzar el reseco Praderío de la Cuenca del Igüer y
los Llanos de Napazal.
En
el Abrevadero al que ya no llega en agua, parece ser que en desuso, siento la
nostalgia del paso de aquel tiempo en el que ni siquiera teníamos mapas: “…hay
que llegar al Abrevadero y subir por el Embudo para llegar al Lapiaz y visto el
Corredor Norte que guarda siempre nieve…” Se nos ha ido más de media vida en la
montaña y eso no tiene solución, aunque nadie nos va a quitar lo bailado.
Son
las doce y cuarto cuando llegamos al coche con 1200 metros de desnivel en las
piernas y satisfacción en nuestra alma de montañeros siempre con ganas de
conocer que indudablemente es el móvil de nuestra vida.

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