30 oct 2005

26-05. FORCALLO DE ESPIN. 30-10-2005.

Forcallo de Espín atrás desde la Carretera de Orús.

Espín, Desembocadura del Barranco de Petralba en el Río Basa, Cara Norte de la Sierra de Picardiello y Espolón Central. Vuelta por el Camino del Barranco.
30-10-2005.
Salida 15 h. Llegada 18 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Forcallo de Espín procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Las Sierras de Portiello y Picardiello se extienden de este a oeste y separan el Valle del Basa, que queda al norte con la Guarguera situada al sur.

            Si por el norte está casi abandonado, posiblemente a causa de unas pésimas comunicaciones que pueden paliarse con la nueva carretera Yebra-Fiscal, por el sur se extiende un auténtico desierto prepirenáico.

            Queremos conocer un poco estas sierras tan próximas y tan lejanas a la vez y para ello decidimos irnos hasta Espín, pues de Orús en adelante no hemos pasado nunca.

            El domingo 30 de octubre de 2005 nos vamos aprovechando que la tarde no tiene mala pinta y no va a hacer justicia con las predicciones meteorológicas  para este largo Puente de Todos los Santos en el que, parece ser, que la sequía del 2005 se está arreglado un poco a tormenta limpia.

            En poco más de media hora pasamos por Yebra, San Julián y Orús; tomamos la pista que pasa por el norte del pueblo y tras 3 kilómetros llegamos a Espín.

            El pueblo que está abandonado pero en el que hay media docena de casas que se ocupan ocasionalmente, está situado en una pequeña loma  al norte junto al Río Basa a 1120 metros de altitud, y nuestro primer problema es encontrar el camino que conduzca al “paco.”

            Lo intentamos por medio del pueblo a través de una pista que conduce exclusivamente a una pilona eléctrica y, dando la vuelta sobre nuestros pasos, nos vamos a la parte este del pueblo  pues por allí debe haber algún medio para bajar hasta el río.

Camino del Forcallo de Espín.
 
            Encontramos trazas de camino y una tubería de agua sin enterrar, y por allí nos vamos para abajo para atravesar el Barranco de Petralba y dirigirnos  al sur para cruzar el Río Basa, unos 40 metros más abajo.
 
            Lo hacemos al este de una brecha que ha abierto el río en la roca y ascendemos fuertemente unos metros para salir del estrecho del río y encontrar una vieja pista que se va al sudeste a la vez que se llena de pinos jóvenes que crecen como pelos y que nos dificultan el paso.

            La pista termina 300 metros más allá en el lecho de un barranquillo subsidiario que lleva las aguas de las últimas lluvias. Le digo a Rosa que no vamos por allí a ninguna parte en un monte que supongo absolutamente vestido, pero a pesar de ello nos vamos un poco más al este ganando unos metros de altitud y alcanzando una grada herbosa por encima del nivel del barranquillo.

            El monte no esta demasiado vestido y hacemos una travesía en suave ascenso aprovechando unos claros en la ladera y progresando en dirección sur. Luego un barranco lleno de margas grises nos permite subir un poco más de tal forma que encontramos un viejo camino  que va un poco al sudeste y decidimos seguirlo.

            Con alguna dificultad pues no está transitado en absoluto, vamos ganado altura  en dirección sudeste introducidos en un amplio barranco  que se eleva hacia la parte alta de la sierra.

Santa Orosia y Oturia desde el Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            El camino termina en una vieja tiradera de madera sobre los 1350 metros de altitud, bastante limpia de vegetación y nos elevamos por ella en dirección oeste hasta alcanzar una silla alojada sobre un claro contrafuerte de la sierra orientado en dirección norte.

            La tiradera se va para arriba en dirección sur para posteriormente adentrarse en la ladera este del contrafuerte, vagando sucesivamente en una y otra dirección sin ganar prácticamente altura, hasta que decidimos finalmente abandonarla por un camino de animales que asciende por medio del vestido bosque y que nos va a permitir ascender  con la ayuda de los bojes  los últimos 70 metros que son muy empinados y que nos depositan en la cabecera de la sierra. Estamos en el Forcallo de Espín a 1500 metros de altitud.

Guara y Fragineto desde las inmediaciones del Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            La divisoria de la sierra está medianamente transitable y nos vamos  unos metros en dirección a Picardiello, en dirección oeste, con intención de visualizar un poco el Valle del Guarga desde allí, pero ni el día es el más apropiado pues está muy neblinoso, ni la hora la más adecuada con el sol en el oeste.

Enebro común con frutos en Portiello.
 
No hacemos apenas fotografías, lo que ya es decir. Hemos empleado aproximadamente hora y media en subir  y a pesar de que queda todavía tarde, diez minutos después, nos vamos para abajo por el mismo camino que hemos traído en ascenso con cuidado de no extraviarlo en tan empinada pared.

Luego, tras bajar la parte superior, en lugar de irnos hacia las indecisas lazadas de la tiradera de madera nos vamos directamente para abajo siguiendo la loma del contrafuerte que se encuentra bastante limpia de vegetación, lo que nos permite alcanzar la tiradera  en el lugar en el que se introduce en la ladera este del contrafuerte.

Enebro de miera también con frutos cerca de Espin.
 
Desde allí nos vamos para abajo hasta una enorme caliza ocre situada en el lugar al que ha llegado el camino, yo siempre tomo referencias, y a partir de ese lugar, desandamos el camino hasta muy abajo, más abajo del lugar en el que lo hemos encontrado a la subida.

Hemos decidido continuar camino abajo: nos tiene que llevar al pueblo necesariamente.

De vuelta en Espín.
 
Alcanzamos unas fajas frente al pueblo y tras perder el camino nos acercamos al lecho del río para cruzarlo por cualquier parte en la vertical de Espín.

Unos metros más al este encontramos el viejo camino empedrado que asciende un tanto al nordeste para salir del lecho del río e incorporarse a la loma en la que se asienta el pueblo.

Todavía volveremos a perderlo pero no nos importa pues nos iremos al encuentro de la pista que se prolonga valle adentro hacia el este y con ella alcanzaremos Espín y el coche cuando van a ser las seis de la tarde, poniendo fin a un paseo de alrededor de 500 metros de desnivel .

Volvemos a casa con la intención de volver en otra ocasión, mejor vestidos de piernas, para reconocer un poco más estas sierras cada vez más colonizadas por la soledad y por las plantas espinosas.

16 oct 2005

25-05. IBONES DE LAS ALBAS Y DE LA SARTEN. 16-10-2005.

Deliciosa imagen del Ibón de la Sartén.

Sallent, Barranco de Pondiellos y Desagüe de los Ibones.
16-10-2005.
Salida 9 h. Llegada 16 h.
Desnivel acumulado 1100 m.
Distancia recorrida 11000 m.
Tiempo efectivo 06 h.
Fácil.
Lugar poco transitado.  La ida debe realizarse por el camino utilizado para la vuelta. La nieve caída y el afán de subir nos lleva  a un barranco paralelo al buscado y para alcanzar los ibones  hemos de atravesar la Cresta de Torozuelo.
Agua en los barrancos y en los ibones.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de los Ibones de las Albas y la Sartén. Vía en amarillo.

           Había llegado el Otoño 05 y no habíamos hecho prácticamente nada desde la vuelta de los Alpes, habían llegado las lluvias, ya era hora, y había caído la primera nevada. El sábado 15 de Octubre la nieve baja hasta los 1800 metros en la cara sur de Partacua y Tendeñera y aunque anuncian una ventana de tiempo decente para el día siguiente, no nos lo creemos demasiado pero preparamos la marcha.

Foratata desde Sallent.
 
El domingo a las siete de la mañana es noche cerrada pero el cielo está plagado de estrellas y no lo pensamos más a las ocho y cuarto en Sallent buscamos la pista que empalma, según nuestras noticias con la de La Sarra.

Nos vamos por la pista que conduce hasta El Salto y nos damos la vuelta. Luego subimos hasta la zona de acampada y vuelve otra vez. Probamos junto al polideportivo y nada. Salimos del pueblo por la carreterilla que lleva a las inmediaciones del Mirador de San Mamés y después de hacerla dos veces preguntamos en el pueblo. Nos dicen que la pista no existe desde Sallent y que hay que ir por La Sarra pero que si en la ermita cogemos el camino y no lo perdemos nos llevará hasta el Ibón de la Sartén sin problemas.
 
Musales y Sancha Collons desde Sallent.

Bajamos hasta la ermita, aparcamos frente a ella y nos vamos para arriba por un amplio y verde camino que parte en dirección sudeste. Estamos a 1305 metros de altitud cuando nosotros queríamos llegar por la pista hasta los 1500 metros aproximadamente. Va a ser un día duro pero tenemos ganas.

Son las nueve de la mañana y enseguida, la no transitada pista se estrecha y se convierte en sinuoso camino ascendente entre prados, en dirección este y en medio de una vegetación mixta de entre la que destaca el espino amarillo con las hojas llenas de agua.
 
Tebarray.

Suerte que el camino en seguida se aproxima al pinar, se reafirma un poco, gira un tanto al nordeste y nos conduce a un rellano herboso un tanto aclarado de vegetación.

Cruzamos la portera con pastor eléctrico, dejamos allí a unas vacas que quieren bajar a sus corrales y proseguimos por un camino que se aclara definitivamente al transitar por la pradera alpina de la Orilla Izquierda del Barranco de Pondiellos.

Enseguida me doy cuenta de que lo de no perder el camino ha sido una broma: la pradera alpina está salpicada de caminillos practicados por las vacas y hemos de ir a lo nuestro; y lo nuestro, que es un error, no es seguir por la orilla izquierda del barranco como indica el mapa sino ir ganando altura poco a poco ya que hemos de tomar un barranco lateral también en la orilla izquierda del principal.

Vertiente Sur del Collado de la Forqueta.
 
            Transitamos por el Tresarrato con dirección hacia la Foya de las Saleras puesto que, aunque no lo sabemos, vamos hacia el Barranco de Torozuelo.

Creemos que estamos más altos de lo que en realidad estamos, puesto que pensamos que el barranco próximo es el de Las Albas pero no será así.
 
Nos aproximamos al barranco para localizar el camino que debe transitar por la orilla derecha del mismo y no localizándolo nos vamos para arriba por la orilla izquierda comenzando a pisar nieve continua sobre arándanos cuando entramos a la Pinada de San Juan.

Encontramos algunos robellones medio sepultados por la nieve pero no nos detenemos a mirar  pues sabemos que nos espera una jornada que puede ser dura y larga.

Vamos engañados de altitud y confundidos de valle. Hasta creemos que el altímetro se ha movido pero no será así.
 
La Sudoeste de la Cresta de Torozuelo.
 
Ascendemos en dirección este hasta salir por encima de los últimos pinos negros. Allí encontramos una bifurcación del barranco. La rama más próxima está seca y la atravesamos para incorporarnos a la rama más rotunda que se alarga  hacia el este en busca de un circo superior bastante bien conformado. Allí tiene que estar el Ibón de la Sartén, pensamos pero, y el Ibón de las Albas ¿dónde está? Tendría que estar a nuestra vista pues el mapa lo sitúa a 2200 metros de altitud...

Estoy convencido de que no nos encontramos donde pensábamos y nos vamos barranco arriba con nieve muy noble aunque profunda: habrá sobre 30 centímetros de espesor pero cede completa al paso y sirve para practicar escalones casi en cualquier parte salvo sobre piedras lisas e inclinadas.

Sobre los 2150 metros de altitud paramos a almorzar un poco ya que son las once y cuarto.

El día está muy bueno y el sol se aproxima al lugar donde nos encontramos. A pesar de ello se nos hace fresco al parar y por ello no perdemos demasiado tiempo. Echamos un café con leche caliente y continuamos para arriba dispuestos a realizar un trabajo duro.

Y así será. Primero buscamos pasajes suaves haciendo eses pero en vistas de que la nieve está igual por cualquier parte, dejamos a un lado las eses y nos vamos de frente para arriba por la derecha del corredor.

La pendiende se pondrá tiesa enseguida alcanzando los 35º de inclinación y nos obliga a subir a tirones y con frecuentes descansos. Al final se hace largo el ascenso ya que, no en vano, subiremos por encima de los 300 metros de desnivel. Pero no importa mucho: el día es espléndido y estamos dispuestos a disfrutarlo con esta nieve.

Al final el corredor se arrellana un poco y nos conduce a un falso cerrojo tras el que no hay ni ibón ni espacio casi para el mismo.

Subiendo ya me he dado cuenta de que allí no hay nada, de que el circo que se prolonga en ascenso hacia el sudeste es un paredón muy vertical y que únicamente conduce al pico que llevamos a nuestra derecha y que, por tanto, o nos damos la vuelta o nos acercamos hacia una brecha próxima en la arista que llevamos a nuestra izquierda.

Rosa también ha pensado lo mismo y, alcanzada la cabecera del resalte que acabamos de subir, nos vamos en suave ascenso que no es lo mismo que de llano, al encuentro de la pared que defiende el acceso a la brecha. Se trata de una travesía a media ladera con una pendiente que superará los 30º y que, con ciertas dudas al principio, pasamos bien gracias al estado de la nieve.
 
Infiernos desde la Arista de Torozuelo.

Me asomo al collado pero prosigo hacia un gendarme situado al oeste de la brecha. Son alrededor de 20 metros de desnivel que subimos por una pared escalonada en la que afloran algunas rocas que nos sirven como apoyos tanto para manos como para pies.

Son las doce y media, estamos a 2505 metros de altitud y contemplamos desde aquí el barranco por el que se supone que deberíamos haber subido. Nos encontramos en la Cresta de Torozuelo. Allí abajo, al norte parece ser que está el Ibón de las Albas y aquí debajo, al nordeste se supone que está el de la Sartén, al que creemos que no veremos por esta ocasión.
 
Garmo de la Mina, Tebarray e Infierno Oeste.
 
Hacemos algunas fotos, contemplamos al Tebarray, los Infiernos, Garmo Negro, Algas y Argualas aquí mismo delimitados por el Garmo de la Mina y por la Punta de los Zerez, y con las ganas nos vamos para abajo.

En la brecha nos lamentamos de no llevar nada de material para asegurar pero a mí se me ocurre bajar unos metros que se ven desde arriba para echar una ojeada a la parte inferior del corredor. En el peor de los casos remontar 20 metros no van a ninguna parte.

Me ha parecido que el corredor no tiene aspecto de cortarse pero no estoy seguro. Es muy vertical y prefiero cercionarme de lo que veo. Con esta nieve no puedo marchar aunque no lleve piolet, los crampones no sirven para nada, y en el peor de los casos si marcho para abajo lo haré en blando y sobre una ladera totalmente vestida de nieve suave y esponjosa.

El corredor tiene alrededor de 50 metros con una pendiente aproximada de 60º de los de verdad en su parte más severa, creo que hemos hecho pocas cosas con esta pendiente, pero el descenso es una delicia: paso a paso de cara al valle, clavando todo el pie y sin un solo resbalón.

Enseguida veo la parte de corredor que me faltaba y le digo a Rosa que baje ya, que no hay problema.

Corredor Nordeste de la Arista de Torozuelo que acabamos de bajar.
 
La nieve nos llega hasta más de medio muslo pero es lo mismo, se baja de cine. Luego se suaviza un poco la pendiente y se amplía el corredor convirtiéndose en una pared erguida en la que iniciamos una travesía en descenso y en dirección norte para aproximarnos al Barranco de las Albas  lo más arriba posible, es decir, bajando lo mínimo.

Cerca ya del lecho del barranco bajamos unos metros más de lo previsto para tener un buen acceso al mismo bajo un resalte rocoso.
 
Cubeta Lacustre de la Sartén.

Ya en el barranco continuamos por las huellas de unos rebecos y remontando alrededor de 50 metros alcanzamos el Ibón de la Sartén situado a 2400 metros de altitud. Es la una menos cuarto y hace una espléndida mañana cálidamente soleada.

Collado entre Zerrez y Algas Norte.
 
            El ibón que tiene ya la superficie cuajada es un círculo un tanto prolongado hacia el lado norte. El desagüe vierte aguas al oeste y hacia el norte hay una salida hacia un falso collado situado a nivel superior por el lado norte del Garmo de la Mina.

Los dos Ibones de las Albas.
 
            En el lugar disfrutamos de una inenarrable y maravillosa soledad en medio de la cálida quietud  del momento. Luego volvemos a la zona del desagüe para irnos hacia abajo por la orilla derecha del mismo.

En la Orilla Derecha del Barranco de las Albas, perfectamente nevada, localizamos el camino de subida al ibón, contemplamos diafanamente el corredor por el que hemos bajado y siguiéndolo por su perfil sobre la nieve alcanzamos los Ibones de las Albas situados a 2200 metros de altitud.

En una roca plana y sobre las mochilas nos sentamos a comer al sol. ¡Ya teníamos ganas de sentarnos! Es la una y media del mediodía.

Ibón Grande de las Albas.
 
            Los ibones son dos pequeñas charcas situadas en el lecho del, aquí, plano barranco. El más alto es minúsculo y el de abajo tiene la superficie medio cristalizada.

Hacemos algunas fotos, comemos y bebemos con sed, satisfechos por haber podido alcanzar nuestro objetivo cuando ya casi nos habíamos despedido. Ha sido una mañana de trabajo pero ha merecido la pena el disfrute del paisaje y de la nieve.

Arándanos en los Ibones de las Albas.
 
            A las dos de la tarde, tras otro café con leche, nos ponemos en marcha. Tenemos delante de nosotros un resalte que vamos a atacar por la orilla derecha del barranco que es por donde está marcado el camino en el mapa, a pesar de que la tentación invita a atajar por la izquierda.

  El desagüe consta de dos ramas. La principal se va hacia un potente resalte practicado sobre lecho rocoso y nosotros optamos por proseguir por su orilla derecha aprovechando que es una ladera algo inclinada pero vestida de verdura. Por ella bajamos un primer tramo pero alcanzamos una zona en la que hay restos del paso de aludes y donde se inicia otro resalte vertical.

Cascada Superior del Desagüe de las Albas.

Hemos de desviarnos un poco hacia el norte para pasar bajo una preciosa cascada de la rama derecha del barranco y descender por una media ladera, algo delicada, sobre el cauce de esta rama ahora profundamente encajonada. Bajamos unos metros más pero nuestra vía va parar a un resalte final ya prácticamente en el cauce del Barranco de Pondiellos que no me gusta nada.

Me gusta tan poco que decido darnos un poco la vuelta, pasar el cauce de la rama derecha del barranco y buscarnos la vida por en medio de las dos ramas.

La otra Cascada del Barranco de las Albas desde el de Pondiellos.
 
            Para el cruce del barranco aprovechamos un pequeño rellano del mismo en el que se rompen un poco las paredes que lo encajonaban y como no lleva demasiada agua no hay problema. Luego nos vamos a media ladera al encuentro de la rama izquierda a ver si aparece algo aparente en medio de un paretazo de muy mal aspecto.

Cuando ya casi estamos pensando en remontar y tomar la izquierda del barranco se nos hace la luz: hay un diedro lateral oculto por un pino caído sobre la parte de arriba que no hemos visto hasta que, buscando me he colocado en la parte superior. Es bastante vertical pero tiene las suficientes presas para bajar la media docena de metros que tiene y que nos depositan en una zona terrosa y escalonada que nos conduce al cono de deyección de la rama izquierda del Barranco de las Albas.

El descenso es incómodo ya que la nieve ha desaparecido prácticamente pero nos permite cruzar la rama del barranco y situarnos en la orilla izquierda del Barranco de Pondiellos.
 
Foratata desde el Barranco de Pondiellos.

Proseguimos en dirección sudoeste ya al encuentro de “ese camino que si no perdemos nos llevará a...” y creemos localizar un hito que inicia la subida del resalte por la orilla derecha aunque el mapa marcaba la izquierda. Enseguida el camino se localiza cerca del barranco y lo seguimos hasta que se corta en un viejo desprendimiento tras el que no se ha vuelto a reafirmar.

Pero ya no hay problema bajamos a través del pinar al sol de la tarde un poco molesto en la cara hasta alcanzar los prados situados en la Base del Barranco de Torozuelo y ya perfectamente orientados y siguiendo una media ladera adecuada alcanzamos camino transitado a la mañana. El resto es un descenso conocido con los Tejados de Sallent como horizonte y más allá un delicadísimo deleite otoñal con el Portalet y el Aguas Limpias.
 
Valle del Aguas Limpias con la Lana y Arriel.

A las cuatro y cuarto hemos liquidado los 1250 metros de desnivel de la jornada  que no ha sido más que un duro y delicioso día de disfrute con recio sabor montañero.

28 sept 2005

24-05. ALREDEDOR DE LA ARISTA DE BACHIMAÑA. 28-9-2005.

Desde un Resto del Glaciar de los Infiernos la Brecha de Arnales.

Balneario de Panticosa, Majada Baja, Majada Alta, Ibones de Arnales, Brecha entre Arnales y Bachimaña, Ibones Azules, Ibones de Bachimaña y Balneario de Panticosa.
28-09-2005.
Desnivel acumulado 1025 m.
Distancia recorrida 13000 m.
Tiempo efectivo 05:30 h.
Sol.
Bastante fácil.
Se trata de una travesía circular que puede realizarse en cualquiera de los dos sentidos. La Arista de Bachimaña es una perfecta desconocida y la brecha no es paso ni habitual ni buscado. Poco miedo a las aglomeraciones, es un de esos lugares en los que te puedes encontrar contigo mismo.
Agua en diversos y variados lugares a lo largo de todo el camino con la excepción del tramo entre los Ibones de  Arnales e Infiernos pues el ganado prácticamente ha desaparecido.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Arista de Bachimaña procedente de Prames. Vía en amarillo.

            La Arista de Bachimaña tiene, nosotros lo sabemos pues ya lo comprobamos en su día, más historia de la que puede aparecer a primera vista. A los picos mejor es subir y bajar por la vertiente de Los Azules que tratar de ir por la misma arista, a no ser que se realice una escalada convencional cosa que no es lo nuestro.

            Bajar a la vertiente sur también tiene sus complicaciones si no encuentras la vía adecuada, que existe; pero que no suele ser demasiado fácil de encontrar, quizás un tanto cegados o bien por la brecha de separación con Los Arnales o bien por la tentadora pared sur de la aguja más alta.

            Nosotros sabíamos algo del tema y estábamos decididos a resolver la papeleta de una vez por todas. Para ello aprovecharemos la fiesta corta de mi chica del 28 de Septiembre de 2005 y a la una nos marcharemos a todo trapo, no sin antes tener que volver un segundo a casa a por la cuerda, no vaya a ser que por no poder asegurar algún paso nos tengamos que dar la vuelta.

            A las dos menos veinte hemos dejado el coche en el Aparcamiento de la Embotelladora y nos echamos al monte cruzando el desagüe del Lago de Panticosa.

Cascada del Barranco de las Argualas.

            Estamos a 1650 metros de altitud y sabemos que tenemos por delante un repecho interesante a estas horas pues el día está de postal.

            Rodeamos el lago por su orilla oeste hasta confluir con el camino que viniendo de la Casa de Piedra asciende por la orilla izquierda del Barranco de las Argualas.

Macizo de las Argualas desde la Majada Baja.

            Un transitado camino asciende la morrena granítica del oeste de la cubeta lacustre hasta que, lazada a lazada, se acerca al barranco y moderada la pendiente sale del bosque en dirección noroeste para alcanzar la Majada Baja de las Argualas.

Pico de Pondiellos desde la Majada Alta.

            En la parte inferior de la majada el camino se marcha directamente al norte a través del calcinado praderío dejando a su derecha los más altos pinos negros de la pared norte y acercándose al Barranco de los Arnales.
Barranco de Arnales desde la Majada Alta.

            Echamos un trago de agua y abandonando el desagüe del barranco atravesamos la Majada Alta en ascenso, ligeramente al oeste, para salir del fondo del barranco, ganar altura y volver de nuevo hacia el cauce del mismo en el Umbral de la Cubeta Lacustre de Arnales.

Ibón Inferior de Arnales.

            Alcanzamos en diminuto Ibón Inferior de Arnales, lo contorneamos por su orilla derecha e inmediatamente llegamos al Ibón de Aranales situado a 2320 metros de altitud cuando todavía no son las tres de la tarde y en la orilla oeste nos sentamos sobre una lisa laja de granito pulido para comer, se han cumplido mis previsiones.

            Comemos sin prisa pero sin pausa pues, aunque sé que disponemos de tiempo sobrado y el día es maravilloso, yo pretendo estar en Los Ibones Azules lo antes posible.

            Hemos contemplado subiendo el Circo de las Argualas, el Garmo Negro con su inseparable Aguja de Pondiellos, la mole del Pico de Pondiellos y tenemos debajo de nosotros toda la cara sur del Pico Arnales  y la Arista de Bachimaña que nos cierra el horizonte de norte a oeste. A lo lejos ya, al otro lado del Caldarés de Baños, Serrato, Xuans, Batanes, Bacías y Brazato.

            Hemos sudado de lo lindo subiendo y casi se hace fresco en la espalda a pesar del sol y del día pero eso pasará enseguida; a las tres y media, Rosa se va hacia el norte en busca del barranco y yo trato de hacer una fotografía del ibón desde el lado este pero no termina de gustarme y  la intentaré de más arriba.

Ibón Alto de Arnales desde un espolón al norte del mismo.

            Para ello he de irme encaramando en el espolón rocoso que se asienta en la orilla izquierda del barranco y que me va a permitir alguna foto del ibón incompleto.

            Mi chica ha subido un poco más a la derecha del barranco y nos encontramos en la parte superior del espolón rocoso, alrededor de los 2500 metros de altitud.

            La continuación, que ya era evidente desde abajo, es por el fondo del barranco en dirección norte directos a la doble brecha que separa la Arista de Bachimaña del Pico Arnales, pero no iremos directamente a ninguna de las dos brechas, la oeste está defendida por unas placas graníticas verticales de no mirar y la del este tiene bajo ella un par de corredores que se enlazan a media altura en la pared pero esa vía no está muy clara.

Cara Este de la Brecha de Arnales.

            Nuestros intereses están más bien en la pared sudoeste de la Arista de Bachimaña. Sabemos que, al menos, hay un paso que desde abajo no debe de tener gran complicación y que nos puede situar en el lugar desde el que abandonamos el descenso en la ocasión anterior. Hoy en ascenso y pudiendo asegurar un poco no debe de haber gran problema; además, desde aquí puede ser que haya alguna alternativa más, solamente es cuestión de acercarse a la pared y localizar pasos.

Detalle de la doble Brecha de Arnales.

            Pero esa no es la única opción. Desde abajo he visto una vira herbosa que se incorporaba a la pared al este de las brechas y que conducía muy continua a la brecha este, sin aparentes dificultades. Luego en la brecha quedaría la cara norte que seguiría siendo una incógnita.

            Un poco más al este de la vira herbosa se aprecian un par de placas graníticas bastante tumbadas aunque muy lisas que, si no me falla el ojo, nos pueden permitir alcanzar la arista entre la brecha este y el enorme paredón de la Aguja Oeste de Bachimaña, también con la incógnita de la cara norte posterior.

            Entramos a la vira más fácilmente de lo que pensábamos y con cuidado pero con suma facilidad, hacemos algún sencillo paso de IIº y alcanzamos la Brecha Este. Son las cuatro de la tarde y estamos a 2664 metros de altitud

            La bajada directa de la brecha está chunga. Hay varias opciones pero a simple vista todas tienen su asuntillo.

            Trato de pasar hacia el oeste ya que la solución de la pared parece relativamente fácil por esta zona pero Rosa se empeña en bajar directamente. “Está chupao” y yo soy un “gilipollas” que no me he dado cuenta.

            Sin terminar mi comprobación, me doy la vuelta e iniciamos el descenso directamente bajando un par de cortos corredores sucesivos bastante fáciles con sus correspondientes rellanos finales pero allí se acaban los saldos que ha visto mi esposísima. El resto de la pared está a precio de temporada y habrá que pagarlo.
Descendiendo desde la Brecha de Arnales.

            Estamos en medio de una pared granítica muy vertical y vestida de placas bastante lisas, demasiado lisas para no rapelarlas y pobladas de estrechos corredores por los que el tránsito no es precisamente ni cómodo ni fácil. La pedrera está aproximadamente 30 metros debajo de nosotros y las travesías que nos pueden conducir a la parte este de la pared, que es algo más fácil, tienen unos patios interesantes.

            Cambiamos de corredor un poco al este ya que el que hemos empezado se ha puesto intratable y con cuidado, tras hacer sobre el aire un paso que resulta más fácil de lo que vemos en principio, destrepamos un estrecho corredor que nos permite bajar media docena de metros pero que nos deposita en otro “punto caliente” de la pared.

            Pruebo un corredor que inmediatamente desecho y retorno en busca de otro a nuestra derecha, este, que está lleno de basura que he de limpiar para que aparezcan un par de presas minúsculas de incalculable valor. Será la solución de la pared.

Debajo del destrepe de la Brecha de Arnales.

            Destrepo de espaldas al valle tras limpiar las presas y en la repisa inferior ayudo a Rosa en el destrepe. Luego, un par de viras inclinadas y cruzadas nos depositan en un pequeño corredor fácil por el que accedemos a la gravera del recientemente desaparecido Glaciar de Los Infiernos. Desaparecido o casi pues  quedará hielo glaciar a pocos centímetros de profundidad. No recuerdo que fuera gran cosa pero ahora queda reducido a media docena de minúsculas manchas de hielo sucio que no son más que su triste acta de defunción.

Restos del Glaciar de los Infiernos y la Norte de la Brecha de Arnales.

            El descenso de la pared se nos ha llevado media hora, la cuerda ha dormido en el fondo de la mochila y continuamos con el descenso para salir un poco de la vertical de la pared. Comprobaremos que subiendo por las placas tumbadas  situadas al este de las brechas el descenso era bastante más sencillo que por las brechas.


Marmoleras y Piedrafita en su Vertiente Sur.

            Luego pedrera abajo vamos en dirección norte alejándonos un poco del fondo del pedregoso barranco que se va directamente hacia el Lecho del Ibón Azul Inferior. La pedrera está absolutamente inestable por lo que nos vamos hacia la zona de placas pulidas por el glaciar y por allí, más cómodamente nos acercamos a la cubeta lacustre superior.

Ibonet de los Infiernos o Azules.

            Alcanzamos el recóndito Ibonet de los Infiernos situado sobre los 2450 metros de altitud, en el que no habíamos estado nunca y enseguida yendo prácticamente en horizontal hacia el este, alcanzamos el Ibón Azul Superior.

Agujas de Bachimaña desde el Ibonet de los Infiernos.

Gaurier y Zarre desde el Azul Inferior.

            Contorneamos el ibón por su lado sur y cogiendo el GR11. nos vamos para abajo tranquilamente aprovechando los últimos rayos de sol que se oculta sobre los Picos del Infierno.

Azul Superior.

Ibón Azul Inferior y Bramatuero Inferior.

            En dirección este y en suave descenso alcanzamos la Cola del casi vacío Ibón Superior de Bachimaña y siguiendo el camino de su orilla oeste alcanzamos la pasarela bajo el Ibón Inferior de Bachimaña.

La Arista de Bachimaña desde el Azul Superior.

            Nos acercamos hasta el Refugio de Aragonesas y contemplamos a cuatro trabajadores  con un par de minirretros que están limpiando paredes y morteros de los viejos restos de las obras  en los ibones. ¡Solamente han tardado cincuenta años!

Contraluces en el Azul Inferior.

Granito pulido por el Glaciar de Bachimaña.

            Luego, merendamos un poco junto al Desagüe del Bachimaña Inferior y nos vamos Cuesta del Fraile para abajo llegando al Balneario de Panticosa sobre las siete y media. Hoy ha sido un paseo vespertino muy agradable pero en el que hemos movido 1025 metros, con ello hemos inaugurado el Otoño 2005.

Umbral Glaciar de Argualas.

            El Balneario no tiene más que grúas y obras. Ahora hay que tener mucha fe si se tiene la esperanza  suficiente en que no se lo carguen del todo puesto que méritos ya están haciendo para ello. Hace unos años daba grima y mala gana y dentro de unos pocos no sé qué dará. Lo que sí es seguro es que no lo va a conocer ni su padre.