16 ene 1989

1-89. MUSALES Y SANCHA COLLONS. 16-1-1989.


Arista Este de Musales desde el collado del mismo nombre. 2-12-01.

Embalse de la Sarra, Pista y Refugio de Ibonciecho, Collado de Musales, Arista Oeste, Cima de Sancha Collons, Collado de Musales, Arista Este, Cima de Musales y La Sarra.
16-01-1989.
Salida 08 h. Llegada 18 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Musales procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Es el Pirineo grande que ni siquiera se puede comparar con las más felices voluntades  de tenerlo. De cualquier excursión te guardas un buen número de proyectos. Luego, solamente es cuestión de que la montaña quiera y de que se tenga tiempo para ellos.
            Te rescatas del “vicio” de los tresmiles y las posibilidades aparecen como flores en primavera. ¿Por qué no ir a Musales?    

Peña Foratata por debajo del Refugio de Ibonciecho. 2-12-01.
    
            No está en otro planeta pero ya se sabe que el personal funciona con determinados parámetros. Los clásicos afamados de la zona lo guardan en el anonimato y está tan en medio que ni te enteras. Tenemos que ir a Musales porque nos apetece, porque Enero lo aconseja y más en este año: poca nieve e irregularmente distribuida en las laderas norte. Estamos en medio del invierno más anticiclónico y más seguro que jamás hemos visto por lo que ni nos tomamos la molestia de consultar la meteorología.
            Salimos temprano pues el día es corto, las noches son de hielo y consecuentemente  hay que ir despacio pues los neumáticos del coche están pidiendo a gritos el relevo. Es noche cerrada y nos llama la atención las luces de Lárrede y Oliván vigilantes del pacífico y entrañable sueño de los pueblos del Alto Aragón.

Refugio de Ibonciecho desde el sur. 6-12-05.

            Sallent duerme oscuro y recogido junto al quieto, blanco y helado sueño del Embalse de Lanuza y llegamos a la Sarra con las primeras luces del día cuando son alrededor de las ocho.
            Comenzamos a caminar por la pista que arranca al otro lado de la pared de la Presa de La Sarra a 1450 metros de altitud, subiremos alrededor de los 3 kilómetros anunciados por el Mapa de la Alpina que luego se convertirá en camino marcado que nos conduzca al Collado de Musales.

Resalte Superior en la Sur de Musales. 1-7-10.

            La pista serpentea suave y amplia entre manchas de hielo helada y rehelada repetidamente, entre prados alpinos quemados por el hielo, alternando con el clásico pinar de pino silvestre hasta que discretamente será desplazado por el pino negro.
            Ganamos altura lentamente, lo que quizás nos vaya bien. La mañana es suave y nos invita a quitarnos el pasamontaña. Nos adelanta un montañero con paso decidido, pensamos que nuestros objetivos serán diferentes.

Crestas del Diablo desde el Collado de Musales. 2-12-01.

            La pista se orienta en todas las direcciones y de esta forma nos permite  admirar cómodamente los alrededores. También se alarga más de lo previsto, el tiempo corre, el altímetro sube y continúa la pista.
            Alcanzamos una portera para el ganado sobre los 2100 metros cuando la pista avanza junto al Barranco de Sancha Collons jalonado aquí por una imponente pared defensiva de aludes y arrastres. Un poco más arriba aparecen los restos de las instalaciones de la Empresa Aragonesas.

Divisoria de Musales desde el pico del mismo nombre. 1-7-10.

            Son las diez pasadas cuando nos acercamos a echar un vistazo a la Casa-chalet, gemela de la Reespumoso y que ha corrido idéntica suerte: asaltada se encuentra en lamentable estado a pesar de no encontrarse en un lugar atrayente, pero casi nada, los vándalos han podido llegar hasta con coche.
            Almorzamos en las soleadas escalinatas de la casa bajo la atenta mirada de Peña Foratata y continuamos luego para arriba en dirección al collado por el que estuvo instalado el teleférico elevador de materiales en época de las obras.

Circo de Piedrafita desde Musales. 3-3-08.

            Al principio lo hacemos por fuerte pendiente herbosa que luego se suaviza en una pequeña cubeta lacustre casi colmatada, el Ibonciecho y ahora cubierta por uno de esos neveros asentados en zonas protegidas.
            Enseguida alcanzamos el pedregal, entre calizo y metamórfico, derrumbado de la cresta y el camino que paciente y sinuosamente nos elevará por un fangal pues  hielo ha revenido, hasta que alcanzamos el Collado  de Musales en medio de un caos de varias toneladas de sirgas, carretillas y estructuras metálicas desmontadas y oxidadas.

En la Cima de Musales con Frondiellas. 2-12-01.

            Son las doce y media de un espléndido día en el que nos disponemos a cobrar el esfuerzo realizado contemplando el Circo de Piedrafita espectacularmente blanco a nuestros pies: Reespumoso está vestido de decidido letargo invernal. Pasamos revista desde Tebarray hasta las Frondiellas; curiosamente, había más nieve en Junio pasado que hoy 16 de Enero de 1989. Empalmamos con el Circo de Arriel para continuar con el de Soba. Le tenemos unas ganas al Arriel… pero todo se andará si así tiene que ser.
            De la Cima de Musales baja el montañero que hemos visto por la mañana y charlamos un buen rato en el collado. Compartimos la idea de que pensábamos estar solos, contentos por encontrarnos.

Cima de Musales. 2-12-01.

            Queríamos ir a Musales pero terminamos acompañándole por la cresta hacia Sancha Collons.  La cresta es practicable y a tramos entretenida. Se encuentra empenachada de nieve lo que nos obliga, cuando nos introducimos en la norte, a hacerla con cuidado.
            Llegados a la Cima de Sancha Collons a 2690 metros de altitud nuestro amigo quiere continuar adelante para hacer otra ruta de retorno al coche y nosotros decidimos darnos la vuelta sobre nuestros pasos pues seguimos queriendo hacer Musales. Nos hace una fotografía y luego cada cual a lo suyo.

Arriel y Pallas desde Musales. 6-12-05.

            Después de hora y media de cresta, ida y vuelta, estamos de nuevo en el Collado de Musales y ascendiendo en dirección oeste, tranquilamente, alcanzaremos la Cima de Musales cuando son las dos y media de la tarde.
            Hemos decidido parar aquí a comer un poco y lo hacemos en compañía de Arriel, Pallas, Balaitus y la Gran Faxa desde este magnífico mirador a 2654 metros de altitud.

Sancha Collons desde Musales. 3-6-15.

            Son las tres de la tarde cuando iniciamos el regreso echando nuestros pasos al sur. Una casi imperceptible neblina sube Valle de Tena para arriba, como salida de las aguas del Gállego. Telera está con cara seria y circunspecta, Izas recogida y bastante nevada para el disfrute de esquiadores y nosotros vamos a tener todo el descenso para contemplar la Partacua.
            Desandamos los neveros y el pedregal para alcanzar la pradera alpina que nos ha de llevar a los restos de instalaciones y a la pista para parar un poco mientras el sol empieza a despedirse.

Bajada hacia Ibonciecho. 1-7-10.

            Alcanzamos la pista en el mismo que lugar que la hemos abandonado, recogemos  una roca con cuarzo blanco cristalizado que guardamos en la mochila y proseguimos para abajo entre atajos  y revueltas.
            Son las seis de la tarde ya casi de noche cuando llegamos al coche, un poco cansados pero satisfechos, depositamos nuestro cuerpo en la comodidad de los asientos y sin prisas iniciamos la vuelta.

El Ibonciecho de Sallent. 2-12-01.

            En la presa hay un coche aparcado, es el de nuestro compañero oscense  que nos espera un poco preocupado según nos dice pues cae la noche. Esto solamente es posible entre gente de montaña.
            Conversamos un poco más pero brevemente pues a todos y a él más, nos queda la kilometrada de vuelta. Nos vamos para casa pero la montaña sabe que volveremos.

9 oct 1988

15-88. MULLERES Y CAP DE TORO. 9-10-1988.

Cap deToro y Mulleres desde la Escaleta14-10-06.

Refugio y Collado de la Renclusa, Plan de Aiguallut, Barranco de la Escaleta, Cara Oeste, Cima de Mulleres, Collado de Mulleres, Cara Este, Cap de Toro, Collado Alfred, Barranco de la Escaleta y Plan de Aiguallut a la Besurta.
09-10-1988.
Salida 08 h. Llegada 15:30 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Mulleres procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            A las siete y media de la mañana del 9 de Octubre del 88 comenzamos una jornada que promete cuando menos ser entretenida. En el Refugio de la Renclusa a 2160 metros de altitud desayunamos, recogemos y a las ocho estamos dispuestos para la marcha con todo ya que no volveremos por allí.

La Cascada de Aiguallut. 3-7-16.

            Por la parte trasera del refugio tomamos el camino que en dirección sudeste  asciende en busca del Collado de la Renclusa. El pequeño repecho nos coloca a 2270 metros de altitud  en medio de una mañana no tan clara como la anterior pero igualmente cálida.
            Lo malo va a ser que vamos a tener que perder más de 200 metros para alcanzar el Plan de Aiguallut, lo que no deja de fastidiarnos.

Forcanadas y Aiguallut desde el Rellano de Aiguallut. 11-8-15.

            Cruzamos el plan en dirección sudeste mientras contemplamos los Glaciares en torno al Aneto a la vez que nos aproximamos a las Cuevas de la Escaleta remontando el cerrojo por marcado camino que deja el barranco a nuestra izquierda para proseguir camino entre tramos llanos y breves resaltes  de pradera alpina  en la que afloran granitos fundamentalmente además de materiales metamórficos.

Forcanadas y Turó de Tres Puntas desde la Entrada a la Escaleta. 8-10-14.

            El Pico de Aiguallut se va quedando atrás mientras atravesamos salteadas simas y también queda a nuestra izquierda  la Cubeta de Coll de Toro de Barrancs. Al frente  tenemos las impresionantes, esbeltas y señoriales puntas de la Forcanada, suerte que nosotros vamos al otro extremo de la cadena.
            Tras el resalte de entrada al Barranco de la Escaleta comenzamos a encontrar  salpicados en el mismo los Ibones de la Escaleta asentados sobre el granito del Pirineo Axil.

Tras el Col de los Aranesos las Forcanadas. 8-10-14.

            Pasamos por la Orilla Derecha de la Valleta de la Escaleta y nos detenemos para almorzar un poco. Son las nueve y cuarto y estamos a 2500 metros de altitud y es buen momento para reponer fuerzas pues nos quedan todavía quinientos metros largos por subir.
            Reanudamos el camino girando un poco más al sur a la vez que vamos superando escalones rocosos por los que se arrastró hace siglos la lengua de uno de los Glaciares del Cuaternario de este Pirineo.

Resalte Inferior del Barranco de la Escaleta. 14-10-06.

            Proseguimos un poco por nuestra derecha para acceder a la desgastada y estriada  Valleta de Benasque que se dirige al collado de separación entre Salenques al oeste y Mulleres al este.
            La vista de nuestro objetivo nos sirve para orientarnos a la vez que descubrimos al más alto de los Ibones de la Escaleta  que nos había pasado desapercibido y asustamos a unas perdices nivales que levantan su pesado, ruidoso y no demasiado largo vuelo, que pone de por medio una distancia de respeto.

Ibón Grande de la Escaleta. 14-10-06.

        Alcanzamos un nevero, cosecha del año, que por aquí ya ha comenzado, a la vez que nos incorporamos al pedregal cimero. Son las once cuando llegamos a Mulleres. El altímetro, más alto de los 3010 metros del pico comienza a denunciar la situación atmosférica.
            Seguiremos un poco al sudeste por la amplia cima y en su extremo sur nos sentamos a descansar y a emborracharnos de paisaje: Russel, Margálida, Tempestades y Aneto están perfectamente alineados; Salenques y Barrancs muy próximos y en medio un póquer de glaciares: Salenques, Tempestades, Barrancs y Aneto. Algunas nubes parecen venir a nuestro encuentro.

Tuca de Mulleres y Salenques. 14-10-06.

            Volvemos sobre nuestros pasos y en la cima encontramos a un grupo que ha subido por el Collado de Mulleres procedente del Túnel de Viella y conversamos con ellos un buen rato, algunos andan cortos de experiencia pues parece ser que se trata de su primera ascensión.
            Allí les dejamos cuando nos dirigimos hacia el Collado de Mulleres encontrándonos con otro grupo que llega al collado con el ahogo propio del repecho pues el tramo final es una auténtica pared.

Estanis de Mulleres desde Mulleres. 14-10-06.

            Hemos visto en el mapa una torre que el mapa señala como el Cap de Toro que nos ha llamado la atención y nos vamos hacia ella con la intención de subirla por este lado y bajarla por el norte hacia el Collado Alfred para incorporarnos luego al camino de descenso.
            Llegamos a la base y advertimos que  la cresta y la cara oeste son impracticables y que si queremos subir tendrá que ser por la este: se trata de una pared de 50 metros con una parte central bastante vertical, por debajo se desploma la pared espectacularmente pero está conformada por placas cuarteadas  y es posible progresar utilizando sus fisuras.

Collado Alfred desde Mulleres. 3-8-09.

            Llegados a las placas progresando con buenos agarres tomamos la fisura de nuestra derecha y continuamos hacia arriba hasta alcanzar un punto en el que se cierra y nos bloquea el camino.
            El asunto es demasiado fuerte para nosotros sin ningún material y tenemos que destrepar con cuidado  y tomar la fisura de la izquierda que habíamos desechado previamente. Es tan aérea como la anterior pero nos permite salir a la cresta cimera sacándonos de la pared.

Arista Sur del Cap de Toro. 14-10-06.

            La Cima de Cap de Toro es un pequeño caos de granito a 2978 metros de altitud y a la vez un balcón extraordinario para contemplar la Pared Este de Mulleres. Con un trípode de fortuna hecho con piedras de granito nos hacemos una foto con autodisparador. Seguidamente nos vamos para abajo en dirección norte.
            Bajamos con sumo cuidado atravesando algunos tramos con nieve y buscando apoyos en la roca, que no es demasiado firme en la pared este,  cuando la arista se pone impracticable.


La Maladeta desde la Cima de Cap de Toro.

            Con paciencia alcanzamos el Collado Alfred a la una menos cuarto, hemos invertido una hora desde la Cima de Mulleres.
            Sorteando neveros breves y blandos aunque peligrosos para los tobillos nos vamos camino abajo al encuentro de las mochilas que hemos dejado aparcadas. El anfiteatro en el que nos encontramos es de tales proporciones que nos engaña y se nos lleva más tiempo del estimado. A cambio he encontrado un precio cristal de cuarzo que me llevaré a casa.

Cap de Toro y Mulleres desde debajo del Collado Alfred. 8-10-14.

            Las masas nubosas comienzan a cerrar el horizonte tanto al sur como al este pero enseguida entramos en la zona de los ibones ahora siniestramente oscuros debido a la notable disminución de la luz.
            Ganamos la pradera cuando el barranco se acuesta y decidimos parar a comer pues son las dos y el cielo comienza a amenazar seriamente.

Zona pulida por el Glaciar de la Escaleta. 8-10-14.

            No perdemos mucho tiempo pues unas pocas gotas nos invitan a abreviar. Serán una amenaza pasajera aunque la temperatura ha descendido bastante cuando continuamos para abajo despidiéndonos de las Furcanadas, momento en que las nieblas se vienen para abajo como persiguiéndonos.
            Descendemos a buen ritmo comentando las posibilidades  que nos brinda el valle para hacer algo con nuestra hija y cuando de nuevo nos alcanzan unas gotas estamos en la Cueva de la Escaleta.

Ibones Intermedios de la Escaleta. 14-10-06.

            Atravesamos el Plan de Aiguallut despidiéndonos mentalmente del Aneto pues las nieblas se han bajado hasta los 2200 metros. Contemplamos la Cascada  y el Forau de Aiguallut por donde se filtran las aguas en la zona de contacto entre el granito y las calizas.
            Estamos cerca del coche y la cosa de momento no va a peores aunque se prepare a conciencia, lo que no será de satisfacción para el personal que hemos visto en el plan y que no tendrá más solución que cobijarse en el refugio metálico.

Ibones Inferiores de la Escaleta  y Arista Fronteriza de Aiguallut.14-10-06.

            Seguimos por el camino y alcanzando la pista nos encontramos con uno de los montañeros del refugio que vuelve de la Maladeta cuando comienza a llover en serio. Nos refugiamos en el cubierto del bar  del aparcamiento, ahora por estas fechas completamente cerrado. Son las tres y media.
            Nos cambiamos de calzado y montando en el coche nos vamos para abajo por la pista asfaltada hasta alcanzar la carretera que nos lleve a Benasque. Pasaremos de largo pues llueve y maldita la gracia que hace salir del coche así.

Plan de Aiguallut. 8-10-14.

            Carretera abajo dejaremos atrás el temporal aunque las nubes nos acompañarán durante todo el viaje de vuelta. Luego tan solo nos quedará recoger a nuestra hija para entregarle nuestro regalo y las cantimploras con agua de nieve que son su encargo preferido.

8 oct 1988

14-88. DIENTE MUELA Y PICO DE ALBA. 8-10-1988.


Alba desde Paderna. 13-8-09.

Cima Le Bondidier, Collados Cordier y Alba, Muela y Diente de Alba, Coma de Alba y  Arista Norte. Descenso por Barranco de Alba y Paderna a la Renclusa.
08-10-1988.
Salida 12:30 h. Llegada 17:45 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Alba proedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            El Maldito y la Maladeta nos señalan nuestro camino de vuelta de la Cima de Le Bondidier a 3185 metros de altitud, que hacemos después de picotear unos frutos secos en nuestro balcón contemplativo. Son las doce y media del 8 de Octubre de 1988 y todavía le queda juego al día.
            Por el mismo camino volvemos al Collado Cordier y seguidamente al Collado de Alba, tras despedirnos del recóndito Ibón de la Maladeta y tras vencer la tentación de recorrer los Occidentales de la Maladeta, tan a tiro de piedra,  recogemos las mochilas y entramos a la Cresta de Alba. Es la una del mediodía.

Paderna de camino al Alba. 13-8-09.

            Vamos con la intención de hacer lo que se pueda. Las dos primeras prominencias entre  Muela  y Diente, no ofrecen dificultad aparente y así será, pero el siguiente que es un poco más alto nos lo empieza a poner difícil. Tenemos que dar algún rodeo y hacer algún destrepe, todo ello por la vertiente sur para incorporarnos a la Punta del Diente de Alba, la Alpina señala 3101, 3118 y 3136 metros  y el altímetro lo confirma más o menos. El viento nos acompaña en toda la cresta  pero al resguardo el día sigue siendo suntuoso.
       Tenemos nuestras dudas sobre la continuación de la cresta, entre otras razones por las informaciones que nos han llegado. No se trata de la tan notoria y ahora próxima Arista de los Quince Gendarmes pero creemos que nuestro futuro en la misma puede liquidarse no tardando demasiado.

 Otra ocasión en los Ibones de Paderna. 17-5-12.

            Mientras Rosa se queda entretenida con el paisaje y el viento  yo marcho arista  adelante brevemente pues estamos próximos al Collado Inferior de Alba y sabemos de la existencia de un rápel no practicable a mano.
            No es necesario proseguir demasiado. Enseguida la brecha no excesivamente profunda pero defendida por dos corredores, uno cubierto de nieve y otro completamente  descompuesto y lavado y en ambos casos arrogantemente verticales, cierran el paso.

 Pico de Alba, vertiente de Paderna. 7-5-17.

            De nuevo juntos y dispuestos a desandar la cresta llegamos al Collado Este del Diente en el que nace un corredor nevado en medio de la pala cimera también nevada y nos decidimos a bajar por allí.
            El corredor es vertical y se pone difícil para hacerlo sin crampones que, por cierto, llevamos pero no estamos muy dispuestos a emplearlos. Por ello lo abandonamos y a media ladera, abriendo la poca huella que permite la dura nieve nos llegamos a la Coma de Alba.

Muela y Diente de Alba. 13-8-09.

             Son las dos de la tarde, hemos perdido algo más de altura de la que proyectábamos perder, no tenemos hambre, el pico está aquí mismo… decidido: nos vamos para arriba.
            Dejamos las mochilas, salimos del nevero y de nuevo por el pedregal granítico alcanzamos la base de una de las fisuras acostadas que conducen a la cresta que une al pico con la Tuca blanca con relativa facilidad tanto más cuanto más abajo se alcance la cresta.

Muela y Diente de Alba desde Punta Delmás. 13-8-09.

            Nosotros, poco amigos de dar vueltas, tomamos por la que mejor nos viene que resulta sencilla y es de las más próxima a la cima cosa que no pasa con la dejamos a nuestra izquierda.
            Luego por la cara oeste de la cresta y por un pedregal granítico de grandes bloques algo inestables nos encaramamos por cualquier parte a la antecima que está unido a la cima por un aéreo paso obligado que nos facilita el acceso a la cima tras haber empleado tres cuartos de hora.

Conjunto de los Picos de Alba desde Paderna. 17-5-12.

            Estamos en Pico de Alba con sus 3118 metros de altitud por lo que lo que más nos interesa ahora es contemplar la Arista de los Quince Gendarmes que culmina aquí en este pico. Desde Le Bondidier se veía caprichosamente dentada y se advertían las complicaciones que sabemos que tiene. Desde aquí podemos admirar el vertiginoso acaballamiento de fisuras, brechas, diente y corredores: una delicada tarea para la imaginación.
            Tras la foto pertinente nos vamos para abajo por el pedregal en busca de nuestra fisura y por ella al encuentro de las mochilas a las que llegamos media hora después.

Detalle del Pico de Alba desde Paderna 17-5-12.

            Estamos a la sombra y decidimos alcanzar el sol para comer puesto que la temperatura está descendiendo considerablemente. Será un intento vano pues a pesar de que alcanzamos el sol nos abandonará inmediatamente.
            Comemos deprisa y salimos para abajo con la comida en la boca  siguiendo el Torrente de Alba que es el camino que deberíamos haber tomado a la mañana. El pedregal va alternándose con escalonadas  manchas de pratenses salpicadas entre  placas de desgastado granito fruto de la erosión glaciar.

Collado de Alba. 13-8-09.

            Sorprendemos a dos parejas de perdices nivales como comprobaremos después pues es la primera vez que las vemos y desengañados de nuestras pretensiones de alcanzar el sol nos paramos un rato que resultará agradable debido a la pérdida de altura y mejora de la temperatura que poco o nada tiene que ver con la de allí arriba.
            Proseguimos cogiendo arándanos hasta que nos orientamos al sur por el pedregal, ahora guiados por hitos que conducen a las Maladetas Occidentales y enseguida alcanzamos los Ibones de Paderna en los que encontramos la plaga de nuestras montañas: la basura. Nos parece bien el disfrute de tan idílico lugar  incluso con acampada incorporada, pero eso no puede justificar el abandono de lo que nadie discute como propiedad particular que es la basura de cada uno.

Alba y Paderna. 11-5-15.

            A Las seis menos cuarto estamos lavándonos los pies junto a la Renclusa. Disponemos todavía de tarde para visitar la cerrada Capilla de la Virgen del Pilar, el refugio y los alrededores y charlar con algunos montañeros, entre otros temas de las imprudencias que se pueden cometer; entre ellos con los que recogieron al último que cayó por la Escupidera de la Canal Oeste del Perdido. También de preparar las mochilas y la cena para la que galantemente nos ofrecen la cocina del refugio.

Ibón y Tuca de Paderna. 13-8-09.

            Cenamos en el comedor con unos zaragozanos, cada cual con los frutos que la organización personal le procura: nosotros con nuestros estudiados platos fáciles de calentar  y ellos con los frutos de llenar la mochila a todo trapo  con lo que haya en la nevera.
            Charlamos un buen rato con los guardas, tan amables como se pueda desear, independientemente de que nos digan que aunque sea tarde nuestra llegada que no dudemos en hacerlo que seremos bien recibidos pues un refugio debe estar para eso.

Capilla de la Virgen de las Nieves en la Renclusa. 20-5-16.

            Son las nueve y media y es el momento de compartir un buen puñado de horas con los colchones y una nutrida población de mantas.

Para ver el Comienzo.