30 jul. 1985

6-85. CANFRANC-ORDESA 85. ETAPA 6. GORIZ-PRADERA DE ORDESA. 30-7-1985.


Sutuosa Cola de Caballo. 27-6-10.

Refugio de Góriz, Cola de Caballo, Gradas de Salarons y Pradera de Ordesa.
30-07-1985.
Desnivel ascendido 0 m.
Desnivel descendido 850 m.
Distancia recorrida 11000 m.
Tiempo efectivo de marcha 02:30 h.
Mixto.
Muy fácil.
Senderismo.
Terminamos la travesía obligados por el tiempo, utilizando el transitadísimo camino que une Góriz con la Pradera de Ordesa y lo hacemos a todo trapo espoleados por la meteorología. En condiciones más normales se trata de un camino con indudables encantos de los que a duras penas hemos gozado hoy.
Agua en Góriz, en el Arazas y en la Pradera de Ordesa.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Góriz-Pradera de Ordesa procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            En la cocina libre del Refugio de Góriz nos hacemos la cena. Vamos sobrado de comida al no hacer las meriendas programadas. Nos despedimos del madrileño y el portugués que se van a dormir a una tienda y pagamos en el refugio. Mañana queremos madrugar y rogamos que nos despierten a las seis de la mañana.
            La noche se nos presenta inquieta y fija en el ignoto Glaciar del Perdido y uno de los vecinos de habitación dormirá con la música estereofónica enchufada a toda pastilla para arreglar el panorama como me dirá Rosa pues yo cuando duermo no me ocupo de esas tonterías. Luego, sobre las dos de la madrugada, unas gotas gruesas sobre el tejado del refugio anuncian que empieza a llover. Yo tampoco estoy.
            Llueve de tal forma que al poco, todo el personal que pasa la noche fuera aparece en el comedor del refugio. La contingencia ha alertado al refugio y al final también me despierto y me pongo al corriente de la situación. 

Circo de Soaso desde la Alternativa a la Cadena. 

            Sigue lloviendo torrencialmente cuando el guarda nos viene a despertar aunque no es necesario. Nos dice que no ha salido nadie del refugio y si no cambia mucho el tiempo, no va a pasar nadie por dónde queremos ir nosotros, lo que le agradecemos sinceramente. Ha visto en nosotros un par de montañeros tan ilusionados como inexpertos y su experimentada conciencia se ha visto en la necesidad de avisarnos. También ha podido ser porque le hemos dado recuerdos de su buen amigo Antonio el del Barato.
            Pasamos un buen rato empiltrados mientras sigue lloviendo y empezamos a pensar que la lluvia está amenazando seriamente  la consecución de nuestro objetivo.

Agua por todas partes. 27-6-10.

            Alrededor de las siete, no podemos aguantar más, nos levantamos. El comedor es un cuartel y las habitaciones siguen llenas de despiertos durmientes y puesto que no hay nada mejor que hacer nos preparamos el desayuno y desayunamos.
            Retrasamos la decisión todo lo que podemos pero no se puede hacer indefinidamente, el momento no ofrece dudas: van a ser las ocho y sigue lloviendo. No podemos salir con nuestras ropas ni con otras mejores; además, hacia abajo se verá una distancia de 100 metros pero hacia arriba bastante menos y por arriba se tendrá que apartar la niebla a patadas además de que no conocemos el camino y el glaciar debe estar hecho un mar de aguas.

Cascada en Soaso. 27-6-10.

            Por si todo esto no fuera suficiente, saliendo  a esta hora difícilmente podríamos llegar a las dos a Pineta y a las tres a Ainsa desde donde sale el Land Rover del correo que va a Sabiñánigo, si previamente bajamos en Autoestop a Bielsa y desde allí en taxi hasta Ainsa. Hemos cometido un gravísimo error al asegurar nuestra llegada y eso en montaña no se debe hacer jamás, pero es realmente difícil salir de casa sin anunciar a los más próximos una llegada concreta.
            En consecuencia la decisión está tomada: tan pronto como el tiempo lo permita nos bajamos para casa. Nuestro estado de ánimo es un coctail exótico pues por un lado nos sentimos frustrados al no conseguir totalmente n nuestro objetivo, por otro resignados pues sabemos que la climatología en la montaña es una realidad por encima del capricho de las personas, inquietos por la meteorología reinante, relajados pues se han evaporado  nuestras dificultades mentales y en el fondo contentos porque el resultado de nuestra lucha con la montaña, creemos que, a pesar de los muchos errores cometidos  ha resultado positivo y porque hemos comenzado a conocer la verdadera magnitud de la montaña y nos gusta. Pasará lo que tenga que pasar pero algo ha cambiado en nosotros.

Las Gradas de Soaso. 27-6-10.

            Dispondremos de un buen rato para charlas con el personal. Nadie ha salido pues todos, de una forma u otra nos hemos visto obligados  a renunciar a nuestros objetivos más inmediatos. Nos da un pequeño empujón la montaña y nos damos cuenta de lo poco que somos.
            A las nueve y media afloja un poco la lluvia, somos los primeros en salir del refugio lanzados para abajo, en medio de premoniciones de agua y en busca de un tenue claro. Cruzamos con alguna dificultad el barranco ocasional que baja del Rincón de Soaso y en cincuenta minutos nos plantamos en la Cola de Caballo que monumental en todo su apogeo nos ofrece una visión completamente inédita  que intento recoger con el tomavistas, que tras un día de descanso pues con el frío las pilas no funcionaban,  ahora vuelve a funcionar al mínimo de luz y ha sido una pena que no haya podido recoger el pasado día y guardarlo para el recuerdo.

La pradera de Ordesa en Otoño. 16-10-04. 

            La parte superior del Cañón de Ordesa está vacía. El horizonte se abre hacia el oeste con lo que nos quitamos las capas y proseguimos a buen ritmo para abajo. En el Abrigo de Troncos de Soaso nos encontramos a un grupo al que se le han mojado hasta las cerillas y a los que les facilitamos fuego. Atrás quedan entre espesas nubes las alturas que acabamos de dejar hace poco por delante unos tímidos rayos de sol se quieren abrir paso entre los estratos nubosos. Más abajo encontraremos movimiento en el circo, a las doce llegamos a la Pradera de Ordesa y prácticamente sin parar tomamos la carretera que baja a Torla.
            Enseguida nos para un coche que marcha a Bujaruelo y nos lleva hasta un poco más abajo del Puente de los Navarros pues se ha pasado sin darse cuenta y le avisamos, o posiblemente lo ha hecho a sabiendas.

Croquis de Góriz a la Pradera de Ordesa.

            Carretera adelante nos llegamos hasta el Cámping de Torla. Entro a comprar tabaco por si acaso no sin recomendarle a Rosa que haga dedo hasta a los cuervos que pasen.
            El segundo coche que sale del cámping nos para.  A las dos menos cuarto estamos en el Bar Roldán a 40 metros de nuestra casa invitándole a un trago en su camino para comer con unos amigos en Jaca.

Croquis completo  de la travesía.

            En repetidas ocasiones que nuestra situación lo hará posible  contemplaremos desde una tarde soleada las amenazadoramente cubiertas alturas de donde hemos venido, de las que algo hemos traído y en las que algo se nos ha quedado.

Para ver el Comienzo.

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