7 ago 1998

15-98. RODO DE CANALBONA. 7-8-1998.

La Sur del Rodó de Canalbona.
07-08-1998.
Salida 18 h. Llegada 09 h.
Sol.
Fácil.
2 d.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Rodó de Canalbona procedente de Alpina. Vía en amarillo.
            Nos levantamos a las siete y media, el día 6 de Agosto del 98 no requerirá más, según hemos calculado.

            Desayunamos, recogemos y a las ocho y media, tranquilamente, abandonamos el Circo de Troumouse y salimos para abajo en medio de una mañana soleada y sin rastros de nubosidad.

            En Gedre nos vamos a encontrar con toda la circulación que sube hacia Gavarnie, lo que se llega a poner por allí. Los 20 kilómetros a Luz se hacen largos.

            En medio de Luz sale la carretera que va  hacia Bareges de Luchón y al Puerto del Tourmalet. Subimos entretenidos entre los carteles indicadores y los cicloturistas que suben el puerto hasta los 2115 metros de altitud.

            Paramos en la cima, hacemos un café y contemplamos la mañana que sigue siendo extraordinaria. La continuación  es para abajo a través de la Estación de Esquí de La Mongie hasta llegar a S. Marie de Campán. Allí cambiamos de dirección y nos vamos a subir el Col  d’Aspin con dirección a  Arreau. Serán otros 25 kilómetros de puerto entre subida y bajada.

            En Arreau hay cirio en una ciudad cruce de varios valles. Nos cuesta salir de allí lo suyo. Luego, 30 kilómetros más adelante pasamos Bagneres de Luchón por la circunvalación y nos vamos directamente a por los 10 kilómetros que tiene el Puerto del Portillón para meternos en España. Se nos empieza a hacer largo el camino pero encontramos ya buena carretera.

            Llegamos a Viella y a mí se me ocurre decir que hay que pasar el túnel. Eso despistará a Juan y en lugar de irnos  por el Puerto de la Bonaigüa que con 64 kilómetros nos ponía en Llavorsí, nos vamos por Vilaller, Pont de Suert, el Puerto de Perbes en obras,  Pobla de Segur  y Sort, lo que supone una vuelta de 75 kilómetros de más, lo que supone hora y media de coche en estas carreteras. Pero qué le vamos a hacer, la historieta convertirá un día regalado en otro a presión.

            Rialp, Areu, solamente nos quedan 11 kilómetros de pista, por cierto muy bien arreglada pero con continuos badenes desagües del agua que cortan la marcha de tal manera que el ritmo es infernal. Preguntamos una vez para confirmar el camino y  a las cinco y media estamos en el aparcamiento.

Refugio de Vall Ferrera.

            Nos han dicho que el Refugio de Val Ferrera está a quince minutos de camino. El aparcamiento está a 1850 metros de altitud  y hay que subir 90 metros para llegar al refugio en nuestro camino  para los Ibones de Sotlló.

            Comenzamos nuestro camino por la pista hasta el desvío y a continuación en dirección norte hasta el refugio para continuar en fuerte pendiente  por el Contrafuerte Sur del Pico Areste hasta los 2150 metros, cota a la que el camino vira al oeste, se sale del Barranco de Areste y tras una larga travesía en horizontal primero y perdiendo unos 50 metros después nos sitúa en el Cauce del Barranco de Sotlló.

            De nuevo en dirección norte, junto al cauce del barranco que atravesamos pronto, vamos subiendo escalones glaciares en los que se ha asentado la pradera alpina sobre bases colmatadas y, a duras penas, resiste el Pino negro.

Pla de Socauba debajo de los ibones.

            Rosa sube tranquila pero vamos subiendo. El primer ibón lo situamos sobre los 2400 metros de altitud y se nos hace largo llegar hasta allí. Juan va delante y a pesar de que hay buen lugar para acampar, decidimos, de alguna manera ya que hemos llegado al Ibón Inferior de Sotlló  por una zona elevada sobre el mismo, continuar hasta el otro. Subimos a la sombra, es tarde, pero podemos llegar tranquilamente.

Estany de Sotlló.

            Cuando llegamos al Ibón Superior de Sotlló no vemos a Juan sino a un gran grupo de jóvenes descansando. Daremos unas vueltas en un lugar que no permite muchas alternativas hasta que al otro lado del ibón localizo a Juan que se está remojando un poco y ya nos tienes a nosotros detrás dando la vuelta al ibón para terminar acampando junto al agua del ibón y el rumor del barranco que baja del Puerto de Sotlló. Son las ocho y cuarto, y ya es hora de liquidar el trabajo de un día considerado de entretenimiento.

            Tenemos suerte de que la tarde es calidísima, pues en otro caso y a estas hora y altitud hubiéramos pelado frío para cenar. En cambio, se está de cine.

            Cenamos  y nos entretenemos con un descarado topo acostumbrado a visitas como la nuestra que se pone a comer sin ningún recato a nuestros pies y que terminará, por la noche, royéndome una de las hombreras de mi mochila; le debía gustar la sal de mi sudor más que el trozo de pan que al día siguiente, todavía no había rematado. A las diez menos cuarto, ya es de noche, nos empiltramos en la tienda.

            La estrellada noche se hará además de calurosa larga y amanecemos al día 7 Agosto del 98 cuando son las seis y cuarto de la mañana. Es poco más que de día en una mañana divina con una temperatura impresionante. No hay nada de humedad que ya es decir en este lugar.

            A las siete estamos en marcha ligeros de equipaje. Salimos hacia el este en ascenso al encuentro del barranco que baja de un pequeño ibón. Al principio lo hacemos sobre pratenses pero poco a poco serán sustituidas por materiales metamórficos en los que predominan los rojos, ocres y negros. Ya metidos en el pedregoso barranco encontramos hitos que nos guían hasta el supuesto ibón, un minúsculo circo suspendido del que se puede salir de él en cualquier dirección.

Estanis de Sotlló y Estats.

            Consultamos el mapa con Juan y decidimos seguir al este aunque yo no lo tengo muy claro. Desde luego, no es problema pues hay trazas de camino y posibilidades por cualquier parte. Un rato después, de frente y sin seguir ruta alguna más que la de pisar materiales sólidos en una pared totalmente descompuesta, alcanzamos la arista e inmediatamente el Pico de Canalbona con 2959 metros de altitud. Son las ocho de la mañana y hemos subido tranquilamente y bien.

            Ahora hay que virar al norte y comenzar a hacer el circo por una arista descompuesta pero fácil que te requiere de cuando en cuando algún apoyo de manos.

            Localizamos picos pero no tenemos todavía certidumbre al respecto. Hacemos un segundo pico veinte minutos después, Juan se ha ido a otra punta, y alcanzamos un collado situado entre dos ibones. Este sí que es el collado que buscábamos, y éste sí que es el ibón situado a  2919 metros. Por lo tanto había que haber accedido a la arista no hacia el este, sino ligeramente hacia el norte para pasar al sur del ibón y acceder en este punto a la cresta. Ha sido pues la propina que le hemos echado al circo.

Rodó de Canal Bona, Gabarró, Estats y Montcalm.

            Frente a nosotros está el primer pico al que pretendemos subir. Se trata  de una pequeña pirámide  en comparación con la mole conformada por los  picos: Gabarró. Estats y Verdaguer. Su arista sur es fácil, se puede atacar por cualquier parte y nosotros nos vamos sin mirar vía a subir los 100 metros que nos separan de su cima.

            Echamos alguna mano por no buscar mejor camino y  a las nueve menos diez  hacemos la Cima del Primer Tresmil del Circo, el Rodó de Canalbona con sus 3004 metros de altitud.

            Es una cima fácil de subir y de bajar. Hacemos alguna fotografía pero no le concedemos tiempo, nos vamos para abajo pues frente a nosotros tenemos una pared un tanto más considerable, y además de lo que se ve, la experiencia nos dice que pueden haber sorpresas.

5 ago 1998

14-98. CIRCO DE TROUMOUSE. PIC HEID. 5-8-1998.

Pic Heid descendiendo del Pico Blanco.

Cabaña de la Vierge, Lacs de Aires, Rodeo de la Seda innecesario, Cabaña de Aires, Col de la Seda, Tubos de Gerbats, Pic Anónimo, Petit Pic Blanc y Pic Heid.
05-08-1998.
Salida 06 h. Llegada 12 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Circo de Treomouse del Pic Blanc a la Pequeña Munia. 4-8-98.

            En el 98 no nos tocaba escapada  a los Alpes pues la habíamos hecho el año anterior. Este año nos correspondía la pertinente salida a los Pirineos en busca de esos picos que nos llaman la atención pero que nunca los has hecho. ¡Es tan grande el Pirineo!

            En Julio habíamos ido con Miguel y Juan  a por las Tres Aristas del Balaitús, una semana después marchábamos Rosa y yo ocho días a Budapest, Viena y Praga; y tras aterrizar 29 horas en casa, teníamos previsto salir con Juan de nuevo al monte. Este año se iba a salir de cazuela Juan con dos salidas en verano.

Lac de Aires.

            El Circo de Troumouse estaba en cartera desde años atrás. Decididamente desde que hicimos La Munia en nuestra travesía de Benasque a Ordesa. Desde entonces ya había llovido sin tener en cuenta lo del Cámping Las Nieves. En el verano del 96 dando una vuelta con Pili y Florián nos acercamos hasta el circo para que lo vieran y, de paso, para echarle nosotros una ojeada comprobatoria de la información que poseíamos. Allí quedo dispuesto para la primera ocasión que se presentara.

            Hacerlo en un día era una pequeña salvajada nada apetecible. Meter tres días para la actividad era una pérdida de tiempo imperdonable… al Circo de Troumouse  le añadimos el de la Pica d’Estats que estaba en la quinta puñeta y que también exigía tres días con viaje incluido y amén. Acordamos marchar el 4 o el 5 de Agosto, según el tiempo. Rosa tiene que trabajar el día 10.

            Yo me encargo de preparar  lo que ya es habitual antes de marchar a Centroeuropa y dejo solamente para la vuelta las cosas perecederas que son muy pocas.

            Salimos el día de Santiago al mediodía y volvemos a casa el día 3 de Agosto a las nueve de la mañana. Pocas cosas hay que hacer en casa pero no vamos a tener demasiado tiempo.

             Será finalmente el 4 a las tres de la tarde cuando nos metemos en el coche.

Faldeo por la Sur del Gerbats. 11-9-10.

            En el Portalet nos llevamos la agradable sorpresa de que no están agazapadas las nieblas. Habíamos pensado incluso telefonear a la frontera preguntando por ellas. Las encontraremos subiendo el Aubisque, no podía ser de otra manera.

            Encontramos bastante circulación hasta la frontera y más a partir de allí en Francia. Suerte que vamos con tiempo y no hay problema. Hemos calculado 182 kilómetros en total y disponemos para ellos de, al menos, cinco horas, con lo que a pesar de tratarse de carreteras pirenaicas tendremos tiempo de sobra.

            Arrens, Argeles y Luz están atestados de gente. En Gedre esperaba encontrar el desvío en mitad del pueblo pero no es así, está al final. Serán 10 kilómetros hasta el peaje que por cierto a las seis y media está libre, cuatro más hasta la casa refugio y tres finalmente hasta el aparcamiento.

            Llegados al peaje y teniendo en cuenta que las nieblas campan por arriba, nos damos la vuelta hasta el desvío al Embalse des Gloriettes situado sobre los 1500 metros de altitud y que nos parece será la zona más soleada del valle para cenar cómodamente.

            Así lo hacemos, además de cambiarnos de ropa. Cae la tarde, el personal ha debido de bajar ya porque la zona está medio desierta y nosotros a las ocho nos vamos para arriba tras recogerlo todo.

            Llegados de nuevo al peaje lo pasamos sin más y nos vamos para arriba con una carretera que me parece mejor que la vez anterior con el autocaraván de Florián. Pasamos el  Albergue de Groutte y emprendemos el tramo final que empinadísimo nos conducirá al párking situado a 2103 metros de altitud, sumido casi totalmente por las nieblas. Son las ocho y media.

Desde la Cabecera del Tubo Norte.11-9-10.

            Juan y yo nos vamos por el trillado camino hasta la Cabaña  de la Virgen. Está estupendamente y vacío. Así que nos volvemos en busca de Rosa y de los bártulos.

            Poco antes de las nueve llegamos a la cabaña. Tiene una gran litera corrida de madera que permitirá dormir a media docena de personas y algo más se puede hacer en el suelo. Está bastante limpia, hay una colchoneta bajo la litera, un hogar bajo y dos ventanas que cierran bien al igual que la puerta.

            Disponemos los aislantes y los sacos, dejamos preparado el desayuno y a las nueve y media nos empiltramos cuando ya las nieblas se han enseñoreado de todo el circo.

            Esperamos que a la madrugada se disipen y aunque la cama es dura vamos a pasar una noche cálida y cómoda que a Rosa le vendrá de cine para recuperarse un poco de su eterno sueño.

            A las cinco y media suena el despertador. Las nieblas no se han ido.

Paredones de Troumouse desde el Col de la Seda.

            Recogemos los trastos, desayunamos tranquila y cómodamente y nos vamos al coche para dejar lo que no vamos a emplear. Hemos decidido salir hacia los lagos de Aires para ver si mientras se van las nieblas y de paso ganamos terreno pues esperamos localizar el camino de acceso a la arista.

            Son las seis y cuarto cuando guiados por una baliza tomamos el camino hacia los Lagos y Cabaña de Aires. La niebla deja ver unos 30 metros alrededor y es suficiente para progresar por un transitadísimo camino sobre la pradera alpina del circo.

            Hemos de describir un fuerte lazo, primero en dirección sudeste, después en dirección este y luego en dirección norte con lo que salvaremos la depresión del barranco desagüe de los ibones y nos enfrentaremos a la pared que nos permita alcanzar el Collado de la Seda. Yo calculo que en poco más de media hora el camino tiene que comenzar a ascender para alcanzar la pared después de haber girado paralelo a los paredones del circo.

La Este del Gerbats y la Gela. 11-9-10.

            El camino generalmente horizontal pues compensa subidas con bajadas nos lleva hacia un paraje en el que seguimos teniendo la pendiente a nuestra derecha y el barranco a nuestra izquierda, es decir, vamos contorneando paralelos al circo.

            Llevamos ya hora y media andando cuando yo tengo la impresión de que  el camino no nos lleva al Collado de la Seda, es más, estoy convencido de que hemos girado a nuestra derecha y estamos contorneando  los contrafuertes del Pico de la Seda.

            Media hora después, el camino se ahonda en un valle que no conocemos y decidimos detenernos en espera de que las nieblas nos permitan orientarnos.

Arista a la Munia desde la Cima del Gerbats. 11-9-10.

            En un momento en el que se disipan un tanto, podemos ver el paredón norte del Pico de la Seda y algo del profundo valle suspendido que comentamos ayer al subir. Y a pesar de que sospechamos que continuando adelante y virando un poco luego a nuestra derecha podríamos alcanzar el Collado de la Seda pero por su otra vertiente, decidimos volver sobre nuestros pasos pues con esta niebla no hay nada que hacer.

            Encontramos a un grupo de franceses que van de travesía hacia Heas y nos confirman que el Collado de la Seda se ha quedado muy para atrás. Así que, especulando con que disponemos de un día de margen para nuestras actividades y que hemos traído comida sobrada por si acaso, nos volvemos tranquilamente hasta que alcanzamos la Cabaña de Aires que no habíamos visto a la ida.

            En ella hay una pareja de franceses que nos dicen que la predicción meteorológica anunciaba buen tiempo para la tarde. Nosotros esperamos y contemplamos la fogosa llegada de un joven que viene del refugio de abajo. Llevamos sobre un cuarto de hora en la cabaña cuando, de momento, se levantan las nieblas, nos dejan ver el valle y también de inmediato el circo. Ha sido un auténtico milagro de rapidez que ni siquiera me ha dado tiempo a pensar cuando dice Juan:

0
El Petit Pic Blanc desde su arista este. 11-9-10.
            -¿Vamos?

            -¡Venga! Sin más.

            Me cuesta un poco cambiar de chip cuando ya estaba convencido de pasar un día en blanco en la Cabaña de la Virgen. Son las diez y diez de la mañana y después de cuatro horas de caminar nos encontramos en un punto equivalente a sí hubiéramos caminado poco más de media hora. La niebla es así y lo sabíamos.

            En dirección nordeste y a tren, nos dirigimos de frente hacia el collado atravesando ya en ascenso la pradera alpina al encuentro de la base de la pared. No hay camino pues cualquiera es valido. De mala manera lo podíamos encontrar en la niebla.

Lacs de Barourde desde Heid. 11-9-10.

            Cogemos agua de un minúsculo barranco por el que accedemos a la pared en busca de dos manchas de pratenses que nos permitirán ganar altura antes de enfrentarnos definitivamente a una pared que adivinamos fácil inclinada y sostenida como así será.

            El tren es interesante y ganamos metros con facilidad y rapidez. Subimos por cualquier parte pues se trata de una pared completamente escalonada sobre calizas claras, algo así como subir al piso 85 del Empire State, pero supongo que mucho más agradable.

Punta de Aires, Troumouse y Sierra Morena desde el Heid.

            En la parte superior encontramos unos hitos innecesarias que no nos llevan al collado sino que se orientan ya hacia el Pico Gerbats. Son las once y cinco cuando alcanzamos la arista en un punto situado por encima de los 2651 metros del Collado de la Seda. Hemos subido a 600 metros por hora. ¡Ele el salero y olé!

            En la arista campa el viento, un viento al que le debemos poder realizar nuestra actividad pues mantendrá a las nieblas a buen recaudo, y que, unas veces más fuerte y otras menos, nos acompañará fielmente mientras permanezcamos en la arista.

Punta de Aires desde el Heid.

            Llevamos una pareja delante a la que pronto vamos a alcanzar en el inicio de la Arista Norte del Gerbats pues se detienen a encordarse. Nosotros paramos también allí para comer un poco.

            Nos extraña que se encuerden a tanta distancia pero como no sabemos de qué va a ir el tema...

Estaragne desde Heid.

            Inician contorneando por el flanco norte el Pico Gerbats. Van lentísimos y lo que sí sabemos es que acabarán el día sin voz. Cuando contornean el primer espolón adelantamos a ella e inmediatamente a él que asegura el paso del primer corredor. Nos perdemos inmediatamente sin encordarnos, cada uno por nuestro lado en un paraje que no precisa de más atenciones.

            Contornear el Pico Gerbats por su flanco norte es atravesar en horizontal tres amplios corredores sobre material bastante inestable y siguiendo un bastante bien trazado camino en la empinada pared. Es algo que se puede hacer muy deprisa y sin asumir riesgos innecesarios.

Valle de la Gela desde Heid. 11-9-10.

            Salimos a la arista una vez contorneado el pico y proseguimos, entre la arista y el flanco norte del circo, nuestra travesía ahora va ya en dirección sur. Pasamos caminando tranquilamente un par de picachos pedregosos y amables que suponemos serán el Pico Anónimo y el Pico Blanco y vamos ganando altitud en busca de los 3000 metros. La Arista de Troumouse es una agradable travesía de altitud sostenida.

            Algunas manchas de pratenses  se yerguen hasta la misma arista todo en medio de un contorno metamórfico con su característico aspecto desértico. Hacemos fotos.

Circo de la Gela y Gerbats desde el Collado de Barrosa.17-8-07.

            Pronto se perfila ante nosotros el casquete somital  de nuestro primer objetivo. Un par de senderillos trazadas en su flanco norte nos indican que el personal no hace la arista integral, que por otra parte, no tiene aparentemente historia. Nosotros vamos por la arista y  para superar el tramo superior, el más erguido, tenemos que apoyar las manos  en unos metros con materiales bastante sueltos.

            Son las doce y media cuando alcanzamos la Cima del Pico Heid a 3022 metros de altitud. Tenemos algunas dudas de su identidad porque el altímetro  ha estado aparcado por debajo de los tresmil metros y con las nieblas no sabemos si habrá variado la presión. Es nuestro primer tresmil del día y le concedemos poco tiempo, nos queda una larga cabalgada por delante.

13-98. CIRCO DE TROUMOUSE. SIERRA MORENA. 5-8-1998.

Por dónde mejor.

Cima del Heid, Punta de Aires, Pico Troumouse, Flanqueo por el Norte y Pico Sierra Morena.
05-08-1998.
Salida 12 h. Llegada 14 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Sierra Morena procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Estamos en la Cima del Pic Heid y continuamos la suave arista en descenso al encuentro del próximo collado que  nos ha de conducir a través de tres dientes fáciles a la cima  de la Punta de Aires con sus 3028 metros de altitud. Es la una menos diez y vamos a buen ritmo sin aparente esfuerzo. El viento nos acompaña impertérrito.

La Montaña de Aiguillous y el Circo de Troumouse desde el Soum des Salettes. 12-9-13.

            Hacemos fotos y proseguimos adelante siempre en dirección sur a través de una arista fácil y descompuesta que nos muestra el horripilante trípode metálico del vértice geodésico, calco inequívoco del de Balaitús.

Punta de Aires desde Troumouse. 11-9-10.

            El pico tiene una antecima rocosa en la que también hemos de apoyar las manos para  superarla.  Escasamente será algún paso de segundo por no buscar alternativas más sencillas que las hay.

Desde el Pic Troumouse el circo del mismo nombre.

            Un pequeño descenso a continuación nos permite abordar el casquete somital fácil que nos conduce a la Cima del Pico de Troumouse con sus 3085 metros de altitud. Es el tercer tresmil del 5 de Agosto de 1998 y es la una y media del mediodía.

La Norte de Sierra Morena. 11-9-10.

            Frente a nosotros aparece la Cara Norte de Sierra Morena. Hay que descender una cincuentena de metros, transitar un plano y amplio collado y llegarse hasta la base de la pared.

 Sierra Morena desde el Pic Troumouse. 3-7-04.

            Allí se encuentra, según las guías, la única dificultad técnica de la jornada. Puestos allí, la negra pared nos recibe con un paso un tanto delicado sobre un monolito estrecho en el que se ven buenas presas.

Detalle de la Arista Norte de Sierra Morena. 3-7-04.

            El pasaje es aéreo pero mi esposa ha visto escapatorias a uno y otro lado de la pared, el paso hace un poco de extraplomo e inmediatamente exige de un paso atlético con una presa fundamental en sentido opuesto y ni lo intenta. Juan ha subido y yo que me conozco el patatar le digo a Rosa que  arree por el flanco norte, ni siquiera me molesto en sacar la cuerda de mi mochila, ya subiremos más adelante.

Detalle del faldeo de la Oeste de Sierra Morena. 11-9-10.

            Lo que viene a continuación si que es serio para mi señora, pero sarna con gusto no pica. Se trata de una travesía de unos 50 metros de longitud, sin camino fundamentalmente, en una gravera  pizarrosa y metamórfica, negra como el carbón y húmeda por suerte, que hay que hacerla un poco en descenso dentro de una pared muy vertical que unos pocos metros debajo se desploma en los abismos de la cara norte del circo.

Robiñera desde Sierra Morena.

            Hay que buscar las acumulaciones de materiales sueltos para hacer los apoyos de pies y esperar que a la presión cedan y se practique una huella de fortuna. En otros lugares más sólidos hay que clavar los cantos de las botas y contener la respiración. Terminamos clavando hasta las uñas. Se han aliado, una vez más, dificultad con peligro y el coctail resulta delicado.

Desde el faldeo difícil de la Oeste de Sierra Morena.

            La continuación es más sencilla, menos expuesta y tiene como gran dificultad que los materiales están enormemente descompuestos y resulta casi imposible no tirar materiales al paso. Rosa viene detrás como puede pero calla como una muerta, ya tenía yo ganas de que sacara las uñas.

La fácil Vertiente Sur de Sierra Morena. 3-7-04.

            Por no dar más vueltas ganamos altura a través de la descompuesta pared buscando los tramos más firmes y a media ladera alcanzamos la amplia cresta por la que baja Juan. Le decimos que vamos a subir y se da la vuelta con nosotros tras quitarse los calcetines y dejarlos a solearse sobre una roca.

Picos de la Munia desde Sierra Morena. 3-7-04.

            Alcanzada la cima de Sierra Morena sin dificultad, estamos a 3090 metros de altitud, me acercaré hasta el cordino que permite asegurar el paso fundamentalmente en sentido contrario al nuestro. Como suponía  por lo visto y con la confirmación de Juan, se trataba de la única dificultad, el resto era aéreo pero fácil. Son las dos y cuarto.

Circo de Troumouse desde el pico del mismo nombre a Peña Blanca.


12-98. CIRCO DE TROUMOUSE. LA MUNIA. 5-8-1998.

Cresta de la Munia 15-8-08.

Cima de Sierra Morena, Pequeña Munia, Munia, Paso del Gato, Collado de la Munia y Aparcamiento del Circo de Estaube.
05-08-1998.
Salida 14:00 h. Llegada 17:30 h.
Mixto.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Munia procedente de Iberpix. Vía en amarillo.


            Son las dos y cuarto, la continuación desde Sierra Morena por la arista sigue siendo fácil. Unicamente el viento pone un poco de riesgo en los tránsitos a toda cresta. Lo vamos a notar más activo en la llegada a la Pequeña Munia y su continuación  con el tramo más desdentado de toda la arista.

La Munia desde el Circo de Troumouse. 5-8-98.

            Media hora después alcanzamos la cima de la Pequeña Munia. Casi pasamos de largo por su cara oeste fundamentalmente por dos motivos: el viento que azota en la arista y la contemplación de la arrogante cara norte del Robiñera, sin duda la más espléndida vista del pico. Son las tres menos cuarto y estamos a 3090 metros de altitud. Vamos ganando altitud poco a poco.

Valle de Barrosa desde la Pequeña Munia. 5-8-98.

            El punto culminante de la travesía está  ya a tiro de piedra. Para alcanzarlo hay que salvar un par de dientes de sierra fundamentalmente fáciles en los que hay que apoyar las manos y dar alguna vueltecilla que otra, nada que no sea poco más que caminar. Hemos pasado los cuchillares que accidentan la arista y cuando son las tres y cuarto pisamos la Cima de la Munia a 3133 metros de altitud, sexto y último tresmil del circo y del día 5 de Agosto de 1998, pico que ya habíamos hecho y del que ya conocemos su descenso.

Pequeña Munia desde la Munia.15-8-08.

            Comemos un poco mientras contemplamos la llegada de un trío que llega como puede. Son unos vascos con los que intercambiaremos fotos. Uno de ellos dice:

            -Con estos nos bajamos. Y no pierden tiempo ni en comer. Cuando decimos que nos vamos, se levantan como motos y nos dicen que se bajan con nosotros.

Desde la Cima de la Munia la pequeña, Sierra Morena, Troumouse, Aires y Heid. 5-8-98.

Las han debido de pasar regular subiendo, les ha costado una eternidad hacer la vía normal y han aparcado abajo al cuarto de la pandilla. Les vendremos como llovidos del cielo.

Ordesa desde la Cima de la Munia. 5-8-98.

Detalle del Paso del Gato.15-8-08.

            El descenso hasta el collado de La Munia se hace con las manos en los bolsillos casi todo el rato. Consiste en pasar unos cuantos dientes de sierra fáciles en los que los apoyos de manos son prácticamente un lujo. Solamente el final, con el “tan temido” Paso del Gato, que ya conocíamos, requiere del apoyo de manos. Se trata de un minúsculo corredor que se puede bajar empotrado o con apoyos buenísimos por fuera y de una laja inclinada con una fuerte grieta casi vertical de unos 4 metros de larga. 
         


Robiñera desde la Munia. 5-8-98.



            Mientras pasa el personal por los lugares recomendados yo me bajo por la derecha del paso sin más mientras el vasquerío se queda liado y Juan ocupado con el libro de instrucciones básicas del arte de la trepa.

Punta del Ibón y la Munia desde la Sur de Peña Blanca. 13-9-13.

            Allí está el bloque empotrado en el collado y en el que dejé el tomavistas aquella gloriosa tarde del 87 en nuestra travesía de Benasque a Ordesa. También reconocemos claramente las terracillas gravillosas junto al minúsculo ibonciecho en las que plantamos nuestra tienda. Todo está allí tal y como gratamente lo recordábamos.

Desde el Collado de la Munia. 15-8-08.

            El descenso de La Munia se hace ya en dirección oeste hasta el collado y de allí para abajo primero en dirección norte hasta salvar los paredones y ganar las pedreras del fondo del circo y luego en dirección noroeste hasta el aparcamiento a través de la pradera alpina del circo.

            El descenso hasta el collado se hace corto. Situado a 2853 metros, son casi 300 metros que se nos van de las manos sin darnos cuenta. Luego bajamos algún nevero residual que a duras penas se deja  patinar y recogemos al socio de los vascos.

Les Deux Soeurs. 5-8-98.

            Destrepamos un paredón de unos 8 metros  con buena roca pero gastada por el tránsito, que nuestros amigos rapelan fundamentalmente por el que se ha quedado abajo y en dirección hacia las Dos Hermanas bajamos el corredor que resulta bastante largo y que nos deposita en la pedrera inferior bajo la cascada en la que nos harán una fotografía.

            Charlando, charlando,  al final resultará que Juan hizo la mili en Jaca con un cuñado de uno de ellos al que les unía una buena amistad. A la vez otro de ellos también había hecho la mili en Jaca al mismo tiempo pero en otro cuartel.

La Oeste de la Munia desde Peña Blanca. 13-9-13.

            Lo que viene a continuación ya se puede imaginar: un descenso charlando de los viejos tiempos que nos deposita en el aparcamiento a las cinco y media. Del rápel hasta aquí hemos echado una hora.

            Nos invitan  a beber una botella de vino que les han regalado, nosotros sacamos una lata de olivas rellenas y ellos aportan queso, dulce de membrillo, jamón y café con leche. Son un grupo majete que están agradecidos y lo demuestran. Entre historias de la mili, que el cabo conductor de mulos vive, pasamos un rato agradabilísimo. Se nos hacen las ocho. Ellos se van para abajo hasta Luz y nosotros nos vamos a nuestra Cabaña de la Virgen, que compartimos con un joven francés.

            Cenamos y antes de empiltrarnos nos subimos hasta la Virgen de Troumouse. A las nueve y media nos empiltramos utilizando un colchón aislante de aire que nos presta el francés.

            La noche va a ser buena, no en vano hemos estado en marcha once horas y cuarto, aunque realmente el circo nos haya costado alrededor de 8 horas con descenso lentísimo en el que  habremos movido sobre 1300 metros. Pero además estamos satisfechos, hemos aprovechado un día que ya considerábamos perdido y estamos con el programa previsto. Mañana es día de descanso.

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