26 mar 2008

6-08. INVERNAL A COLLARADA EN PRIMAVERA. 26-3-2008.

La Oeste de Collarada.

Barrera Pista a la Trapa, Barranco de Azus, Corredor de la Trapa y Cara Sudoeste. Descenso desde la Trapa por el Camino Viejo.
26-03-2008.
Salida 07 h. Llegada 16 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Collarada procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Collarada, a pesar de que se ve desde nuestra casa y lo tenemos muy visto, siempre nos llama la atención. A lo mejor no solamente nos llama la atención a nosotros.

            Subíamos al pico por primera vez en el 83 con Biola recién nacida y tuvimos que bajar al trote porque había que darle de tetar. Resulto ser un día “tremendo” especialmente para Rosa, que tuvo un pequeño corte de digestión nada más comenzar a caminar a partir del Refugio de la Espata. Fue tocar chufa y vuelta para abajo con tanta fuerza física como inexperiencia. Collarada siempre nos cobra un buen peaje a todos aquellos que queremos subir.

            Juró no volver jamás pero lo hemos hecho en repetidas ocasiones tanto por la Trapa como por Acumuer, yo incluso hice en una ocasión la Puyada en otro día también “tremendo” pero por razones de la competición. Nunca en condiciones invernales.

Es un pico distante en cualquier tiempo e incluso lejano en invierno con nieve pero nosotros lo llevábamos en mente por lo que las tardías y copiosísimas nevadas de Abril del 2008 nos lo ponen “a huevo”.

El día 23 como es San Jorge nos damos una vuelta desde la cadena de la Pista a la Trapa después de un viaje hasta Laguarta sin las botas de montaña que mi chica ha olvidado en casa y la posterior comprobación en el Somport de que las nieblas llenaban toda la vertiente norte del Pirineo.

Entre unas cosas y otras, pues Rosa ha salido de trabajar a las seis de la mañana, se nos hace la hora del mediodía sin haber comenzado a caminar, pero como no tenemos mejor cosa que hacer…

Lecherines desde el Barranco de Azus.

Subimos por el Viejo Camino de Collarada,  que no conocíamos, y que resulta ser muchísimo más corto que la pista. No pasamos, evidentemente, por la Espata y llegados al Refugio de la Trapa nos decidimos a subir el Corredor de la Trapa que está hasta los topes de nieve para llegarnos hasta el Refugio Forestal superior  situado sobre los 1900 metros de altitud. Nos quedamos bajo los casi 1000 metros de desnivel de la cara sudoeste de Collarada.

El descenso lo hacemos por el Barranco de Azus que tampoco conocíamos y también resulta incluso un poco más corto que el camino de subida.

La nieve de los corredores no está suficientemente estabilizada lo que consecuentemente dificulta nuestros proyectos y, por tanto, decidimos subir a Collarada el sábado 26.

Juan se apunta y lo recogemos a las seis y media en su casa.

A las siete y cuarto hemos pasado la barrera de la Pista de Villanúa y tras dejar a los socios con mi mochila un kilómetro más arriba, me doy la vuelta para aparcar el coche fuera de la barrera a 1220 metros de altitud, cuando son las siete y veinte de una mañana sencillamente espléndida.

A buen paso que alterno con algún trotecillo, pues no se trota demasiado bien con las botas de montaña, en diez minutos me reúno con ellos e iniciamos la marcha hacia el Barranco de Azus.

Se trata de una vieja pista, actualmente abandonada y cortada que conduce a unos prados próximos pero que inmediatamente después se empina fuertemente poniéndose prácticamente intransitable para vehículos. Progresa en dirección norte, se arrellana poco después y tras un breve descanso  en el que la pista está cortada por un viejo pino royo caído, se vuelve a empinar al encuentro del Barranco de Azus.

Continuamos con otro repecho y pasamos a la orilla derecha del mismo junto al coche, abandonado hace alrededor de 20 años según nos dijeron  pues las dificultades del camino debieron de ser mayores que la inconsciencia del conductor y allí se ha quedado para “decorar” el paisaje.

Llegando a la Trapa.

Luego el camino continúa fuertemente empinado, gira al este y se arrellana próximo a la Trapa.

Ni siquiera nos acercamos al refugio. Pasamos al norte del mismo y tomando la dirección norte nos vamos en busca del Corredor de la Trapa que tiene muchísima menos nieve que el miércoles pasado.

El Corredor de la Trapa.

Rebeco enfermo.

En la entrada fotografiamos a un rebeco que está ciego y que a duras penas encuentra cobijo junto a unas piedras de la derecha del corredor. Subido el corredor enseguida alcanzamos el Refugio Forestal y allí nos paramos a ponernos las polainas, el piolet y los crampones. Juan los ha dejado en casa y se pone las raquetas. Nosotros las dejamos escondidas en unas afloraciones calizas y así llevamos las mochilas más ligeras.

            Delante de nosotros localizo a un grupo de cuatro y muy arriba a un madrugador que está entrando al corredor.

La Oeste de Collarada desde la Trapa.

            Son las nueve menos cuarto cuando nos paramos para equiparnos. Hemos subido muy bien pero tenemos un buen tajo por delante que comienza con una suave pala ya completamente cubierta de nieve dura, de cine para los crampones. La pala nos conduce a la depresión de un pequeño barranco, que atravesamos en ascenso por el fondo, a la vez que alcanzamos a uno de los dos esquiadores que han aparecido por el camino del Refugio de la Espata.

Desde el primer rellano por encima de la Trapa.

El barranco nos conduce a un amplio rellano en el que la enorme pala somital toma impulso. Desde allí localizamos al esquiador que habíamos visto a la entrada del corredor, que ha hecho cima andando, ha bajado el corredor y que ha bajado media pala a vueltas puesto que ha perdido un esquí en un giro. Yo he pensado, pues lo he visto un breve instante, que se le había caído la mochila pero la mochila bajaba acompañada.

Salidos del primer resalte del barranco.

Pasamos al esquiador  que llevábamos delante con el que charlo un poco, su otro compañero va más arriba; alcanzamos y pasamos a los cuatro que hemos visto al principio y que están algo dudosos y nos vamos para arriba al encuentro del esquiador de la caída que ha remontado en busca de su esquí y que está sentado descansando del sofocón. Nos dice que solamente se ha quemado un poco un gemelo pues se le ha remangado un poco el pantalón.

A media pala de la Oeste de Collarada.

Vamos un tanto apuradillos, Rosa especialmente pues no sube demasiado sobrada, por el pago al contado del peaje de Collarada, cuando alcanzamos la Piedra. Está casi cubierta de nieve y la recordamos más grande. Son las once menos cuarto y calculo que con tres cuartos de hora estaremos arriba.

Entrando al Corredor Somital de Collarada.

Alcanzar la entrada del corredor con su rellano al amparo de la pared izquierda del mismo es ya tarea sencilla. Juan, como no podía ser de otra manera negocia la pendiente con solvencia a pesar de que va con las raquetas.

Casi al sol en el Corredor Sudoeste de Collarada.

El corredor tiene a la entrada irregulares huellas mezcladas con algo de material de alud pero enseguida se pone de pie y se alisa. Juan decide dejar las raquetas pues ahora le van regular y yo tallo huellas con el piolet mientras que Rosa va delante tratando vanamente de hacer huellas: no tiene ni fuerza ni hábito. Pero de cualquier manera entre las que aprovechamos y las que tallamos nos plantamos allá arriba en la salida progresando por la parte ya soleada del corredor en el que se hace mejor la huella.

Cima de Collarada.

La Sudeste del Circo de Ip.

A la hora calculada, como auténticos relojes suizos, transitamos la arista llena de cornisas hacia el norte y alcanzamos la Cima de Collarada a 2886 metros de altitud cuando van a ser las once y media.

Espata y Bacún desde Collarada.

Preciosa estampa del Ibón de Ip.

La mañana es espléndida como el paisaje que desde aquí divisamos. Fotografiamos el entorno próximo de oeste a sur todo cubierto de un impecable traje blanco y nos deleitamos con los juegos de luces y sombras que proporcionan las paredes orientadas hacia el norte.

Escarra y atrás Balaitus y Crestas del Diablo.

Llega el compañero del esquiador que hemos adelantado en la pala y el adelantado en el rellano y después las dos chavalas compañeras de los cuatro a los que estaban indecisos cuando les adelantamos. Les hacemos y nos hacen unas fotos y charlamos informándoles de los alrededores que tan bien conocemos y es que a estas alturas cuando subimos a un pico nuestra maquineta vomita incesantes cantidades de recuerdos pretéritos de casi cualquier parte: ¿te acuerdas de ese collado que se ve allí?... ¿y de aquella vira de la parte baja de la pared?... pues mira, por allí también parece que haya paso, pero con aquella niebla… y tu cerebro te coloca en un montón de momentos y lugares que ahora estás contemplando como si se tratara de un espejo que multiplica repetidamente tu imagen.

Cornisas en Collarada.

Sentados al delicado sol de la mañana almorzamos tranquilamente disfrutando de un espléndido momento y se nos va casi una hora entre unas cosas y otras.

Cima de Collarada.

Descenso del corredor con mejor nieve.

Luego no queda más remedio que bajar ya con mejor nieve el corredor y a la marcheta echarnos pared abajo abreviando antes de que la nieve se ponga demasiado blanda cosa que sucederá alrededor de los 2300 metros de altitud, haciéndose ya pesada cuando nos acercamos a su fin. Nos hemos ido cruzando con gente que sube y es que hay gente para cualquier hora. Hoy debía ser el día especial para los esquiadores de este pico acorde con el poderoso reclamo de su inmaculada cara sudoeste. Dentro de unos días ya será otra cosa.

Dejamos atrás el corredor.

          En el Refugio Forestal recuperamos las raquetas y poco después, tras bajar el corredor alcanzamos el Refugio de la Trapa sentándonos en la mesa bajo el viejo pino negro a comer como unos señores. Son las dos y cuarto.

Al sol se van secando los bártulos que recogeremos después de comer. Luego, recompuestas las mochilas reemprendemos la marcha por el Antiguo Camino de Collarada francamente descansados pues a la llegada al refugio las rodillas cantaban lo suyo.

Hemos salido a las tres y cuarto y a las cuatro y media llegamos al coche, hoy nos hemos liquidado 1675 metros de desnivel y eso que no estamos entrenados. Y es que lo que se hace a gusto resulta sencillamente posible, incluso fácil

Volvemos a casa sin perder demasiado tiempo con la intención de ducharnos para que Rosa se acueste un poco ya que tenemos cena con los vecinos y ha de ir a trabajar a las seis de la mañana. Pero no hay problema pues ya ha sugerido para mañana por la tarde marchar a dar una vuelta con los esquís después de salir de trabajar a las dos. ¡Esta es mi Chica!

19 mar 2008

5-08. PICO JAVALAMBRE. 19-3-2008.

Cima del Pico Javalambre.

Base Estación de Esquí y Hondonada Chaparrosa.
19-03-2008
Salida 09 h. Llegada 11 h.
Sol.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Javalambre procedente del Periódico de Aragón. Vía en amarillo.

            La Semana Santa del 2008 cae muy pronto y, en busca de un tiempo un poco más seguro nos vamos a turistear por Teruel. Primero Gallocanta, luego Gea de Albarracín de camino a uno de los pueblos más bellos y mejor conservados del Bajo Aragón, después una visita a los Pinares del Rodeno, luego la recoleta y entrañable Capital del Mudéjar, Rubielos de Mora, Mora de Rubielos…

            Es el 19 de Marzo. Por la Autovía Mozárabe nos bajamos hasta La Puebla de Valverde y saliendo hacia el oeste nos encaminamos a Camarena de la Sierra por una carretera de montaña sin tránsito. Unos kilómetros antes de llegar al pueblo un cartel nos indica que no hay que bajar hasta allí sino proseguir alrededor de 10 kilómetros hasta la Estación de Esquí de Javalambre.

            El tiempo no resulta malo, diríamos que es más que aceptable para la zona, pues se encuentras alrededor de los 1000 metros de altitud y ayer nos acercamos a Valdelinares. Las Pistas de esquí son prácticamente artificiales, como de juguete. Son cuatro pistas entre pinos, mantenidas a base de cañones y el resto está limpio de nieve. La sensación resulta un tanto extraña contribuyendo a ello el hecho de que los aparcamientos de la estación son la parte alta de la misma y las pistas caen hacia el norte a excepción de las de los debutantes.

            La carretera, antigua pista, da una enorme vuelta lomeando hacia el este y muy llana, deja a nuestra derecha el desvío al Refugio Rabada y Navarro y se alarga hasta la base de la estación. Estamos sobre los 1860 metros de altitud y aparcamos en un aparcamiento medio desierto. Tras vestirnos un poco pues la mañana ha mejorado y el sol calienta ya, cogemos nuestros bártulos y nos acercamos al edificio de servicios. No hemos venido con el propósito de hacer monte pero… puestos aquí nos vamos a acercar al Pico Javalambre del que carecemos prácticamente de información, con la excepción de que sabemos que está cerca.

            Llevamos lo mínimo necesario para darnos el gusto y tras preguntar a un monitor de la estación de esquí nos ponemos en marcha

Alguna de las pistas de esquí hacia la Chaparrosa.
 
            Allí mismo están las pistas de los debutantes y un par de pistas verdes que se elevan hasta el Alto de la Chaparrosa. Muy poca estación nos parece pero suponemos que detrás habrá algo más. Estamos engañados por la altitud ya que suponíamos que la estación estaría sobre los 1500 metros y así tendríamos un desnivel de 500 metros que suponíamos aprovecharían para hacer las pistas.

            La carretera prosigue hacia arriba convertida en pista, sabemos que sube hasta las inmediaciones del Cerro Javalambre pero no vamos a utilizarla. Se trata de un monte alomado y desprovisto de arbolado, y limpio de nieve nos permitirá ir por cualquier lado. Así que, tomamos dirección sur y dejando a nuestra izquierda la zona de pistas iniciamos el ascenso hacia la cabecera de las mismas.

            La brisa que corre es francamente fría a pesar del sol y nos obliga a abrigarnos la cabeza. Ascendemos suavemente por un pedregal en el que se asientan profusa y  fundamentalmente enebros rastreros y enseguida alcanzamos la cabecera de las pistas que hemos visto desde abajo y la llegada de una silla que viene de abajo por nuestra derecha y que alimenta a un par de pistas que bajan hasta otra parte de la estación que no vemos desde aquí ni hemos visto desde abajo.

            Atravesamos las pistas con ciertas dificultades debido a las empalizadas que las limitan e iniciamos un corto descenso, en dirección sudoeste, hacia la hondonada de la Chaparrosa.

            En la hondonada coincidimos con la pista que se eleva hasta las instalaciones de unos enormes repetidores, que como todos, se cargan al paisaje pero es una más de las pandemias que padece esta sociedad de la tecnología y las comunicaciones.
 
El Horizonte Sur desde el Ventisquero.

            Nos cruzamos con un montañero que vuelve del pico suponemos y ascendiendo suavemente pasamos junto al Alto del Ventisquero en el que se encuentran las instalaciones mencionadas y poco más al sudoeste la Cima del Cerro Javalambre situada a 2020 metros de altitud.
 
En la Cima del Pico Javalambre.
 
Loma hacia los Enebrales desde Javalambre.
 
            Son las diez de la mañana y entre vueltas y paradas no hemos empleado ni siquiera una hora. Tampoco vamos a dedicarle mucho tiempo a la cima. Hacemos alguna foto, contemplamos un paisaje de colinas nada significativo para nosotros, contemplamos las pistas que recorren el monte por cualquier parte y que tienen buena pinta para la bicicleta de montaña y enseguida nos damos la vuelta sobre nuestros pasos.  

De vuelta en la base de la estación.
 
            ¡Vaya negocios que tiene montados Aramón para sacarle la pasta a los valencianos! En la base de la estación, al sol de la mañana y en las mesas almorzamos tranquilamente contemplando una desoladora imagen del esquí con cuatro gatos evolucionando en unas alfombras de nieve primavera hecha a cañonazo limpio.

Refugio Rabada y Navarro.
 
            Media hora después cogemos el coche y nos vamos para abajo unos kilómetros hasta alcanzar la pista que conduce, bastante llana y en dirección oeste hasta el Refugio Rabada y Navarro situado sobre los 1500 metros de altitud.

            Se trata de un soberano refugio, recién remodelado y ampliado que cuenta con 80 plazas y que se encuentra en un lugar sencillamente inapropiado. Aquí se puede hacer “esquí”, bicicleta de montaña… pero poca montaña.

            Saludamos a los guardas que, nos llamaron para decir que volvían a abrir pasadas las dificultades de una enfermedad grave de un familiar, echamos una café con leche, charlamos un buen rato con la esposa del guarda que es una serrana castellonesa  de tomo y lomo y sin más nos bajamos a Camarena de la Sierra siguiendo una pista directa en dirección norte, lugar por el que transita el GR 10. 

            No nos ha cansado el paseo en el que no hemos subido ni siquiera 250 metros de desnivel pues nosotros esperábamos algo más. Así que no estaremos cansados para le vuelta que presumimos larga, pues hemos de pasar por Zaragoza a esperar a Biola que llega en el Ave.

Almendros en flor en Camarena de la Sierra.
 

16 feb 2008

4-08. UNA VUELTA POR EL BISAURIN. 16-2-2008.

Bisaurín desde Lizara.

Refugio de Lizara, Barranco Audelca, Plana Mistresa, Corredor Nordeste y Arista Este. Descenso por la Arista Oeste, Cara Sudoeste y Collado del Foratón.
16-02-2008.
Salida 09 h. Llegada 16 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Bisaurín procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Fuimos al Puntal de Secús con la intención de proseguir hasta el Bisaurín. Aquel día de finales de Abril de 2006 no fue precisamente primaveral. Subimos al Refugio de los Forestales con frío, la noche resultó fría y húmeda y al día siguiente, amaneció una mañana de lo más fría e invernal que creo recordar ni siquiera en Alpes.

            Subimos al Puntal de Secús, me molestaba la rodilla, no había huella para subir a Bisaurín y para colmo las nieblas lo llenaban casi todo. Con aquellas perspectivas nos marchamos a dar una vuelta por el Valle de Los Sarrios y dejamos apalabrado el corredor nordeste para mejor ocasión.

            Dos años después, el sábado 16 de Febrero del 2008, dan buen tiempo ante un inminente cambio y le toca al Bisaurín, a pesar de que mi chica tiene sin reparar los crampones que rompió en Comodoto. Juan se apunta. Hace mucho tiempo que no ha salido a ventilar el piojo y nosotros, pues encantados.

            Madrugamos un poco y a buen ritmo vamos haciendo carretera en busca del Refugio de Lizara.

            Charra que te charra, la carretera se hace corta y eso que, para nosotros la zona queda en la quinta puñeta y a las nueve menos veinte estamos aparcados junto al refugio y poniéndonos las botas a la carrera.

            Estamos a 1520 metros de altitud y partimos en busca del camino sobre las nueve menos cuarto, a la sombra de una fresca mañana pues el sol todavía va por alto.

            Cogemos un poco de agua en el refugio, por si acaso, y atravesando la ladera en diagonal alcanzamos el camino en la parte alta de la Plana de Lizara. Sabemos que enseguida tendremos que abandonarlo pues girará hacia el oeste en busca del Collado del Foratón siguiendo las balizas del GR 11. y nosotros nos hemos de ir al norte en busca del Barranco Audelca.

Refugio Oldecua.

            Es una vieja pista que dejamos sobre los 1630 metros de altitud y nos introducimos en un camino a media ladera, sobre un chinebral que no supone problemas pretéritos puesto que está perfectamente limpio. Nos conducirá enseguida a las inmediaciones del coqueto Refugio Oldecua, acostado al sur de los paredones de Fetas.

            Los socios entran a verlo y yo busco el camino en los primeros neveros del rellano. Nos tiene que conducir a las inmediaciones del Barranco Audelca entre recuerdos de un día de nieve profunda en el mismo.

Barranco Audelca.

            Se trata de la ladera este del barranco y está limpia de nieve lo que facilita el progreso al encuentro del Refugio de los Forestales.

            De nuevo y en las proximidades del refugio atravesamos neveros discontinuos con nieve medianamente dura y lo alcanzamos situado sobre los 1980 metros de altitud cuando llevamos alrededor de una hora de camino.

Refugio de los Forestales.

            El inconfundible Refugio de los Forestales tiene, cómo no, nieve dentro y está como siempre: limpio e inhóspito.

            Inmediatamente alcanzamos la Plana Mistresa. Vamos detrás de una pareja de esquiadores que se acaban de poner los esquís que llevaban a la chepa.
En la Plana Mistresa.

            En la entrada a la Plana Mistresa corre un poco el agua y entra el sol como ya esperábamos. Giramos al oeste de llano y nos enfrentamos al amplísimo corredor que conduce al Collado de Secús separando al Puntal del Bisaurín. El sol inunda el corredor impecablemente innivado y, con gente delante, nos ponemos los crampones pues serán útiles con seguridad. Rosa lleva unos de Miguel y le cuesta ponérselos. Juan se ha ido por arriba y trata de ponerse los suyos a los que les falta un tornillo, sustituyéndolo por una atadura de cuerda que no va a funcionar como veremos enseguida.

Bisaurín y Puntal de Secus desde encima del Resalte Inferior.

            El amplísimo corredor que conduce al Collado de Secús cuenta con un resalte inferior que comienza suavemente inclinado pero que termina bastante erguido permitiendo ganar alrededor de 200 metros de desnivel, pero a pesar de ello, todavía se puede subir de frente y sin hacer lazadas. Desde la parte superior del mismo se contempla una vista incomparable de la Plana Mistresa  y de la Cabecera del Valle de Los Sarrios.

            Echamos un bocado y un trago a la vez que contemplamos el resalte superior del corredor tocado con una pequeña visera y especulamos a cerca de la mejor vía para alcanzar el inicio del Corredor nordeste de Bisaurín que es nuestro objetivo.

            Decidimos proseguir por el fondo del todavía amplio corredor para ganar altura, girar al sur e iniciar el ascenso por la pared nordeste del pico. La nieve cuenta con una pequeña costra que va cediendo sobre una capa de nieve polvo sin transformar, lo que nos hace pensar que no habrá problemas de nieve dura ya que Juan  va con un solo crampón. Los problemas pueden ser de nieve profunda.

Primer Resalte del Corredor Nordeste de Bisaurín.

            El Corredor Nordeste del Bisaurín cuenta con un resalte inicial de alrededor de 100 metros de desnivel, que arranca suave y se pone algo tieso al final del mismo. Está a la sombra y nos enseña unos tramos intermedios de nieve profunda en la que la pareja que llevamos delante se encarga de romper la huella y de obligarnos a un esfuerzo adicional. Se nos han picado.

            Tranquilamente a nuestro ritmo les alcanzamos en el descansillo anterior al segundo resalte pero salen delante como una moto aunque los alcanzaremos enseguida.

            El segundo resalte tendrá un poco por encima de los 100 metros de desnivel y tras un pequeño rellano, sigue linealmente en dirección sur, se estrecha en la parte central además de ponerse tieso y termina abriéndose en dos ramas bajo el Collado Bastés. La vía discurre por el ramal oeste y enseguida gira más al oeste ofreciendo una breve pausa en la pendiente.

Por encima del Segundo resalte.

            Dejamos atrás a la pareja que ve bastante fundida y alcanzamos a la pareja de esquiadores franceses con la que charlamos un poco sobre las vías y condiciones actuales del pico. Les confirmamos la posibilidad de bajar por la nordeste del Puntal Alto del Foratón que hemos visto muy bien innivada.

El Tercer resalte está soleado.

            Prácticamente en dirección oeste afrontamos la subida de la tercera parte del corredor. Es una pared bastante erguida y perfectamente soleada, de otros 100 metros de desnivel, que se empina fuertemente antes de arrellanarse justamente debajo de la arista somital del pico.

            La gente se queda atrás y nosotros, a nuestro paso, alcanzamos una difícil soledad en este pico incluso en invierno. Hacemos alguna foto del Collado Bastés y de la Noroeste del Fetas y abordamos el ascenso de una corta y empinada pared terminal en dirección sur que nos conduce a la parte este de la Arista Cimera del Bisaurín.

En la Arista Este de Bisaurín.

            En la arista tomamos dirección oeste y en suave ascenso alcanzamos la antecima este del pico a la vez que disfrutamos de unas preciosas y esperadas vistas: el Bisaurín tiene eso más que otros picos.

Casquete Somital Este de Bisaurín.

La Este de Bisaurín que acabamos de pasar.

            Alcanzamos la Cima del Bisaurín situada a 2670 metros de altitud cuando son las doce del mediodía. El vértice geodésico está rodeado y nosotros nos disponemos a disfrutar del amplio panorama tanto y cuanto nos lo permitan las neblinas que rellenan los fondos de los valles distantes especialmente al sur y al oeste.
Castillo de Acher, Chinebral de Gamueta y Mallo Acherito.

            Contemplamos y fotografiamos los amigos conocidos de siempre y algunos más que poco a poco se van añadiendo, con especial dedicación a las zonas norte y oeste. No es que pasemos de los Midí, Balaitus, Vignemale, Tendeñera y Telera, ni de los más próximos como son el Aspe, las Llenas e incluso Collarada o los Mallos de Lecherines. Disfrutamos del Cordal de la Madalena, la Sierra de Maito, el Puntal de Aguerri, Peñaforca rodeada de Lenito, el Achar y el Rincón de Alano, Estribiella y el Castillo de Acher que nos muestra la vía por la Collada del Barcal, y la sucesión de los Anzotiello, Chipeta, Chinebral de Gamueta, Acherito, Petrachema y Mesa que rematamos en Anie y los Organos de Camplong. Allá perdido en el horizonte norte destaca la negra e inconfundible silueta del Caperán de Sesqués.

Puntal de Agüerri y Peña Forca desde Bisaurín.

Una mirada a Aguas Tuertas desde la Cima de Bisaurín.

Luego, nos bajamos unos metros en la cara sur, salimos de la barahúnda y nos disponemos a comer al sol relajadamente sobre unas calizas claras.

La Arista Oeste de Bisaurín y el Puntal de Agüerri.

            Se nos hace la una a pesar de que está entrando una fresca a la vez que desagradable brisa del sur que nos enfría las manos.

Cima de Bisaurín en un día de lujo.

            Alrededor de la una volvemos a la cima, nos hacen una foto y nos vamos arista oeste adelante iniciando el descenso por la vía normal con lo que cerraremos el círculo.

            La verdad es que no recuerdo muy bien el camino de la vía normal y me sorprende un tanto ya que no recordaba la consistencia de la pared que conduce al Collado del Foratón. De cualquier manera  no tiene mucha más historia que sortear el chorro de gentes que sube al pico con todas las que pueden y seguir una huella que transita la pared en dirección sur, que por otra parte no ofrece dudas ya que el amplísimo Collado del Foratón guía continuamente el descenso.

La Normal del Bisaurín desde el Collado del Foratón.

            Bajamos la pared nevada a la que se incorporan una multitud de caminillos sobre la pedrera de la pared y tras quitarnos los crampones continuamos para abajo a través de la incómoda pedrera. Tanto es así que terminamos buscando los corredores de nieve residual para acercarnos al máximo al collado.

La Sureste del Puntal de Agüerri.

Puntal Alto del Foratón desde el collado del mismo nombre.

            Alcanzado el Collado del Foratón viramos al este-sudeste y nos vamos para abajo al encuentro de la Plana de Fetas estirando al máximo los neveros.

Collado del Foratón desde el Rellano de Fetas.

            Echamos un buen trago de agua en la fuente abrevadero, contemplamos los apuros de un grupo de esquiadores que ha subido al Puntal Alto del Foratón y está bajando por la ladera nordeste y sin más historia nos llegamos al coche aparcado junto al Refugio de Lizara cuando son las tres y media de la tarde.

Detalle de la Sierra de Maito.

            Hemos liquidado 1150 metros de desnivel y me cantan las rodillas además de los dos toques que me dieron el jueves jugando a futbol sala. Hemos subido muy bien pero esa nieve se ha de cobrar el peaje: yo estoy cansadillo y Rosa tendrá agujetas.

            Con cierta tranquilidad mezclada con desgana echamos un trago, recogemos y tras meternos en el coche nos vamos para debajo de vuelta. A las cinco estamos cada mochuelo en su olivo y otro día más.