7 jun 2008

8-08. ARAFITA, MINISTIRIO Y CASI LA INCLUSA. 7-6-2008.

Arafita, Ministirio y la Inclusa desde el Cuello del Forato.

Urbanización del Formigal, Cuello del Forato, Peña Arafita, Cuello Ministirio, Punta Ministirio y Arista Norte de la Inclusa. Descenso directo al Cuello del Forato.
07-06-2008.
Salida 15 h. Llegada 19 h.
Nublado.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Arafita, Ministirio y la Inclusa procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Disponemos de toda la tarde del 7 de Junio, Rosa sale a las dos del trabajo y nos vamos al monte aprovechando que el día está medianamente decente, lo que ya es una aceptable excepción en esta primavera del 2008.

            Solamente mi seño sabe durante cuanto tiempo podrá soportar este infernal ritmo para hacer montaña por encima de todo, pero sea. A las tres menos cuarto estamos aparcando en los chalets más altos de Formigal.

Foratata desde los floridos prados de Formigal.
 
            En dirección norte y sin preocuparnos demasiado de la senda iniciamos el ascenso del praderío. El Collado del Forato nos espera allá arriba.

Pasamos junto a los depósitos de agua, ascendemos los últimos prados, atravesamos por medio el caos inferior de calizas y bajo el segundo tomamos el camino que asciende por el este del mismo.

Vertiente Sur del Collado del Forato.
 
Nos cruzamos con un grupo de franceses que baja y en las proximidades del Collado del Forato nos abrigamos un poco, las nubes de retención que están todo el día aparcadas en la vertiente norte del Pirineo han puesto la primera marcha azuzadas por el viento y vienen frontera para aquí.
 
En el collado, a 2030 metros de altitud, nos cruzamos con un trío que parece que viene de Foratata y atravesando el collado en horizontal  nos vamos para abajo en busca de un punto bajo al sudoeste de la Peña Arafita.

La Sureste de Arafita.
 
Bajamos una treintena de metros y desde allí. Siguiendo generalmente la dirección norte nos acercamos al Collado Sur de Arafita al que ascendemos por unas gradas fáciles.

Ya en la arista sur ganamos unos metros también fáciles hasta que alcanzamos un pequeño lomo en la base del arranque del paredón que faldeamos un poco más abajo en la vertiente este.

La arista sur es un paredón que arranca liso y vertical, por lo que resulta difícilmente accesible, para luego acostarse ligeramente, muy descompuesto y medianamente vestido de verdura. Es algo clásico de las calizas de esta zona.

La Sur de Peña Arafita es así pero ostenta una visible zeta que es una línea de rotura que puede resultar practicable.

Una rampilla lisa pero fácil es la parte baja de la zeta. La zona intermedia de la zeta es una pequeña vira paralela a la pared que se incorpora a un estrecho y corto corredor erguido en el que hay instaladas algunas afloraciones herbosas. El corredor da paso a una placa que sirve de rampa bastante erguida y constituye el tramo alto de la zeta con lo que finaliza el paredón.

Lo que queda es una larga pared pestosa, descompuesta, bastante erguida y absolutamente desamparada. Son de esos pasajes que “nos gustan“, aunque nos metan alguna que otra arruga en el ombligo. Hay gustos para todo.

Barzapuchera desde la Cima de Arafita.
 
Luego se acuesta: estamos en la Cima de la Peña Arafita a 2141 metros de altitud y no son todavía las cuatro de la tarde. Desde aquí las Peñas de Foratata tienen una vista excepcional  al igual que los Infiernos y las Argualas.

Foratata desde Arafita.

Paredones de la Nordeste de Arafita.
 
Teníamos una cita con la Peña de la Cita, “fita” en Aragonés y ya está saldada, pero a Arafita no se sube por aquí, la subida normal  es por el noroeste de la peña, se trata de una ladera amplia y accesible casi por cualquier parte y por allí nos vamos para abajo permitiéndonos el lujo de no pisar las manchas de nieve residual.

La Sur de Ministirio desde el collado del mismo nombre.

El Collado del Ministirio está a 2050 metros de altitud y alcanzarlo es tarea breve y fácil tras asomarnos para contemplar los oscuros y verticales paredones de la Cara Este de Arafita: es una peña de fuertes contrastes que impresiona decididamente cuando se faldea por su vertiente este.

El Pico del Ministirio está todo entero frente a nosotros. Tiene más estampa que dificultad pues se trata de una amplia arista, casi ladera, metamórfica muy meteorizada, bastante erguida y consistente. Sorteamos con paciencia algunas manchas de nieve  y eso, con paciencia y de frente, alcanzamos la Cima del Pico del Ministirio a 2180 metros de altitud cuando son las cuatro y media pasadas.

Foratata Occidental, Forato y  Arafita desde Ministirio.
 
El Rellano de Balzaroleta aparece al norte todo cubierto de nieve y lo que te rondaré. Este año subiremos corredores con nieve hasta para San Fermín.

La Este de la Inclusa desde Ministirio.
 
La imagen de la Inclusa desde aquí es espectacular. El vertical paredón del sur aparece en todas sus dimensiones. La vertiente este tiene un vertical nevero que sube casi hasta el cielo finalizando en la pared este.
 
Arrieles desde Ministirio.
 
La vertiente oeste también está custodiada por una potente pared pero se rompe algo arriba. Vamos a darnos una vuelta, puestos ya aquí.

La Norte de Ministirio.

            Descendemos por la arista norte  transitando con cuidado  la fina arista vestida de nieve blanda hasta que alcanzamos el Collado de la Inclusa.

Rodeando la Inclusa por el oeste.
 
Desde aquí iniciamos una travesía por la ladera oeste del pico atravesando algunos neveros erguidos siempre en suave ascenso hasta que alcanzamos la base de la pared. Poco más adelante alcanzamos la rimaya y por ella proseguimos en ascenso hasta que nos incorporamos a un primer corredor que parece poner fin a la pared oeste pero eso será luego, tras trepar por la rimaya unas gradas escalonadas bastante asequibles.

Nevero Oeste de las Inclusa entre nieblas.
 
Con ello termina nuestro tránsito por la rimaya al alcanzar un minúsculo rellano que nos incorpora al amplio corredor que culmina en la arista pues estamos en la Arista  Sur del Pico de las Frondiellas.

A todo esto las nieblas nos han engullido, no son excesivamente consistentes pero, eso si, nos regalan con una tenue nevada de nieve seca.

Yo llevo mi piolet, Rosa sus bastones y con ellos, uno para cada uno, nos vamos nevero para arriba en busca de la arista, la nieve se deja hollar bien y el nevero aunque bastante erguido no tendrá un desnivel superior a los 50 metros.

La pendiente del nevero hace cotizar la llegada a la arista que, por otra parte no conduce a nada interesante que no sea contemplar el erguido nevero de la parte norte con permiso de las nieblas.

Alcanzar le cima de la Inclusa requiere de una corta trepada anterior a la arista a la que hemos llegado pero no es el momento pues la roca está bastante mojada.  Ahora hay que concentrarse para bajar el nevero cosa que hacemos de espaldas al valle empleando nuestras propias huellas. Luego ya de cara al valle y clavando tacones abreviamos para abajo a la vez que escapamos de las garras de las nieblas.

La Oeste de Ministirio ya de vuelta.
 
La fácil Noroeste de Arafita.
 
Bajamos  en dirección sur orientados por la Peña del Forato. Podemos faldearla por el sur o subir ligeramente hasta el Collado del Forato para allí tomar el mismo camino que hemos utilizado en ascenso.
 
Cara Sur de Arafita entre nieblas.

Hacia atrás desde el Collado del Forato.
 
Optamos por esta opción tras detenernos un poco a echar un bocado y recibir la intermitente y agradable visita del sol azotados suavemente por el viento. Son las seis de la tarde.

Desde el Collado del Forato el sur luminoso.

A las seis y cuarto pasadas alcanzamos el Collado del Forato y nos tiramos para abajo fotografiando la norte de Tendeñera completamente vestida de nieve.

Son las siete de la tarde cuando llegamos al coche en Formigal. Hemos metido 850 metros de desnivel en una tarde en la que hemos tenido de casi todo. Luego paramos en la carretera para ver zapatito de dama bajo el Hayedo de la Tosquera que no está nada mal y a casita que tenemos que hacer esta noche café para los vecinos.

Zapatito de dama en la Tosquera.

26 mar 2008

6-08. INVERNAL A COLLARADA EN PRIMAVERA. 26-3-2008.

La Oeste de Collarada.

Barrera Pista a la Trapa, Barranco de Azus, Corredor de la Trapa y Cara Sudoeste. Descenso desde la Trapa por el Camino Viejo.
26-03-2008.
Salida 07 h. Llegada 16 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Collarada procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Collarada, a pesar de que se ve desde nuestra casa y lo tenemos muy visto, siempre nos llama la atención. A lo mejor no solamente nos llama la atención a nosotros.

            Subíamos al pico por primera vez en el 83 con Biola recién nacida y tuvimos que bajar al trote porque había que darle de tetar. Resulto ser un día “tremendo” especialmente para Rosa, que tuvo un pequeño corte de digestión nada más comenzar a caminar a partir del Refugio de la Espata. Fue tocar chufa y vuelta para abajo con tanta fuerza física como inexperiencia. Collarada siempre nos cobra un buen peaje a todos aquellos que queremos subir.

            Juró no volver jamás pero lo hemos hecho en repetidas ocasiones tanto por la Trapa como por Acumuer, yo incluso hice en una ocasión la Puyada en otro día también “tremendo” pero por razones de la competición. Nunca en condiciones invernales.

Es un pico distante en cualquier tiempo e incluso lejano en invierno con nieve pero nosotros lo llevábamos en mente por lo que las tardías y copiosísimas nevadas de Abril del 2008 nos lo ponen “a huevo”.

El día 23 como es San Jorge nos damos una vuelta desde la cadena de la Pista a la Trapa después de un viaje hasta Laguarta sin las botas de montaña que mi chica ha olvidado en casa y la posterior comprobación en el Somport de que las nieblas llenaban toda la vertiente norte del Pirineo.

Entre unas cosas y otras, pues Rosa ha salido de trabajar a las seis de la mañana, se nos hace la hora del mediodía sin haber comenzado a caminar, pero como no tenemos mejor cosa que hacer…

Lecherines desde el Barranco de Azus.

Subimos por el Viejo Camino de Collarada,  que no conocíamos, y que resulta ser muchísimo más corto que la pista. No pasamos, evidentemente, por la Espata y llegados al Refugio de la Trapa nos decidimos a subir el Corredor de la Trapa que está hasta los topes de nieve para llegarnos hasta el Refugio Forestal superior  situado sobre los 1900 metros de altitud. Nos quedamos bajo los casi 1000 metros de desnivel de la cara sudoeste de Collarada.

El descenso lo hacemos por el Barranco de Azus que tampoco conocíamos y también resulta incluso un poco más corto que el camino de subida.

La nieve de los corredores no está suficientemente estabilizada lo que consecuentemente dificulta nuestros proyectos y, por tanto, decidimos subir a Collarada el sábado 26.

Juan se apunta y lo recogemos a las seis y media en su casa.

A las siete y cuarto hemos pasado la barrera de la Pista de Villanúa y tras dejar a los socios con mi mochila un kilómetro más arriba, me doy la vuelta para aparcar el coche fuera de la barrera a 1220 metros de altitud, cuando son las siete y veinte de una mañana sencillamente espléndida.

A buen paso que alterno con algún trotecillo, pues no se trota demasiado bien con las botas de montaña, en diez minutos me reúno con ellos e iniciamos la marcha hacia el Barranco de Azus.

Se trata de una vieja pista, actualmente abandonada y cortada que conduce a unos prados próximos pero que inmediatamente después se empina fuertemente poniéndose prácticamente intransitable para vehículos. Progresa en dirección norte, se arrellana poco después y tras un breve descanso  en el que la pista está cortada por un viejo pino royo caído, se vuelve a empinar al encuentro del Barranco de Azus.

Continuamos con otro repecho y pasamos a la orilla derecha del mismo junto al coche, abandonado hace alrededor de 20 años según nos dijeron  pues las dificultades del camino debieron de ser mayores que la inconsciencia del conductor y allí se ha quedado para “decorar” el paisaje.

Llegando a la Trapa.

Luego el camino continúa fuertemente empinado, gira al este y se arrellana próximo a la Trapa.

Ni siquiera nos acercamos al refugio. Pasamos al norte del mismo y tomando la dirección norte nos vamos en busca del Corredor de la Trapa que tiene muchísima menos nieve que el miércoles pasado.

El Corredor de la Trapa.

Rebeco enfermo.

En la entrada fotografiamos a un rebeco que está ciego y que a duras penas encuentra cobijo junto a unas piedras de la derecha del corredor. Subido el corredor enseguida alcanzamos el Refugio Forestal y allí nos paramos a ponernos las polainas, el piolet y los crampones. Juan los ha dejado en casa y se pone las raquetas. Nosotros las dejamos escondidas en unas afloraciones calizas y así llevamos las mochilas más ligeras.

            Delante de nosotros localizo a un grupo de cuatro y muy arriba a un madrugador que está entrando al corredor.

La Oeste de Collarada desde la Trapa.

            Son las nueve menos cuarto cuando nos paramos para equiparnos. Hemos subido muy bien pero tenemos un buen tajo por delante que comienza con una suave pala ya completamente cubierta de nieve dura, de cine para los crampones. La pala nos conduce a la depresión de un pequeño barranco, que atravesamos en ascenso por el fondo, a la vez que alcanzamos a uno de los dos esquiadores que han aparecido por el camino del Refugio de la Espata.

Desde el primer rellano por encima de la Trapa.

El barranco nos conduce a un amplio rellano en el que la enorme pala somital toma impulso. Desde allí localizamos al esquiador que habíamos visto a la entrada del corredor, que ha hecho cima andando, ha bajado el corredor y que ha bajado media pala a vueltas puesto que ha perdido un esquí en un giro. Yo he pensado, pues lo he visto un breve instante, que se le había caído la mochila pero la mochila bajaba acompañada.

Salidos del primer resalte del barranco.

Pasamos al esquiador  que llevábamos delante con el que charlo un poco, su otro compañero va más arriba; alcanzamos y pasamos a los cuatro que hemos visto al principio y que están algo dudosos y nos vamos para arriba al encuentro del esquiador de la caída que ha remontado en busca de su esquí y que está sentado descansando del sofocón. Nos dice que solamente se ha quemado un poco un gemelo pues se le ha remangado un poco el pantalón.

A media pala de la Oeste de Collarada.

Vamos un tanto apuradillos, Rosa especialmente pues no sube demasiado sobrada, por el pago al contado del peaje de Collarada, cuando alcanzamos la Piedra. Está casi cubierta de nieve y la recordamos más grande. Son las once menos cuarto y calculo que con tres cuartos de hora estaremos arriba.

Entrando al Corredor Somital de Collarada.

Alcanzar la entrada del corredor con su rellano al amparo de la pared izquierda del mismo es ya tarea sencilla. Juan, como no podía ser de otra manera negocia la pendiente con solvencia a pesar de que va con las raquetas.

Casi al sol en el Corredor Sudoeste de Collarada.

El corredor tiene a la entrada irregulares huellas mezcladas con algo de material de alud pero enseguida se pone de pie y se alisa. Juan decide dejar las raquetas pues ahora le van regular y yo tallo huellas con el piolet mientras que Rosa va delante tratando vanamente de hacer huellas: no tiene ni fuerza ni hábito. Pero de cualquier manera entre las que aprovechamos y las que tallamos nos plantamos allá arriba en la salida progresando por la parte ya soleada del corredor en el que se hace mejor la huella.

Cima de Collarada.

La Sudeste del Circo de Ip.

A la hora calculada, como auténticos relojes suizos, transitamos la arista llena de cornisas hacia el norte y alcanzamos la Cima de Collarada a 2886 metros de altitud cuando van a ser las once y media.

Espata y Bacún desde Collarada.

Preciosa estampa del Ibón de Ip.

La mañana es espléndida como el paisaje que desde aquí divisamos. Fotografiamos el entorno próximo de oeste a sur todo cubierto de un impecable traje blanco y nos deleitamos con los juegos de luces y sombras que proporcionan las paredes orientadas hacia el norte.

Escarra y atrás Balaitus y Crestas del Diablo.

Llega el compañero del esquiador que hemos adelantado en la pala y el adelantado en el rellano y después las dos chavalas compañeras de los cuatro a los que estaban indecisos cuando les adelantamos. Les hacemos y nos hacen unas fotos y charlamos informándoles de los alrededores que tan bien conocemos y es que a estas alturas cuando subimos a un pico nuestra maquineta vomita incesantes cantidades de recuerdos pretéritos de casi cualquier parte: ¿te acuerdas de ese collado que se ve allí?... ¿y de aquella vira de la parte baja de la pared?... pues mira, por allí también parece que haya paso, pero con aquella niebla… y tu cerebro te coloca en un montón de momentos y lugares que ahora estás contemplando como si se tratara de un espejo que multiplica repetidamente tu imagen.

Cornisas en Collarada.

Sentados al delicado sol de la mañana almorzamos tranquilamente disfrutando de un espléndido momento y se nos va casi una hora entre unas cosas y otras.

Cima de Collarada.

Descenso del corredor con mejor nieve.

Luego no queda más remedio que bajar ya con mejor nieve el corredor y a la marcheta echarnos pared abajo abreviando antes de que la nieve se ponga demasiado blanda cosa que sucederá alrededor de los 2300 metros de altitud, haciéndose ya pesada cuando nos acercamos a su fin. Nos hemos ido cruzando con gente que sube y es que hay gente para cualquier hora. Hoy debía ser el día especial para los esquiadores de este pico acorde con el poderoso reclamo de su inmaculada cara sudoeste. Dentro de unos días ya será otra cosa.

Dejamos atrás el corredor.

          En el Refugio Forestal recuperamos las raquetas y poco después, tras bajar el corredor alcanzamos el Refugio de la Trapa sentándonos en la mesa bajo el viejo pino negro a comer como unos señores. Son las dos y cuarto.

Al sol se van secando los bártulos que recogeremos después de comer. Luego, recompuestas las mochilas reemprendemos la marcha por el Antiguo Camino de Collarada francamente descansados pues a la llegada al refugio las rodillas cantaban lo suyo.

Hemos salido a las tres y cuarto y a las cuatro y media llegamos al coche, hoy nos hemos liquidado 1675 metros de desnivel y eso que no estamos entrenados. Y es que lo que se hace a gusto resulta sencillamente posible, incluso fácil

Volvemos a casa sin perder demasiado tiempo con la intención de ducharnos para que Rosa se acueste un poco ya que tenemos cena con los vecinos y ha de ir a trabajar a las seis de la mañana. Pero no hay problema pues ya ha sugerido para mañana por la tarde marchar a dar una vuelta con los esquís después de salir de trabajar a las dos. ¡Esta es mi Chica!

19 mar 2008

5-08. PICO JAVALAMBRE. 19-3-2008.

Cima del Pico Javalambre.

Base Estación de Esquí y Hondonada Chaparrosa.
19-03-2008
Salida 09 h. Llegada 11 h.
Sol.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Javalambre procedente del Periódico de Aragón. Vía en amarillo.

            La Semana Santa del 2008 cae muy pronto y, en busca de un tiempo un poco más seguro nos vamos a turistear por Teruel. Primero Gallocanta, luego Gea de Albarracín de camino a uno de los pueblos más bellos y mejor conservados del Bajo Aragón, después una visita a los Pinares del Rodeno, luego la recoleta y entrañable Capital del Mudéjar, Rubielos de Mora, Mora de Rubielos…

            Es el 19 de Marzo. Por la Autovía Mozárabe nos bajamos hasta La Puebla de Valverde y saliendo hacia el oeste nos encaminamos a Camarena de la Sierra por una carretera de montaña sin tránsito. Unos kilómetros antes de llegar al pueblo un cartel nos indica que no hay que bajar hasta allí sino proseguir alrededor de 10 kilómetros hasta la Estación de Esquí de Javalambre.

            El tiempo no resulta malo, diríamos que es más que aceptable para la zona, pues se encuentras alrededor de los 1000 metros de altitud y ayer nos acercamos a Valdelinares. Las Pistas de esquí son prácticamente artificiales, como de juguete. Son cuatro pistas entre pinos, mantenidas a base de cañones y el resto está limpio de nieve. La sensación resulta un tanto extraña contribuyendo a ello el hecho de que los aparcamientos de la estación son la parte alta de la misma y las pistas caen hacia el norte a excepción de las de los debutantes.

            La carretera, antigua pista, da una enorme vuelta lomeando hacia el este y muy llana, deja a nuestra derecha el desvío al Refugio Rabada y Navarro y se alarga hasta la base de la estación. Estamos sobre los 1860 metros de altitud y aparcamos en un aparcamiento medio desierto. Tras vestirnos un poco pues la mañana ha mejorado y el sol calienta ya, cogemos nuestros bártulos y nos acercamos al edificio de servicios. No hemos venido con el propósito de hacer monte pero… puestos aquí nos vamos a acercar al Pico Javalambre del que carecemos prácticamente de información, con la excepción de que sabemos que está cerca.

            Llevamos lo mínimo necesario para darnos el gusto y tras preguntar a un monitor de la estación de esquí nos ponemos en marcha

Alguna de las pistas de esquí hacia la Chaparrosa.
 
            Allí mismo están las pistas de los debutantes y un par de pistas verdes que se elevan hasta el Alto de la Chaparrosa. Muy poca estación nos parece pero suponemos que detrás habrá algo más. Estamos engañados por la altitud ya que suponíamos que la estación estaría sobre los 1500 metros y así tendríamos un desnivel de 500 metros que suponíamos aprovecharían para hacer las pistas.

            La carretera prosigue hacia arriba convertida en pista, sabemos que sube hasta las inmediaciones del Cerro Javalambre pero no vamos a utilizarla. Se trata de un monte alomado y desprovisto de arbolado, y limpio de nieve nos permitirá ir por cualquier lado. Así que, tomamos dirección sur y dejando a nuestra izquierda la zona de pistas iniciamos el ascenso hacia la cabecera de las mismas.

            La brisa que corre es francamente fría a pesar del sol y nos obliga a abrigarnos la cabeza. Ascendemos suavemente por un pedregal en el que se asientan profusa y  fundamentalmente enebros rastreros y enseguida alcanzamos la cabecera de las pistas que hemos visto desde abajo y la llegada de una silla que viene de abajo por nuestra derecha y que alimenta a un par de pistas que bajan hasta otra parte de la estación que no vemos desde aquí ni hemos visto desde abajo.

            Atravesamos las pistas con ciertas dificultades debido a las empalizadas que las limitan e iniciamos un corto descenso, en dirección sudoeste, hacia la hondonada de la Chaparrosa.

            En la hondonada coincidimos con la pista que se eleva hasta las instalaciones de unos enormes repetidores, que como todos, se cargan al paisaje pero es una más de las pandemias que padece esta sociedad de la tecnología y las comunicaciones.
 
El Horizonte Sur desde el Ventisquero.

            Nos cruzamos con un montañero que vuelve del pico suponemos y ascendiendo suavemente pasamos junto al Alto del Ventisquero en el que se encuentran las instalaciones mencionadas y poco más al sudoeste la Cima del Cerro Javalambre situada a 2020 metros de altitud.
 
En la Cima del Pico Javalambre.
 
Loma hacia los Enebrales desde Javalambre.
 
            Son las diez de la mañana y entre vueltas y paradas no hemos empleado ni siquiera una hora. Tampoco vamos a dedicarle mucho tiempo a la cima. Hacemos alguna foto, contemplamos un paisaje de colinas nada significativo para nosotros, contemplamos las pistas que recorren el monte por cualquier parte y que tienen buena pinta para la bicicleta de montaña y enseguida nos damos la vuelta sobre nuestros pasos.  

De vuelta en la base de la estación.
 
            ¡Vaya negocios que tiene montados Aramón para sacarle la pasta a los valencianos! En la base de la estación, al sol de la mañana y en las mesas almorzamos tranquilamente contemplando una desoladora imagen del esquí con cuatro gatos evolucionando en unas alfombras de nieve primavera hecha a cañonazo limpio.

Refugio Rabada y Navarro.
 
            Media hora después cogemos el coche y nos vamos para abajo unos kilómetros hasta alcanzar la pista que conduce, bastante llana y en dirección oeste hasta el Refugio Rabada y Navarro situado sobre los 1500 metros de altitud.

            Se trata de un soberano refugio, recién remodelado y ampliado que cuenta con 80 plazas y que se encuentra en un lugar sencillamente inapropiado. Aquí se puede hacer “esquí”, bicicleta de montaña… pero poca montaña.

            Saludamos a los guardas que, nos llamaron para decir que volvían a abrir pasadas las dificultades de una enfermedad grave de un familiar, echamos una café con leche, charlamos un buen rato con la esposa del guarda que es una serrana castellonesa  de tomo y lomo y sin más nos bajamos a Camarena de la Sierra siguiendo una pista directa en dirección norte, lugar por el que transita el GR 10. 

            No nos ha cansado el paseo en el que no hemos subido ni siquiera 250 metros de desnivel pues nosotros esperábamos algo más. Así que no estaremos cansados para le vuelta que presumimos larga, pues hemos de pasar por Zaragoza a esperar a Biola que llega en el Ave.

Almendros en flor en Camarena de la Sierra.