1 dic 2012

62-12. LA MAGDALENA DESDE CANFRANC. 1-12-2012.

La Magdalena desde Gabardito.

Canfranc Pueblo, Barranco de los Meses, Pista de Gabardito, Majada de Gabardito y Arista Sudeste. Descenso por el Circo de Añaza a Gabardito.
01-12-2012.
Salida 09 h. Llegada 15 h.
Sol.
Fácil.
 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Magdalena procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Ha llegado Diciembre, el tiempo se ha puesto riguroso y hay que elegir con cierto cuidado tanto cuándo como dónde ir, porque lo que ya está decidido es ir.

            Dan mejor tiempo para el 1 de Diciembre, sábado que para el día siguiente. Hay anticiclón y nieve reciente de la primera nevada consistente de la temporada aunque por aquí no hay sido tanto como anunciaban y nos vamos a la Magdalena.

            La pista de las Blancas de Borau que llega hasta el Refugio López Huici  es de uso restringido para la mayoría de los “mortales” a pesar de que la barrera está levantada. La susodicha pista es muy larga pero pasa a escasos 100 metros de la Cima de la Magdalena con lo que anula la mayor parte del interés que puede tener como actividad montañera.

            Nosotros conocemos la cima y la fácil Divisoria de la Magdalena que recorriéramos allá por el 2001 cuando mi chica estaba recién operada de hernia, luego volveríamos en 2007  también como tarea de recuperación del accidente del Día de los Inocentes. Parece ser que es nuestra zona de rehabilitación particular: nada de tonterías, directamente al monte.

            Hoy queremos hacer la cima pero desde Canfranc pues creemos que tiene cierto interés para nosotros y nos permitirá conocer la arista sur del pico.

            Son las nueve de la mañana cuando aparcamos en Canfranc Pueblo a 1050 metros de altitud. La mañana está fresca y desapacible aunque algo mejor que en casa que teníamos 7 grados bajo cero.


            Tomamos el camino que tras atravesar un par de prados de las inmediaciones de la carretera se introduce en el Barranco de los Meses y en dirección oeste inicia el ascenso, entre los derruidos restos de un viejo vivero. Seguidamente pasa el barranco y por su orilla derecha prosigue para arriba en busca de las afloraciones calizas en las que se encuentra la Fuente de la Paja hoy con traje de hielo. Hemos salido pisando manchas de nieve pero esperamos que no vaya demasiado en aumento y nos permita hacer el trayecto largo con cierta comodidad. En esta época la nieve no se ha transformado todavía y puede ser ciertamente incómoda.

            Enseguida alcanzamos la pista que sube desde Villanúa, estamos a 1300 metros de altitud, y con ella seguimos para arriba al encuentro de la Fuente de los Abetazos en la que cogemos agua, aquí no falta nunca.


           En dirección nordeste recorremos la pista bastante blanca y con algo de hielo hasta que alcanzamos el Rellano de Gabardito a 1500 metros de altitud desde donde contemplamos nuestro futuro inmediato: la Arista Sudeste de la Magdalena.

            Avanzamos por el rellano en dirección este atravesando acumulaciones de nieve venteada, pasamos junto al refugio que está como siempre: con sus ventanas violentadas como ocurre con cierta frecuencia. Es algo sabido y el que quiera utilizar estos refugios libres debe estar dispuesto a casi todo incluso a sacar la nieve de dentro, limpiarlos y acondicionarlos y, por supuesto, nunca debe olvidar unos plásticos y algunas puntas y chinchetas para taponar ventanas. Utilizar estas cabañas y refugios es un arte y no menor.

            Son las diez y media cuando pasado el refugio, atravesamos el Barranco de Añaza por camino conocido hacia la Majada Baja de Lecherines por el Barranco Campón. El cruce está lleno de hielo pero si no me salen mal las cuentas no lo volveremos a pasar por aquí de vuelta. Tenemos la opción de la Arista Sudeste y la del Circo de Añaza.

            A pesar de que el viento azota ya de lo lindo y que la elección más adecuada debería ser la de ascender por el Circo de Añaza para protegernos del viento, preferimos la arista que vemos en su totalidad y que está bastante limpia de nieve. Consecuentemente, abandonamos el camino de la Majada baja de Lecherines y nos acercamos hacia la Paridera de Gabardito para incorporarnos entre pinos, enebros rastreros y manchas de nieve a la arista sudeste del pico.


            Se trata de un primer resalte suave que culmina en un descansillo de praderío en la cabecera del pinar del Barranco Campón. El viento sigue en aumento.

            Seguimos algún tramo de trochas de animales e iniciamos el resalte intermedio, el más consistente y en el que se alojan los pinos más altos. Junto a los últimos pinos, estaremos sobre los 1800 metros de altitud, buscamos su discutible abrigo y echamos un bocado y un trago caliente además de que nos ponemos los cortavientos cerrando todas las posibles vías de entrada del viento. Más arriba todo esto no será muy fácil.

Detrás Collarada.

            Son las once de la mañana cuando nos echamos de nuevo al vendaval tratando de dejar la arista e incorporarnos un poco al este de la misma que posiblemente pueda propiciar algo de abrigo, pero nos será así ya que el viento viene del nordeste y nos azota impío.

            Llevamos el cuerpo bien protegido pero las manos se nos entumecen como piedras a pesar de los guantes. Rosa peleará con ciertas dudas de si podrá continuar para arriba en medio de esta burrada de viento. Creo que nunca hemos soportado semejante intensidad de viento y nunca se me olvidará el día del Tozal de las Comas y Mondiniero. Puede ser que hoy sea uno de los contados días que hemos ascendido con todo puesto y no nos sobra nada sin olvidarnos del día del Puntal de Secus. Subimos muy despacio, lo que no es demasiado conveniente.

            Una manada de rebecos nos dice dónde hace mejor ”orache” pero no coincide con nuestros objetivos. El resalte se alarga un poco más de lo previsto y nos conduce a unas afloraciones rocosas de nuevo en la arista en las que tampoco hace abrigo.


            En la cabecera de las afloraciones rocosas hay un pequeño rellano medio herboso que nos conduce al resalte somital de praderío vestido de nieve.

            Avanzamos de la mano mientras en nuestras cabezas martillea la idea de lo que puede hacer 100 metros más arriba en la Divisoria de la Magdalena.


            Van a ser las doce menos cuarto, la meteorología es clemente una vez más con los montañeros y amaina el viento. Al principio no nos lo creemos y pensamos que es una tregua antes del esplendoroso infierno de la Divisoria de la Magdalena que esperamos.


            Enseguida alcanzamos la Divisoria y nuestra cima aparece ligeramente al norte en la distancia, una distancia que se nos hace incluso agradable en estas condiciones, además que se nos ha abierto el paisaje hacia el oeste: es el especial placer de las aristas.


            Son las doce de la mañana cuando alcanzamos la Cima de la Magdalena a 2286 metros de altitud. Una cima que nos la hemos ganado y que, a pesar de nuestros deseos, nos hace pensar en la facilidad de alcanzarla por la vertiente oeste cuando vemos la pista aquí mismo.


            Desde la amplia cima hacemos algunas fotografías con un cielo impecablemente azul-blanquecino debido a la ventisca que mueve nieve de todas las crestas y contemplamos una buena colección de viejos conocidos desde Peña Forca, Lenito y Rincón de Alano al oeste con el Agüerri, el Puntal de Agüerri y el Bisaurín, todo el Macizo de Aspe aquí mismo en primer plano al norte al que se asoma discretamente como invitado de honor la cabeza del Midí de Ossau. Hacia el este La Zona de Anayet, Escarra, Collarada y más al sur, Bacún y lleno de azules Oroel al igual que el Valle del Aragón.

Llena del Bozo con traje de novia.

            No nos parece el día más adecuado para bajar por las Majadas de Lecherines y visitar el Refugio López Huici para ver qué tal está después del incendio y, consecuentemente, desandamos la arista sin siquiera acercarnos hasta la punta situada al norte.



            Llegados al punto de intersección con la arista que hemos subido, proseguimos hacia el sur todavía un poco y descendidos unos cuantos metros, sin siquiera llegar a la parte baja del amplio collado de separación con la Punta de las Blancas, viramos al este y nos vamos pared abajo poniéndonos a salvo del viento por si acaso.

            Entramos en el Circo de Añaza y un poco por cualquier parte con cuidado de no ir a parar a la zona de paredes, que las hay, bajamos al gusto ya que se puede con tranquilidad y cuidado. En el fondo nos espera la Majada de Añaza con  la caseta de hormigón.

Cabaña y Circo de Añaza.

            Aquí, orientados al este y defendido por las paredes del circo es otro día cuando alcanzamos la Cabaña de Añaza situada sobre los 1850 metros de altitud. Está cerrada, decentita pero los agujeros de la puerta y la ventana han permitido que se cuele la nieve dentro y su habitabilidad es comprometida, lo que nos hace pensar en la tremenda ventisca que ha tenido que haber por aquí estos días para que haya entrado así la nieve. Los viejos e injustificados destrozos la han dejado en precario para el invierno.

Cascada de Añaza.

            Es la una y cuarto pasadas y proseguimos camino para abajo por la orilla izquierda del barranco. Seguimos un camino que nos permite aproximarnos para contemplar la Cascada de Añaza llena ya de blanco hielo y a la sombra a estas horas, las doce y media solares. La carga que le espera.

            Poco más abajo terminamos por perder el camino y en consecuencia nos acercamos paulatinamente en descenso hacia el barranco sin cruzarlo de momento ya que el camino que baja por la otra ladera está bastante lleno de nieve.


            Hemos entrado en el pinar que salpicado de enebro copa  la pradera alpina pero con cuidado nos acercamos al cauce del barranco para pasar fácilmente a la orilla derecha por unos puentes de hielo bastante firmes y cubiertos de nieve.

Gabardito.

            Allí tomamos el camino que prácticamente de llano y por el praderío salpicado de pinos y rosal silvestre o, “gabardera”, de allí lo de Gabardito, que llenos todavía de escaramujos esperan turno para ser comidos este invierno por las aves.

            El camino nos conduce enseguida al Refugio de Gabardito y sentados en su cara sur, al solecillo del mediodía nos ponemos a comer. Son las dos de la tarde.

            Coincidimos con una pareja que llega de abajo y también se sientan a comer. Será las únicas personas con las que compartamos nuestra jornada además de los rebecos que hemos visto durante casi toda la mañana y en reunión plenaria que han debido celebrar en el Circo de Añaza y a la que hemos llegado un pelín tarde, según parece pues ya habían levantado la sesión.

Mallos de Lecherines.

            Comemos tranquilamente, se me debe de caer del bolsillo el trípode y allí se quedará cuando a las dos y media reanudamos la marcha.


            En la pista y a la sombra no corre el viento prácticamente pero no se hace un pelo de calor pero es lo mismo ya que nos llegamos a Canfranc cuando son las tres y media y el sol se empieza a marchar por las laderas del este del valle para arriba.

            Nos metemos en el coche, encendemos la calefacción y dando por liquidada la jornada en la que hemos movido un desnivel de 1250 metros nos bajamos hasta Villanúa para tratar de recoger las pieles de foca que tenemos a encolar. La temporada de esquí de travesía está a punto de comenzar.           

25 nov 2012

61-12. CIRCULAR A PEÑA DUASCARO. 25-11-2012.

Peña Duáscaro desde el Mirador del Molar.

Camino de Santa Ana, Ermita de Santa Ana, Mirador del Molar y Arista Oeste de Duáscaro. Arista Este, Punta Acuta, Senda de los Cazadores, Pradera de Ordesa y Camino de Turieto Bajo.
25-11-12.
Salida 08 h. llegada 15h.
Nublado.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Peña Duáscaro procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Era por el 2003 cuando realizamos la circular a Punta Cuta, Acuta o para nosotros Punta Diazas. Teníamos noticias de ella como de uno de los muchos caminos, poco transitados, que los hay, en Ordesa.

            Nuestros amigos no la conocen, nos llegaremos hasta Peña Duáscaro y se la enseñamos pues posiblemente sea una de las vías de penetración a Ordesa menos utilizada. Finalmente solo nos acompaña Juan.

            Son las ocho de la mañana cuando estamos en la puerta del Cámping de Torla, el que se encuentra en la orilla izquierda del Ara, tras cruzarlo por el puente situado en la parte norte del pueblo. Hemos madrugado pues pretendemos aprovechar la jornada.

Laderas de Estatón en Otoño.

            En la Puerta del Cámping de Torla, un cartel nos señala el camino a Santa Ana. Nunca lo hemos hecho en su totalidad pero de hoy no pasa. Estamos sobre los 980 metros de altitud  y tras unos pocos metros de pista tomamos el camino que se orienta al este y se va para arriba en mediano ascenso. Se trata de un viejo camino, parcialmente empedrado, que transita un amplio barranco entre pequeños prados. Enseguida nos muestra una de las cascadas del Barranco Diazas y coincide con la pista que sube a la Sierra de las Cutas justamente por debajo de la barrera, límite máximo para los vehículos de los mortales. 
          

            El camino bien balizado de amarillo y blanco se cruzará repetidamente con la pista que practica amplias lazadas  y nos conduce a las inmediaciones de la espléndida Ermita de Santa Ana, situada en la orilla  oeste del rellano a 1380 metros de altitud. La mañana está estupenda y hemos empleado una hora hasta aquí.


Ermita de Santa Ana.

            El Rellano de Santa Ana es un precioso y delicado praderío escalonado en el que pacen vacas al abrigo de las inclemencias del tiempo hasta la llegada del invierno. La pista lo rodea por el nordeste pero nosotros proseguimos con nuestro camino que ahora marcha al norte por el Crestón de la Cruceta.
            Transitamos entre bojes y genistas por la parte alta del crestón y en el límite del pinar que rellena la ladera oeste del mismo, en el que nos introducimos en algún momento, y coincidimos de nuevo con la pista en un desvencijado mirador para proseguir luego por la misma.

            Ha helado esta noche por aquí y el barrillo de la pista está duro en una mañana en el que la nubosidad alta trata de escamotearnos las cálidas caricias del sol.

            Caminamos por la pista alrededor de un kilómetro en suave ascenso y contemplamos las laderas del Mirador del Rey. Luego atajamos de frente una lazada de la pista y enseguida coincidimos con la misma en las inmediaciones del primer mirador.


            Unos metros al oeste de la pista se encuentra el Mirador del Molar situado ligeramente por debajo de los 2000 metros de altitud. Nos hemos subido 1000 metros cumplidos en un par de horas, lo que no está mal para nuestros cuerpos.

Cilindro y Perdido.

            En el Mirador del Molar contemplamos el espectacular paisaje que ofrece Ordesa en cualquier época del año. Hoy la Arista Fronteriza nevada, las Fajas limpias y el fondo del Cañón vestido de verde y ocre de la hoja del haya madura. Más lejos y al oeste la Norte de Tendeñera con toda la nieve del mundo y espectacular Otal.


Acuta o Cuta.

            Al este, nuestro objetivo inicial: Peña Duáscaro con el arrogante porte que le confieren los paredones de la cara norte, pero nosotros tenemos una opción  más ligera y que consiste en atacar su arista oeste infinitamente más amable y acogedora vestida de venerables y viejos pinos negros resistentes de de centellas de mil tormentas absolutamente cruentas.

            Volvemos a las inmediaciones de la  pista y en dirección este, a través del praderío, nos acercamos hasta la base del resalte somital.

            Se trata de un resalte de alrededor de 100 metros, bastante vertical que nos ofrece amplitud ligeramente en la cara sur.

            Hay algunas trazas de caminillos que faldean la cima ganando altura paulatina y suavemente pero nosotros enseguida abandonamos el más alto y nos vamos directamente en busca de la parte alta de la arista.


            Son las diez y media de la mañana cuando alcanzamos la plana Cima de Peña Duáscaro situada a 2156 metros de altitud tras recorrer en suavísimo ascenso una cincuentena de metros de pedregosa, suave y fácil arista sembrada de cadáveres de pinos acentellados.


            En el mirador cimero protegido también con balaustrada de piedra contemplamos de nuevo un paisaje similar del que escogemos algunos matices que deleitan la contemplación mientras que observamos la presencia de tres paseantes que vienen en sentido contrario al nuestro: son de los inmortales que tienen bula para utilizar la pista con su vehículo particular ya que han subido en coche según veremos.

            Originalmente pensábamos almorzar aquí antes de introducirnos en el Cañón de Ordesa, pero nos lo pensamos mejor y proseguimos hasta Punta Acuta para almorzar allí.

            Punta Acuta puede ser la única cima individualizada de forma cónica vista desde cualquier parte. Así se ve desde Cuello Estatón, desde Duáscaro o desde la Cadena Fronteriza; sus laderas son suaves por cualquier parte.

            Bajamos una veintena de metros siguiendo un caminillo pisado más por turistas que por montañeros con lo que alcanzamos un amplio y plano collado vestido de abrasado praderío del que se puede salir al este hacia la cima, al sur hacia la pista o al norte hacia el Cañón.


            Buscamos una línea de ascenso suave y nos vamos para arriba por un terreno que se escalona muy fácil y en un cuarto de hora nos permite alcanzar tranquilamente la cima de Punta Acuta situada a 2242 metros de altitud.

Perfiles de Sestrales y Montañesa.

            Son las once de la mañana y buscamos un lugar abrigado del vientecillo del sur que está entre frío y desagradable.

El Casco.

            Nos abrigamos, hacemos alguna foto y almorzamos con gana, agua poca que está muy fría a juego con la mañana de sol ausente. Y se nos hace más bien frío por lo que, casi sin querer, aligeramos.         

            Son alrededor de las once y media cuando nos ponemos en marcha y con ganas. Las manos se han enfriado y tardarán algo en entrarnos en calor.

Entrada al Cañón de Ordesa.

            Descendemos por cualquier parte al amplio collado de separación con Peña Duáscaro y tomamos el camino que con un par de tramos quebrados en suave descenso nos conduce a la parte alta de los paredones.

            El camino no es predecible pues se desarrolla dentro de un corredor bastante amplio pero tan inclinado que desde arriba no se ve la continuación.


            Se introduce en la pared salvando un farallón calizo por el oeste para inmediatamente faldearlo por debajo iniciando una larga travesía en dirección este fundamentalmente.


            A tramos amplio y otros estrecho se aproxima a una zona de placas  lisas y bastante erguidas  sobre las que encontramos un tramo equipado con cadena que han colocado últimamente. Las placas se superan por encima en ascenso por un corredor muy descompuesto en el que el camino se borra un tanto y en el que a nuestra derecha hay un tramo equipado con cadena que se va directamente a superar los farallones superiores.


            Pasada la zona de placas nos introducimos en un tramo amplio del corredor en que las lazadas se suceden en suave descenso, ahora por un tramo más terroso en el aparecen las pratenses desde el que ya vemos el Espolón de Calcilarruego.


            El camino, muy evidente a partir de aquí, nos deposita enseguida en la Senda de los Cazadores a una altitud de alrededor de 1900 metros. Son las doce y cuarto.

            Estamos ligeramente por debajo del Mirador de Calcilarruego pero no estamos por la labor de remontar unos pocos metros para disfrutar de un paisaje que hemos contemplado durante una buena parte de la mañana. Así que, sin prisa pero sin pausa nos vamos para abajo.


            La Senda de los Cazadores es un empinado camino que discurre por la ladera noroeste del Espolón de Calcilarruego a base de cortas lazadas que en algunos tramos aparecen superpuestas y llenas de escalones artificiales siempre en medio de un hayedo-abetal con ejemplares espectaculares. Permite salvar un desnivel de 600 metros y es más aconsejable hacerlo en descenso que en ascenso por razones evidentes aunque nosotros lo hemos hecho en ambos sentidos repetidamente.

            Tras la zona de escalinatas el camino se torna más terroso y se llena de hojas de haya por lo que al estar bastante húmedas hay que tener cierto cuidado pues nunca sabes donde apoyas los pies. Las lazadas se hacen más largas conforme perdemos altitud y nos aproximamos al fondo del Cañón en el que nos tropezamos con el Camino de Turieto que discurre por la orilla izquierda del Arazas proveniente de las cascadas intermedias del río.


La Norte de Peña Duáscaro.

            Cruzamos el Arazas por el puente y enseguida nos llegamos a la Pradera para contemplar con una cierta perspectiva nuestro camino de descenso. Es la una y media y estamos a 1330 metros de altitud. Buscamos agua en la fuente pero está cortada. Así que  continuamos unos metros por la carretera hasta alcanzar el rio, cogemos agua y pasamos a la orilla izquierda por el puente para recuperar el Camino de Turieto Bajo.

            Se trata del camino natural de entrada al valle utilizado antes de que se hiciera la carretera. Discurre por la orilla izquierda del Arazas y tiene un perfil bastante rectilíneo y suave además de sombrío: una delicia para el verano.

Frontal del Tozal del Mallo.


Molinieto.

            Nos permite contemplar sucesivamente las Cascadas de los Abetos, luego la de Tamborretera y finalmente la de Molinieto tres bonitas cascadas en un curso espectacular y encajonado y muy poco conocidas aunque llenas de encanto.

           Más abajo de las cascadas el camino desciende un poco más y gira al sur para rodear el Mirador del Rey y sus paredones de la cara oeste en las que está regulado el periodo de escalada.

            Finalmente el rio se arrellana y el camino se aproxima al cauce convirtiéndose en pista de servicio a los prados de la orilla del mismo de la que arranca la que conduce a la Sierra de las Cutas

            Prácticamente de llano y parejos con el Ara recorremos el último kilómetro contemplando los desmanes de las últimas riadas que aquí debieron ser extraordinarias a juzgar por las huellas dejadas en las orillas.

            Son las tres de la tarde cuando llegamos al coche. Hemos liquidado 1300 metros de desnivel y habremos recorrido alrededor de 20 kilómetros. Han sido siete  horas bastante aprovechadas en Ordesa que siempre nos proporciona placer.

22 nov 2012

60-12. LAS GORGAS Y LA ERMITA DE SAN JULIAN. 22-11-2112.

Interior de las Gorgas de San Julián.

Campo de Golf  de Nueno, Barranco de los Pozos, Gorgas de San Julián y Ermita de San Julián.
22-11-2012.
Desnivel acumulado 150 m.
Distancia recorrida 3000 m.
Tiempo efectivo 1:15 h
Sol.
Muy fácil.
Se trata de un corto paseo que se puede realizar en cualquier época del año incluso en días malos meteorológicamente hablando.
Agua en las Gorgas de San Julián según temporada pero mejor llevarla.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Gorgas de San Julián procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Cuando uno tiene un rato libre y fuera de programa éste no dé suficiente para irse a pescar, lo mejor es darse un paseo y si se puede elegir, mejor por el monte.

            Bajamos a Huesca para hacer unas cosas pero disponemos de un rato y nos vamos a pasear hasta las Gorgas de San Julián.

            Las Gorgas de San Julián es uno de los clásicos Barrancos de Guara asentado en la Sur del Vértice de Gratal. No es que sea nada excesivamente especial pero nosotros le tenemos cierto cariño.

            Lo conocimos hace ya un porrón de años con motivo de la boda de Alvaro y Adela que celebramos allí. Luego hemos vuelto de cuando en cuando y los de Peña Guara van más ya que celebran una Misa montañera la mañana del Día de Navidad.

            Hoy 22 de Noviembre de 2012 volvemos.

            Abandonamos la Autovía poco más abajo de Nueno y volviendo hacia el campo de Golf lo rodeamos por su orilla oeste. La carretera termina en la parte alta de la urbanización y allí junto a un mapa indicativo aparcamos sobre los 770 metros de altitud. Son las nueve de la mañana.


            Una doble pista, hay que tomar la situada a la izquierda avanza alrededor de 300 metros en dirección oeste para abrirse en dos en medio del encinar y orientarse al norte para, enseguida tomar un camino bien acartelado hacia las Gorgas de San Julián.

Gratal al fondo.

            El camino abandona el encinar y se introduce en el clásico Monte Bajo de Guara compuesto de carrasquillas, genistas, enebros, tojos y toda suerte de plantas espinosas además del  boj y del romero ya en flor.


            En muy suave ascenso rodea el Cerro de las Coronas y poco a poco se introduce en el Barranco de los Pozos o de San Julián.


            Poco después avanza ya entre paredes calizas salpicadas de covachos y alcanza el fondo del barranco por el que prosigue en ascenso más consistente convertido en un angosto camino.

Localización de la Ermita de San Julián.

            Visualizamos la Ermita de San Julián en la base de las paredes de la orilla derecha del barranco y enseguida el barranco se angosta, gira al norte y nos deposita en la entrada a las Gorgas de San Julián.



            Las extraplomadas paredes practican una sala de considerables dimensiones en la que hay un altar. El barranquillo que se sumerge en los sedimentos de la misma proviene de una estrecha y vertical canal que lo deposita en una poza de base.



            Nos llegamos hasta el cierre de la sala a contemplar el inicio de una pobre vía  ferrata que recorre la canal. Sabemos que la hay una serie de pozas y rápeles pequeños hacia arriba, localizamos las tres clavijas inferiores pero no vemos nada más. Tampoco es nuestro objetivo.



            Hacemos unas fotos y alrededor de las diez menos cuarto nos damos la vuelta sobre nuestros pasos.


            Unos metros por debajo de la sala aparece un caminillo acartelado hacia la Ermita, cruza el barranco y por la orilla derecha del mismo asciende brevemente en busca de la base de las paredes de la orilla derecha.

Ermita de San Julián,


            En cinco minutos nos situamos en la herbosa plataforma en la que se ubica la Ermita de San Julián de Adriá. Se trata de una preciosa ermita rupestre conformada por una bóveda natural de la pared caliza y una pared de cierre en la que están practicadas la puerta y la ventana. Estamos sobre los 925 metros de altitud un poco por encima de la sala de las Gorgas de San Julián.

            En el interior hay un pequeño altar, dos manantiales que han conformado unas curiosas formaciones calizas casi columnas y un depósito de agua con fuente.

La delicada flor del madroño.

            Son las diez de la mañana cuando nos vamos para abajo de vuelta. Recuperamos el camino principal y desandamos tranquilamente el camino de subida contemplando la Hoya de Huesca rellena de neblinas y nubes altas y las Cimas de Punta del Aguila y San Miguel, detrás queda Gratal.


            A las diez y media finalizamos nuestro agradable paseo Para proseguir jornada tocando otros pitos.