Cara Sur de los Infiernos desde el Collado de Pondiellos. 2-7-07.
Balneario de Panticosa, Camino Argualas,
Collado e Ibones de Pondiellos, Corredor Sur, Infiernos Central, Occidental,
Central y Oriental.
18-08-1990
Salida 15:15 h.
Llegada 12:15 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano
Javierre.
Mapa de los Infiernos procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
Llevamos
un verano 90 muy ocupado dentro del ajetreo de “hacernos la casa.” Hemos ido a
la playa pendientes de lo que dejamos atrás y de lo que esperamos a la vuelta.
Volvemos pronto y para nada pues los compromisos se dilatan en el tiempo.
Allí
me lleve un mapa de la alpina y le comento a Rosa el asunto para el primer
hueco del programa que se produzca y como nada funciona a tiempo decidimos marchar
a los Infiernos el fin de semana del 17 al 19 de Agosto. Me preocupa que no
hemos podido andar prácticamente nada con la cría.
Preparamos
unas mochilas cada vez más breves pues la cría se va haciendo mayor por una
parte y por otra nos empieza a pesar más el esfuerzo que el placer, lo que no
se traducirá de ningún modo en una fin de semana en la indigencia.
El
tiempo está regular y no concuerda con las predicciones pero es por ello por lo
que nos arriesgamos con la primera tarde acompañada por la mejoría prevista y
más que puntuales recogemos a mamá a las dos y diez, pasamos por casa del
abuelo Máximo para acordar en encuentro del domingo y antes de las dos y media
estamos en carretera.
El
día está bueno hay algo de circulación pues este verano el Pirineo ha sido
masivamente invadido por los turistas pero a cambio las obras está paradas en
este largo fin de semana y así nos salvamos de la perdición de los cortes de
tráfico programados.
Garmo Negro y Aguja de Pondiellos desde la Majada Alta. 2-7-07.
Hay
gente aparcada por la carretera pues el Balneario está a tope como jamás lo
habíamos visto, aparcamos bajo un minúsculo serval en un lugar imprevisible y a
las tres y veinte nos vamos para arriba por la granítica, empinada y
archiconocida senda en dirección oeste hacia las Argualas.
Hemos
cogido agua en una de las fuentes del Balneario
que está como un auténtico caldo al igual que las de los regueros que
iremos encontrando y subimos a buen ritmo, calculo que 400 metro en la primera
hora ya que hemos olvidado el altímetro.
En
hora y media alcanzamos el segundo rellano bajo los Collados de Argualas y
Pondiellos hacemos una parada, contemplamos ampliamente un par de somnolientas
marmotas y Biola hambrienta se come lo previsto y algo más.
Quince
minutos después continuamos la marcha ya en franca dirección hacia el Collado
de Pondiellos superando las paredes por portillón derecho que es el camino convencional para salvarlo y poco a poco
ganamos altura para pasar a la derecha
del campamento que utilizamos hace un par de años.
Llegando a los Ibones de Pondiellos.
Biola
se aburre y plantea el problema de siempre que solventará Rosa también como
siempre. Sabemos que o nos quedamos aquí o hay que llegar a los Ibones de
Pondiellos. Yo estoy convencido de que podemos llegar tranquilamente pues hemos
empleado dos horas y media hasta aquí a pesar de que el ritmo se ha estropeado
un poco en esta última parte.
Conseguimos
motivar a la cría y proseguimos acercándonos al Collado de Pondiellos para
encontrarnos a un par de montañero que no tienen demasiada buena pinta pero
dudan de nuestras posibilidades cuando estamos ya a cuatro pasos del collado.
Nos deseamos suerte y enseguida recibimos el saludo del viento. Son las siete
menos cuarto cuando tras recibir un bolazo de nieve nos asomamos a la vista de
los ibones: ¡Agua va! Hemos empleado tres horas y media en subir 1200 metros,
como en nuestros mejores tiempos.
La
imagen que guardamos de los ibones, de las dos veces que los habíamos visto de
cerca, es diferente a la que tenemos delante. Lo que hace la memoria. Y del Corredor
Sur de los Infiernos no digamos.
Nos
vamos hacia el fondo de la cubeta lacustre por el inestable pedregal en el que
se alterna el ígneo granito con los calcinados materiales metamórficos. Me
adelanto para buscar algún lugar llano y mullido en la escasa pradera alpina de
altura donde poder montar nuestro campamento. Lo encontramos en medio del caos
de ibones y frente a la Arista Sudoeste de los Infiernos, lejos del Collado de
Pondiellos.
La Brecha de Arnales y los Infiernos.
Son
las siete y cuarto cuando plantamos la tienda a 2735 metros de altitud, será
una noche de altura para Biola. Organizamos el campamento entre los tres y nos
preparamos la cena al sol mientras contemplamos la Cara Oeste de los Infiernos
con sus inconfundibles, refulgentes y calcinadas marmoleras y nos asaltan las
dudas con el corredor que hemos de utilizar y que desde aquí no reconocemos con
claridad. Cenamos sobre las ocho y cuarto.
El
lugar es solitario e idílico pero cae la tarde, se va el sol y recibimos
inmediatamente la visita de un esperado amigo: el frío. A esta altitud ya es
sabido. Pero cenados ya y al abrigo de la tienda tomaremos leche y jugaremos un
rato a la escoba.
Son
las nueve y media cuando el día termina y nosotros nos metemos en los sacos.
Mis mujeres charlan y yo espero una noche reparadora como agua de mayo. Una
bóveda de estrellas nos augura un buen tiempo del que no dudamos para el día
siguiente.
Duermo
y dormimos a tramos. Hace frío y la noche se hace larga pero se nos hacen las
ocho y media con la pereza que da el
saco cuando el sol que inunda el ámbito de la tienda nos pone en pie al 18 de
Agosto de 1990.
Mientras
las señoras preparan el desayuno me voy
a todo trapo a la entrada del corredor, luego me voy por unas huellas 1ue
conducen hacia la cara oeste, nada es concluyente.
Detalle del Corredor Sudoeste de los Infiernos.
A
las nueve, de vuelta, he desayunado y las envío por delante hacia el corredor
que no está lejos del Collado de Saretas que concuerda con la idea que guardo
de la primera vez que subimos a los Infiernos, a pesar de que recordábamos la
pedrera más corta y el corredor más largo. En el caso de que saliera mal la
cosa podríamos hacer Arnales por la Mañana y los Infiernos por la tarde.
La
pedrera es larga y conforme la ascendemos vamos encontrando materiales de menor
tamaño que la hacen cada vez más inestable. En los Collados de Pondiellos y
Saretas hay movimiento así como un ben embarque en Arnales.
El Corredor Sudoeste desde su salida. 2-7-07.
Poco
a poco, sin dificultades y eso sí, con inquietud, alcanzamos la entrada del
corredor y nos metemos un poco más convencidos. Nadie por delante y los de
abajo no significan nada.
El
corredor es fácil aunque vertical y descompuesto tal y como recordábamos. Pisamos
algún pequeño resto de nieve subsistente del invierno y pasamos bajo un pequeño
puente de nieve, lo que es un deleite para Biola.
Llegada al Infierno Central.
Poco
después el corredor se ensancha, los materiales son gravas pero se acuesta un
poco. Estamos saliendo al sol y al collado que separa las puntas este y central.
En una hora y cinco minutos nos hemos puesto arriba, son las diez y media de
una espléndida mañana de verano.
Hemos
alcanzado la cota más alta del día: la Cima del Infierno Central a 3082 metros
de altitud. Como ni siquiera estamos cansados, sin parar nos vamos por la transitada,
llana y aérea cresta atravesando las Marmoleras en busca del pico más occidental.
Nos encontramos con un montañero con el que Charlamos un poco y le indicamos el
descenso por donde hemos subido nosotros o la ruta existente al oeste del
corredor.
Marmoleras de los Infiernos desde el Infierno Occidental. 5-10-86.
A
las once llegamos a la Cima Occidental de los Infiernos con sus 3073 metros de
altitud, segundo tresmil del día. Encontramos en la cima una modesta y preciosa Virgen de las Nieves de
piedra artificial. La verdad es que aunque no somos muy religiosos nos emociona
un poco.
Esperamos
que permanezca allí pues no creo que
moleste a nadie, aunque no confiamos demasiado conociendo las auténticas barbaridades que se
hacen sobre cualquier objeto depositado en la montaña: ¡Menuda asignatura
tenemos pendiente en este país con la educación! Luego llega un grupo de
montañeros que nos dice que fue colacada el pasado día cinco.
Con la Virgen del Pilar en el Infierno Occidental.
Hacemos
alguna foto, comemos algunas cosillas, contemplamos el recoleto Ibón de
Tebarray, la subida al Collado del Infierno y los reducidos glaciares que
defienden la cara norte de estos picos.
Ibón de Tebarray , Tebarray, Llena de Cantal y Frondiellas-Balaitus. 5-10-66.
Nos
volvemos poco a poco disfrutando del día a pesar de que Biola está protestando
por casi todo; es un paseo por la metamórfica cresta que nos lleva al Pico Central
y de nuevo, quince minutos después, al Infierno Oriental con sus 3076 metros de
altitud. Son las doce y cuarto.
En la Cima del Infierno Oriental.
Allí
nos encontramos con dos franceses majísimos, sobre todo el dicharachero abuelo
que con sus 70 años que admiramos, admira a Biola con sus siete; pero la vida
es así; una con 7 y el otro con 70 disfrutando de la misma montaña.
Para ver la Continuación.
Para ver la Continuación.
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