16 jun 2013

29d-13. MOLLO-LA JUNQUERA. ETAPA 4. LA VAJOL-LA JUNQUERA. 16-6-2013.

 
Amanecer en la Vajol.

La Vajol, Ermita de Santa Eugenia y La Junquera.
16/06/2013.
Desnivel subido 200 m.
Desnivel bajado 700 m.
Distancia recorrida 13000 m.
Tiempo efectivo 03:15 h.Sol.
Muy fácil.
Hay pocas imágenes tan frustrantes como contemplar los restos de un incendio. Son imágenes de desolación pero si afectan al bosque mediterráneo autóctono de encinas y alcornoques, las especies vegetales naturales desarrollan un rebrote espectacular que augura una recuperación natural y pronta del bosque
Agua en La Vajol, Fuente Marine y en La Junquera.
 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de La Vajol a La Junquera procedente Prames. Vía en amarillo.
 
            La noche se nos hace corta pero nos permite recuperarnos de la paliza de la jornada anterior y porque a las seis nos echamos al 16 de Junio de 2013 a tiempo de fotografiar la salida del sol de este espléndido amanecer.

            Tres cuartos de hora más tarde y con las mochilas a la espalda, nos llegamos a La Vajol, pasamos por medio del pueblo lleno de vestigios republicanos y siguiendo las balizas rojiblancas tomamos la carretera que lleva a Agullana en suave descenso.

            Pasados 3 kilómetros abandonamos la carretera, una pista sale a la izquierda de la misma cambia la dirección este que llevamos por la norte.

 
            Llaneamos primero para luego virar de nuevo al nordeste y ascender suavemente en busca de la Ermita de Santa Eugenia que alcanzaremos tras otros 3 kilómetros.

Alcornoque brotando tras el incendio.

Ermita de Santa Eugenia. 
 
            La ermita es un enorme caserón con aspecto de colonia infantil, vallada y con piscina.
 
 
            Son las ocho pasadas cuando dejamos la ermita y proseguimos por una pista en  la que se están haciendo trabajos tanto en el firme de la misma como en la limpieza de árboles quemados. Hemos entrado en una de las lenguas del pavoroso incendio que calcinó una buena parte de los alrededores de la Junquera.

            Poco más adelante encontramos las máquinas aparcadas, es domingo.


Font Marine.
 
            La pista se ahonda ligeramente y pasa junto a la Fuente Marine al pie de un viejo y espléndido  alcornoque que no fotografio puesto que han garabateado su tronco con pintura. Poco más adelante cruza el Barranco Carols e inicia un fuerte repecho por medio de terreno sin quemar que nos conducirá hasta la parte alta de la Sierra de Rebolles. Esperamos que sea el último ascenso de nuestra travesía.

            Ascendemos en dirección norte por un tramo de pista con mucha arena granítica y difícilmente transitable para vehículos y a la agradable sombra de la mañana de un día espléndido.

Jara blanca.

            Sobre los 450 metros de altitud y en la parte alta de la sierra nos sentamos a echar un trago y un bocado disfrutando de una mañana que suponemos será breve.

            Un cuarto de hora después, serán las nueve y cuarto continuamos camino e iniciamos el descenso en dirección este entrando de nuevo en zona incendiada comprobando como se recupera el monte: los tojos brotan de raíz y los alcornoques y las encinas  ramean con un verde joven y delicioso. Los pinos han pasado a mejor vida.

La Junquera tras los alcornoques quemados.
 
            Enseguida localizamos la Junquera en el horizonte y entramos en un tramo de pista remodelada por las máquinas. Hay que avanzar en suave descenso siguiendo abundantes balizas que nos aproximan al pueblo poco a poco. Hay multitud de cruces de pistas pero no hay problema ya que el camino está bien señalizado.

Regeneración del Bosque Mediterráneo tras el incendio.
 
            Alrededor de las diez estamos prácticamente en la Junquera atravesando un pequeño túnel bajo las vías del ferrocarril. Luego, transitamos entre huertas y parcelas arboladas quemadas de llano hacia el sudeste. Vamos en busca de la autopista.


            Desechamos un puente sobre la misma ya que nos depositaría muy al norte y proseguimos hacia el sur  hasta encontrar otro túnel situado debajo de la autopista que nos deposita en el centro del pueblo.
 
Llegando a La Junquera y fin de la travesía.
 
            Es domingo de mercadillo que recorremos hacia el sur para alcanzar la Calle Mayor, ella nos conduce directamente al aparcamiento en el que está nuestra furgo. Son las diez y media de la mañana. Hemos liquidado los 13 kilómetros de esta corta jornada  en la que habremos subido 200 metros y bajado 700 metros.

            La furgo se ha chupado la batería puesto que han sido prácticamente cuatro días con unas temperaturas absolutamente veraniegas. De cualquier forma teníamos previsto marchar de tirón a la playa y así refrescar la furgoneta y enfriar la nevera de camino a Blanes. Disfrutaremos de unos días de playa con nuestra hija que viene de Cambridge y nos recuperaremos cumplidamente de los 3020 metros subidos, 3860 metros bajados y de los 83 kilómetros recorridos con un calor considerable. Han sido cuatro jornadas pero realmente el programa era para tres ya que tanto la primera como la última han sido medias jornadas. La flexibilidad en la montaña es muy importante y la autonomía personal es la herramienta imprescindible para la misma. Llevábamos todo lo necesario en nuestras mochilas.

            En la Junquera finalizamos nuestro recorrido del Pirineo Catalán por la GR 11. Queríamos terminarlo aunque la falta de altitud no fuera lo que más nos sedujese. Ha resultado variado e interesante a pesar de la ausencia de grandes altitudes con la excepción de las zonas de Aigues Tortes y Nuria y sobre todo ha tenido algo común, la dureza con la que lo hemos planteado haciendo aproximadamente etapa y media diaria.

            Algún día lo completaremos de mar a mar pues ya queda poco.

            Esta actividad que termina aquí tiene su Comienzo.

15 jun 2013

29c-13. MOLLO-LA JUNQUERA. ETAPA 3. CAN NOU-LA VAJOL. 15-6-2013.

Pista hacia Carbonils

Can Nou, Albanya, La Trilla, Mas Rimalo, San Andreu de Oliveda, Masanet de Cabrenys y La Vajol.
15/06/13.
Desnivel subido 820 m.
Desnivel bajado 1200 m.
Distancia recorrida 34000 m.
Tiempo efectivo 12:30 h.
Sol.
Fácil.
En una travesía  es extremadamente útil la flexibilidad que proporciona una herramienta imprescindible: la autonomía. Así caminas a tu gusto y manera.
 Agua en Can Nou, Albanya, Fuente de Mas Rimalo, Massanet de Cabrenys y La Vajol.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Can Nou-Albanya procedente de GR 11. Vía en amarillo.

Mapa de Albanya-la Vajol procedente de GR 11. Vía en amarillo.

            La pequeña paliza de la jornada nos propiciará una noche muy decente. La noche resulta perfecta y a las seis de la mañana ganduleamos un poco en los sacos antes de precipitarnos al 15 de Junio de 2013.

            No será nada ya que a las siete de la mañana desayunados, nos ponemos en camino. Estamos a 760 metros de altitud.

            Atajamos la primera vuelta de la carretera y proseguimos para abajo. Allí estaba la bifurcación que se iba al este también en descenso. Sin darnos cuenta estamos bajando hacia Lliurona pero enseguida damos vuelta sobre nuestros pasos ya que nos faltaban las balizas del GR. ¡Comenzamos bien!
 

            Recuperadas las marcas rojiblancas continuamos descenso hacia el este fundamentalmente. La carretera desciende vuelta a vuelta y por ella bajamos a ritmo ya que la mañana todavía está fresca. Tenemos 8 kilómetros largos de descenso.
 
Can Farrés.

             La carretera hormigonada se alarga hasta el praderío de Can Farres y se aproxima al Río Muga para proseguir por su orilla derecha muy llana.

            Muy cerca del pueblo pasamos a la orilla izquierda del río y enseguida entramos en Albanya cuando son las 9 y cuarto de la mañana. Estamos a 230 metros de altitud.

Albanya.
 
            Nos acercamos hasta la plaza del pueblo en la que hay una fuente y sentados en un banco a la sombra almorzamos tranquilamente.

            Reponemos agua, que baja calentorra ya y alrededor de las diez nos ponemos en marcha buscando las balizas en la parte alta del pueblo donde hay otra fuente.

            A la salida del pueblo por la carretera a Figueras, antes de pasar el puente, sale el camino por una pista cerrada al tráfico que nos cuesta bastante encontrarla.


            La pista se alarga prácticamente horizontal en dirección norte por la orilla derecha de un barranquillo hasta que la abandona para proseguir por un camino bastante estrecho que asciende consistentemente en medio de una ladera espinosa y seca en la que afloran margas astilladas. Entramos en calor.

            Poco más arriba, el camino coincide con una pista y por ella, en suave ascenso nos acercamos al Más Ferreros que no veremos.
 

            En la Plana de Mas Ferreros, un cartel orientativo no demasiado claro nos permite recorrer las tres opciones de continuación por sendas pistas. Al final, avanzando medio kilómetro por la opción que había explorado mi chica, localizo una baliza y nos vamos por allí continuando hacia el este.

Ruinas de Carbonils.
 
            La pista indecisa transita entre collados sin salvar apenas desnivel de nuevo orientada al norte hasta que asciende de nuevo por la cabecera de una sierra de aspecto bastante seco y en la parte alta de la misma, un desvío de 50 metros nos permite contemplar la Ermita Románica de Carbonils que se encuentra bastante deteriorada.

Retama de camino a la Trilla.
 
 
            De vuelta a la pista bajamos y subimos sucesivamente pero de forma poco significativa y alcanzamos los praderíos de La Trilla a 700 metros de altitud.


Campanulas en la Trilla.
 
            A partir de aquí comenzamos a descender suavemente por medio de un bosque en el que hay bastantes pinos. Media hora después  el camino se arrellana en una zona de prados y campos abandonados en el que se encuentra una masía derruida. Creemos que se trata del Mas Rimalo.

            Pasamos por medio de los edificios derruidos y proseguimos para abajo hasta que en un cruce abandonamos las balizas nos vamos con una pista en dirección sudoeste.

San Miquel de Fontfreda.
 
           Medio kilómetro más allá alcanzamos el emplazamiento de la Ermita de San Miquel de Fontfreda con fuente prácticamente seca y nada de “freda”. Pensábamos comer aquí pero mejor nos damos la vuelta y buscamos cualquier otro lugar.

           En el desvío, y aprovechando una cierta nubosidad que se está desarrollando unido a una pequeña sombra de una encina comemos. Es la una y media.

Font de Mas Rimalo.
 
            Media hora más tarde continuamos pista abajo e inmediatamente un indicador nos invita a visitar la Fuente de Mas Rimalo en la orilla de la pista. No es un buen lugar para comer pero mejor del que hemos utilizado.

            A partir de este momento la tarde se va a complicar. Seguimos pista abajo un rato hasta que advirtiendo que las balizas no aparecen nos damos la vuelta. El indicativo de la fuente nos ha despistado pues las balizas marchaban por una pista al oeste en lugar de hacerlo al este.

            Es casi media hora de embarque pero estamos en nuestro camino que desciende un tramo de pista y se introduce en un barranco que baja por la zona de la fuente hasta coincidir con el mismo y seguir descendiendo conjuntamente y entrecruzarse alguna que otra vez.

            Luego, el camino se aleja del barranco y asciende al encuentro de una pista con la que seguimos ascendiendo, poco, pero nos sabe a rayos sabiendo que tenemos que descender.

            Al final no sabemos muy bien como ponemos fin al laberinto más que camino cuando llegamos a la Ermita de San Andreu de Oliveda por debajo de los 400 metros de altitud.

            La ermita está dentro de un recinto cerrado y rodeada por un jardín interior. Hace un calorcillo considerable cuando alcanzamos  un poste indicador, que nos remite a Masanet de Cabrenys por el Molino de Robert o directamente por arriba, más corto y sin apenas desnivel.

            Dudamos pero finalmente optamos por la carretera.
 

            Son casi 3 kilómetros de carretera asfalta los que nos depositan en la parte oeste de Masanet cuando son las cinco y media. Hay que entrar al pueblo y localizar el GR 11.+ que accede al mismo por el sur.

            Nos cuesta un pelín localizar las balizas para lo que tenemos que salir del pueblo  un poco hacia el norte para abandonar la carretera enseguida y tomar, aunque luego no nos lo parezca, camino hacia el este. Se nos va toda la ganancia obtenida con nuestra variante.

            Perdemos las balizas, de nuevo mi chica no pilla la opción correcta por ser poco perseverante y perdemos un buen rato prospeccionando posibilidades. Al final localizamos de nuevo las balizas y a un senderista que nos lía más que nos informa pero…

Font del Carme.
 
            El siguiente lío lo tenemos para localizar la Fuente del Carme pero tras pasar una zona de granitos que nos recuerda a la Pedriza, atravesamos un barranquillo y con algún apuro alcanzamos la carreta para abandonarla enseguida e introducirnos en una pista que en una sucesión de vueltas y revueltas sin sentido para nosotros nos lleva otra vez a la carretera. La suerte es que el camino está perfectísimamente balizado en contra de lo que nos ha indicado el senderista.

            En lo que no se equivoca el senderista es en el repechón en el que nos metemos tras avanzar unos metros por la carretera. No serán más que alrededor de 300 metros de subida pero con el sol de la tarde en la espalda y con la tralla del día pues eso, se nos hace pesado.
 
 

            Siempre en dirección nordeste ganamos altura hacia la cabecera de la sierra hasta que alcanzamos una pista que pasa junto a una edificación en la que, parece ser, que los republicanos quieren destinarlo a museo. Son las Minas de Negrin.


            Todavía tendremos que continuar en suave ascenso hasta que confluimos en la carretera cuando alcanzamos un amplio rellano pastoril que recorremos en dirección este y de llano hasta alcanzar el Mirador de San Silvestre a la entrada de La Vajol. Son las ocho y media de la tarde, estamos a 525 metros de altitud y como hay fuente y bancos allí nos vamos a quedar.
 
Mirador de San Silvestre en La Vajol.

            Me doy una vuelta por la urbanización que está en mantillas y la verdad es que doy unas vueltas pero no localizo mejor lugar del que tenemos en el mirador, solamente me ha servido para prolongar media hora más la jornada de hoy que se ha saldado con trece horas y media paradas incluidas.

            Rosa tiene los pies llenos de ampollas que pincharé y drenaré con hilo de coser.

            Nos remojamos los pies en la fuente, hacemos la cena y cenamos.

            Llega la noche y montamos la tienda entre dos luces sobre mullida y crecida hierba en un lugar discreto cerca del mirador.

            Son las diez de la noche cuando nos ponemos horizontales dispuestos a descargar de nuestras piernas y espaldas los 820 metros subidos, los 1200 metros bajados  y los 33,5 kilómetros recorridos con un calor propio de canícula despiadada. Nos hemos pasado un pelín.

Aquí está la Continuación.

Si quieres también puedes ver el Comienzo de la travesía.

14 jun 2013

29b-13. MOLLO-LA JUNQUERA. ETAPA 2. BEGET-CAN NOU. 14-6-2013.

Farallones de camino a San Aniol de Aguja.

Beget, La Farga, Col de Muls, Pla de la Plantada, Col de Talaixa, San Aniol de Aguja, Coll Roig, Coll de Basegoda y Can Nou.
14-06-2013.
Desnivel de subida 1800 m.
Desnivel de bajada 1100 m.
Distancia recorrida 26000 m.
Tiempo efectivo 09:30 h.
Sol.
Fácil.
El recorrido con calor y peso es un perfecto rompepiernas. No se trata de una etapa de alta montaña pero en nada le tiene que envidiar si se refiere a desniveles.
 Si además se le añade un embarque de cierta entidad se pone a prueba el temple de la resistencia.
Agua en San Aniol de Aguja y el Can Nou, dos lugares estratégicos en todo este largo recorrido.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Beget a San Aniol de Aguja procedente de GR 11.Vía en amarillo.  

Mapa de San Aniol de Aguja- Can Nou procedente de GR11. Vía en amarillo.
  
            En la tienda y sobre crecida hierba no se hace demasiado duro para nuestras espaldas y caderas. Llevamos una esterilla partida como método para reducir peso y volumen en las mochilas.

            Llueve un poco durante la noche que no se hace larga en la tienda pues a las seis y cuarto de la mañana nos levantamos al 14 de Junio de 2013. Todo está húmedo pero no hay más remedio que recogerlo, ya se secará pues la mañana nos enseña un cielo despejado.

            Desayunamos y a las siete nos ponemos en camino por el ramal de carretera que tomamos ayer con el objeto de aprovechar el tiempo antes de que el sol caliente, que lo hará.

            Unos cientos de metros por la carretera siguiendo las balizas rojiblancas nos sacan de la misma y nos meten en un camino que quiere ascender hacia la sierra en dirección sur en busca de  un vallecillo por el que discurre el Torrente de Salomo, aunque no lo sabemos. Enseguida nos alcanza el sol.
 

            Pasamos junto a una derruida masía y poco más arriba alcanzamos una pista en las inmediaciones de otra masía que suponemos empleada por cazadores, quizás sea la Masía de Salomo.

            Continuamos ascendiendo para alcanzar un collado por el que pasa una carretera que sube desde Beget. Creemos que se trata del Coll Bucs situado sobre los 770 metros de altitud

            En el poste indicador seguimos con las indicaciones del GR 86 y por allí continuamos con la mosca tras la oreja y más ahora que la pista que llevamos se orienta claramente al oeste cuando tendríamos que caminar al este.
 

            Poco después alcanzado un cruce ya en descenso decidimos volver incluso si es preciso hasta Beget. Son las ocho y media.

            De nuevo en el collado suelto la mochila y marcho hacia el este por la carretera en busca de una indicación diez minutos más allá.

            Baja un coche, para y charlamos: estamos en un lugar equivocado, es un hostelero de Beget que viene de hacer la compra semanal, nos hace sitio y nos montamos. Nos dejará en el GR 11, y a pesar de todo hemos tenido suerte.

            Son las diez de la mañana cuando nos deja justamente en el puente junto al que hemos pasado la noche. En el poste indicador al que me propuse volver pero se me pasó, y en la dirección contraria a la que llegamos, estaba la indicación de la GR 11.

            Bueno, hemos sudado hora y media y hemos perdido dos horas cumplidas pero… son las cosas que suele acarrear una actividad que realizamos sobre un terreno absolutamente desconocido para nosotros.

 
            Son las nueve y cuarto, estamos a 450 metros de altitud y caminamos por la pista hormigonada que se alarga llana en dirección sudeste a través de una zona de labor hasta alcanzar la Farga, una masía que están rehabilitando.

            Allí, tras algunas breves dudas proseguimos por un camino que asciende en dirección sur-sudeste en busca del Coll de Muls.

            Se hace calor cuesta arriba y con peso pero estamos dispuestos a aprovechar la jornada a pesar del embarque.

 
            A media subida, la vegetación mixta de rivera ya ha desaparecido, nos detenemos en una sombra del encinar para echar un trago y un bocado. Un cuarto de hora más tarde proseguimos para arriba por el camino que pronto llaneará para descender enseguida por medio de un espeso bosque de encinas, castaños y algún alcornoque con sotobosque de boj un tanto disperso.  Se trata de un monte cosido de pistas y caminos establecidos sobre una vegetación bien desarrollada que nos deja sin perspectiva. No tenemos vistas la mayor parte del tiempo y cuando contemplamos el horizonte carecemos de referencias debido a nuestro desconocimiento de la zona.

 
            Descendemos por la ladera derecha del monte creo que un poco más de lo que acabamos de ascender hasta que dejamos el vallecillo para tomar otro en dirección norte que asciende al encuentro de una pista.

En el Coll de Talaixa.
 
            Perdemos las balizas en una zona de pastos con el monte muy aclarado y tras superar un par de amplias lazadas de la pista alcanzamos el Caserío de Can Vaquer. Allí tomamos de nuevo un camino que en dirección este y por la orilla derecha de un barranquillo nos conduce en ascenso al tan largamente esperado Coll de Talaixa situado a 760 metros de altitud. Van a ser las doce y media de la mañana.

            Se trata de un collado amplio pero sin visibilidad aunque un poco más abajo podemos distinguir el valle orientado al sudeste por el que discurre el Llierca y un caserío que suponemos es Sadernes vista la evolución de nuestra ruta.
 
            El camino bastante llano e indeciso prosigue al este transitando una ladera muy soleada y seca para alcanzar enseguida las edificaciones medio derruidas de la Quera, lugar en el que volvemos a perder momentáneamente el camino ya que hay trabajos de máquinas pesadas.
 
El valle hacia Sadernes.

            Recuperado prosigue por medio de una ladera muy escarpada y con algún paso artificial alcanza la Arista Este de la Sierra de Monards para girar al norte prosiguiendo con el rodeo en ascenso cuando esperábamos un descenso consistente.
 

            Proseguimos en ascenso sobre un camino rocoso de aspecto calizo y escalonado que transitará por medio de una pared antes de instalarse de nuevo en el encinar e iniciar un suave descenso a la vez que comenzamos a encontrar gente, pues hasta ahora salvo un par de grupos una a cada lado del Col Boixera no nos hemos cruzado con nadie.

            Pasado el tramo de camino que a la postre será de lo más exigente, descendemos largamente hasta que llegamos al emplazamiento de San Aniol de Aguja, situado en un minúsculo rellanito del Barranco de la Comella.
 
San Aniol de Aguja.

            Son las dos menos cuarto y estamos a 460 metros de altitud. Allí está tanto la ermita como un edificio en reconstrucción pero lo más importante es una fastuosa fuente que arroja un agua fresquísima y abundante.

 
            Sentados en un banco de piedra y a la sombra comemos, bebemos y descansamos puesto que la jornada viene cumplida y sabemos que no ha terminado para nosotros. Mi chica se solea un rato mientras descansa, yo descanso a la sombra pues soy lagarto de poco sol.

            La gente va y viene entre Sadernes y las pozas del Barranco de San Aniol unos metros más arriba de la ermita.

            Le idea primigenia indicaba esperar a que bajara la fuerza del sol para luego continuar  en mejores condiciones pero eso suponía  una espera de alrededor de cuatro horas, cosa que no estamos muy dispuestos a hacer. Consecuentemente abandonamos la idea y a las tres y cuarto, cargados de agua pues no sabemos hasta dónde llegaremos, continuamos camino.

            Pasamos entre la ermita y el edificio en reconstrucción y cruzamos inmediatamente el Barranco de San Aniol por el puente colgante para tomar en descenso el camino hacia Sadernes.

            Bajamos un poco por la orilla izquierda del barranco hasta que a nuestra izquierda aparece el camino que nos ha de llevar al Coll de Basegoda.     

            El camino transita en ascenso un amplio valle que subimos por su ladera izquierda en dirección este. El sol todavía está muy alto y se cuela por entre la vegetación metiéndonos en calores.

            Poco más arriba transitamos sobre unas pedreras que rellenan la ladera hasta que la abandonamos  para pasar a la otra ladera en las inmediaciones del Coll Roig, lugar en el que se suaviza la pendiente que ha sido bastante rigurosa.

            Proseguimos en dirección nordeste en suave ascenso en busca de Can Principi a la vez que aparecen las hayas. Pasamos por las inmediaciones de algún edificio derruido y seguimos en ascenso de nuevo consistente tras un breve descenso.

            Esperamos que sea la última subida de la jornada y así será puesto que un rato después, la pendiente se suaviza y alcanzamos el Coll Principi y prácticamente de llano el Coll de Basegoda situado a 1105 metros de altitud, poniendo fin a una larga y penosa subida.

Anémona fucsia en Basegoda.
 
            Son las seis y cuarto de la tarde cuando tomamos la pista que transita por la cabecera de la sierra en dirección sur. Bajamos unos metros con la misma y la abandonamos por un camino que sale a nuestra izquierda en dirección sudeste.

            El camino desciende de manera consistente por medio de un carrascal claro y seco, lleno de bloques calizos que lo escalonan continuamente. Bajamos con la marcha de resistencia y con ganas de terminar la jornada, sobre todo mi chica que lleva los pies bastante mal.

Regugio de Can Galan.

            Un rato después avistamos una edificación. Se trata del Refugio de Can Galán, nosotros creíamos que quedaba un poco alejado del GR. Estamos a 800 metros de altitud y el refugio está cerrado. Un cartel indica que se puede pedir la llave en Can Nou, una masía a medio kilómetro de aquí.

            Nosotros no tenemos intención de utilizarlo ya que no tiene agua y caminando prácticamente en horizontal por una pista herbosa nos llegamos enseguida a Can Nou. Charlamos con tres personas que viven en la masía y nos indican que la fuente está unos metros más abajo en la pista.

En la Fuente de Can Nou.
 
            Son las siete de la tarde cuando soltamos las mochilas en los muretes que rodean la fuente, han sido doce horas de jornada y creemos que ya vale por hoy.

            En la fuente que mana un chorrazo de agua fresca nos remojamos en soledad. Nos hacemos la cena y la liquidamos seguidamente a la sombra de la tarde que va cayendo.

            Buscamos y encontramos inmediatamente un  pequeño prado seco junto a la pista y allí nos vamos a quedar.

            Plantamos la tienda y hablamos con nuestra gente pues, cosa curiosa, hay cobertura telefónica aquí y a las nueve y media nos empiltramos dispuestos a compensar los 1800 metros subidos y 1100 bajados, no todos necesarios pero… Ha resultado una jornada durilla y nos dormimos tan cansados como satisfechos.

Si quieres seguir pincha en la Continuación.

Esta actividad tiene su Comienzo.