18 sept 2019

1.19.TREKING DEL KILIMANJARO. MACHAME GATE A MACHAME CAMP. 18-9-2019.


Este tiene que ser el Kili por los glaciares visibles. 

Mahame Gate, pista y camino hasta Mahame Camp.
18-09-2019.
Desnivel ascendido 1035 m.
18000 m.
05:00 h.
Mixto.
Muy fácil.
3 p.
1 d.
Senderismo.
Puedes saltarte el principio sin ninguna referencia a la actividad senderista, pero si quieres saber detalles que pueden resultar útiles para aquellos que pretendan realizar la actividad aquí hay unos cuantos que yo hubiera agradecido encontrar en Internet.
Solamente veremos un barranco, pero no creo que sea conveniente tomar de allí el agua. En Machame Camp hay un barranco del que se obtiene agua que es hervida para el consumo.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martinez y Mariano Javierre.


Mapa de Machame Gate a Machame Camp procedente de Kili N.P. Vía en amarillo

En Alpes, en Fuente Dé o en algunas estaciones de esquí se pueden utilizar remontes mecánicos para las aproximaciones a los picos. No nos gustan especialmente, pero de cuando en cuando las utilizamos.
            En el Atlas Marroquí tuvimos nuestro primer contacto con porteadores que nos llevaron en mula alguna carga hasta el Campamento Base de Toubkal, pero preferimos las montañas por nosotros mismos y por ello habíamos desechado repetidamente la idea de hacer otras montañas tipo Aconcagua o Kilimanjaro; pero al final, toda fruta madura y pusimos sobre la mesa el Asunto Kilimanjaro.
            -Mirar socios, posiblemente no nos gustará gran cosa, la parafernalia de porteadores, cocinero, guía… puede resultar infumable pero no existe la manera de hacer la ascensión por libre y o lo tomamos o lo dejamos.

Nos llevará de Dubai a Arusha.

            Hay un montón de rutas, la Machame en seis días parece interesante… cualquiera de ellas nos permitiría conocer.
            -Oye, y hacer algún safari ya que estamos allí…
            -Bueno, aunque no sea demasiado agradable al menos nos puede proporcionar una experiencia nueva por el medio en el que nos moveremos.
            Con estas, sería por Navidad, lo echamos a andar. Yo para entonces ya sabía bastante acerca de Tanzania y el Kilimanjaro. Ahora con Internet es muy fácil y cuando se lo propuse a los socios poseía una idea aceptable de lo que podríamos hacer. También me ayudó Jesús Gil que había estado por allí hace ya algunos años.


Sobrevolando Dubai.

            Lo nuevo era lo del safari pero no supondría ningún problema especial ya que buscando páginas me aparecieron una de trekings y otra de safaris en las que podía elegir entre varios cientos de ellas. Además, si seleccionábamos opciones, la consulta era ya bastante precisa. Algo parecido sucedió con los vuelos. No los había directos pero si había bastantes opciones con una o dos escalas.
             Al principio pensábamos en contratar desde España pero vistos los precios decidimos echarnos al charco en condiciones y hacerlo por nuestra cuenta. Teníamos paciencia y tiempo.
            Al Kilimanjaro se subía desde Tanzania y no desde Kenia pues el pico no estaba en Kenia. Tanzania es un país del Africa Ecuatorial con unas características bioclimáticas propias de la zona tocando la Línea de Ecuador. La capital era Dar es Salaam, una ciudad costera del Océano Indico pero las estrellas del Kilimanjaro eran Moshi y Arusha y después de volar, en una de ellas, comenzaríamos el treking.


Vuelo a Tanzania.

            Con la ayuda de mi hija Biola me puse al día sobre el tema de los vuelos, era algo que desconocía pero que ella dominaba. Me pareció sencillo seguirles la pista porque todavía era muy pronto para contratarlos. Es sabido que los españolitos no somos demasiado amigos de contratar una cosa con antelación, mejor la víspera.
            Cuando comencé con el tema de las consultas mi ordenador fue bombardeado por la publicidad que fui enmarañando con otras de diferente índole pero no hubo manera y no me quedó más remedio que contárselo a mi chica y que luego diera la guerra que quisiera.
            Febrero era muy pronto para marchar pues no teníamos demasiado tiempo para organizarlo por lo que pensamos en hacerlo para mediados de septiembre, que sigue siendo una buena época. Sería vuelo en un par de fechas, treking de 6 días y safari  de tres días con otros dos días de vuelta y con eso perfilado pedí una actividad presupuestada a una agencia tanzana intermediaria. En Arusha dicen que hay más de 1000 agencias que realizan trekings y safaris.


Puesta de sol sobre Dar es Salaam.

            Caí en manos de un intermediario: Mojhi que me ofreció, como es su costumbre, no tres sino media docena de proyectos; pero qué curioso, ninguno era el que yo le había sugerido y a partir de allí comenzó el tira y afloja por vía correo electrónico con traductor Google de por medio que se alargó más de lo conveniente hasta que, un poco cansado de que me fuera conllevando, le di un ultimátum y paralelamente me dirigí a la agencia directamente.
            La agencia era Swahili Paridise Tours & Safaris  y a partir de allí se acabó el lío: en cuatro días ultimamos el treking:
            De los 7 días, 6 de treking, pasamos definitivamente a 8: 7 días de treking y un día cero anterior al comienzo de la marcha, nos recogían en el Aeropuerto Kilimanjaro, nos llevaban a Arusha, nos alojaban en un hotel y nos daban la charla de preparación. Al final del treking nos dejarían en Arusha.  El precio de 1300 dólares era de lo más asequible para esa ruta que no tenía refugios establecidos.


Estación de Autobuses de Arusha desde Natron Hotel.

            Para el safarí encontré varios equivalentes, pero a la hora de pedir información lo hice con la Agencia Bespoque African Safaris que tenía un precio bastante competitivo, 520 dólares, para visitar en tres días Tarangire, Ngorongoro y Manyara, partíamos de Arusha y terminábamos llevándonos al Aeropuerto para hacer el viaje de vuelta.
            Nos quedaba únicamente buscarnos un Bed & Breakfast para pasar la noche entre las dos actividades y eso estaba chupado. Partiríamos el 16 de septiembre y retornaríamos el 28. Era a primeros de junio cuando hicimos el ingreso por transferencia en dólares de la mitad del costo del treking y el depósito de 100 dólares para la reserva del safari. Los billetes del vuelo estaban comprados.
             Volaríamos desde Barcelona vía Dubai, el lunes 16 a las 22:40 horas para llegar al Aeropuerto Kilimanjaro el día 17 a las 21:00 horas con una escala intermedia de 6:25 horas; para la vuelta saldríamos el día 27 del Aeropuerto Kilimanjaro a las 22:00 horas y llegaríamos a Barcelona el día 28 a las 20:55 horas, también vía Dubai y con un transfer de 11 horas.  Todo ello por 551 euros, que confirmaban un precio bastante barato que incluía una facturación de 25 kilos por persona.


Mapa de Kilimanjaro procedente de Kili N.P.  Vía en amarillo.

            La noche de hotel en Arusha la reservaríamos sin coste por cancelación a un precio insignificante.
            Hechas las transferencias con interesantes gastos cobrados por los bancos tanzanos, el Santander no nos cargó nada pues el asunto lo formalizaría Margarita la hija de Juan, nos quedaba por delante un verano para seguir haciendo monte como acostumbramos y para soportar las esperadas pero no por ello menos cruentas, monsergas de mi chica para la que nada estaba del todo bien y nada era suficiente para contentar sus neuras nacidas de su inconformista cerebro.
            Somos unos “chavales” un poco mayores con una religión común que es la montaña amparada en unas condiciones físicas, en el peor de los casos, decentes. Claro que nos cansamos en el monte, no te jode, pero al día siguiente volvemos y lo haremos mientras el cuerpo aguante: es la historia de todos los machacas de la montaña y por tanto nada especial.


Con todas nuestras pertenencias en Arusha.

            Había que hacer la ampliación del Seguro de la Federación Española de Montaña y lo hicimos sin problemas; contrataríamos un Seguro Privado de Viaje y teníamos que vacunarnos, comenzando el asunto, con tiempo, a finales de Mayo pero se nos cruzó por medio una médica funcionaria absolutamente inepta e impresentable, que incapaz de hacer nada decente consiguió que la consecución del certificado pertinente fuera allá por finales de agosto, a Dios gracias.
            El verano mentalmente resultó extraño en la creencia de que no podríamos hacer todo cuanto pensábamos, pero lo cierto es que a la hora de la marcha nos iríamos con 68000 metros subidos: más que en cualquier otro año por las mismas fechas.
            El tema de los materiales necesarios para el viaje se abordó con tiempo y con las premisas de combinar Treking y Safari. De nuevo pesaríamos todos los objetos necesarios para una elección correcta y después elegiríamos y distribuiríamos en dos mochilas: la de los porteadores y las personales. Llevaríamos más botiquín que comida.


Buhembo y nuestra furgo con los socios ya dentro.

            Estamos bastante tiempo en Tiana con nuestros nietos, pero tras hacer una última actividad el 12 de septiembre en los Infiernos, estamos preparados.
            El domingo 15 de septiembre iniciamos el viaje con nuestra furgo hasta Tiana. A las tres de la tarde cuando voy a poner la furgo en marcha estamos sin batería. Resolvemos el tema con una llamada telefónica y brevemente a pesar de que se está televisando la Final del Campeonato del Mundo de Baloncesto de China que ganará España, pero empezamos con una emergencia. 
Cenamos y dormimos en casa de nuestra hija. Al día siguiente 16, compramos cuatro cosillas para comer por si acá, hacemos unos bocatas y alrededor de las siete de la tarde nos llevan al Aeropuerto del Prat y allí, con nuestras seis mochilas en un carro nos vamos al mostrador de Emirates para facturar tres de ellas, las grandes. Tendremos mucho tiempo de espera pero con las Rondas en Barcelona y su cambiante tráfico hay que andarse con cuidado.


Esperando para iniciar el camino en Machame Gate.

            Llevamos aproximadamente 15 kilos en cada una de las mismas y no hay problema pues disponemos de una franquicia de 25. La azafata nos indica amablemente que tenemos un transfer en Dubai en un español que me sabe a gloria, pues soy sabedor que tendremos que “pelear” con mi paupérrimo Inglés y me siento poco preparado siendo muy indulgente.
            Con los líos de dónde ponemos cada cosa nos retienen un bote de jabón de lavar y otro de champú por exceder la capacidad permitida lo que nos obliga a comprar en las tiendas del aeropuerto para reemplazarlos.
            Finalmente embarcamos en un Airbus 380 y a las veintidós cuarenta horas, con puntualidad escrupulosa, nuestro enorme avión se pone en movimiento. Pasaremos la noche a bordo.


Ente gentes comenzamos nuestro Treking al Kili. 

            Una hora después del despegue nos pasan la cena con lo que suponemos que nuestros bocadillos preparados no van a ser muy necesarios, pero nos ocurre lo mismo que con los seguros: que mejor no emplearlos. Ah, y de seguros vamos bien servidos: llevamos el de la Federación de Montaña, el de la Tarjeta de Crédito por la compra de los vuelos con ella y una particular que ha sacado mi chica puesto que la Seguridad Social no cubre nada en el extranjero.
            Dormitamos y dormimos bastante, comenzamos el martes 17 de octubre a bordo del avión y alrededor de las siete y media de la mañana aterrizamos en Dubai tras haber disfrutado de una aproximación panorámica sobre la artificiosa ciudad y su espectacular conglomerado de rascacielos.
            Hemos de cambiar de la Terminal 3 a la 2 y para ello nos encaminamos con nuestro equipaje de mano hacia un autobús que nos espera para acercarnos a la terminal y desde allí, tras una corta espera, otro autobús nos lleva alrededor de veinte minutos y nos deposita en la Terminal 2 donde pasaremos alrededor de seis horas. El Aeropuerto de Dubai es enorme y espectacular por partes iguales.


Un Helecho gigante de camino a Machame Camp.

            Sobre la una del mediodía embarcamos en otro Boeing de Air Dubai más pequeño, que irá medio vacío y a las dos de la tarde iniciamos el vuelo con destino final en Tanzania.
            De nuevo y al rato nos vuelven a dar de comer con lo que nos entretenemos un rato. En la primera parte del viaje, de noche, las luces de Estambul fundamentalmente han sido el entretenimiento de Juan, nosotros hemos dormido, y ahora el Desierto de la península Arábiga lo será ya que el sobrevolamos la costa después de atravesarla.
            Al anochecer y siguiendo la línea de costa aterrizamos en Dar en Salaam. Se trata de una parada en la que ni siquiera bajamos del avión, con la que no contábamos y en la que, un pequeño incidente con un pasajero que sube a bordo enfermo nos retrasa un poco. Desembarcado el enfermo volvemos de nuevo al aire y tras un corto vuelo aterrizamos en el Aeropuerto Kilimanjaro sobre las nueve y media de la noche con casi media hora de retraso.


Caminando por el Bosque Tropical del P.N. de Kilimanjaro.

            El aeropuerto, que es pequeño, está medio cerrado y allí nos esperan sus legiones de funcionarios para rellenar los documentos pertinentes para el Visado y pagar religiosamente 50 dólares norteamericanos que va a ser nuestra moneda utilizada casi con exclusividad
            Alrededor de las diez y cuarto llegamos a la salida de pasajeros tras recoger nuestras mochilas facturadas y allí nos espera un tanzano con el que nos identificamos de inmediato y nos conduce a su taxi.
            Es noche cerrada, hay tráfico en la carretera y durante casi una hora en la que charlaré brevemente con el taxista, viajamos hasta Arusha.


Una parada para tomar el picnic.

            Ya hemos acordado que hay que ir a la cama y que mañana será otro día cuando nos deja en el Hotel Natron situado en el centro de la ciudad. En recepción nos toman datos, nos dan el Pasword para la Wi-fe y nos suben a la habitación. Todavía echamos un bocado, nos damos una ducha rápida y reacondicionamos un poco las mochilas antes de ponernos horizontales en una habitación pequeña que cuenta con mosquiteras. Nuestra gran preocupación son los mosquitos mientras permanezcamos a baja altitud.
            La noche es breve pero descansamos preocupados por el tan manido jet-lag del que al menos nosotros no tendremos noticias.
            El 18 de septiembre de 2019 comienza a las seis y media de la mañana. Es ya de día. Media hora después estamos desayunando al modo continental. No tenemos costumbre de comer tanto, pero lo hacemos pues no sabemos cómo se puede desarrollar la jornada.


Son muy pocos los tramos en los que el camino incrementa su suave pendiente.

            A las siete y media y en recepción nos esperan con un coche y nos llevan a la Oficina de Swahili Paradise Tours y Safaris. Está en la Calle Seth Benjamín, a escasos 500 metros del hotel. Ya sabíamos que nuestras direcciones de referencia estaban todas muy cerca unas de otras pues tenía un plano bajado de Google.
            Nos recibe Buhembo Elikana de BMS Safaris por lo que deducimos que Swahili ha subcontratado nuestro Treeking pero no es problema. Buhembo habla bastante español pues viene a Fitur, cosa que agradecemos, pagamos el resto del treking como habíamos acordado vía email con un tal Jimmy que a la postre estará en Dar es Salaam, dejamos una pequeña bolsa de material no necesario y nos bajamos para abajo donde están terminando de cargar la furgo nos ha de transportar hasta Puerta Machame donde comenzaremos nuestro camino.
            Son las nueve de la mañana, estamos sobre los 1000 metros de altitud y hace calorcillo e inquietud cuando en compañía de un buen número de acompañantes nos echamos carreta adelante, atravesando Arusha. El centro de la ciudad nos parece un auténtico enjambre de gentes que van de aquí para allá, con un tráfico muy denso en el que se funden autobuses de cochambroso aspecto, furgonetas abarrotadas, taxis-furgoneta, mototaxis, bicicletas, isocarros, camionetas destartaladas y viandantes.


 Buscando la Meseta o Plateau de Shira. 

            Pero salimos de la ciudad hacia el este y las orillas de la carretera sigue siendo un mercado continuo con talleruchos cochambrosos y chiringuitos de toda índole unidos a viveros donde las plantas en bolsas contenedoras y macetas se encuentran alineadas por millones.
            Enseguida y al norte aparece el Meru sobresaliendo poco nítido por encima de la espesa capa vegetal y de las neblinas que lo cubren todo.
            Hacemos una parada, que debe ser la habitual, en una gasolinera rodeada de chiringuitos en la que estamos un buen rato y abandonamos después la carreta principal para orientarnos al norte en nuestra aproximación al Parque Nacional del Kilimanjaro.


Terminamos la primera etapa en Machamé Camp.

            En un pueblucho terminamos de cargar la furgo con un ayudante de guía y alrededor de las once y media llegamos a la Puerta Machame para hacer los pagos de acceso al parque que son bastante elevados, descargar la furgo, distribuir las cargas con lo que veremos algo de lo que vamos a comer y pesarlas dos veces.
            Son las doce y media de la mañana cuando atravesando la verja de entrada al   parque nos ponemos en camino a 1800 metros de altitud en medio de grupos que inician el treking como nosotros. Nosotros llevamos nuestra pequeña mochila  y los porteadores una buena carga que puede estar bien acondicionada en una mochila grande y acompañarse de un bulto sobre la misma o sobre la cabeza, cada uno a su gusto según lo que tenga que portear. Marchamos con Inocence, el ayudante de guía ya que Laurence, nuestro guía está ocupado con las cargas y los porteadores.
            El camino es una pista que asciende suavemente al norte y que recorremos a un ritmo tranquilo mientras contemplamos la cubierta vegetal que se desarrolla alrededor de la misma compuesta de tres capas de vegetación: la más alta formada por las copas de los grandes árboles, la intermedia por una capa arbustiva de buena talla, pero no demasiado espesa y la inferior compuesta por un conjunto de arbustos pequeños y hierbas. Las tres conviven y comparten la luz.


Nuestras tiendas y la Tienda Comedor en Machame Camp. 

            El terreno está seco y es algo que nos aleja de los posibles barrizales anunciados. Es difícil la orientación pues carecemos de horizonte y además las nubes bajas que intermitentemente cubre el cielo nos lo impiden además de moderar los rigores del día.
            Van pasando porteadores a su ritmo pues han de montar los campamentos y nosotros paramos a comer el picnic que nos han facilitado a la entrada. Es variado y abundante compuesto por un huevo duro, un zumo, una pizca de pollo asado, unas galletas, una madalena y un sándwich y ni siquiera lo terminamos para compartirlo con algunos porteadores que no comen y aceptan lo que les damos.
            Son alrededor de las dos y cuarto cuando proseguimos camino pues la amplia pista ya la hemos abandonado. El camino es casi una pìsta que muy bien conservada asciende a tramos hasta alcanzar una especie de crestón con vertientes a ambos lados cubiertas por la vegetación. Ese dorso se ha de prolongar lo suficiente para mostrarnos fugazmente una cascada que surge a nuestra izquierda.


Shira Pic entre nieblas vespertinas.

            Alrededor de las cinco de la tarde alcanzamos el emplazamiento del Campamento Machame situado a 2835 metros de altitud. Hemos subido tranquilamente un desnivel de 1035 metros en cuatro horas y media en los que hemos recorrido 11000 metros según indica el cartel oficial que hay en el campamento y en todos por los que pasaremos.
            El campamento es un rellano asentado en un claro de la selva tropical que lo circunda y por la que hemos hecho el ascenso. Su superficie entre terrosa y herbosa y algo acondicionada permite instalar las tiendas de campaña y hay pequeños edificios prismáticos que sirven como aseos fijos, algunos grupos llevan sus aseos portátiles.
            Nos adjudican dos tiendas amplias para los tres en las que hay colchonetas finas individuales. Además, están las tiendas de nuestro equipo de las que una de ellas hace de cocina hay una tienda comedor con mesa y baquetas plegables que emplearemos nosotros.


Nuestro campamento asediado por el Bosque Tropical. 

            También hay un edificio bastante confortable y ocupado por los Guardas del Parque y allí es donde realizan el control del personal. Con el libro en el que rellenamos nuestros datos comprobamos que los españoles brillan por su ausencia en las últimas fechas.
            Calculo que estaremos en el campamento alrededor de 200 personas y supongo que la cuarta parte seremos los trekinistas y las otras tres cuartas pares los equipos de apoyo. Como comprobaré con alguna dificultad, nosotros somos tres y nos acompañan 11 entre guías cocineros y porteadores.
            Damos algunas vueltas para conocer el campamento pues de los alrededores poco o nada hay visible salvo el camino que lo cruza  y por el que continuaremos mañana.


Perfil de la Etsa 1 de la Ruta Machame.

            Alrededor de las ocho de la tarde, ha llegado ya la noche, cenamos en el comedor. La cena se compondrá de un caldo caliente que entra muy bien, un pisto de verduras que se acompaña con pasta o arroz como guarnición y un postre de fruta con naranja y sandía casi siempre. También los primeros días tendremos carne de pollo, todo ello acompañado de agua hervida y posiblemente clorada con la que puedes prepararte café con leche o té al gusto. Hoy hemos tenido excepcionalmente pescado frito en lugar de la carne.
            Son las nueve y media cuando nos metemos en la tienda, la temperatura ha bajado bastante y dormiremos muy bien con una campa de estrellas que desconocemos: estamos en el Hemisferio Sur.

Para ver más fotos.

Para ver la Continuación

12 sept 2019

66-19. INFIERNOS EN CIRCULAR. 12-9-19.


Sudoeste de Infiernos desde el Collado de Pondiellos. 

Balneario de Panticosa, Majadas de Argualas, Collado de Ponsiellos, Cara y Corredor Sudoeste, Infiernos Oriental, Central y Occidental, Arista Oeste, Collado de los Infiernos, Ibones Azules y Bachimaña.
12-09-2019.
Salida 08:15 h. Llegada 16 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre. 

Mapa de los Infiernos procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Este verano un tanto extraño parece que nos hemos abanado a los 1500 metros de desnivel acumulado en nuestras salidas. No nos viene mal o al menos eso esperamos y dispuestos a cumplir la condición nos iremos a hacerla Circular a los Infiernos que ya hace algunos años que no la hemos hecho.

Iniciando nuestra circular en el Balneario.

            Son las ocho y cuarto. La mañana está estupenda y enseguida alcanzamos la entrada de la Majada Baja y tras atravesar el pinarillo alcanzamos el praderío alto de la majada que se liquida con el conocido corredor amplio con el que finaliza y nos introduce en la Majada Alta tras una hora cómoda de camino.

En busca de la Majada Alta. 

           La descoyuntada Majada Alta se recorre inicialmente por el camino que lleva a Argualas y Garmo Negro pero enseguida se abandona antes de entrar en la Pedriza de la Este de Pondiellos. Un corredor empinado y herboso nos deposita en un escalón superior y cerca de las paredes iniciamos un faldeo que resultará más largo de lo que parece orientados por la depresión que arranca en el Collado de Pondiellos.

Entrando en la Majada Alta. 

            Hay intermitentes tramos de camino que seguimos y que nos conducen finalmente al Collado de Pondiellos situado a 2812 metros de altitud. Casi se nos hace un pelín largo, pero es que llevamos 1200 metros subidos.

Corredor hacia el Collado de Pondiellos. 

Inicio del faldeo hacia el Collado de Pondiellos.

            En el Collado de Pondiellos contemplamos el corredor que asciende a la Aguja de Pondiellos y el corredor que secciona la Cara Sudoeste de los Infiernos y por allí vamos a subir recordando tiempo prehistóricos.

Acercándonos al Corredor Sudoeste de los Infiernos. 

            Los Ibones de Pondiellos quedan un poco más abajo y al oeste rellenando la cubeta lacustre, pero ni siquiera bajaremos hasta ellos pues iniciamos una diagonal más o menos horizontal que nos permita faldear la Cara Noroeste del Pico de Pondiellos, pasar lo más económicamente posible por las inmediaciones del Collado de Saretas y contemplando El Pico Arnales introducirnos en la Sudoeste de los Infiernos.

Entrando al Corredor Sudoeste de los Infiernos,

            La aproximación hasta el Collado de Saretas y el inicio de la pedriza que rellena la Cara Sudoeste de los Infiernos se lleva casi media hora. Hay un caminillo que la cruza en diagonal y que se acerca a la entrada del corredor sobre los 2900 metros de altitud.

Remontando el Corredor Sudoeste de los Infiernos. 

            El corredor, del que no reconocemos nada, está muy bien escalonado y con abundante material suelto que no será ningún problema. No encontraremos ningún paso bajo un gran bloque que creemos recordar y si en cambio, en la parte intermedia aparece un tramo con pasos de IIº en los que hay que emplear bien las manos. Sucesivamente un tramo estrecho, pero más fácil que el anterior nos saca del corredor y enseguida alcanzamos la arista cimera para asomarnos por una brecha a la Norte de los Infiernos en la que aparece un tramo de glaciar recubierto de nieve reciente.

Desde el Infierno Oriental los otros dos Infiernos.

            Dejamos las mochilas y ascendemos muy próximos a la arista unos pocos metros en dirección este que nos depositan en la Cima del Infierno Oriental situado a 3076 metros de   altitud, son las once de la mañana.

Infierno Oriental desde el Central. 

            Hacemos algunas fotos que nos suenan de repetidas, dejamos que corra la vista por los Circos de Brazato y Bramatuero alargándonos hasta Tendeñera y Vignemal
y nos damos la vuelta sobre nuestros pasos.

Foto de Cima en el Infierno Central. 

            Perdemos la treintena de metros que hemos ganado al final, recuperamos las mochilas y tras un breve ascenso por terreno más suave y próximo a la arista alcanzamos la Cima del Infierno Central situado a 3081 metros de altitud. Son las once y cuarto y junto al hito cimero nos sentamos a echar un bocado.

Infiernos Central y Oriental desde el Occidental. 

            Contemplando la Cubeta de Pondiellos y el espléndido Garmo Negro que se antepone a Argualas donde estuviéramos no hace muchos días, se nos va media hora en la faena, pero nos espera toda la vuelta larga.

Ibones de Pondiellos, Garmo Negro y Algas desde el Infierno Occidental. 

            Hay que recorrer la arista cimera en dirección oeste y prácticamente de llano recordando nuestros tránsitos anteriores. Nos hartamos como siempre de verticalidad a ambos lados y con algún apoyo de manos puntual, tras cruzarnos con una pareja que hace la circular en sentido contrario, nos llegamos entre marmoleras al Infierno Occidental situado a 3075 metros de altitud cuando son las doce.

Volviendo de nuevo a la arista en el descenso hacia el Ibón de Tebarray. 

            En la cima nos detenemos brevemente en el vivac que utilizáramos hace unos años y tras contemplar la amplísima vertiente oeste desde este espléndido balcón, iniciamos un descenso que recordamos muy vagamente.

Vista atrás hacia el Garmo Blanco e Infiernos. 

            La arista se abre en dos ramas, de las que tomamos en descenso la rama sudoccidental. Nos va a permitir descender unos cuantos metros guiados por hitos con algún apoyo de manos en terreno metamórfico descompuesto.

Ibón y Pico Tebarray.

            Alcanzado un minúsculo hombro hay que abandonar la arista e iniciar una travesía bastante horizontal y prácticamente al norte donde encontramos pequeños restos de nieve nueva y que nos conduce a la arista noroccidental que no hemos tomado arriba.

Collado de los Infiernos hacia Bachimaña. 

            A partir de aquí hay que recorrer una serie de dientes que o bien se pasan a toda cresta o se faldean por el oeste también con frecuentes apoyos de manos. Nos cruzamos con una pareja que va para arriba e inmediatamente la arista se convierte en amplia ladera que se derrumba en busca del Ibón de Tebarray. Hacemos una breve parada para echar la vista hacia Pallas, Balaitus y Gran Faxa recordando y proseguimos.
            Hay que bajar al gusto siguiendo una multitud de caminillos sobre terreno metamórfico muy descompuesto, lo que hacemos cada uno por su lado tratando de no tocar resto de nieve y hielo en los tramos más lóbregos.

Glaciar de los Infiernos con nieve reciente.

            Tras las correspondientes fotos al Ibón y Pico Tebarray con el Collado y Pico de Piedrafita alcanzamos el Collado de los Infiernos situado a 2721 metros de altitud y nos vamos para abajo, hacia el este, en busca de los Ibones Azules.
            Se trata de recorrer el GR11. que transitadísimo y en sucesivos resaltes ya limpios de nieve busca largamente el rellano en el que se asienta el Ibón Azul Superior, bastante menguado de agua y a una altitud de 2400 metros.

Azul Superior y Piedrafita. 

            Lo rodeamos por su orilla norte, hacemos la clásica foto con el Pico Piedrafita y siguiendo las inmediaciones del desagüe nos bajamos hasta el Ibón Azul Inferior situado a 2370 metros de altitud.
            En esta zona de ibones hay gente como siempre pues es la una y media. Mi chica se quiere dar un remojón y buscamos un lugar discreto e incómodo para el asunto. El remojón no sé cómo estará, dice que bueno, pero el ibón, azul y espléndido como siempre.

Las Islas de Bachimaña Superior.

            Luego comemos sentados en la plataforma del desaparecido vivac de hierro y alrededor de las dos y cuarto continuamos.
            Antes de alcanzar la Cola del Ibón de Bachimaña Superior alcanzamos a una pareja de francesitas que llevan un ritmo ligero y más o menos con ellas haremos el resto del descenso entre adelantos mutuos.

Refugio de Bachimaña.

            Rodeamos Bachimaña Superior por su orilla oeste, contemplamos las varias islas de la plancha de agua a estas alturas de la temporada y alcanzamos la Presa de Bachimaña Inferior a 2170 metros de altitud en menos tiempo de lo que esperábamos.
            Desde allí continuamos para abajo por la Cuesta del Fraile, admiramos la siempre extraordinaria cascada que nos llena de recuerdos y continuamos descenso siempre por la Orilla Derecha del Caldarés de Baños.

Fiteumas en el Caldarés.

            El día que ha estado espléndido, aunque ligeramente neblinoso se ha puesto ya muy cálido por lo que agradecemos las pocas sombras del camino. Atajamos en el Rellano de Bozuelo y nos llegamos al Balneario de Panticosa cuando son las cuatro de la tarde liquidando nuestra proyectada y repetida circular con la que hemos cumplido nuestro objetivo de hacer metros de desnivel. Hoy han sido 1500. El descenso desde el Azul Inferior ha sido muy rápido pues hemos empleado hora y tres cuartos solamente.
         No nos queda más que montarnos en el coche y llegarnos a casa a muy buena hora, el Kilimanjaro está llamando a nuestra puerta.

8 sept 2019

65-19. PALAMOS-CAP ROIG. 8-9-2019.


Costa rocosa en Palamós.

Palamos, Cala de la Fosca, Castell de Sant Esteve, Playa del Castell y Cap Roig.
08-09-2019.
150 m.
150 m.
12000 m.
02:30 h.
Sol.
Muy fácil.
No es más que un agradable y corto paseo.
El agua hay que llevarla.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Cap Roig procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            No somos animales de playa pero de cuando en cuando nos gusta y el finde del 8 de Agosto de este 2019 nos subimos a Palamós pues hacía muchísimos años que no íbamos por la Costa Brava de playa.

En la Fosca. 

Ruinas del castillo de Sant Esteve de Mar.

            Ya se pasó el tiempo en el que nuestras estancias en la playa eran, al menos, de una semana y ahora con un finde nos sobra; así que el domingo madrugamos un poco y nos vamos a dar una vuelta aprovechando el GR92. que anda por allí.

La Playa de la Fosca.

Hacia la Cala del Castell. 

            Estamos en la Fosca y a las ocho de la mañana nos llegamos a la playa con el propósito de caminar un poco pues no hace falta más que un par de zapatillas y una gorra para el sol si acaso.

La Cala del Castell.

En la Cala del Castell el GR 92. abandona la costa.

            El GR. rodea la playa  y sale de la misma por su extremo nordeste para recorrer los acantilados  donde encontramos en primer lugar las Ruinas del Castell de Sant Esteve de Mar y seguidamente más acantilados ocupados por viejas casas de pescadores en un precioso tramo rocoso típico de la Costa Brava, salpicado de diminutas caletas sin arena.

Pasamos junto a un amplio aparcamiento para la Playa del Castell.

Poco más adelante se trasluce de nuevo entre pinos las luces del mar. 

            Es un tramo de preciosas vistas con la luminosidad de la mañana hasta que en las inmediaciones de la Playa del Castell el camino abandona la costa y se introduce en el interior para progresar al nordeste y pasar junto a un amplísimo aparcamiento en el que dejannynnnhhvblg lui.hgflyu,kyflf, los vehículos los bañistas del Castell.

Aparece de nuevo el Mediterráneo cerca de Cap Roig. 

Entre pinos y alcornoques.

            La pista prosigue introduciéndose en un bosque mixto de pino y alcornoque, pasa entre los Puigs del Terme y Morera y continúa al este con alguna que otra bifurcación pero siempre bien balizado.

Jardín Botánico de Cap Roig. 

Higos chumbos. 

Hacia Palamós.

            Poco más adelante giramos un poco al nordeste y avanzamos a una distancia prudencial de la orilla del mar hacia la que parten algunos senderos poco transitados para visitar desperdigadas caletas.

De vuelta en la Fosca.

Más higos chumbos en la Fosca. 

            Nos cruzamos con más cicloturistas que senderistas  finalmente cuando llevaremos poco mas de una hora de camino, alcanzamos un punto alto sobre el Cap Roch alrededor de los 100 metros de altitud.

El Arenal de la Fosca. 

Deliciosas aguas en la Costa Brava.

            Allí están las instalaciones del jardín Botánico en torno al Castillo de Cap Roig  pero nos damos la vuelta puesto que no merece la pena ni bajar hasta el agua en el extremo del cabo ni proseguir faldeando una pequeña loma hasta avistar Calella de Plafruguel ni mucho menos emplear toda la mañana en la visita turística de las instalaciones.

El Arenal de la Fosca contrasta con la costa rocosa. 

            La vuelta es un agradable paseo al solisombra que nos procura el pinar en una mañana agradabilísima.

En Palamós.

            Otra hora larga de vuelta nos devuelve a la Fosca por idéntico camino en un paseo con poco más de 150 metros de desnivel. Nos queda toda la mañana para tomar el sol en la playa mientras no moleste; luego comeremos en un rstaurante del recoleto paseo marítimo y poco más que el viaje de vuelta con poca circulación.