10 sept 2010

35a.10. PIC GERBATS. 10-9-2010.

La imponente cara Este del Pic Gerbats.

Piau-Engaly, Cabaña Moune, Hourquette de Heas, Cabaña d’Aguillous, Col de la Seda, Collado sur de Gerbats,  Fja Sudoeste, Arista Noroeste y Faja Norte.
10-9-2010.
Salida 17 h. Llegada 10 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Gerbats procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            El Pic Gerbats, ese que desde el este custodia de manera arrogante los Murallones de Barourde y que desde el oeste esta defendido por los no menos famosos Tubos del Circo de Troumousse, que solemos reconocer casi siempre recortado en el horizonte de manera inconfundible, que nos atrae y nos impone con su verticalidad vaticana,  es uno de los picos más ninguneado del Pirineo.

            Muchos montañeros hacen el Circo de Troumouse, cresteando o no, según el gusto; todos atraviesan su cara sudoeste pero, eso, pasan y pasamos. ¡Hay que ir al Gerbats!

            Son las dos y veinte de la tarde del viernes 9 de Septiembre de 2010. Por la Guarguera, la Yebra-Fiscal larán, larán confirmándose mis peores augurios y por Boltaña a Ainsa, Luego Bielsa con parada posterior en el semáforo del túnel y bajada hasta Aragnouet Le Plan para subir a Piau-Engaly. Son las cinco menos cuarto cuando aparcamos en la parte alta de la estación.


            Con las mochilas al hombro nos echamos hacia abajo para introducirnos en la parte alta del Valle de Piau. La aproximación al Gerbats se puede hacer por el Vallon de la Gela, o por Chisagüés  pero son muy largas. La más corta es desde el rellano de Troumouse que ya conocemos y entre subir por el Valle de Aiguillous o por el de Piau, elegimos éste por desconocido.

            Estamos a 1850 metros de altitud. Se puede aparcar el coche unos metros más abajo junto al arrastre del barranco pero nosotros bajamos andando cara al sol de una deliciosa tarde e inmediatamente el camino nace de la pista de esquí, atraviesa el barranco y pasando por una de las Cabañas de Moune toma la ladera izquierda del valle y poco a poco va ganando altura alejándose del barranco en busca del Port de Cambieil.


            Hemos comenzado avanzando hacia el oeste, el valle va girando hasta orientarse al sur y cuando quiere introducirse en la oeste del Puerto de Cambieil, en el rellano de la base, gira hacia un poco hacia el este para marcharse a la Hourquette de Chermentas, se orienta al sudoeste y se eleva ceta a ceta, a través de la descompuesta pedriza metamórfica, en busca de la, oscura al contraluz, Hourquette de Heas.

            Hemos ido dejando a nuestra derecha primero el Estaragne, Luego el Campbieil y después Los paredones del Soum des Salettes, la Arista Noroeste del Pic d’Aguillous o de la Gela presenta la hendidura del collado que buscamos y se eleva suavemente hasta el Gela mientras vamos rodeando la mole del Pic de Piau.
Placas de la Hourquette de Heas.

            Son las siete menos cuarto cuando atravesando una amplia vira de placas metamórficas a modo de calzada, alcanzamos la Hourquette de Heas a 2608 metros de altitud.

Primeras imágenes de la Norte de Gerbats.

            Al otro lado está la luz de la tarde sobre el amplio praderío de Aiguillous lleno de contrastes oscuros y al fondo luce esplendoroso el Gerbats mostrándonos su espléndida cara norte.

            La senda describe una amplísima lazada primero al este y luego largamente al oeste para bajar finalmente al llano en dirección al Col de la Seda pero, tras los esfuerzos para localizar la Cabaña d’Aguillous que esta en la parte oeste del enorme rellano, decidimos hacer nuestro propio camino, abandonando la dirección del Col de la Seda y marchando directamente al oeste.

            La cabaña esta situada al lado de un indeciso barranco que tan pronto corre como se filtra, suerte que tenemos una reaparición en las inmediaciones del mismo.

Cabaña de Aiguillous.

            Se trata de una minúscula cabaña hecha con materiales de la tierra y que pasa perfectamente desapercibida con las luces de la tarde. Tiene un pequeño fuego bajo, puerta y ventana que cierran bien, mesa y dos bancos escamoteados debajo de las literas y un altillo a modo de litera superior, suficiente para ocho personas. Fuera hay un casetucho cerrado y un redil para ganado.

            Hemos llegado cuando todavía nos son las siete y media y tenemos tiempo más que sobrado para hacernos la cena en la calle pues la tarde está espléndida a pesar de que estamos bastante sudados y no en vano estamos a 2290 metros de altitud

            Contemplamos la cara sur del Soum des Salettes vestida  de paredones  y a poniente el Valle d’Ossoue, además del Pic de la Seda mientras cae la tarde y a las nueve menos cuarto nos empiltramos cómodamente pues hay un par de colchonetas suficientes para cuatro.

            Suponiendo que pasaremos la noche en soledad nos dormimos enseguida a la comodidad de la cabaña pero a las diez llegan un par de montañeros franceses, cenan en la calle supereducados y se empiltran discretamente.

            El sábado 11 de Septiembre de 2010 llega un poco antes de las siete pero son las siete y cuarto cuando nos levantamos: hemos esperado que se hiciera bastante de día pues lo que vamos a hacer es sacar todo lo nuestro a la calle y así dejamos que los franceses sigan durmiendo.

Vertiente Nordeste del Col de la Seda.

            La mañana está estupenda y media hora después, desayunados, nos ponemos en marcha en dirección sudeste. Primero lo hacemos por el fondo del rellano pero enseguida vamos tomando senderos de animales que se van elevando poco a poco en dirección sudeste para finalmente girar un poco más al sur y enfrentarse al ascenso de la pedrera que por encima de la pradera defiende el acceso al Col de la Seda.

Tomando el sol cerca del Col de la Seda.

            Se trata de un doble collado con una pequeña depresión intermedia y está situado a 2651 metros de altitud. Es el lugar al que llega el camino desde el Rellano de Troumouse.

Col de la Seda.

Murallones de Troumousse.

            Ordesa aparece espléndidamente iluminado y vestido con galas nuevas, los Murallones de Troumouse ponen el contraste oscuro y frío de la imagen pero nosotros tenemos otros intereses: giramos al sudeste y a media ladera  nos vamos al encuentro de la arista por terreno metamórfico y descompuesto en el que hay trazados multitud de caminillos.

La Arista Noroeste de Gerbats.

            Todos los caminillos conducen a la amplia, alomada y herbosa arista que se alarga en suavísimo ascenso en busca del primer resalte cimero del Gerbats.

            Una centena de metros antes del resalte, un gran hito en medio del lomo nos indica que hemos de desmontarnos unos metros a la vertiente sudoeste. Son muy pocos porque la ladera se corta inmediatamente pero nos enseña un primer hito cabalgando en el abismo.

En los Tubos de Gerbats.

            Desde ese hito localizamos el primer tubo o Tubo Norte del Gerbats, un semicilindro vertical de calizas claras, concretamente mármoles, que hay que bordear por encima del mismo siguiendo un caminillo estrecho pero muy transitado y suficiente. Nos conducirá al siguiente hito colocado en el espolón divisorio con el Tubo Central.

            El tubo Central y el Sur son similares y el caminillo solamente se difumina ligeramente en el Norte por lo demás basta seguirlo. Tienes paredes verticales por arriba y por abajo con la diferencia de que las superiores son de materiales metamórficos oscuros.

            Sin darte casi cuenta sales de la vertical de los tubos, las paredes tanto superiores como inferior se acuestan ligeramente y el caminillo transita una ladera más amable aunque más descompuesta que, en suave ascenso, se aproxima a la arista hasta que prácticamente la alcanza en el amplísimo collado existente entre el Pico Gerbats y el pequeño Pico Blanco. Otro camino, bastante decidido prosigue a media ladera el faldeo de las cimas sucesivas hacia el sur.

La Faja Sudoeste de Gerbats.

            Nosotros en la arista, dejamos las mochilas y la recorremos en horizontal  y en dirección noroeste hasta el inicio de los paredones somitales del pico. Allí tomamos la única opción posible que consiste en recorrer una inclinada faja rellena de materiales metamórficos sueltos y alojada entre los paredones somitales y los paredones que hemos llevado hace unos momentos sobre nuestras cabezas, recorriendo horizontalmente una trayectoria inversa al del flanqueo de los tubos pero unos metros más arriba.
            La faja muestra un débil caminillo en el límite inferior de la misma, es muy fácil de transitar y hay que resolverla ascendiendo una decena de metros muy descompuestos, que son la anchura de la faja en este extremo para alcanzar la arista que es amplia y pedregosa.

Faja en la Norte de Gerbats.

            Una faja equivalente aunque más ancha se extiende a través de la cara norte del pico y como también es opción única, en suave descenso avanzamos hacia el este siguiendo una pobrísima huella que si no fuera por el lugar diríase más propia de animales que de montañeros.

Rampa somital y Antecima Noroeste de Gerbats.

            Enseguida tenemos un poco de perspectiva sobre la cara norte y localizamos un corredor cuya parte este, algo tumbada nos permitirá acceder fácilmente, sobre una pizarrera bastante descompuesta hasta la Cima del Pic Gerbats.

En Gerbats con Ordesa.

            Son las diez menos cuarto y estamos a 2904 metros de altitud, en el lugar en el que hace escasos veinte minutos no dábamos un real por alcanzar su cima cuando dejábamos las mochilas contemplando los paredones de la cara este del pico.

Parte Noroeste del Circo de la Munia desde Gerbats.

Lacs y Cabaña de Barourde.

              La cima es amplia y descompuesta  y tiene un paisaje espectacular de 360 grados: allí están suntuosos los Lacs de Barourde, la Arista de Troumouse, Ordesa, Vignemal, Neouvielle, La Seda, Posets, Eristes, Urdiceto, Cotiella… casi todos, Telera, Collarada… Hacemos fotos y como la jornada no ha hecho más que empezar nos vamos a dar un homenaje en el la Arista de Troumouse.

De Marboré a Gabietos desde Gerbats.

La Norte de Gerbats desde el Col de la Seda.

Si quieres puedes ver la continuación.

5 sept 2010

34-10. PICO DE LA LANA. 5-9-2010.

La Lana desde cerca de la Sarra.

Embalse de la Sarra, Cara Este, Collado Este de Foratata y Cara Oeste.
05-09-2010.
Salida 09 h. Llegada 11 h.
Sol.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Lana procedente de la Alpina. Vía en amarillo.


            Disfrutar de la montaña no tiene ni momento ni lugar. Incluso se puede disfrutarla sin estar en la montaña.           

            Se disfruta en una montaña de altitud importante, se disfruta en una montaña exigente, se disfruta en una ruta dura y costosa, ¿y por qué no en esa montaña, pequeña, sencilla, familiar y amable pero decididamente bella? Todos tenemos una de esas, o muchas, es igual, todas nos proporcionan esas sensaciones que buscamos en las montañas.

            Solemos visitar casi todos los años el Pico de la Lana, esa modesta e irrelevante cima que domina el Embalse de la Sarra, somos animales de costumbres.
 
Foratata.

            La arrogante Peña Foratata le hace demasiada sombra y la vista suele pasar directamente de Foratata a Arriel sin detenerse en la preciosa aguja del Pico de la Lana.

            El domingo 5 de Septiembre de 2010 no queremos hacer demasiado ruido en casa pues duermen y nos vamos a dar una vuelta. Son las nueve de la mañana cuando aparcamos en la Sarra junto al Puente de las Faxas, el aparcamiento está muy concurrido en un fin de semana clásico de final del verano con buen tiempo anunciado.
 
La Lana con luces de amanecer.

            Pasado el puente, estamos a 1438 metros de altitud, tomamos inmediatamente un caminillo que parte del principal del valle y en dirección oeste se eleva por entre el matorral, mayoritariamente boj en ascenso de la cara este del pico.

            El camino medianamente transitado y con algún hito de piedras, describe unas vueltas hacia el noroeste  y enseguida se arrellana en pleno dominio del pino para alcanzar un pequeño rellano en el que hay una derruida caseta de pastores.
 
Hacia la Arista Norte.
 
Arriel.

            Por la orilla izquierda del torrente, muy menguado, proseguimos ascendiendo en dirección oeste aprovechando una clara ladera llena de cardos de todas las clases.
 
La Lana desde Moncalbós. 10-9-08.
 
            Pinchazo a pinchazo subimos un corto resalte de verdura que se allana enseguida enseñándonos la arista nordeste del pico y el casquete somital de Peña Foratata.
 
Casquete Somital de Foratata.

 
            Por las inmediaciones del barranquillo rodeamos el inicio de la arista norte del pico y ya, en suave ascenso lo atravesamos y nos introducimos en el precioso pinar de pino negro que se va a elevar hasta alcanzar el amplio collado que lo separa de la Peña Foratata por encima de los 1800 metros de altitud.

 
            El casquete somital está defendido pero una alargada e inclinada pedrera caliza que se eleva de norte a sur arrancando en el límite del pinar y encumbrándose hasta las paredes superiores. Desde el collado se atraviesa en dirección este, directamente para alcanzar la pared en los puntos en los que pierde potencia.
 
Pallas desde la Lana.

Las dos Peñas de Foratata.
 
            Luego una serie de viras escalonadas y llenas de pinaza y pedreguilla permiten ascender por encima de los paredones y buscar  la arista ganando altura para alcanzarla ya en la misma cumbre del Pico de la Lana situado a 1892 metros de altitud.

Partacua.
 
Arriel y Pallas.
 
            Son las diez de la mañana y en la horizontal y alargada cima del pico contemplamos un familiar y entrañable paisaje con los invitados de siempre: al oeste Peña Foratata y girando al norte  la Arista de Ferratruras-Soqués y delante Moncalbos; al norte Arriel y Pallas, Garmo Carnicero y Musales; al este Puy Arcol y Tendeñera y al sur la Depresión del Gállego y Partacua
 
Barbitiste faenando.

Desde la Pista de Ibonciecho. 12-9-9.

Desde el Barranco de Soba. 10-9-08.

            Cinco minutos después desandamos camino hacia el pinar en el que cogemos unos arándanos y unos preciosos cardos azules, azules de verdad y siguiendo el mismo camino y disfrutando del agradable sol de la mañana nos llegamos a la Sarra cuando son las once de la mañana.
 
Cardo lanudo.
 
Desde la Divisoria de Ministirio toda la subida. 10-9-08.
 
            Todavía nos iremos a dar una vuelta por la base del hayedo de Pacino en Formigal para ver cómo marcha el monte, hoy ha sido un corto y agradable paseo con 450 metros de desnivel. Otro día más.

Acónito amarillo.

28 ago 2010

33-10. CIRCULAR A LOS INFIERNOS. 28-8-2010.

Sur de los Infiernos desde Pondiellos.

Balneario de Panticosa, Majadas de las Argualas, Collado de Pondiellos, Cara Sur, Infierno Oriental, Infierno Central, Infierno Occidental, Garmo Blanco, Collado de los Infiernos, Ibones Azules, Ibones de Bachimaña y Balneario de Panticosa.
28-08-2010.
Salida 07 h. Llegada 19 h.
Sol.
Fácil.
Jesús Alastruey y Natalia, Rafa Bosque y Elena, Jose Carlos Ciprián y Silvia, Raúl López y Clara, Miguel Angel, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Infiernos procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Vueltos de los Eristes dábamos por finalizado el verano puesto que se terminaban las vacaciones pero me telefonea mi amigo Raúl.

            -Oye, y Clara para hacer… Está preocupado.

            A los Infiernos hemos ido unas cuantas veces desde aquel Octubre del 86 y recuerdo especialmente la del 90 en la que subimos con Biola, nuestra hija: tenía siete años; pero nunca hemos hecho la circular aunque supongo que esa no es la razón. ¿Hay que tener razones para ir a la montaña?

            -Mañana a las seis y media en casa.

            Son las seis y media de la mañana del 28 de Agosto de 2010. Raúl y Clara llegan, nos subimos al coche Rosa y yo y nos vamos para el Balneario de Panticosa.

                A las siete y cuarto estamos a 1650 metros de altitud, bordeando el Ibón de Baños por su orilla este y buscando entre una multitud de caminillos el que pasando por la clásica y vieja fuente se orienta hacia arriba por la orilla izquierda del Barranco de las Argualas resuelto en tumultuosa cascada.

            Un conocido por recorrido camino rompe la profunda cubeta lacustre labrada por los tres glaciares que confluyeron en el lugar y en dirección oeste, vuelta a vuelta por la pared granítica se eleva en busca del primer rellano: es la Majada Baja de las Argualas.

            Dejamos atrás a un nutrido grupo de montañeros que huele a Garmo Negro y dejando a nuestra izquierda la mayor parte del rellano continuamos camino arriba entre los Barrancos de Argualas y Arnales, por praderío alpino salpicado más por el granito que por el pino negro.


            Subimos a un ritmo muy decente y vamos ganando altura en busca de un resalte que nos saque definitivamente del falso rellano y nos introduzca en los pedregales de la Majada Alta. El camino hasta ahora muy transitado e incluso terroso se convierte en indeciso y con variantes puesto que en las zonas de pedriza no es sencillo que se establezca.

            Nos alcanzan un par de montañeros conocidos de nuestros amigos con los que charlaremos brevemente pues ellos se van al Garmo Negro y enseguida comenzaran en horizontal el faldeo del pico y nosotros proseguimos en ascenso y en dirección noroeste. Nuestro primer objetivo que ya hemos visto desde el momento de la salida es alcanzar el Collado de Pondiellos.

            Hacemos un pequeño descanso y enseguida pasamos por el difícil lugar de uno de nuestros campamentos familiares pues no es fácil encontrar un buen lugar en la Majada Alta.

            Hemos subido a la sombra durante la primera hora de camino, cosa que nos ha venido de perlas y ahora, al sol, no se sube mal puesto que hemos ganado la suficiente altitud como para que no moleste.

            Divisamos el neverillo residual del collado y recibimos el primer soplo de brisa denunciando su proximidad cuando ascendemos por la ladera izquierda del barranco transitando ya materiales metamórficos mezclados con el granito de base.

Aguja de Pondiellos y Garmo Negro.

            Van a ser las diez. Hacemos una fotografía vigilados por la Aguja de Pondiellos al sudoeste y por el Pico de Pondiellos al nordeste, y ventilados al “orache” del collado salimos como motos para introducirnos en la Cubeta Lacustre de Pondiellos. Estamos a 2809 metros de altitud y la mayor parte de la subida está conseguida.

            Un camino establecido horizontalmente transita la Ladera Oeste del Pico de Pondiellos en dirección norte y por allí nos vamos en busca del rellano de las inmediaciones del Collado de Saretas, no sin antes contemplar la metamórfica y poderosa Pared Sudoeste de los Picos del Infierno adornada por su decidido corredor semiocupado todavía por  neverillos residuales. Arriba está nuestro siguiente objetivo.

Ibones de Pondiellos.

            A media travesía, es el momento de fotografiar los recónditos y encantadores Ibones de Pondiellos con el Midí d'Ossau al fondo, el caminillo indeciso se ramifica pero no es mayor problema alcanzar el pequeño rellano bajo la zona más sur de los picos.

            El rellanito guarda, en la parte alta del mismo, neveros residuales  cuyas escorrentías busco. Cogemos agua decididamente helada, casi tanto como el acuarios de Raúl, es el lugar más alto que yo sepa para coger agua y casi nunca falta, hacemos la fotografía del Garmo Negro con su hija la Aguja de Pondiellos y continuamos para arriba por un poco marcado caminillo establecido en la pedrera metamórfica que se eleva paulatinamente para alcanzar la base del corredor que divide la cara sur  de los picos.

            No vamos a subir por el corredor porque además de los neverillos que lo estrangulan un poco hay un trío que va por arriba, es fin de semana y época propicia para zaborreros sin intención despectiva.

            Pasamos por debajo del corredor y nos introducimos en la pared. Vamos a subir al oeste del mismo pero siempre en sus inmediaciones.


            La pared que desde el Collado de Pondiellos tiene un aspecto terrorífico está perfectamente escalonada y llena de gradas repisas y viras que permiten una fácil progresión con alternativas diversas. Muy limpia de basura por los aludes de cada temporada ofrece un ascenso de auténtico disfrute.

            Apoyamos las manos por aquí, contorneamos ese escalón por allá, nos asomamos al corredor y ganamos altura muy fácilmente. La parte superior se acuesta paulatinamente y se va llenando de basura pero no es problema estamos llegando al collado de separación entre los Picos Oriental y Central.

            Hemos subido por la ladera perteneciente al Central y en horizontal atravesamos el collado, nos asomamos al norte para ver lo que queda del reducido Glaciar de los Infiernos y en dirección este nos vamos hacia la cúpula de mármoles claros que conforma la primera de nuestras cimas.

Infierno Oriental.

            Unos mármoles escalonados permiten un fácil y corto ascenso, no serán más allá de 30 metros, que con algún apoyo de manos nos deposita en la cima del Infierno Oriental situado a 3076 metros de altitud. Son las once y cuarto de la mañana y hemos subido tranquilamente en cuatro horas.

Infierno Central desde el Oriental.

            En la cima hacemos fotos y contemplamos un conocido paisaje que extasía a  nuestros amigos: El Macizo de las Argualas completo y aquí mismo, las Cubetas de Bachimaña, Bramatuero, Azules y Brazato… aquello de allá es el Midí de Bigorre y eso oscuro es Vignemale.

            Sin prisas desandamos camino, volvemos al collado de llegada y ascendiendo la suave y corta loma vestida de materiales ocres alcanzamos la cima del Infierno Central, el más alto de los tres acotado a 3082 metros de altitud cuando la gente está sembrada por los alrededores, pues son las doce menos cuarto, una hora muy decente para estas cimas.

Las Marmoleras y el Infierno Occidental desde el Central. El Midi oscuro de envidia.

            Encantados y deslumbrados por las marmoleras proseguimos hacia el oeste por el filo de la cresta que es el lugar más fácil además de adecuado para transitar entre picos y tras admirar la rotundidad de la marmolera que tantas veces hemos contemplado refulgente desde el Formigal por poner un ejemplo, nos llegamos hasta las inmediaciones de la cima oeste y allí nos sentamos para almorzar. Son las doce y cuarto y estamos en el emplazamiento de nuestro vivac de hace tres años.

Azules, Bachimaña, Bramatuero... desde el Infierno Central.

            Nos abrigamos un poco y comemos y bebemos relajadamente mientras el personal va y viene.

Frondiellas, Balaitus y Crestas del Diablo.

            Contemplamos todo el horizonte de este a oeste y que incluye Ordesa muy oscuro, Tendeñera, ese es Sabocos y toda la Partacua impecablemente iluminada. Aquella depresión entre esas dos bandas rocosas es Bucuesa y allí Escarra, Collarada la del neverillo debajo del collar, la Pala de Ip, Borau, Tortiellas… Aspe…Bisaurín…

            Raúl trata de ponerse en comunicación con el resto del grupo que habrá salido a las nueve y cuarto del Balneario ya que Rafa salía a las ocho del trabajo, pero la cobertura falla demasiado. Nosotros calculamos y decidimos esperarlos un buen rato.

            Llega gente al Infierno Central pero suponemos que primero se irán al oriental.

La Nevera de los Infiernos. ¡Qué poco queda!

            Pasada la una decidimos ponernos en marcha para desde la inmediata cima del Infierno Occidental de 3076 metros de altitud contemplar un poco más del paisaje del oeste.

            Allí esta el Pico Tebarray telonado por la inconfundible y emblemática estampa de las Frondiellas, Balaitus, Crestas del Diablo, Cambalés y las Faxas. Esa loma es las Marmoleras y allá los Arrieles y el Lurien. Aquí debajo Foratata.

            La vista se vuelve atrás cuando iniciamos el descenso del crestón oeste pues acabamos de recibir un mensaje que les sitúa en el Infierno Central. A mitad descenso del crestón nos hacemos señas. Y en el cuello del crestón en el que nos iremos hacia el noroeste esperamos a que nos alcancen.

            Son las dos de la tarde cuando nos encontramos y nos saludados, conocemos ligeramente al alguno de ellos y a Rafael Bosque que es del pueblo, los demás son de Huesca y alguno tiene raíces en Sabiñánigo y alrededores.

Ibón y Pico Tebarray desde Garmo Blanco
.
            Tras un rato de conversaciones animadas decidimos proseguir el camino, pues nos quedan todavía tres horas largas de fácil camino ya que el camino por los Azules es más largo que por Pondiellos, eligiendo la opción del alto que pasa por encima de la marmolera oeste y se va por la arista norte hasta alcanzar el Garmo Blanco.


            Estamos a 2960 metros de altitud y contemplamos desde aquí lo que hay que ver y que es la preciosa estampa del Pico Tebarray que rivaliza con el inigualable Ibón del mismo nombre a sus pies: la enésima maravilla de metamorfismo de Panticosa-Sallent.


            Otra nueva y distendida charrada tras el paso de la cresta en la que ha habido que apoyar un poco las manos y a duras penas nos echamos pared abajo en dirección norte, un poco por cualquier parte, pues se trata de un enorme pedregal metamórfico que tiene un claro objetivo: el Collado de los Infiernos.

            Bajamos por varios lugares, cada cual va eligiendo pues se puede, en algún momento hay que apoyar las manos pero de cualquier forma, siempre fácil alcanzamos el Collado de los Infiernos situado a 2721 metros de altitud. Son las tres de la tarde y el personal picotea un poquillo, son más corredores que montañeros y parece ser que tienen esa costumbre pues no han debido parar demasiado a comer.


            Un rato después tomamos el camino del valle hacia el este y vamos bajando por camino transitado en el que hay todavía algunos neveros de nieve blanda hasta que el valle se arrellana en el asentamiento del Ibón Azul Superior situado a 2420 metros de altitud.

            El personal quiere bañarse y algunos lo hacen. Otros, nos remojamos los pies y disfrutamos del espectáculo que ofrecen los “más valientes” en las frescas aguas del ibón.

La Norte de los Infiernos.

            Se hacen las cuatro y media muy pasadas cuando retomamos la marcha para pasar por el Ibón Azul Inferior. Alguno pregunta por el refugio que aparece en el mapa. Pues no hace tiempo que voló el viejo barracón metálico del que solamente queda la cimentación hormigonada del mismo.

            Poco a poco nos acercamos a la Cola de Bachimaña Superior y en suave ascenso iniciamos el largo rodeo por la orilla oeste del mismo.

            Les muestro le viejo Refugio Alfonso XIII todavía en pie de camino ante Bachimaña y Bramatuero, contemplamos la profusión de Islas de Bachimaña pues el ibón está muy sangrado y nos acercamos al Bachimaña Inferior especulando acerca de si el nuevo Refugio de Bachimaña está abierto ya o no.

Digitalis purpurea o dedalera a juego con el día.

            Situado sobre los 2200 metros de altitud, está cerrado y bastante acabado exteriormente es pie de conversaciones que nos llevarán al desastre de Nozar en el Balneario que nos tendrá ocupados mental y oralmente en el descenso que todavía nos queda.

            Suerte que nos vamos entreteniendo primero la Cascada del Fraile y el Barranco de Labaza, luego con las frambuesas cuando el camino confluye con el Caldarés de Baños que siempre bajará a nuestra izquierda, luego con la breve subida que sabe siempre a rayos.

            Pasamos el conocido rellano vestido de pratenses y de cascada en cascada nos vamos con el barranco, el a la central hidroeléctrica a la que le han adjuntado un teórico centro de alto rendimiento, como si los kilovatios no rindieran suficiente y nosotros  hasta la casa de Piedra que presenta una terraza más concurrida que el más conocido de los zocos árabes, incluso puede ser que haya algún jeque despistado saciando su sed a golpe de jarra de cerveza. Son las siete y media

            Echamos un traguillo, picoteamos un poco, volvemos sobre los recuerdos inmediatos de la jornada y nos descansamos de los 1500 metros de desnivel que nos hemos tragado hoy de manera muy satisfactoria para todos tanto los que van a la montaña de manera ocasional como para los que lo hacemos de manera más sistemática.

            Cae la tarde y nos espera la carretera después de las despedidas y de los deseos de que nos volvamos a ver dónde sea y si fuera en el monte mejor.