20 mar 2019

EL CONFICENCIAL: BIOLA JAVIERRE AL NATURAL.


            Algún amigo nos ha preguntado sobre cuál era el tema de trabajo de Biola y la verdad es que no hemos sabido contestar con una mínima precisión, pues hace tiempo que no somos capaces de comprenderlo nosotros a pesar de sus esfuerzos pues es algo que se nos escapa.
            Con motivo de los recientes premios que ha recibido, un buen número de medios de comunicación tanto públicos como privados han publicado notas, artículos y entrevistas en las que se ofrecen detalles en relación con su trabajo científico y de entre ellas, una entrevista del Confidencial, (19-3-19) en la que aparece Biola en estado puro, ¿qué es qué? y ¿quién es quién? que quizás nos aclare un poco cuál es su tarea científica. Le hago un "corta y pega" por si acá pudiera interesar y no se abre el enlace:





Biola Javierre, la científica más prometedora de España: "En ciencia deciden los hombres"
La investigadora de la Fundación Josep Carreras ha sido galardonada entre las 15 científicas mundiales más prometedoras y lo ha aprovechado para denunciar la falta de financiación que sufren.
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19/03/2019 05:00
Hay que respetar mucho a Biola Javierre (Huesca, 1983) y no solamente por haber sido seleccionada como una de las 15 científicas jóvenes más prometedoras del mundo en las últimas becas L'Oreal-Unesco For Women In Science. Desde que fuera condecorada con este galardón, en lugar de regodearse, Javierre ha aprovechado que el foco se ponía sobre ella para denunciar a los cuatro vientos las enormes dificultades de financiación a las que se enfrentan cada día en el laboratorio los investigadores españoles en oncología.
La oscense, seleccionada entre 280 mujeres, es la quinta española en alzarse con este premio en los más de 20 años de historia del programa.
El principal objeto de estudio de Javierre, que actualmente dirige un grupo de Investigación contra la Leucemia en la Fundación Josep Carreras, es la cromatina —el ADN que forma el núcleo de las células— y cómo sus interacciones con el resto de genes puede determinar que un cáncer sanguíneo prospere o no. Javierre es precisamente la creadora de una técnica que permite saber qué secuencias regulan la actividad de cada gen, o como ella lo define, son "como unos enchufes que deciden qué gen se va a encender y cuál se va a apagar".
Esto sirve para saber en cuáles de esos miles de posibles genes candidatos hay que centrarse para combatir la leucemia linfoblástica aguda infantil, para reducir la severidad de los tratamientos y mejorar su efectividad, y por tanto, las posibilidades de recuperación.
Pregunta: Tras ser nombrada ganadora, todas las administraciones, ministerio de ciencia, etcétera, quisieron ponerse la medalla y sacar pecho pero usted aprovechó para reivindicar las carencias de los investigadores en materia de financiación. Tengo que reconocer que me sorpr... encantó.
Respuesta: Sí, incluso Pedro Duque y el Presidente del Gobierno tuitearon el premio, ¡de hecho protagonicé el último tuit de Pedro Sánchez antes de convocar las nuevas elecciones!

 Merecido reconocimiento a la investigadora @BiolaMJavierre por su prometedora carrera. La pasada semana el #CMin aprobó medidas para reducir la brecha de género en la ciencia. Seguiremos trabajando. Porque la investigación necesita del talento de las mujeres. ¡Enhorabuena!

P: Su investigación se centra sobre todo en leucemia infantil, un tipo de cáncer que afortunadamente tiene un porcentaje muy alto de supervivencia. ¿Por qué se centraron en este tipo de tumores y no en otros con peor solución?
R: Nosotros hacemos investigación básica, no clínica. Generamos datos para que posteriormente se desarrollen los tratamientos. Este proyecto lo centramos en leucemia linfoblástica aguda pediátrica pero los datos que estamos generando se van a poder aplicar a muchos otros tipos de cáncer, sobre todo los agudos. Estudiamos las células madre hematopoiéticas, que son las que van a generar todas las células sanguíneas.
P: Entiendo, usan esta leucemia como modelo, no como fin.
R: La fortaleza de este trabajo es que en los últimos diez años se han generado un montón de datos sobre las mutaciones de este y otros tipos de cáncer. Qué pasa, que el 95% de las mutaciones no afectan a los genes, que son las piezas que determinan por qué una célula se convierte en un linfocito o en una célula del corazón. Y también las que definirán si una célula será sana o se convertirá en un tumor por el uso aberrante de estas piezas de información. Pues como el 95% de las mutaciones no afectan a genes no se han podido interpretar.
A lo que sí parece afectar es a la secuencia reguladora, que por explicarlo son como unos enchufes que deciden qué genes se van a activar y cuáles no. Pero es muy complejo, no hay un enchufe por gen sino varios, y varios genes regulados por un mismo enchufe o enchufes que estén muy, muy lejos del gen diana, incluso en otro cromosoma y no pueden asociarse por proximidad.
P: Es decir, hacia falta un método para saber cuáles son los enchufes que activaban a determinados genes. ¿Esta fue su contribución?
R: Este fue el resultado de mis seis años en Cambridge. Inicialmente lo apliqué a células sanguíneas diferenciadas, ya terminadas, por ejemplo un linfocito T, y lo aplicamos a enfermedades autoinmunes. Ahora este proyecto está centrado en los precursores de aquellas células y en los próximos meses sabremos cuáles son esas secuencias que los regulan.
P: ¿La cuantía del premio se va a destinar a este proyecto?
R: Será una ayuda, porque 15.000 euros en ciencia tampoco dan para tanto, pero contamos con financiación privada y esperamos que pronto tengamos también financiación pública, pero cuanto más tengamos más completo será el proyecto.
P: O sea, este tipo de premios sobre todo aportan visibilidad, ¿no?
R: Mucha visibilidad, es lo bueno de este premio y uno de nuestros objetivos clave, porque a las mujeres en ciencia históricamente nos han ocultado bastante.
P: Usted también participa en el proyecto europeo LIBRA para, precisamente, aumentar el número de postdoctoradas en puestos de responsabilidad científica. ¿Qué resultados han obtenido?
Inicialmente entré en este proyecto para recibir la docencia, como investigadora postdoctoral, pero últimamente ya estoy como jefa de grupo intentando exportar este conocimiento a nuestro centro de investigación. Sobre las dificultades, y tengo el deber moral de decirlo, he tenido algunas barreras como mujer, pero no muy grandes porque de lo contrario no estaría aquí. Me siento una afortunada porque siempre he estado en laboratorios dirigidos por hombres y han sido mis mejores sponsor y mis mejores mentores.
Los números hablan por sí solos. Sólo un 29% de las jefas de grupo son mujeres. Yo he tenido suerte de haber llegado ahí, he tenido algunas limitaciones pero no excesivamente grandes. Obviamente la maternidad penaliza y penaliza mucho, pero también yo he intentado llegar a un equilibro entre mi vida personal y profesional que, aunque en mi caso no es muy equilibrado [se ríe] a mí me ha funcionado.
P: De hecho, esta entrevista tiene lugar mientras usted está en Suiza recibiendo un programa de formación en este sentido. ¿De qué va?
R: El premio tiene también un programa muy fuerte, llevamos casi diez días aquí y nos quedan otros cuatro. En parte el programa está enfocado a buscar las debilidades de la mujer, o mejor dicho, las diferencias entre mujer científica y hombre científico, porque a día de hoy quien decide mayoritariamente en ciencia son los hombres, son quienes imponen su criterio. No quiere decir que sea más o menos válido que el de una mujer, pero evidentemente es diferente y la diversidad es riqueza. Cuando te enfrentas a un comité que te va a evaluar para una posición, se van a aplicar criterios masculinos. Si tú como mujer reconoces esos criterios y sus diferencias y, de cierta manera, eres capaz de evadirlos, pues eso es un punto a tu favor. El programa LIBRA iba en ese sentido, identificar a investigadoras que estuvieran en condiciones de dar el siguiente paso y ofrecerles una formación extensa.
P: Les enseñaban las reglas para que pudieran jugar al mismo juego que ellos.
R: Exacto, pero tampoco hay que ser hipócritas, esto no se restringe solo a la ciencia. Sobre todo el mayor problema es la percepción social de la mujer, que está asociada a muchas cosas inconscientes, por eso es difícil luchar contra ello. Con los años se irá reeducando la sociedad. Debería ser desde arriba pero las cosas arriba están un poquito más rígidas, así que lo más impacto tendrá en el futuro es la educación de niños y niñas, que se borre esa educación preconcebida de que la mujer no es capaz de tener una posición de liderazgo o ser buena en ciencia. Pero bueno, que esto me pasa hasta a mí. Soy garante de la igualdad y me doy cuenta de que tengo estos pequeños fallos inconscientes. Si yo los tengo, ¿cómo puedo esperar que un médico de 70 años no los tenga?

A nosotros nos ha servido para conocerla un poco más y nos hemos hecho la ilusión de que entendemos un poco su trabajo.



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