21 ago 1993

11-93. ANETO POR CORONAS. 21-8-1993.

Desde el Ibón Central de Coronas el Aneto que nos espera.

Ibón Medio de Coronas, Collado de Coronas y Glaciar de Aneto. Espalda de Aneto y descenso a Coronas.
21-08-1993.
Salida 07:20 h. Llegada 13:50 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.
           
Mapa de Aneto procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Junto al Ibón Central de Coronas y aprovechando un abrigo con suelo de tierra muy llano, montamos la tienda como todas las tardes. Mientras apaño las mochilas para el día siguiente mis señoras se remojan en el ibón. Son las seis y cuarto de la tarde del 20 de Agosto de 1993.
            Estamos a 2725 metros de altitud y en la parte norte del ibón hay gente que no volveremos a ver. Junto a nosotros ha llegado a acampar una pareja. Charlamos un poco con un asturiano que va para abajo y que nos dice que si no queremos, ni siquiera tenemos que pisar la nieve hasta que no alcancemos el Ibón Coronado.
      Cenamos tranquilamente y después charlamos un buen rato con la pareja: son ilerdenses y agradabilísimos. Nos encuentra la noche de charla que liquidamos a las nueve y media pues hay que descansar.

Ibón Inferior de Coronas. 8-8-12.

            La noche es estupenda pero no para todos pues mi señora acompañada de sus duendes particulares no se dedica a dormir santamente en la montaña como es lo suyo, sino que emplea una buena parte de la noche en pelear con los manes que su calenturienta imaginación le procura a granel.
            ¡Qué le vamos a hacer! A mí se me hace un suspiro y tras muchas vueltas debido a la dureza del suelo, mi casio me pilla en el mejor de los sueños a las siete menos cuarto del esperado sábado  21 de Agosto de 1993.
            A las siete y veinte salimos para arriba. Los de Lérida, cargados, van delante, no son amigos de dejar las cosas por allí. Contorneamos el Ibón Central de Coronas por su orilla izquierda y nos incorporamos a la morrena sobre la que está perfilado el camino.

En el Glaciar de Coronas. 8-8-12.

            Biola va desmotivada y renqueante. Tenemos una de nuestras peleas que ni siquiera Rosa ataja como en otras ocasiones. Luego, sola ella, entrará en razón y empezará a funcionar como sabe: de maravilla.
            El circo consta de tres escalones superpuestos, el segundo más consistente que el primero y aunque la morrena está más consolidada se asciende peor; menos mal que el choto de Biola está olvidado y alcanzamos a los Lérida.
            Se quedan mientras atravesamos un neverillo horizontal que es mejor camino que la piedra y nos vamos acercando al collado.

Bajo el Collado de Coronas.

            El Glaciar de Coronas, prácticamente inexistente se queda reducido a los verticales escarpes de la parte este del circo. Nosotros ni los tocamos. Un segundo y  último nevero nos conduce a la base  del resalte final, una pared de unos 50 metros bastante vertical pero perfectamente accesible.
            Una trepada bastante firme y transitada que superamos tranquilamente nos deposita en el Borde del Ibón Coronado en pleno Collado de Coronas a 3200 metros de altitud. Son las nueve de la mañana.

Cresta de los Portillones y Paderna más atrás desde el Glaciar de Aneto. 

            El ibón es una caricatura de lo que recordamos. Tomamos el glaciar que asciende un pequeño resalte por buena huella y enseguida avistamos todo el Glaciar de Aneto, o lo que queda de éste ya que cada día se aleja más el hielo de la Cresta de los Portillones.
            Viramos al sureste y nos incorporamos a la vía normal que sube desde la Renclusa por buena nieve y sobre huella, que de momento para andar está estupenda.

El Paso de Mahoma todo nuestro.

            El resalte que tan fuerte recordábamos no es más que un nevero de unos 30º de inclinación máxima que subimos por cualquiera de las múltiples huellas que hay en los aproximadamente 150 metros de desnivel. Luego, ya por la pedrera de materiales de medianas dimensiones nos aproximamos a la cresta que sube desde el Collado de Coronas y tras un breve lomo avistamos el Paso de Mahoma y la cima.

Una vez más en Aneto.

            El paso tiene 30 metros a todo tirar que se pueden pasar casi  de  cualquier forma pues se trata de una cresta de granito dentellada pero firme, por la que han arrastrado los culos el 95 % de los que se llaman montañeros españoles  y en la que concluyen por el oeste  el Canal Oeste del Glaciar de Coronas y por el este el Glaciar de Barrancs.
            Un socio con el que hemos ido subiendo más o menos cerca llega cuando vamos a entrar en el paso y nos hace una fotografía.

Cima de Aneto. Atrás Cresta del Medio y Maladeta.

            La salida del paso nos deposita prácticamente en la Cima del Aneto a 3404 metros de altitud, máxima cota del Pirineo. Son las diez menos cuarto. Hemos subido tranquilamente en menos de dos horas y media.
            La mañana es estupenda pero se está arañando el cielo, parece ser que el cambio de tiempo que han anunciado para el fin de semana se confirma. Hacemos alguna fotografía y Biola quiere estrenar el anorak aprovechando la casi inexistente brisa que nos acompaña.

Desde Aneto la Espalda, Tempestades, Margálida y Rusell.

            En algún momento hemos previsto la posibilidad de adelantar el programa en previsión de un posible cambio de tiempo: levantar el campamento, hacer el Aragüels y bajar a dormir a Cregüeña en lugar de dormir en Coronas tras haber hecho alguna cima próxima. Se trata de algo perfectamente posible y si el tiempo se estropeaba de verdad nos pillaría de los 2500 metros para abajo y nos quedaría únicamente el descenso de Cregüeña por camino conocido.

La Cresta hacia la Espalda de Aneto.

            Tras disfrutar brevemente del paisaje circundante y tal como se está poniendo el asunto   acordamos adelantar el programa y olvidarnos de la Cresta del Medio que probablemente hubiéramos hecho en parte y me voy a ver cómo está la Espalda de Aneto.
            La cresta que se inicia en descenso y en dirección sureste es amplia y la piedra grande al igual que la del Aneto. Hay que perder 100 metros hasta que se allana y enseguida le salen dos fuertes dientes. Subo al primero y me doy cuenta de que la Espalda está más allá.

La Espalda de Aneto. 8-8-12.

            Detrás del segundo diente, una trepada fácil y corta conduce a la Cima de la Espalda de Aneto a 2350 metros de altitud. Llamo la atención a Rosa para que me haga una foto que no saldrá, me asomo a la Brecha de Tempestades que está allí mismo y sin más me doy la vuelta por el mismo camino que he traído en nueve minutos empleando diez en la vuelta, aunque cuando llego a la cruz no traigo mucho aliento. Son las diez y cuarto.
            Echo un trago y un bocado rápido y diez minutos después levantamos el vuelo y nos vamos para abajo después de que Biola nos diga que no le ha gustado el Aneto: “vaya mierda.” Claro, tanta expectativa… Le ha pasado lo mismo que nos pasa con Mallorca, que de tanto que nos la alaban, al final, cuando vamos, nos defrauda.

En la Parte Superior del Glaciar de Aneto.

            En el Paso de Mahoma nos toman en video los de Lérida que acaban de llegar. Les damos la dirección pues nos dicen que nos lo enviarán y  charlamos un poco, tan a gusto que el que baja con nosotros para que le enseñemos el Ibón Coronado, se va sin nosotros.
            Luego, una vez alcanzado el glaciar y la riada de gente que está con los crampones, sacamos los piolets y para abajo por viejas huellas; las del día, como ya suponíamos  nos enseñan el hielo vivo y no se tiene uno solamente con las botas.
            De la mano con Biola bajamos con cuidado. Rosa, de buena gana se habría puesto los crampones pero no hacen falta.

En el Collado de Coronas.

            Un poco más abajo encontramos una cordada inimaginable. Tienen que pasar cosas por narices: no tienen ni idea, van encordado de cualquier forma, los tres últimos con una cuerda de atar paquetes, han alquilado el material y a una de ellas le sobra 8 centímetros de crampones. Si estos no se matan hoy es porque aquí no se debe matar nadie pero han comprado todos los números para esta rifa.
            Sube gente a barullo cuando nosotros vamos a abandonar el glaciar por el Ibón Coronado al que una enorme cordada de maleducados está llegando. Terminaremos por comprender como hasta personas cabales puedan llegar a ser hoscas e incluso casi tan maleducadas como cualquier montañero de mierda como éstos.

Delicioso Ibón Medio de Coronas con Aragüels detrás. 9-8-12.

            Diez minutos de cuidadoso destrepe pues hay gente por debajo y un embarcado por encima, nos depositan en el pedregal del Circo de Coronas y “Adiós Aneto”, nos vamos para abajo con uno por delante. Patinamos lo poco que se puede en uno de los neveros saliéndonos del camino y a la una menos diez, próximos al ibón y bajo un enorme bloque de granito nos paramos a comer a la sombra. Las neblinas se han disipado y el día está absolutamente espléndido. 

20 ago 1993

10-93. MARGALIDA. 20-8-1993.

Tempestades y Margálida desde la Plata de Llosas.

Tespestades, Arista Noroeste y Arista Sudeste.
20-08-1993.
Salida 10:30 h. Llegada 18:15.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Margálida procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Son casi las diez y media de la mañana cuando desde la Cima de Tempestades nos vamos para abajo, hemos tomado la decisión de intentar el pico por su arista sureste. Por tanto perdemos altura hasta el collado y allí, dejando la cresta, nos vamos  flanqueando por el oeste, próximos a la arista.
            Atravesamos dos minúsculos neveros con nieve durísima para la hora que es, lo que pone los pelos de punta a mi esposísima pensando en el día siguiente y alcanzamos la base de un claro corredor situado entre la Brecha de Rusell y el Margálida.
            El corredor es un pedregal fácil que nos deposita en una brecha abismada al este y situada a 3190 metros de altitud. Nos quedan 50 metros de desnivel hasta la cima, pero ese desnivel no importa nada y lo que sí importa es que a partir de la brecha no veo nada asequible para nosotros y, desde luego, la vía no continúa por la cresta. Consecuentemente habrá que buscarla en el flaco oeste y lo que se ve de inmediato es francamente desalentador pensando en la cría.

Arista de Tempestades desde Margálida.

            Un francés que viene cresteando desde Rusell nos anima un poco. Si éste pasa, me digo, malo será que no pasemos nosotros.
            Toma y tomamos una vía que a base de pequeñas repisas escalonadas desemboca en una fisura con un bloque empotrado, que ya había visto y que me parece algo fuerte.
            Suelto y confiado parece que tiene mucha costumbre de crestear, pasa sus apurillos  para superar el bloque pero a la tercera va la vencida y desde arriba recoge a Biola a la que he izado hasta el bloque; luego con Rosa hacemos un paso de hombros y por último yo me las ventilo fácilmente con un paso “energético.”
            ¡Hasta la vuelta! Que en lugar de ser de tercero será de tercero superior.

La Salenques-Tempestades.

            Luego en la cresta y en sus proximidades se suceden pasajes variados entre aéreos, atléticos y delicados, en cualquier caso desproporcionados para Biola y que salvamos a base de tiempo y experiencia; el francés se va  pero nosotros vamos progresando en la cresta próximos a la cima.
             A las doce menos veinte estamos en la Cima del Pico Margálida a 3241 metros de altitud, un caos de enormes bloques graníticos en precario equilibrio pero divino para este 20 de Agosto de 1993.
            Una cordada está embarcada en el gendarme que nos ha impedido a nosotros hacer la cresta directamente. Hago una foto elevándome sobre un montoncillo de piedras al objeto de tomar un poco de perspectiva sobre la naciente Cresta de Salenques y en vista de que ni los que vienen por la cresta llegan ni los que siguen nuestro camino  tampoco,  iniciamos el descenso diez minutos después y así, de paso, dejamos sitio para un par de vascos que están a punto de llegar.

Hacia tempestades y Aneto desde la Punta de la Brecha Rusell. 27-7-02.

            Nos cruzamos con ellos y desandamos la cresta y a ser posible por los pasos ya conocidos ya que un embarque con la cría podría ser complicadísimo.
            He dejado dos hitos en dos pasos clave y con ellos no hay despiste posible. Así pues, llegamos al bloque empotrado pero antes de afrontarlo me voy a la cresta para echar una visual.
            Me da la impresión de que no se trata de un paso obligado, cosa que confirmaré de inmediato.
            Contorneamos un par de bloques en la misma cresta y unos metros más adelante recuperamos a base de repisas escalonadas la vía utilizada en la ida.

Cima de Margálida y Arista de Salenques. 

            A la sombra de la parte izquierda del corredor paramos a echar un trago y a relajarnos del estrés de los treinta minutos de cresta.
            - ¿Y en el mapa venía marcado el camino por la arista?
            - Sí, sí, por allí lo marca.
            - Pues menuda pasada, esta indicación está muy mal hecha.
            - Bueno, a lo mejor es que como el flanqueo se puede hacer próximo a la cresta…
            - Pues podrían haberlo indicado, ¿no crees?
            - Desde luego, pero hay tantas cosas que no están indicadas en los Mapas de la Alpina…
          Luego viene una larga pelea con el pedregal granítico que castiga inclemente nuestras rodillas mientras que el sol de un día espléndido nos abrasa inmisericorde.

Rusell desde Margálida. 2-8-05.

            Por entre un sinfín de hitos que aparecen por cualquier parte  alcanzamos el fuerte descenso  del dorso herboso que nos llevará hasta el Ibón Superior de Llosas.
            Sobre las dos menos veinte y a la sombra de la pared sudoeste del desagüe nos paramos a comer, la tienda está al rayo del sol. Entre tanto baja el francés que ha debido llegar hasta el Tempestades.
            Empleamos cuarenta minutos en comer y diez más en llegar a la tienda.
Hacemos una foto y en ropa de deporte nos enfrascamos en la tarea de desmontarlo todo y enmochilarlo de nuevo  tranquilamente, se nos va entre pitos y flautas casi una hora.

Cima de Margálida hacia Rusell.

            A las tres y media abandonamos el Ibón de Llosas y emprendemos el amplio corredor que orientado al noroeste nos debe conducir a la Brecha Inferior de Llosas, 353 metros más arriba. Sabemos lo que nos espera y estamos preparados para afrontar convenientemente el corredor que es un enorme pedregal con materiales graníticos de grandes proporciones, lo que no es lo más adecuado para Biola, pero podría ser peor para todos.
            Iniciamos el ascenso por la parte derecha del corredor  para cambiar de lado en el primer rellano y coger agua en unas escorrentías que bajan de las agujas situadas al norte.
            Subido el primer resalte nos enfrentamos a un segundo que es el más fuerte, buscando retazos de pradera escalonados en la parte izquierda del corredor y que nos obliga a realizar un ascenso potente pero nos deposita en un segundo rellano en los que se pierden los últimos restos de gravera sumergidos en un pedregal de menores dimensiones que el anterior.
            Poco después un tercer y último resalte nos deposita en la Brecha Inferior de Llosas a 2850 metros de altitud. Hemos hecho un par de paradas y en hora y media  nos hemos plantado arriba tranquilamente. Soltamos las mochilas, echamos un trago y observamos, luego habrá que tomar decisiones.

Brecha de Llosas, Vertiente de Coronas.

            Son las cinco de la tarde, no se puede ir directamente hacia el Ibón Central de Coronas y consecuentemente habrá que perder 215 metros de altitud hasta el Ibón Inferior de Coronas. Por otra parte, este ibón no es el lugar más adecuado para  nuestras próximas actividades y hay que decir que desde aquí no se aprecian  sitios buenos para plantar la tienda, confirmando lo que ya nos habían anunciado.
            Por consiguiente empezamos a bajar el corredor que es una gravera absolutamente inestable en su mitad superior, mejorando posteriormente lo que sin duda agradecen nuestros recalentados pies.
            A las seis menos diez llegamos al ibón, echamos un trago e iniciamos el último ascenso del día, 90 metros que vamos a hacer ya con pocas ganas.
            Nos encontramos con uno de los que han pasado la noche con nosotros y le indicamos que hemos visto a una pareja delante de él, valle abajo. Poco después nos encontraremos con todos los demás. Nos dirán que lo han pasado regular y alucinaran cuando les digamos que hemos hecho Tempestades y Margálida con la cría y la ven ahora aquí.
            A las seis y diez estamos buscando sitio para la tienda, estamos a 2725 metros de altitud y precisamente en el lugar que queríamos: fetén.

Para ver la Continuación.

9-93. TEMPESTADES. 20-8-1993.

La pedrera de Tempestades. 

Pleta de Llosas, Ibón Inferior de Llosas, Ibón Superior, Cara Sur y Arista Sudeste.
20-08-1993.
Salida 16:30 h. Llegada 10:20 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Tempestades procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Desde la Pleta de Llosas nos esperan  cerca de 300 metros de desnivel con toda la carga y a pleno sol que vamos a subir tranquilamente pero a pesar de ello en cuarenta minutos en dirección nordeste nos ponemos en el Ibón Inferior de Llosas situado a 2495 metros de altitud, nuestro segundo campamento.
              Son las cinco y diez de una espléndida tarde de la que nos queda un buen pedazo por delante.
           Recordábamos pradera junto al ibón y en el mejor sitio que nos parece plantamos la tienda sin competencia y lo organizamos todo tranquilamente. Luego llegan nueve que hacen un cursillo y ni cortos ni perezosos se despelotan y se remojan en el ibón tanto los unos como las otras y de entre todos una, que por cierto está bastante bien y que se exhibe frente a mí, supongo que sin ninguna intención especial. Luego cogemos tos agua, hay mucha y charlamos un rato puesto que la mayoría van a vivaquear junto a nuestra tienda.

Nuestro campamento en el Ibón Inferior de Llosas.

            Cenan, cenamos, cae la tarde  y sobre las nueve pasadas nos metemos en la tienda. Ellos también van acomodándose pues quieren ir al Aneto por La Brecha Superior de Llosas.
            La noche aunque sobre menos mullido que la anterior es mejor debido a la costumbre, aunque también más fresca al alba del 20 de Agosto de 1993 al que amanecemos a las siete menos cuarto.
            Ha soplado viento del sur como la noche anterior y nos lo confirman los cursillistas que también están recién levantados.
         Como hay poco que preparar pues lo hicimos ya el día anterior no nos cuestan demasiado los cotidianos preparativos para la marcha. A las siete y media nos vamos en dirección sureste hacia el Ibón Superior junto al desagüe del mismo. Los del cursillo se han ido un poco antes por el camino que hemos de tomar nosotros a la tarde.

Ibón Superior de Llosas.

            No hemos echado casi a andar cuando llega un grupo de ocho que va a hacer lo mismo que nosotros en principio, el Margálida no lo tienen previsto. Charlamos con algunos de ellos mientras transitamos por la derecha del Ibón Superior  a 2530 metros de altitud.
            Superado este, la senda vira poco a poco  hasta orientarse decididamente al norte.

Cima de Tempestades al fondo Espalda de Aneto.

            Subimos un lomo herboso dejando a nuestra izquierda unas barras graníticas que se alargan mucho hacia arriba. Luego las pratenses van descubriendo algunas placas graníticas que nos depositan en el enorme pedregal que baja directamente de la cresta que une Tempestades con Rusell.

Margálida y Rusell desde Tempestades.

            Algunos que han subido sin agua se van hacia unas escorrentías situadas al oeste a por ella y a fe que a alguno le hace buen provecho. Otro va hacia el Margálida. Nosotros por el camino de en medio siguiendo hitos que hay por doquier y dejando atrás a uno que va flojete, nos vamos directamente a la cima por cualquier parte.

Aneto y Espalda de Aneto desde Tempestades. 

            Nos acercamos a la Arista de Tempestades pero definitivamente abordamos la cima por el collado que lo separa del Margálida apoyando las manos de vez en cuando hasta alcanzar la cresta. Luego, por ella hacemos los últimos metros trepando un poco aunque sin buscar camino y a las diez menos veinte alcanzamos  la Cima del Pico Tempestades a 3290 metros de altitud.

Desde Tempestades la Cresta de Salenques, Margálida y Rusell.

Vallibierna desde Tempestades.

            La mañana está estupenda y la vista de la Espalda de Aneto es espectacular, lo mismo que la del casi inexistente Glaciar de Tempestades. La Cresta de Salenques que arranca hacia el nordeste desde el Margálida es guapísima y no ocurre lo mismo con lo que va  de Tempestades a Margálida y que teóricamente hemos de hacer: el principio es fácil y carente de atractivo pero al final hay un gendarme con dos placas que se sostienen en el vacío y desde aquí no veo posibilidad de flanqueo por lo que debe de subirse con algo de material y muchísimo cuidado.

Llosas Inferior y camino que seguiremos hacia Coronas. 

            Almorzamos entre tanto a ver si se nos ocurre algo. Van llegando los de Bilbao y charlamos, También hacemos algunas fotos de la cresta que queremos hacer y algunos de ellos dicen que pasan.

Para ver la Continuación.

19 ago 1993

8-93. VALLIBIERNAS. 18 y 19-8-1993.

Paso del Caballo y Vallibierna Este desde Vallibierna Oeste. 

Senarta, Cabaña de Coronas, Pleta de Llosas, Collado de Culebras, Vallibiernas, Ibones Helados de Vallibierna y Pleta de Llosas.
18 y 19-08-1993.
Salida 15:45 h. Llegada 16 h.
Sol.
Fácil.
2 d.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Vallibierna procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

             Llevábamos  mucho tiempo posponiendo para mejor ocasión, cuando la cría pudiera apreciar y consecuentemente disfrutar un poco, nuestras clásicas escapadas vacacionales a Europa. Desde Escandinavia 82, salvando la semana de Grecia no lo habíamos hecho y este año nos tocaba. Biola tenía 10 años y cuadraríamos como fuera Europa, playa y monte en este verano 93.
            Primero los Castillos del Loira, luego París y Eurodisney. Luego Munich y Neuschswanstein, Garmich, Salzburgo y Viena. La vuelta ganando tiempo por Insbruck, las Cataratas del Rihn y Chamonix para contemplar los Alpes que nos gustan.
         Luego vendría la playa en Sete con agua fría nos bajamos hasta Creixel para completar una semana con vuelta a casa el 17 de Agosto. Al día siguiente a la una salimos para Benasque con buen tiempo. Y es que en este mundo se puede conseguir casi todo pagando su justiprecio: habíamos preparado todo lo necesario para el viaje mixto con la caravana y toda la parafernalia para la montaña con el detalle acostumbrado.
            No hay que decir que ese todo era mucho: cuerda, piolets crampones, tienda, sacos, aislantes, menaje comidas y sobre todo para meterlo en dos mochilas enormes
y la pequeña de Biola en la que meteremos 3 kilos. Al final más que montañeros parecemos buhoneros con los tarros colgados en la tartana. Yo llevaba fuera un aislante, dos pares de crampones, dos piolets, la cantimplora y unas botas de repuesto para Biola.

Vallibierna desde el Puente de Coronas.19-8-03.

            Hemos comido a todo trapo nos echamos a la carretera ídem y llevamos el programa después de 27 días.
            Boltaña, Ainsa, calorcillo en el coche, a las tres y media pasamos Benasque. Llegamos a Senarta y encontramos la barrera de la pista al Refugio de Coronas abierta, luego nos enteraríamos que suele estar abierta casi siempre pero nosotros la habíamos visto alguna vez cerrada. Tampoco sabemos si la encontraremos abierta a la vuelta y ni siquiera sabemos se podremos volver por Coronas. Tras muchas dudas terminaré dejando a mis chicas con las mochilas a media pista para volverme a la barrera y se acabaron las incertidumbres.
            Salimos de Senarta a 1369 metros de altitud sobre las cuatro menos cuarto  y nos espera nuestro campamento a 2200 metros, 10 kilómetros más allá y tres horas después más o menos.
           Salgo a buen ritmo, recojo mi mochila un rato después y prosigo al encuentro de mis señoras que se han ido pista adelante. La mochila es un calvario que no por esperado es menos cruento.
        Cuento pasos como procedimiento para que funcione el piloto automático y 5100 pasos me colocan con ellas.

Pleta de Llosas.

             Paramos a echar un trago y aprovecho para vendarme los talones que me molestan un poco.
            Juntos continuamos al encuentro de la Cabaña de Quillón dudando de si será o se trata de otra que representa el mapa más abajo.
            Nos cruzamos con gente que baja unos andando y otros en coche pues la pista está estupenda a excepción de los 200 primeros metros y nos acercamos al Refugio de Pescadores al que llegamos sobre las seis menos cuarto.
            Paramos a echar un trago de agua en medio del follón de coches, tiendas y gentes  que hay en el final de la pista.
            De aquí para arriba el camino se empina un tanto. Nos quedan 100 metros de desnivel por subir que se convertirán en 200 hasta que decidimos plantar la tienda en el praderío en el que se encuentran los Barrancos de Llosas y Vallibierna tras desistir de la idea de subir de tirada hasta Llosas y así al día siguiente no habría que desplantar la tienda. Además son las siete y cuarto, queda un repecho que engaña y mañana habría que perder altura. Nos sobrará tiempo por la tarde para cambiar el campamento.

Aneto desde Vallibierna. 

            Plantamos la tienda en mullido praderío que hará innecesarios los aislantes y nos permitirá acondicionarnos descalzos lo que supone un incuestionable descanso.
               Preparamos las mochilas del día siguiente y la cena que aquí sabe divina, pero se ha ido el sol y llega el fresquillo de la tarde a pesar de que la tarde es excelente. A las nueve y media llega la noche y nos metemos en los sacos al encuentro de un descanso cálido que nos obligará a quitarnos ropa pues nos hemos puesto demasiada.
            La noche resultará cómoda y larga pues nos levantamos a las siete menos cuarto de la mañana del 19 de Agosto.
            Como todo quedó preparado a las siete y media nos echamos a andar en medio de una mañana que promete convertirse en un día estupendo. Nos vamos en dirección sur  cruzando el Barranco de Vallibierna y ganando altura despacio pues hay que atravesar la Canal de Vallibierna que desde abajo no tiene muy buen aspecto y no será cuestión de subir mucho por si acaso ya que el camino marcado la cruza por abajo y por algo será.
            Llegamos a la canal cuya orilla izquierda es un fuerte paredón y no nos queda otra alternativa que perder 50 metros para alcanzar fácilmente el fondo y por una parte en la que pierde potencia y verticalidad alcanzar después por cualquier parte el praderío por el que discurre el camino  que sube desde el fondo del valle.
            Delante de nosotros suben dos. Nos van a ir de cine pues Biola renquea como si llevara diez horas andando, algunas veces pasa. Se va a picar un pelín y subirá como un avión.

Ibones de Vallibierna. 

            Al praderío le salen piedras y el camino, poco a poco se va convirtiendo en un pedregal. Subimos a buen ritmo escapando del sol que se quiere asomar por la Arista Norte del Vallibierna. Posteriormente iniciamos la subida de un resalte rocoso por cualquier parte  y ganamos el pedregoso y amplio corredor que baja desde el Collado de Culebras.
            Transitamos materiales metamórficos sobre los que hay una senda marcada pero salpicada de rampas en la parte más empinada en la que no se tienen ni los gatos.
            Alcanzamos a la pareja que nos precedía y nos paramos a charlar. Biola respira mal, le hacen mucho ruido las vías respiratorias. Le pasó también el día que estábamos en Chamonix y nos preocupa un poco a pesar de que se le pasa sin más.
            Continuamos para arriba por la fina gravera en busca del collado al que llegamos enseguida. Está a 2795 metros de altitud y rodeado de unas lomas amablemente suaves.
            Sobre el mismo viramos al este y por cualquiera de las varias sendas  nos vamos encaramando sobre la pared oeste, próximos a la cresta sur a la que al final accederemos.
            Son 250 metros que terminan por alargarse pero estamos ya al sol en la cresta y por encima de los 3000 metros especulando sobre si se habrá mojado o no el altímetro.
            Una trepada sencilla entre bloques nos deposita en la Cima del Pico Vallibierna Oeste o Tuca de Culebras a 3062 metros de altitud.

Cima de Vallibierna Oeste o Culebras con Maladetas al fondo.

            Son las diez de la mañana y al abrigo de una débil brisa paramos a almorzar contemplando el majestuoso Macizo de las Maladetas por su vertiente sudoeste. La lista se haría poco menos que interminable, pero entre otras cosas nos facilita la visión de casi toda la travesía que queremos realizar: veo hasta el sábado por la tarde o el domingo por la mañana según vayan las cosas, o lo que es lo mismo, el Collado de Aragüels.
            Los zaragozanos se van sin parar a la otra punta y nosotros, después de almorzar, echamos una fotografía y nos vamos a pasar el “temible” Paso del Caballo. Son 30 metros de cresta afilada que en su cara este es una clara, vertical y lavada marmolera que pasamos en principio a pie, colgados sobre el filo con los brazos luego y finalmente les haré a mis señoras una foto a “escarraminchas” es decir, a horcajadas.
            A las diez y veinticinco llegamos a Vallibierna Este  situado a 3066 metros de altitud, es el segundo tresmil del día. Charlamos un rato con los zaragozanos en  medio de una mañana extraordinaria y en un lugar que,  como dicen algunos que he leído, tiene una panorámica de primera magnitud.
            Hemos decidido bajar por los Ibones de Vallibierna y sobre las once nos vamos cresta adelante pasando por lo que Juan Buisé cita en su libro Los Tresmiles del Pirineo, como el Pico Norte de Vallibierna con 3030 metros de altitud y que será por tanto el tercer y último tresmil del día.
            La cresta desciende suavemente para luego inclinarse y aserrarse en dirección al Ibón Helado situado al norte. Nosotros nos vamos por el flanco este en dirección al ibón pasando por su orilla este y hacemos una pequeña parada en la que Biola se dejará olvidada la gorra y tendré que volver a buscarla.

Aneto, Tempestades, Margálida y Rusell desde Llosas.

            Luego, por fuerte descenso ya que pretendíamos bajar directamente al norte a pesar de que el camino marcado lo indicaba por el fondo del circo, bajamos a los Ibones de Vallibierna situados a 2475 y 2440 metros de altitud respectivamente. Llegados al ibón superior tras un descanso, me vendaré los dedos de los pies mientras mis señoras se remojan un poco. Es la una.
            Recordando la granizada que nos pilló la primera vez que estuvimos por aquí y haciendo ya el camino de descenso, alcanzamos la pradera alpina junto al barranco.
            Poco más abajo donde el barranco y el camino se cruzan y a la sombra de un majestuoso pino negro nos paramos a comer ya que llevamos encima la comida y aunque no se pasa la hora pues son las dos de la tarde, bueno será comer en la última sombra del día presumiblemente; hace un sol de justicia y el paraje lo conocemos.
        No solamente vamos a comer sino que nos echaremos una deliciosa siesta montañera en la “mosquera”, total que se nos hacen casi las cuatro sin enterarnos. Suerte que estamos a escasos diez minutos de la tienda y llegados a ella, descalzos, desmontamos y lo empaquetamos de nuevo en nuestras tres mochilas pues hemos de cambiar de campamento. En media hora estará todo listo. 

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