12 ago 1987

2-87. TRAVESÍA BENASQUE-ORDESA. ESTOS-URDICETO 87. 12-8-1987.


Valle de Estós desde el Puerto de Gistaín. 4-8-06.

Refugio de Estós, Collado de Gistaín, Granjas de Biados, Virgen Blanca, Bordas de Llicierte y Urdiceto.
12-08-1987.
Desnivel ascendido 1600 m.
Desnivel descendido 1050 m.
Distancia recorrida 23500 m.
Tiempo efectivo de marcha 09:15 h.
Sol.
Fácil.
Senderismo.
Hay alguna posibilidad de transporte público tanto al inicio como al final de la travesía pero será conveniente consutar en cada momento.
Agua en los refugios y en los torrentes y ríos del recorrido según costumbre y temporada.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Estós a Biadós procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

Mapa de Biadós a Urdiceto procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Nos despiertan a las seis y media de la mañana del 12 de Agosto de 1987. Es de noche todavía y miramos con incertidumbre el cielo pues ha sido un verano tan lluvioso que ni siquiera nos creemos el buen tiempo.
            Desayunamos tranquilamente pues queda mucho día por delante para la “guerra” y presumiendo que tendremos todavía un buen rato de sombra nos cargamos las mochilas en los hombros y se nos despejan dos de las incógnitas importantes que teníamos: no nos molestan gran cosa las mochilas y el cielo está uniformemente despejado.
            Salimos alrededor de las siete, suavemente y por sendero bien marcado y valle arriba, la jornada promete ser entretenida  pero nos hemos recuperado mucho, quedan por delante bastantes incógnitas menores pero con las pilas cargadas llevamos la moral a tope.

En el tramo final de subida al Collado de Gistaín. 

            Del Puerto de Gistaín nos separan unos escasos 800 metros de desnivel de los que los primeros 500 son por una marcada senda instalada sobre la pradera alpina que se continúan con un incierto pedregal para convertirse finalmente en una empinada y fina gravera que se subirá con relativa facilidad gracias al sendero trazado en la misma. Se nota el tránsito aunque no sea a estas horas.
            El camino se acuesta sobre la hierba y nos regala la brisa del noroeste que nos permite recuperar la respiración tras el último repecho confirmándonos que estamos en el collado. El altímetro marca 2600 metros.
            -¡Calla y échate al suelo!
            -¿Qué pasa…?  Serán 100…
            -Creo que pasarán de los 200 o 300…
            -¡Qué manada de “sarrios”, rebecos, más preciosa!
       El mullido camino y el viento en dirección contraria han disimulado nuestra presencia a una enorme manda de rebecos que pastan distraída y confiadamente en el praderío que ocupa el collado. Luego, después de observarlos un buen rato nos dejamos ver aunque lo único que produzcamos sea un ligero desplazamiento de los ejemplares más próximos, lo que nos invita a pensar que debe tratarse de una zona de reserva donde los cazadores no los han escarmentado. Nunca habíamos visto tantos juntos.

Vado de Machimala. 3-10-12.

            A las nueve y media dejamos el collado junto al Forau de Gistaín en el que se precipitan las aguas recogidas en el amplísimo rellano del collado y que aflorarán más abajo engrosando al Cinqueta de Añes Cruces y nos detenemos al abrigo del viento para almorzar un poco mientras contemplamos la subida de tres jóvenes por el camino que nosotros hemos de bajar, detrás la imponente Mole de Machimala con su aspecto amable además de inhóspito. Otra vez será.
         El valle hacia la Cabaña de Añes Cruces, orientado de este a oeste está vestido predominantemente por praderío en el que el descenso por camino bien marcado es bastante continuado de tal forma que fácilmente nos vemos en la Señal de Biadós para despedirnos de Machimala y orientarnos claramente al sur continuando valle abajo. Pero ahora el descenso es más leve, el barranco se ahonda y se empieza a advertir la presencia del Posets a nuestra izquierda.
            El sol ya en lo alto está vivo y comenzamos a cruzarnos con excursionistas. Nosotros bajamos con ganas de alcanzar el fondo del valle y pronto aparecerán las Granjas de Biadós tan llenas de actividad. Este valle nos resulta un tanto curioso debido a la importante actividad de los ganaderos que distribuyen el día entre faenar con la hierba en los prados y bordas con el arreo de las vacas de aquí para allá.

Hacia Biadós desde la Virgen Blanca. 

            Entramos en camino conocido y me acerco al Refugio de Biadós para dejar un recado a nuestro amigo Luis, que no se creía nuestra “locura” cuando le contamos al amor de las llamas del hogar de su casa de Plan nuestro proyecto. Le harán llegar la nota a su destinatario.
         Entre tanto, mi esposa que ha marchado por delante pista abajo y que está harta de recorrer ciudades europeas a golpe de plano y es capaz de confundirse yendo de un lado a otro de un simple canto rodado cuando no pone la debida atención, se marca una de las suyas: está bajando con un único horizonte en el Rellano del Campamento de la Virgen Blanca y se marcha hacia el Refugio de Tabernés.
            Bajo hasta el puente, no la veo, la espero,  la busco… teníamos que haber llegado a la vez… por fin, allá baja.  Tendremos nuestra correspondiente marimorena que terminamos en medio del Ejército Español que tiene tomado el Rellano de la Virgen Blanca.
            Aquí y ahora es tanto el calor que hasta yo me decido a ahogar el cabreo en el río que, como imaginaba, acuchilla. Son unos chapuzones relampagueantes, Rosa no tanto a pesar de que lleva los pies un tanto castigados y nunca se precipita pisando gravas descalza.

Montó y el Refugio de Biadós. 17-7-10.

            En bañador y a pleno sol, estamos a 1500 metros de altitud, nos secamos tranquilamente mientras comemos nuestra repetida comida buena para transportar, conservar y con un peso aceptable: sardinas, frutos secos, chocolate, galletas, quesitos y un vaso de café con leche, somos tradicionales y quedamos de cine más después de una hora de descanso total,  lo que se traduce en pereza a la hora de levantar el vuelo.
            Después de comer hemos restaurado con esparadrapo los pies de Rosa pero estoy preocupado porque le he visto poner excesivo cuidado en el descenso que no ha sido precisamente rápido.
            A muy buena hora pues son las dos y media, abandonamos la plana, verde y rumorosa Orilla del Cinqueta de Añes Cruces   para emprender la Ladera Sur del Montó por una pedregosa y soleada pista que clementemente se introduce en un bosque de pino silvestre y fresno de camino a las Bordas de Llicirte. El tiempo parece que se ha estabilizado definitivamente.

Llegando al Campamento de la Virgen Blanca. 3-10-12.

            El camino desconocido y no muy claro nos invita antes de virar demasiado al oeste a preguntar en una borda. Nos confirman el Camino a Urdiceto saliendo del sesteo del mediodía y nos invitan a un trago de vino de bota; menean la cabeza al saber lo nuestro y nos desean suerte no sin advertirnos que podemos acabar en Francia a poco que nos descuidemos. Buena gente que echa la siesta al sol acostados sobre las piedras de las paredes de los prados con la cabeza cubierta.
            Seguimos al noroeste por unas lomas verdosas y arboladas, dejamos al sur un profundo y precioso valle y descubrimos a lo lejos la Cabaña de Cubridors. Estamos en un auténtico rompepiernas en el que tan pronto ganamos 50 metros como los perdemos. Vamos animados aunque el sol ajusticia impío.
            La tarde se dilata y el camino comienza a vagar por el Barranco Montarruegos. Echamos nuestras correspondientes “gaseosas de pito,”  sodas en lugar de litines, para matar la sed, el calor, el cansancio, la ansiedad y el aburrimiento. Mientras no acabemos en Francia. Nos salvará que el Puerto de Plan está 200 metros más alto que el de Urdiceto.
            La Cresta de Formigons, además de volver loca a la brújula más pausada pone a prueba nuestra resistencia. Bien se vale que hemos encontrado algún hito.

Valle de Sallena desde el Collado de Urdiceto. 3-10-12.

            Sabemos que momentos como éstos llegan: el altímetro se para, las botas se vuelven de plomo, paras más que andas, tienes la moral por los suelos y no ves solución de continuidad pues para colmo has imaginado el camino por otro lugar.
            Un ligerísimo vientecillo nos saluda cuando la Cresta de Formigons se allana en el Cau y el altímetro marca los 2300 metros. El ibón tiene que estar allí por narices.
            Encontramos a un grupo de una treintena de jóvenes montañeros que están haciendo la travesía en sentido contrario y prácticamente sin equipo por lo que deducimos que la ayuda logística debe ser absoluta y nos confirma nuestra buena  dirección. El eterno camino conduce al Paso de los Caballos desde el que avistaremos el Ibón de la Solana de Urdiceto y alcanzaremos la pista.
            Los 200 metros de pista se hacen infinitos. Son las seis y cuarto de la tarde cuando llegamos al Lago de Urdiceto con lo que termina nuestra segunda jornada.
            -¡Mira, un camión!
            -Sí, y lo bien que estaríamos sentados en la caja, ¡yo con estos pies no tengo ganas de nada!
            -Anda, que si hubiera algún coche… pero estarán llenos, seguro.

Refugio del Collado del Paso del Caballo. 29-8-98.

            De estas lindezas hablamos. Me acerco a la orilla del lago para coger agua y me sobresalta el sonido del motor de un vehículo que no hemos visto pues está detrás de un barracón.
            Subo a todo trapo a la pista, se para…
-¡Vamos, que nos bajan!
            En un instante, recogido lo poco ensanchado y calzada Rosa, estamos sentados en el coche y pista abajo. Son unos trabajadores que realizan reparaciones en la presa y con los que hablamos un poco de todo pues habrá tiempo de sobra hasta para adelantar al camión y dar incontables tumbos en una pista que está infernal.
            Llegados a Bielsa, ellos van más abajo, no aceptan nuestra invitación pues van con prisa, nos dejan en la carretera debajo del pueblo cuando son las siete y poco.

Cetral de Urdiceto. 29-8-98.

            Estamos en Bielsa, mirando al Valle del Cao que era nuestro previsto desayuno para el día siguiente y acampamos sin mirar demasiado entre la carretera y el Cinca, limpiando de maleza el lugar para poder plantar la tienda. El lugar es malo pero sabemos de la dificultad de acampar cerca de un pueblo de montaña en el que cada metro cuadrado es un prado explotable para la obtención de hierba.
            Cenamos con enormes mosquitos librándonos muy bien de que se cuelen dentro de la tienda pues nos podrían dar una noche toledana; luego, casi nos adueñamos del bar del hotel próximo, tomamos unas cervezas, utilizamos los aseos, repostamos agua y después la prensa y un café con leche. Hemos ganado solamente tres horas que suponemos nos costaría bajar por el Ibón del Cao pero los derrotados de hace tan solo tres horas somos unos animados ganadores que llevan una pequeña ventaja  pero nos preocupan los pies de Rosa más teniendo en cuenta que nos esperan platos francamente fuertes.

Para ver la Continuación.

11 ago 1987

1-87. TRAVESÍA BENASQUE-ORDESA. PERDIGUERO 87. 11-08-1987.


Perdiguero desde el Hito Este. 13-9-02.

Plan de Baños, Valle y Portal de Remuñé, Ibón de Literola, Collado Obago, Arista Este, Hito Este y Perdiguero, Collado Obago, Valle y Refugio de Estós.
11-08-1987.
Salida 06:45 h. Llegada 20:30 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Perdiguero procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Casi nunca se llega a saber,  cuándo un proyecto está ya perfilado, el momento en el que apareció con cierto carácter de posibilidad en nuestra mente. No sabes si fue en esos momentos anteriores al sueño donde tu mente cabalga lúcidamente los más anhelados espacios, o sugerido por una sencilla conversación pendiente abajo de un monte. Será original o no, pero lo que sí está asegurado es que con el tiempo, y todo requiere su tiempo, aquella idea se convierte en un ser querido.
            Como mínimo y después de aquella mañana tormentosa de finales de Julio del 85 en el que se veía frustrada la cabalgada  entre Ordesa y Pineta, el proyecto había nacido con fuerza. El Invierno del 86 lo alimentó y puso término: Benasque.
            Sesiones de mapas para ajustar recorridos y tiempos y comentarios con amigos lo van haciendo más nuestro y más próximo.

Baños de Benasque. 13-10-07.

            Lo más embarazoso de nuestro Pirineo son las comunicaciones: malas carreteras, peores pistas,  ferrocarril en un solo punto y ausencia casi total de líneas de autobús son una auténtica maravilla para la imaginación y  terminar diciendo “esto  son lentejas, si quieres las comes y si no… comes lentejas” La travesía hay que organizarla teniendo estas “gracias” en cuenta y no contando con todo el tiempo del mundo.
            Salimos de nuestro error inicial y decidimos partir de Benasque y vuelta a recalcular, a hacer listas, a pesarlo todo pues la experiencia nos dice que las mochilas serán finalmente un auténtico chollo, llevando primero lo imprescindible, después lo necesario para una interesante autonomía y comodidad, luego lo justo para un sobrio placer,  lo de siempre para el recuerdo y después… no hay después pues nos quedamos sin travesía.
            Otra lista con recortes casi dolorosos pues la batalla entre lo deseable y lo posible está en todo su fragor y al final se impondrá la fría realidad de las distancias y los desniveles que permiten dejar el asunto visto para sentencia.

Cresta de Canaletes y un resalte por debajo de la Pleta des Capellans. 21-8-17.

            El tiempo tormentoso no acompaña, la víspera pesamos las mochilas y la báscula nos martillea con sus 30 kilos a repartir para dos que en una tarde de tormenta  con las esperanzas por los suelos, es mucho peso y los últimos partes meteorológicos nos precipitan para aplazar la travesía y marchar a la playa pues nuestra caravana está preparada.
            Serás quince días de sol, agua, luz, calor y relax con nuestras mentes en mayores altitudes. El tiempo mejora y se estabiliza pues “no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.” La decisión un acierto.
            Recomponer las mochilas es cuestión de minutos. El tiempo es bueno y salimos para Huesca, a media tarde. Visitamos a nuestro amigo Jaime, dejamos el coche en su casa y nos cargamos las mochilas en una soleada tarde de San Lorenzo pues es 10 de Agosto. Tomaremos el Autobús de Benasque que en tres horas nos llevará hasta allí.

Valle de Remuñé. 21-8-17.

            El cielo se cubre hacia el Congosto del Ventamillo, un accidente de tráfico intrascendente nos detiene media hora en la carretera y se echa la noche encima. En Benasque vamos a buscar el único taxi que hay para que nos suba al Plan de los Baños pero la tienda está a tope  y allí está su negocio. Ni siquiera atendemos demasiado sus explicaciones que no son necesarias  y ligeramente contrariados por no utilizar otros términos, nos echamos a la carretera para llegar andando hasta alguna área de acampada si fuera necesario haciendo autoestop sin siquiera detenernos.
            El destino parece querer compensar nuestros infortunios y a la salida del pueblo, un matrimonio que está hospedado en un cámping,  nos para. Cuando vamos a llegar a Linsoles y sabemos cuál es su destino les decimos que se han pasado y se dan la vuelta dejándonos en la Entrada del Plan de Senarta.

Tuca de Ixeia, Posets y Portal de Remuñé desde Mall Barrat. 21-8-17.

            Mientras decidimos si bajamos a acampar o proseguimos andando hasta el Plan de los Baños, una pareja de jóvenes nos para y nos deposita suavemente  en la Parte Alta del Plan de los Baños, ellos están acampados muy abajo y nosotros marcharemos para arriba… menos mal que somos gente medianamente educada y damos las gracias antes de salir del coche.
            Buscamos un claro en medio del bosque de tiendas y caravanas acampadas en torno a un potente foco de luz, plantamos nuestra tienda en medio de la concurrencia infantil, nos comemos nuestro preparado bocadillo y nos quieren invitar pero nuestro contento es mayor que nuestro apetito. Preparamos el desayuno mientras les comentamos nuestro proyecto y nos desean suerte pues la vamos a necesitar, piensan y pensamos.
            Bajo un cielo de nubes  que dejan traslucir para nuestra esperanza, el tenue rutileo de algunas estrellas, nos metemos en nuestra tienda con cierta sonrisa de agradecimiento por nuestro destino y la inquietud anhelante por el futuro. Nos arropan los conversaciones, intrascendentes para nosotros, de nuestros vecinos.


Valle de Remuñé desde el Portal de Remuñé. 16-8-04. 

              Son casi las seis de la mañana del 11 de Agosto de 1987. Ahora es nuestra hora.
            Desayunamos sin apetito, recogemos la tienda y nuestros enseres y sigilosamente abandonamos nuestro primer campamento. Cuando llegamos a la carretera echamos la vista al plan que sigue oscuro y dormido. Una hora de asfalto después estamos en la Entrada al Valle de Remuñé iluminado por el sol que para nosotros es como un pájaro que recién nacido vuela a ras de tierra acompañado para nuestra suerte de un cielo bastante azul. Cojo con el Tomavistas el Plan de Están y la Entrada a Remuñé  mientras mi esposa marcha valle adelante decidida. Son brevísimos metros empinados que nos recuerdan la jornada que nos espera, que como suelo decir yo, será valiente. Hemos despegado a 1500 metros, la Cima del Perdiguero se ve lejos y apenas se puede imaginar uno al Refugio de Estós.

La Este del Perdiguero. 18-7-09.

            Avanzamos por la orilla izquierda del barranco por camino conocido del año pasado pues nuestra amiga Rosa tenía ceguera especial con el Perdiguero y habíamos ido a estirar la nariz por el valle que hasta hace relativamente poco era raramente conocido y por demás encantador. Ahora nos guías la Forca de Remuñé aunque el valle no tiene pérdida.
            Hay un abrigado nevero en la zona de los ibones aunque se trata de un rellano en el que sestea vagamente el barranco,  el sol se emboza entre grises y uniformes masas nubosas y la brisa que va valle abajo nos pone los anoraks para almorzar.
            Hemos previsto un desayuno ligero para unirlo a un pequeño almuerzo a mitad de mañana haciéndolo coincidir con un rato de descanso: un poco de pan con algo de embutido y queso, somos paniceros y qué le vamos a hacer.

El Perdiguero desde uno de nuestros campamentos en el Ibón Blanco de Literola. 16-8-04.

            Se nos va cerca de media hora sin darnos cuenta entre especulaciones de por dónde vamos a continuar ya que no lo conocemos y la documentación consultada tampoco lo indicaba. De cualquier forma se trata de una ruta poco transitada como comprobaremos.
           Atacamos por la derecha del barranco en dirección al centro para dejar la Forca a nuestra derecha. La subida se realiza por un pedregal granítico del que conocíamos de vista los primeros 400 metros de desnivel. Pasados estos, enseguida seguiremos por terreno mixto con nieve blanda
            Hemos encontrado a un par de alemanes y a un grupo de franceses cuando alcanzamos el Portal de Remuñé vigilados por el Perdiguero. De aquí al Collado Obago nos queda una faena corriente de la orografía pirenaica: hay que bajar hasta la Cubeta de los Ibones de Literola, por encima de los 100 metros de desnivel que resultarán, cuando menos entretenidos, para tomar el espolón sur que arranca en el Collado Obago y recuperar la altura perdida cuando menos. Total que estamos a 2800 metros y en una hora delicada: mala para comer y no demasiado buena para proseguir pues habíamos  determinado dejar aparcadas las mochilas y hacer el pico sin peso ya que llevábamos seis horas con ellas a las espaldas y se empezaban a notar además de que era camino de vuelta.

Hito Este del Perdiguero y Perdigueret desde la Cima del perdiguero. 12-6-05.

            Con un cielo gris y ligeros como plumas sin peso continuamos la ascensión por el ya familiar pedregal del espolón sur. Subimos por cualquier sitio pues es piedra grande con lo que se facilita la progresión aunque requiere un generoso esfuerzo.
            Saludamos a una pareja de montañeros, parecen padre e hijo; debe ser en el promontorio del Hito Este del perdiguero y enseguida alcanzamos la Cima del Pico Perdiguero a 3221 metros cuando el reloj está cerca de las dos de la tarde.
            Respiramos pues son ya 1800 los metros subidos que pesan lo suyo a pesar de ser el primer día de marcha. El paisaje está un tanto cerrado  pero a pesar de eso podemos ver la Cresta de los Portillones, el Ibón de Oo, el Macizo de la Maladeta, la Depresión de Cregüeña y el Valle de Estós con el Posets como testigo. Pasamos media hora en la cima contemplando los alrededores y tomando vistas y fotos. El Posets descubierto se resiste lo suyo.

Valle de Estós. 6-9-13.

            Desandamos la cresta yéndonos un poco al este y contemplando el Ibón de Literola espléndidamente azul que es blandamente navegado por un agonizante y desmoronado nevero.
            Son las cuatro de la tarde cuando, recogidas las mochilas buscamos un reguero con agua y nos disponemos a comer. No tenemos demasiado apetito pero estamos un poco tocados. Sardinas, quesitos y un vaso de leche acompañados por el viento que se ha levantado nada más llegar al collado, lo que es interpretado como una buena señal.
            Ajusticiada toda la comida nos disponemos para lo que prevemos como un largo descenso. No nos equivocábamos: el descenso no será largo, se nos hará interminable, cierto es que bajamos con ritmo lento.

Ibón de la Escrpinosa, Cresta de Gargallosa y Perdiguero.13-7-16.

            Poco a poco han dejado de doler los hombros y ahora molestan las rodillas denunciando con descaro la paliza. Nos detenemos en el Ibonciecho del Perdigueret buscado personales alivios de la fatiga: yo me limito a descansar. También se puede tomar un recuperador baño helado entre remotos sonidos de tintineantes esquilas.
            La Cabaña del Turmo se convierte en una pesadilla pues caminamos con acentuada malagana. Para colmo y en una barrera rocosa en el límite del roquedo con la pradera alpina nos embarcamos con unos arriesgados pasos en lugar de perder un poco de tiempo buscando el camino que, por cierto, estaba al lado. Llegamos a la pradera enfadados con nosotros mismos por cabezudos.
            Un joven acampado que tampoco conoce no nos aclara nada  y proseguimos con un considerable descenso hacia el barranco que rumorea muy profundo. Pasamos junto al Sistema de Turmo.

Aguja de Bardamina y Pinaré llegando al Refugio de Estós.20-7-09.

            Cuando alcanzamos el Barranco de Estós está la tarde caída y con nuestra maltrecha moral, un tanto recompuesta continuamos valle arriba, sabedores de que el final de nuestra larga etapa está próximo.
            Avistamos finalmente el Refugio de Estós entre dos luces a 1850 metros de altitud. Nos queda una cuesta que se nos hará interminable y llegaremos a las ocho y media de la tarde después de más de trece horas de marcha.
            En el Refugio de Estós pedimos inmediatamente literas pues además de que no tenemos demasiadas ganas de montar la tienda nos permitirá descansar un poco más ahorrando algo de tiempo.

Croquis de la primera etapa de la travesía.

            Se trata de un hotel más que un refugio de montaña y ya es hora de que se hagan las cosas bien donde se puede hacer bien, está bastante concurrido pues colma muchas aspiraciones montañeras. Nos colamos en la cocina libre donde nos preparamos nuestra cena pasada por el butano: dos platos calientes y un vaso de leche ídem.
            Mi señora se tomará una “reconfortadora” ducha con agua del tiempo que a mí me arruga hasta el ombligo, me libraré yo de esos placeres acuosos tanto como de hacerme pipí en la litera. Prefiero asearme racionalmente y por partes mientras ella alerta al refugio con sus chillos y resoplidos bajo la ducha.
            Luego nos perdemos en la segunda planta del refugio, acompañados de una de las guardas, en medio del follón monumental que impera por allí, nuestro rollo es otro. Son las diez y cuarto y probablemente, aunque se caiga todo el Posets acompañado de las Espadas sobre el refugio, igual ni nos enteramos.

Para ver la Continuación.

21 dic 1985

7-85. TENDEÑERA NUESTRA PRIMERA INVERNAL EN EL 85. 21-12-1985.


Cima de Tendeñera nuestra primera invernal con una vida llena de montañas por delante.

Pista de la Ripera, Cabaña del Cantal, Collado de Tendeñera y Cara Norte.

21-12-1985.

Salida 06 h. llegada 17:30 h.

Sol.

Fácil.

Carlos Prñarroya, Fernando Val, Aproximadamente 15 Militares de la Escuela Militar de Montaña de Jaca, Rosa Casas, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Tendeñera procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

Tengo alrededor de 1500 entradas de montaña en este blog y a pesar del número: muchas… pocas…, cada día que inventarío nuestras actividades, encuentro faltas que, vaya usted a saber, no han visto la luz aunque tienen un lúcido espacio en mi memoria, a pesar de la distancia  y, en este caso, de que únicamente conservo de aquel 21 de Diciembre de 1985 un par de fotografías.

En aquellos años estábamos en que “queríamos ser montañeros” y haríamos nuestra primera invernal con el motivo o excusa de acompañar a los Mayencos de Jaca en la colocación de su Belén Montañero, un año en cada cima y ese año era en Tendeñera.

Tendeñera desde la Ripera. 2-1-10.

Nuestra amiga Rosa que nos dejaría años más tarde en el Ardiden, se encargó de contactar, era de Jaca, con el personal del club. A Gabriel, su marido, no le gustaba un pelo la nieve y se quedó en casa mientras que nosotros nos plantamos en Panticosa alrededor de las cinco de la mañana.

Íbamos con mi Renault 12 que llevaba las ruedas algo gastadas por lo que, enseguida de entrar a la Pista de la Ripera que tenía algo de hielo, comienza a patinar en una pequeña rampa más tiesa, por lo que tenemos que dejar el coche y continuar a pie para arriba. El personal había pasado pero nosotros no. Así que comenzamos pronto la faena sobre los 1400 metros de altitud.

La Cabaña de Cantal. 2-1-10.

Habíamos recorrido aquella pista al menos hasta el Barranco de la Ulot con ocasión de visitar el Ibón de Catieras y no había problema porque por delante llevábamos algunos coches que en los tramos nevados habían dejado sus huellas.

Alcanzado el Alto de Egena la pista se hunde un poco para llanear luego al encuentro del Barranco de la Ulot. Poco más adelante  y a la altura del Refugio de la Ripera, sobre los 1500 metros de altitud, estaban los coches; el personal iba por delante y los localizamos poco más arriba del Refugio del Cantal.

La Cascada de Tendeñera. 2-1-10.

Habíamos hecho alrededor de 4 kilómetros de pista a buen ritmo y no tardaríamos en alcanzarlos pues contábamos con la ventaja de tener la huella abierta en los tramos que era útil ya que la nieve lo cubría todo ya a esa altitud.

Alcanzamos al grupo que al ser numeroso, iríamos más de veinte personas, formaba una fila considerable en el tramo en el que el camino sale del Rincón del Verde y se acerca al barranco ligeramente por encima de la Cascada de Tendeñera. No hace falta decir que llegamos calientes pero allí estábamos. Yo estrenaba unas botas Rock Neige, duras como un pie de Cristo Romano, que me masajeaban convenientemente dedos y talones pero yo era un “chico con zapatos nuevos”. Han sido las únicas botas en toda mi vida que no he podido terminar.

Crestrío de Mallaruego llegando al Collado de Tendeñera. 7-12-11.

  Incorporados al grupo avanzábamos al este en busca del Collado de Tendeñera al que llegamos cuando serían aproximadamente las once de la mañana. Allí viramos al sur y proseguimos ascenso rodeando algunas pequeñas prominencias entre pequeñas depresiones, hasta que enseguida paramos a echar un bocado en la base de la Pala Inferior de la Norte de Tendeñera. Estaríamos por encima de los 2400 metros de altitud.

En la Norte de Tendeñera. 7-12-11.

 Recuerdo que los militares sacaron magdalenas para todos mientras nos poníamos los crampones. Era nuestro estreno y la única lección que recibimos fue la de un mando de la Escuela Militar de Montaña al cargo de algunos soldados, que nos dijo que era conveniente apoyar el pie adelantado al frente y el de abajo cruzado cuando la pendiente se pusiera fuerte. ¡Joder!

Llagando al Resalte Inferior de la Norte de Tendeñera. 7-12-11.

Nada más comenzar la pala nos quedamos seis o siete solos, los mandos no dejaron ascender a los soldados pues debían de estrenarse en la nieve y cualquiera sabe de dónde venían.

La verdad es que en los tramos de nieve dura íbamos un poco acomplejados, pero tan pronto como blandeaba un poco íbamos sin problema: caminábamos con las piernas un poco separadas y fiesta. En algún tramo me encargaría de abrir huella.

Casquete Somital de Tendeñera desde la Salida del Resalte Inferior. 7-12-11.

Terminado el Resalte Inferior alcanzaríamos un rellano con nieve blanda y casi sin darnos cuenta nos meteríamos en la Pared Somital con nieve fundamentalmente venteada  que se subía bien.

En la Arista Cimera, nevada y afilada  pasamos con cuidado, haciendo una profunda huella y fuimos nosotros tres, las dos Rosas y yo y cuatro más de los que únicamente recuerdo a Fernando Val y a Carlos Peñarroya los que llegamos a cima a 2845 metros de altitud.

Tramo Final de la Arista Este de Tendeñera. 7-12-11.

Depositamos un pequeño Portal hicimos un par de fotos porque en aquellos tiempos solamente se hacía foto de cima, comimos un poco de turrón y media vuelta. Habíamos llegado a la una.

En esa foto que nos hizo Rosa Casas estamos los dos con nuestros anoraks de servicio, gorros de lana, pantalones tiroleses de pana, polainas y todo un mundo por delante, al que le poníamos cara de ilusión, detrás se asomaba Vignemale. Habíamos hecho nuestra primera invernal y estábamos dispuestos a pegarle bocados al mundo si se ponía de por medio.

La arista se allana y aparece la Cima de Tendeñera. 7-12-11.

Por donde subimos bajamos, recuerdo que alegres y confiados con los crampones que funcionaban a las mil maravillas y disfrutando de un día espléndido.

Los militares se habían marchado ya y no los volveríamos a ver. La vuelta no tuvo más historia que desandar camino a buen paso pues si subíamos bien como no íbamos a bajar. Al paso, la tarde iba cayendo.

Debía de hacer frío a pesar de que recordamos un día espléndido en Tendeñera.

Llegados al coche se fueron para abajo los cuatro de Jaca mientras nosotros continuamos deshaciendo pista. Un rato después volvió Carlos Peñarroya con su coche y nos evitó la mitad de la pista. El tenía costumbre de conducir con nieve pues no en vano subía todos los días a Formigal para recoger carretes de fotografías que revelar en su tienda. Era la época en la que los Ingleses venían a esquiar a Formigal.

Nos dejó junto al coche agradecidísimos cuando ya se hacía de noche pues serían las cinco y media pasadas. Creo que estábamos más felices que cansados. Hacíamos pocas salidas al monte y en verano y nuestro horizonte temporal había dado un salto olímpico.

Otras actividades en la zona:
Tendeñera, pico, 21-5-98, 20-7-07, 7-12-11, 6-7-13, 27-7-21,
Otal, pico, 1-5-90, 13-10-02, 24-7-15,
Fenez, pico, 16-6-01,  
Ripera o la Blanca, punta, 21-5-98, 20-7-07,
Forato de los diaples, pico o peña del, 8-8-04, 12-9-16,
Chornaleras, punta, 17-6-15,
Mallarruego, pico, 30-10-15,
Escuellas, peña, 3-4-99, 3-10-10, 21-11-17,
Tozal de Siso, 13-9-03, 6-7-16,
Navariecho, punta, 27-2-00, 24-10-09, 12-1-19,