Puerto de Mao, Sa Mesquida, Es Grau, Cap
Favaritx y Cala de Caldes.
05-05-2026.
Desnivel acumulado 350 m.
Distancia recorrida 27500 m.
Tiempo efectivo de marcha 07 h.
Mixto.
Fácil.
Se trata de un recorrido de dos y un poco
más de las etapas convencionales del Cami de Cavalls que como comienzo puede
estar bien aunque podríamos haberla alargado un poco más. La autosuficiencia
tiene sus ventajas y sus inconvenientes y hay que hacer una planificación
adecuada para no cometer errores que habría que pagar y al contado.
El agua hay que llevarla en cualquier
época del año sabiendo que en determinados tramos no podremos reabastecernos. Es
imprescindible controlar esos puntos de abastecimiento.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
En alguna ocasión
nos había pasado por la cabeza el asunto del Cami de Cavalls, una ruta circular
de senderismo en la Isla de Menorca, pero se quedó en algo remoto y carente de
motivación.
Pasados los años
supimos más: la actividad se organizaba en veinte etapas bastante ligeras,
estaba constituido íntegramente por el GR223 muy bien señalizado y con una
longitud de alrededor de 190 kilómetros, ¡también un desnivel de alrededor de
4000 metros! podía ser un reto de cierto interés y les propongo a mis chicos
echarle un tiento pero a nuestra manera, advirtiéndole a mi chica que no era precisamente un
agradable “paseo marítimo” sino que podía ser un reto de fuste.
Juan lo ve bien,
como siempre y mi chica que lleva una temporada padeciendo con sus pies y con
la moral un tanto maltrecha está llena de dudas, pero como ya imaginábamos
terminará sumándose a la empresa.
Se puede hacer el
Cami de Cavalls de todas las formas imaginables: corriendo, alguno lo hace en
diecisiete horas; en bici, andando e incluso a caballo y claro, nosotros lo
intentaríamos en siete jornadas y sin saltarnos nada, que el personal
acostumbraba a picarse algunos tramos utilizando taxis y en modo subsistencia
lo que nos metía bajo un triple azote: la longitud de las etapas algo exigente;
el peso pues llevaríamos lo necesario con la excepción de la tienda ya que no
se puede acampar y consecuentemente
vivaquearíamos y la disponibilidad de agua que debería ser importante.
De los dos
sentidos posibles elegimos el contrario al de las agujas del reloj partiendo de
Mao y haciendo cuatro etapas hasta Ciutadella y tres de vuelta a Mao. Serían 6
vivacs y una noche de Albergue en Ciutadella para pegarnos un buen remojón que
agradeceríamos sobremanera y lavar ropas que también ya que imaginábamos que no
podríamos refrescarnos ni en ríos ni en barrancos y el agua del mar no sería lo
más recomendable en nuestras circunstancias.
Con estas premisas
fijamos una fecha ente abril y mayo con días largos, con temperaturas muy
agradables para caminar aunque sabíamos que en esa época podía haber algunas
lluvias.
Reservamos lo
necesario para comenzar el 4 de Mayo de 2026, viajamos a Tiana con la furgo por
la mañana con tiempo, para estar unas horas en casa de nuestros hijos y nietos
y para que al final de la tarde, Oscar nos llevará con tiempo al Puerto de
Barcelona al objeto se tomar el Ferry de Trasmed que partía a las 22:30 horas.
Embarcamos cuatro
gatos pues el ferry se mantiene en esta época gracias al transporte de
mercancías y perdidos en semejante barco cenamos unos bocatas de reglamento con
unas naranjas y unas cervezas frescas, nuestra forma de aprovechar el tiempo
adaptándonos a las circunstancias conocidas y no dependiendo de aquello que no
controlábamos.
Luego en las
butacas cada cual intentará dormir lo que pueda o al menos descansar pues
éramos sabedores que a las siete de la mañana atracaría el ferry en Mao y
comenzaría nuestro Cami de Cavalls sin
solución de continuidad.
A la hora prevista
del 5 de Mayo de 2026 el ferry atraca en el Muelle del Puerto de Mao y
nosotros, ya desayunados según nuestro programa, seguimos al funcionario que
nos acompaña hasta la salida de las instalaciones situadas en la parte noroeste
del puerto. Es una zona de afueras y en obras.
Expectantes como
no podía ser de otra manera y algo desubicados buscamos y encontramos las
balizas rojiblancas del GR223 y las encontramos en el final del puerto donde
una teórica ría, debía de llegar al mar pero no; la ría no tiene agua y
buscamos nuestro camino entre las obras pues hemos de ir al oeste.
Creo que este
finde se celebró la Carrera del Cami de Cavalls y a los corredores, a
consecuencia de las obras, les marcaron un trazado a través de unas
instalaciones de la Comandancia Naval de Mao. Nosotros no podemos pasar y hemos
de buscarnos la vida, lo que se saldará con una media hora larga de camino
alternativo y un par de kilómetros de los que suman y ¡empezamos bien!
Una carreta sin
circulación, indicada a Sa Mesquida nos lleva finalmente al GR y por ella
avanzaremos alrededor de 3 kilómetros guiados por las balizas y con algún poste
indicador de direcciones. Entramos en descenso suave a la urbanización de Sa
Mesquida y la atravesamos para alcanzar la pequeña cala, primera de una serie
que va a ser numerosísima.
Allí aparece el primer de los, alrededor de
2000 postes de madera indicadores del GR, el número 7 de la etapa 01. Hay que
decir como comprobaremos después que en las carreteras no los hay y tampoco en
las calas.
El cielo tiene
algo de nubosidad que únicamente resta luminosidad y montados en nuestro camino que empieza con
pequeños subes y bajas, nos vamos de cala en cala en la zona de Binillauti.
El terreno es
pedregoso y con la vegetación arbustiva clásica del Mediterráneo y con la vista
puesta en todo lo que nos rodea avanzamos al norte llevando a nuestra derecha
el mar: siempre a nuestra derecha.
Un par de
kilómetros más adelante, nos hemos alejado un poco de la costa, aparece una
carretera que viene de Mao y con ella nos llegamos hasta las inmediaciones de
Es Grau donde termina la primera atapa convencional de poco más de 10
kilómetros. Van a ser las once menos cuarto.
Dejamos las
mochilas y nos alargamos al pueblo para comprar agua pues sabemos que a partir
de allí no hay lugares donde aprovisionarse en un buen tramo de camino. Un
kilómetro entre ida y vuelta nos dejan con 9 litros de agua en el cartel de la
segunda etapa donde echamos un bocado pues no sabíamos que había unos bancos de
camino al pueblo. Preferimos peso a incertidumbre por escasez de agua.
Continuamos
entrando en la Albufera de Es Grau por un camino ancho, transitado, llano y
sombreado hacia la Cala Tamarrels. Visualizamos la Isla Colom y en la
distancia, enseguida aparecerá el perfil del Cap de Favaritx con su faro.
No localizamos la
Font de Se Oli, pero no nos extraña y no contábamos con ella ya que no localicé
nada en internet y continuamos un tramo de cala en cala visualizando la Torre
de Rambla a la que no iremos y pasando por Cavaller y Morella ya siempre con la
vista puesta en el faro; luego, las Playas de Tortuga y Capifort.
Es la una y media
cuando alcanzamos la carretera que continúa hacia el faro. Hacer calorcillo
pero la brisa marina lo suaviza convenientemente y junto al cartel nos sentamos
a comer en unas piedras, no es difícil encontrarlas.
Alrededor de las
dos y cuarto dejamos las mochilas y nos vamos de ligero hasta el faro. Será
poco más de medio kilómetro
Al faro no se
puede acceder pero si rodearlo y fotografiarlo. Se trata de uno de los
reconocidos Faros de Menorca decorados con bandas negras sobre el fondo blanco
inmaculado de la isla. El paseíto nos servirá para comprobar que los hombros
nos están molestando pues las mochilas pesan, que las piernas acusan la falta
de costumbre para hacer camino y que los pies están algo recalentados: nada que
no esperáramos.
Recuperadas las
mochilas continuamos al oeste un par de kilómetros más y luego por camino con subes y bajas entre
pequeñas calas alcanzamos el Pou de Caldes, una prominencia con casa arruinada
desde la que vemos la Cala de Caldes a la que hay que bajar pues allí está
nuestro final de etapa.
Atajamos
ligeramente en descenso y llegados a la pedregosa playa, soltamos las mochilas
y nos vamos a remojar los pies es un ratito agradable entre el agua que remueve
la posidonia muerta. Son las cuatro y cuarto.
Nos hemos
proscrito bañarnos para evitar las molestias de la sal en la piel y no tenemos
nada mejor que volver a las mochilas en un lugar arenoso y llano, sacar las
esterillas y ponernos a descansar pues son las cinco menos cuarto. Sin querer,
el asunto se saldará con una agradable siestecilla.
Luego me calzo y
me voy a dar una vuelta para ver si pesco algo. Lo que encuentro un poco más
atrás de la playa es una zona verde en la que hay un pozo de agua para animales
que tiene algún uso en la casa de pescadores que hay allí: tiene un banco de
piedra adosado a la pared de la misma, una mesa de madera bajo la estructura de
un sombrajo veraniego u unos sillones de palés sobre un trozo herboso y llano y
allí, con todas esas comodidades vamos a montar nuestro vivac.
Nos organizaremos allí, preparemos nuestra cena medio caliente que ajusticiaremos con ganas, beberemos en condiciones pues contamos con agua sobrada y sobre las ocho, extendemos las esterillas y nos metemos en los sacos. Hemos aprovechado el día cumpliendo nuestro programa, habremos recorrido alrededor de 27,5 kilómetros y con un desnivel de alrededor de 350 metros en una etapa que, curiosamente, es considerada de las llanas. Ha sido nuestro estreno en la isla y hemos entrado en contacto con todas las especias con las que tendremos que aderezar nuestro plato.









