17 may 2026

46-26. CAMI DE CAVALLS E. 4. CALA MORELL-CIUTADELLA. 8-5-2026.

Hacia Punta Nati hay un desierto de piedras con ovejas desperdigadas. 

Cala Morell, Faro de Punta Nati, EDAR de Ciutadella, Calespiques, Torre del Ram, Cala en Blanes, Puerto de Ciutadella, Albergue Xubec.

08-05-2026.

Desnivel acumulado 200 m.

Distancia recorrida 23500 m.

Tiempo efectivo de marcha 06 h.

Mixto.

Fácil.

Con nuestra cuarta jornada que en realidad han sido tres y media, terminamos la Zona Norte del Cami de Cavalls y disponemos de casi un día para recuperar fundamentalmente nuestros pies que están pagando el peaje de los más de 100 kilómetros caminados ya que nada en este mundo es gratis. A nuestro favor, que llegados hasta aquí se han disipado nuestras dudas acerca de si estaríamos en condiciones de finalizar nuestro proyecto, no olvidando que “hasta el rabo todo es toro.”

De Cala Morell a Ciutadella no hay agua por lo que habrá que llevarla desde el comienzo. No creemos que haya demasiadas posibilidades pero en la Zona Antigua del Puerto de Ciutadella veríamos una fuente con agua, lo que es un asunto para nota.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Cala Morell-Ciutadella procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            En nuestra suite de Cala Morell nuestra discreción nos permite pasar inadvertidos de los pocos coches que transitan la calle cuando ya estamos horizontales. Llueve intermitentemente y solo en algunos momentos se ve alguna estrella en otra noche que también resultará larga hasta que un poco pasadas las seis nos levantamos al 8 de Mayo de 2026.

            Desayunamos, enmochilamos todos nuestros enseres y dejando el lugar escrupulosamente igual que lo encontramos pues es nuestra costumbre buscamos el GR223. En el lugar que lo abandonamos ayer. Son las siete.

Inicamos la jornada sobre una zona de vegetación próxima a los acantilados.

            La mañana está pelín nublada pero esa nubosidad no nos preocupa ya que hoy tenemos por delante poco más de media jornada y pasaremos la tarde y la noche en un albergue de Ciutadella.

            El camino que es pedregoso desde el principio se alarga al oeste transitando una zona arbustiva que enseguida nos va a abandonar sometida a la presión de la piedra, lo que no es buena noticia para los pies pero a cambio el terreno es muy llano con lo que compensamos.

No parece que cojan caracoles por aquí.

            Se trata de un recorrido de siete kilómetros largos de camino que transcurre alternativamente por tramos con vistas a la costa acantilada y otros de interior aunque realmente no estamos lejos de la costa.

            Siempre acompañados de las imperdibles paredes de piedra, vamos atravesando porteras y visualizando balizas que ahora pertenecen a la etapa 9. Como nota diferencial empezaremos a ver ovejas diseminadas que rapan los retazos de hierbas establecidos entre piedras y que hoy están húmedos lo que les debe compensar de la falta de agua.

En semejante rellano enseguida vemos el Faro de Punta Nati.

            Hemos comenzado a caminar a las siete y dos horas después alcanzamos la Carretera de Acceso al Faro de Punta Nati que viniendo de Ciutadella, a partir de allí, se convierte en pista entre dos hiladas de paredes.

            Rosa sentada en unas piedras pasa de faro que, por cierto, se ve perfectamente y además tendrá el acceso cerrado y se queda a descansar sus maltrechos pies. Juan y yo nos alargamos sin carga aproximadamente medio kilómetro para hacerle unas fotos y volvernos sin más en poco más de cuarto de hora.

Muros y cabañas de piedra para el ganado.

            Reunidos, cruzamos la carretera y tomamos el camino que ya hace un rato se había orientado al sudoeste y que seguirá girando para orientarse al sur, igual de pedregoso que el de tramos anteriores y también llano pero mi chica lo arregla con otro ibuprofeno y pelillos a la mar que no está lejos.

Costa acantilada en Punta Nati.

            Tenemos en el horizonte el perfil de algunas edificaciones que por la distancia nos invitan a pensar que puede ser Calespiques pero no, pues algo antes de llegar en lugar de continuar con un suavísimo ascenso, faldeamos  por el oeste el Bajoli que es una prominencia acotada sobre los 100 metros y enseguida alcanzamos el EDAR de Ciutadella. Previamente y sobre las diez y cuarto nos hemos sentado en unas piedras para almorzar, será una media hora tras la que mi chica sale revitalizada advirtiendo el ya próximo final de nuestra etapa.

Llegando al Faro de Punta Nati.

            Allí tomamos la carretera de acceso que abandonaremos poco después para recorrer otro tramo de camino pedregoso que nos acerca al Pont d’en Gil para que fotografiemos el puente natural sobre la superficie del agua. Es la atracción de la ciudad y el personal hace la excursión para verlo. Son las once y media.

Detalle del Faro de Punta Nati.

            Enseguida alcanzamos un primer gran edificio con aspecto de hotel que es un auténtico adefesio y comenzamos a callejear primero por la Urbanización de Calespiques, luego Torre en Ram y finalmente Cala en Blanes con un callejeo de 2’5 kilómetros que se hace bien gracias a las balizas rojiblancas colocadas casi exclusivamente en los postes de las señales de tráfico.

Enormes paredes en Punta Nati.

            Alcanzamos la Cala en Blanes por su fondo cuando son las doce y tras recorrerla por su orilla este continuamos con un paseo marítimo que serpentea rodeando pequeñas calas rocosas muchas de ellas sin acceso y donde el baño puede ser muy peligroso por el oleaje; bueno, es una de esas zonas que en el siglo pasado eran costas vírgenes pero que aquí y en este, tiene el lado interior poblado de parcelas seguidas, de buena extensión y la mayoría con piscina que suponemos de agua salada.

Menos mal que aparecen tramos con un poco de tierra. 

            Parece ser que se trata del nuevo estilo de vida que se ha querido implantar en la isla, por cierto vendida a extranjeros que teniendo el dinero por castigo, se han dicho eso de que no quieren más a cambio de tranquilidad. ¡Joder que facilona es la tranquilidad con pasta para aborrecer! Nosotros les vamos a vender el país para pillar pasta y cuando se acabe, que se acabará pues ya nos hemos chupado la de los abuelos y los padres, ya viviremos de alguna subvención.

Faldeando Bajoli por el oeste.

            Poco después alcanzamos la Bocana del Puerto de Ciutadella mientras vemos al otro lado una parte de nuestro camino de mañana y avanzando por callejas que recorren su orilla norte, pasamos el puerto deportivo y ponemos en marcha el navegador para que nos lleve al Albergue Xubec cuando estamos a 600 metros del mismo.

            Es la una del mediodía cuando llegamos. Nos reciben, nos dan las claves necesarias, pagamos la tasa turística que es un robo ya común y nos subimos a nuestra habitación: hemos llegado una hora antes de lo previsto y por tanto miel sobre hojuelas.

Preciosa flor de alcaparra cerca de Ciutadella.

            Todo estaba calculado y con ese guion nos duchamos con gula placentera, hacemos un poco de colada que tenderemos en la terraza para que seque y nos sentamos en la mesa de la misma para comer. Previamente me he escapado a un super a comprar unas cervezas frescas, un poco de pan tierno y unas naranjas.

En el Pont d'en Gil.

            Luego para reposar la comida nos ponemos horizontales en la cama y controlamos que no nos vuele ninguna ropa hasta que alrededor de las cinco y media  nos daremos un paseo hasta el Mercadona del pueblo que está en un polígono junto a otros de su especie para hacer la compra para los tres días siguientes ya que tenemos costumbre de sus productos. También compramos lo que nos apetece para la cena, entre otras cosas frutas, ensaladas, paella, cervezas, aceitunas, espárragos y algunos dulces.

Ya en la zona de las urbanizaciones llegamos a Cala en Blanes.

            Alrededor de las seis y media vueltos al albergue nos preparamos la cena en la cocina que tiene todo lo necesario y la liquidamos tranquilamente pues estamos solos.

            Luego recogemos la ropa seca, preparamos las mochilas y nos empiltramos antes de las nueve para tratar de olvidar los 23’5 kilómetros de nuestra jornada y los alrededor de 200 metros de desnivel que hemos acumulado hoy.

El Real Alcázar desde el Puerto de Ciutadella.

            Hemos terminado la Parte Norte del Cami de Cavalls y a nosotros nos salen algunos más de los kilómetros oficiales pero claro, esos no se embarcan y mejor para ellos, nosotros no tenemos nada mejor que hacer que meternos en las camas para dormir con los puños prietos.

            Otras actividades en la zona:
Cami de Cavalls E. 1. Mao-Cala de Caldes. 5-5-26.
Cami de Cavalls E. 2. Cala de Caldes-Playa de Cavallería. 6-5-26.
Cami de Cavalls E. 3. Playa de Cavallería-Cala Morell. 7-5-26.

 

 

           

             

           

 

 

           

 

16 may 2026

45-26. CAMI DE CAVALLS E. 3. PLAYA DE CAVALLERÍA-CALA MORELL. 7-5-26.

Saliendo de Cala Barril. 

Playa de Cavallería, Calas Mica, Binimel-la, Pregonda, Barril, Calderer, Pilar y Sa Bombarda, Aparcamiento de Algairens y Cala Morell.

07-05-2026.

Desnivel acumulado 750 m.

Distancia recorrida 29000 m.

Tiempo efectivo de marcha 07:45 h.

Mixto.

Fácil.

Cuando te imaginas el Cami de Cavalls piensas cándidamente en un paseo llanito de cala en cala y eso solamente es media verdad pues sí vas de cala en cala pero lo de llanito es una trampa saducea. En nuestra etapa de hoy y aunque  no es fácil estimar creo que habremos acumulado un desnivel cercano a los 800 metros y eso comienza a ser palabras mayores. La calificación de ser la zona más dura de la circular es muy justa.

En esta etapa no hay agua y hay que llevarla. En nuestro caso fueron 9 litros desde Fornells hasta Morell. Fueron alrededor de 37 kilómetros y tuvimos sobrada pero también hay que decir que nosotros estamos acostumbrados a pasar con poca agua.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Playa de Cavallería-Cala Morell procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Son pasadas las seis de la mañana cuando nos incorporamos del saco ha amanecido, todo está bastante húmedo como en la mañana anterior, la noche ha sido larga y hemos dado abundantes vueltas ya que la dureza del suelo se lleva regular con los huesos de nuestras caderas.

            Volvemos al lugar donde cenamos para preparar el desayuno que liquidamos enseguida y tras recogerlo todo nos echamos las mochilas a las espaldas y nos ponemos en camino cuando son las siete menos cuarto con un descenso breve al este para seguir recorriendo las calas del norte de la isla. Es la zona más natural por menos transformada de la isla lo que supone también la carencia de servicios.

Comenzamos la jornada acercándonos a Cala Mica.

            Enseguida y a través de un terreno con poca vegetación y algo escabroso alcanzamos la Cala Mica que atravesaremos para salir de ella por una pasarela tras la que comienza el primero de los ascensos consistentes de la jornada sobre terreno de escasa vegetación. Alcanzado un punto alto descendemos  en busca de la Cala Binimel-la a la que llegamos por unas escaleras.

            En las calas no acostumbra a haber balizas por lo que si no ves el camino de salida puedes embarcarte como nos sucede a nosotros. Tomamos una pista que inicia un rodeo al arenal de la cala y como no esperamos balizas continuamos hasta alcanzar un restaurante con un gran aparcamiento.

En las inmediaciones de Cala Binimel-la.

            Vamos, venimos; volvemos a ir hasta que al final del aparcamiento encontramos un cartel direccional hacia Cala Pregonda y allí nos reorientamos, encontramos las pasarelas de madera que no habíamos visto y proseguimos tras una media hora larga y alrededor de un par de kilómetros ambos inútiles pero eso también tenemos que afrontarlo pues forma parte de la fricción.

             Salimos de la cala remontando una prominencia que se está haciendo habitual hoy y poco después alcanzamos la Cala Pregonda  con sus edificios blancos en el extremo norte de la cala a los que no llegaremos ya que un nuevo ascenso nos lleva a coronar otra prominencia desde la que invariablemente descenderemos en busca de la Cala Barril, completamente salvaje y pedregosa, mientras contemplamos los quiebros y recovecos de la costa cerca de la que vamos avanzando. Son las diez menos cuarto.

Estamos en zona de grandes subes y bajas de Barril a Calderer.

            En Cala Barril iniciamos un remonte que será de alrededor de 100 metros y que termina haciéndose pesado coincidiendo con un rato de sol y calor.

            Estamos recorriendo la zona más dura  del Cami de Cavalls con desniveles sucesivos y considerables en una mañana en que la humedad y el calor están haciendo mella.

Llegando a cala Calderer.

            Un rato después alcanzamos Cala Calderer y comprobamos la justicia del nombre. En el fondo hay una casita de pescadores con sombrajo y mesa pero solamente echamos un trago de agua y continuamos con un fuerte ascenso que se hace pesado y van…

             Nos conduce a un dorso estrecho desde el que visualizamos un aparcamiento distante al que no llegaremos. Poco después y en la parte alta alcanzamos una caseta de ganado hecha a manera de zigurat de piedras que es frecuente en toda la isla y junto a ella nos sentamos a echar un bocado. Son las diez y media.

Caseta menorquina para ganado.

Nuestras clavículas se han acostumbrado al peso de las mochilas lo que es un alivio aunque sigan pesando endiabladamente pero los pies cada vez tienen más esparadrapos y las molestias son mayores, especialmente los de mi chica que  a estas alturas no sabe si le molestan más las ampollas o los ojos de gallo a pesar de que la callista se los limpió especialmente para venir y que tratará de mitigar con un ibuprofeno.

Media hora después continuamos con un largo descenso por un crestón con vistas que nos terminará depositando en la Cala del Pilar. A la hora del almuerzo nos hemos cruzado con un grupo de senderistas y ahora hacemos el descenso conversando con una pareja que va trotando cuando puede.

Un dorso de camino a Cala del Pilar.

La Cala del Pilar tiene una zona salvaje y otra arreglada con pasarelas y escaleras de madera pero no perdemos tiempo continuando en busca de Sa Bombarda a la que llegaremos alrededor de las doce y media. Es muy reconocible pues en su extremo noroeste tiene la considerable prominencia de Muntanya Mala.

Allí nuestro camino acaba con la dureza de los remontes continuados, abandonamos la costa y nos orientamos al sur por el fondo llano de la Canal de Sa Font des Porcs donde encontramos un clásico y maduro bosque mediterráneo con abundancia de pinos, robles, acebuches y lentiscos. Es una pista amplia y terrosa que nos compensa de los dispendios anteriores.

Descenso a Sa Bombarda.

Vamos en busca de la Font de Sa Teula más por encontrarla que otra cosa ya que llevamos agua suficiente, pues tenía noticias de que era la única fuente de toda la isla que no se secaba nunca y estaba hecha de piedra como la mayoría de los pozos con abrevaderos que vamos encontrando en nuestro camino.

No sabremos localizarla como tampoco la de Hort Nou un par de kilómetros más adelante aunque de esta no teníamos ninguna confirmación.

Camino llano y sombreado al encuentro de la Font de Sa Teula.

Alrededor de la una buscamos unas piedras a la sombra y nos sentamos a comer. Nos lo tomamos con calma y se nos van tres cuartos de hora en un suspiro.

Continuamos al este siguiendo por el interior en un camino que es una sombreada pista  hasta que, sobre las tres menos cuarto, alcanzamos el Aparcamiento de Algairens algo concurrido y desde el que continuando por una zona de bosques y terrenos cultivados podemos llegar a la Cala Fontanelles que cuenta con una especie de varadero hormigonado y allí nos quitamos las mochilas y nos damos un remojón de pies Entre el camino desde Sa Bombarda y el ibuprofeno, el tema de mi chica va mejor.

Nos remojaremos los pies en Cala Fontanelles.

Media hora después, sobre las tres y media, salimos de la cala junto a una especie de fuente con agua sospechosa y recorriendo un altiplano siempre al oeste, pasamos junto al Aljibe de Sa Marina sin uso, mientras que avistamos la Urbanización de Son Morell a la que llegaremos con el propósito de reponer agua, ya que no tendremos otra oportunidad hasta llegar a Ciutadella. Son las cuatro y media.

Se trata de una urbanización de aspecto relativamente reciente en la que preguntamos al primero que vemos por un super o algo para conseguir agua. Nos dicen que no hay ninguno abierto y que si acaso en la cala…

Llegando a la Urbanizacion de Son Morell.

La cala está hundida allá donde Cristo perdió las sandalias y bajamos un montón de escaleras para alcanzar un chiringuito que tiene gente en su terraza. Es el único que vemos abierto.

Tomamos unas cañas frías, compramos tres botellas de agua pues todavía llevamos cuatro litros largos y contemplamos la diminuta playa hormigonada mientras quiere gotear.

Spartum junceum o retama cerca de Cala Morell.

Luego, remontamos desde el fondo de la cala al encuentro del GR. que hemos abandonado y allí nos detenemos para visitar las Coves de Cala Morell  que son un conjunto de cuevas excavadas en la roca y utilizadas como monumentos funerarios que se pueden visitar libremente. Nos pasa por la cabeza que si la tarde se complica por la lluvia podemos refugiarnos e incluso vivaquear en una que tiene el suelo muy plano.

Terminada la visita salimos del caserío con el propósito de ver cómo organizamos nuestro vivac, pero enseguida el camino abandona Son Morell adentrándose en una zona  carente de posibilidades de nuestro interés y nos paramos para hacer la cena y ver qué pasa. Son las seis.

Tomaremos unas cañas y compraremos agua en Cala Morell.

Durante la cena goteará ligerísimamente por lo que nos tenemos que poner los chubasqueros. Mientras mis chicos la preparan yo me voy a dar una vuelta acercándome a la última calle de la urbanización junto a la que hemos pasado. Se trata de un conjunto residencial llamado Els Brucs constituido por pareados y rodeados de un jardincillo abierto en el que no se ven signos de estar habitados.

Entraremos a la Necrópolis de Cala Morell.

Terminada la cena bajo la lluvia, recogemos a toda pastilla y nos vamos  para que lo vean mis chicos: cada par de adosados tiene un pasillo común cubierto y en uno de ellos colocaremos las esterillas los sacos y las mochilas y pasaremos la noche a cubierto pues gotea débilmente y no conocemos la meteo de la zona.

Una de las Cuevas de cala Morell.

Alrededor de las ocho nos metemos en los sacos con la confianza de pasar la noche en seco que eso también cuenta. Tendremos tiempo suficiente para recapitular sobre nuestre tercera jornada en la que habremos recorrido alrededor de 29 kilómetros y un desnivel que habrá pasado de los 750 metros. La noche estará muy nubosa y goteará intermitentemente.

            Otras actividades en la zona:
Cami de Cavalls E. 1. Mao-Cala de Caldes. 5-5-26.
Cami de Cavalls E. 2. Cala de Caldes-Playa de Cavallería. 6-5-26.

15 may 2026

44-26. CAMI DE CAVALLS E. 2. CALA DE CALDES-PLAYA DE CAVALLERIA. 6-5-2026.

Dejando atrás Cala Tirant y sus pasarelas de madera.

Cala de Caldes, Salinas de Addaia, Arenal d’en Castell, Ses Salines, Playas de Fornells y Aparcamiento y Playa de Cavallería.

06-05-2026.

Desnivel acumulado 250 m.

Distancia recorrida 31000 m.

Tiempo efectivo de marcha 07:15 h.

Mixto.

Fácil.

En una actividad de senderismo con materiales para la subsistencia no es demasiado fácil hacer una media que ronde los 4 kilómetros por hora aunque quede lejos de los estándares del camino en horizontal y sin carga que es de 5 kilómetos a la hora. Así que será conveniente no engañarse y hacer una programación adecuada para no tener que caminar de sol a sol.

El agua hay que llevarla y reponerla no se hace en cualquier caserío por lo que hay que controlar los lugares de acopio.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Cala de Caldes-Playa de Cavallería procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La noche en Cala de Caldes es cómoda, cálida, húmeda y por encima de todo larga pues alrededor de medianoche ya se nos acaba el sueño y empezamos con las vueltas y con el recuento de molestias: las clavículas nos recordaban que allí había tomate y los pies molestaban más de lo deseable y esperado pero… se hicieron las seis de la mañana del 6 de Mayo de 2026  y nos echamos al día bastante descansados.

            Con la costumbre que no se nos había olvidado recogemos, desayunamos, enmochilamos y alrededor de las siete y cuarto nos ponemos en marcha  con todo el día por delante y que está bastante despejado.

De camino a las Salinas de Addaia.

Inicialmente caminamos a la sombra de la mañana, avanzando hacia el interior alrededor de 4 kilómetros entre fincas agrícolas rodeadas por muros de piedra seca que no acertamos a saber cómo pueden estar en tan buen estado. Las puertas de madera hechas industrialmente se encuentran en muy buen estado y la mayoría de los pilares de ellas están hechos de piedra picada lo que supone una inversión millonaria pero el Gobierno de las Islas sabrá en qué invierte el dinero.

Cruzando las Salinas de Adaaia.

            Se suceden pequeños subes y bajas hasta que nos aproximamos a las Salinas de Adaia enclavadas en una zona más verde de lo que tenemos en general. Allí, orientados al norte y llevando el agua a nuestra derecha avanzamos en medio de un paisaje llano con el Caserío del Port de Addaia al fondo al que llegaremos por un camino muy sombreado.

Cruzamos la urbanización un poco por el sur de la misma y enseguida pasando por la Urbanización de Caves Noves nos llegamos al Arenal d’en Castell con su doble cala.

Las primeras vacas de Mao que vemos.

Ni siquiera nos molestamos en buscar la Font des Codolar ya que había averiguado que un codolar es un torrente lleno de piedras que canaliza el agua cuando hay precipitación consistente.

Es una zona agrícola en la que localizamos a las primeras vacas, pocas eh, de la raza mahonesa que reconocemos por sus colores blanco y negro.

En el Arenal d'en Castell.

La playa tiene unas pasarelas de madera que facilitan su tránsito y poco más adelante, alrededor de las diez y cuarto nos sentamos en una sombra para echar un bocado con ganas pues las clavículas siguen molestando  al igual que los dedos de los pies y eso que la mayor parte del camino ha sido liso y bastante amplio.

Media hora después continuamos por un tramo de camino sombreado que termina depositándonos en la Carretera de Mao que un kilómetro después coincidirá con la que viene de Es Mercadal, para acercarnos a la Urbanización de Playas de Fornells.

Caminamos cerca de la costa acantilada.

No hemos entrado a Ses Salines donde decían que había una fuente pues no creemos de su existencia por lo visto hasta ahora; además estos tramos de carretera con sol algo plomizo no nos invitan a enrollarnos sino a poner la marcha de resistencia bien por el arcén o por un buen tramo de carril bici.

A la entrada hay una circular. En medio tiene un enorme olivo con dos bancos a la sombra y allí nos sentamos para comer fresquitos pues ya es la una. Bueno, para comer, quitarnos las botas para que se aireen los pies y descansar un poco aprovechando la brisilla que corre.

Ruinas de la Basílica de Cap des Port des Fornells.

Alrededor de las dos menos cuarto nos llegamos a la urbanización y compramos agua en el único Supermercado, según nos dicen, de toda la urbanización. Nos ha sobrado con la que llevábamos desde Es Grau y eso es bueno.

Unos cientos de metros por la urbanización nos llevan a Cala Tirant en la que una línea de pasarelas de madera rodea a la cala que abandonaremos por su parte oeste iniciando un remonte  encementado.

A la Entrada de Fornells comemos a la sombra de un precioso olivo.

Continuamos por una calle perteneciente a una urbanización fallida y luego nos liamos con una serie de subidas y bajadas rodeando la costa acantilada desde la que vemos en la distancia el Faro de Cavallería. Se trata de un tramo bastante virgen y con indudable encanto.

Son las tres y media de la tarde cuando alcanzamos la carretera que lleva al Faro de Caballería al que no iremos pues hay cinco kilómetros largos entre ida y vuelta y “nuestros hornos” no están para esos bollos.

Dejando atrás Fornells.

La carretera atraviesa por medio las Ruinas de la Ciudad Romana de Sanisera que visitamos aunque poco tienen que ver.

Echamos un buen trago de agua y tomamos la carretera en sentido contrario al faro con la vista puesta en nuestra derecha ya que inmediatamente tiene que estar, en un pequeño altozano, la Ermita de Camides Far y pensando en una ermita tradicional suponíamos que nos propiciaría un lugar decente para vivaquear.

Ya vemos el Faro del Cap de Cavallería al que no iremos.

No la localizaremos en medio del bosque mediterráneo con sotobosque intrincado y consecuentemente proseguimos por la carretera un poco más de un  kilómetro hasta alcanzar el Aparcamiento del Faro de Caballería donde la dejaremos  para acercarnos a las Playas de Cavallería y Ferragut que están juntas.

Hay que recorrer las dos playas, cosa que hacemos por la orilla del agua, más cómoda que la arena seca y con ganas de finalizar nuestra jornada que hemos prolongado ya algo más de los previsto.

La zona de nuestro Segundo Vivac entre Ferragut y Cala Mica.

Desde mitad de playa visualizo una pequeña edificación en la Punta Ferragut y hacia ella nos dirigimos saliendo del arenal  mientras seguimos nuestro camino y a la que llegamos cuando son las cuatro y cuarto.

Se trata de una caseta de pescadores que está ya abandonada. Tiene un porche cubierto orientado al este que podría ser útil en caso de lluvia pero corre una brisa fría y molesta que no invita a quedarse a su amparo, por lo que buscamos la parte oeste de la casa que a sotavento nos propicia mejores condiciones y allí nos quedamos.

Jara en la Playa de Cavallería.

Soltamos las mochilas y nos bajamos a la orilla rocosa del mar para remojarnos los pies cosa que agradecemos y que servirá para comprobar el deterioro de los mismos que ya llevamos con algunos esparadrapos. Quieren caer algunas gotas en una tarde ligeramente ventosa y frescucha.

Cenamos con compañía en Punta Ferragut.

Disponemos de tiempo para descansar, buscar algún sitio cómodo para vivaquear, que los hay y hacernos la cena que compartiremos con un par de gaviotas dispuestas a comer de nuestra mano.

 Alrededor de las ocho nos metemos en los sacos aprovechando una depresión próxima un tanto arenosa y bastante protegida del viento. Si lloviera tenemos el cubierto muy cerca.

Ocaso en Punta Ferragut.

En horizontal y bastante cómodos hacemos el arqueo del día en el que hemos recorrido una distancia que no bajará de los 31 kilómetros y en cuanto a desniveles, no son fáciles de calcular pero estimamos alrededor de los 400 metros. Nos dormiremos enseguida convencidos de que tras nuestra “entree” el asunto debe empezar a mejorar.

Otras actividades en la zona:
Cami de Cavalls E. 1. Mao-Cala de Caldes. 5-5-26.


 

14 may 2026

43-26. CAMI DE CAVALLS E.1. MAO-CALA DE CALDES. 5-5-2026.

En la Cala de Sa Mesquida termina el primer tramo de asfalto.

Puerto de Mao, Sa Mesquida, Es Grau, Cap Favaritx y Cala de Caldes.

05-05-2026.

Desnivel acumulado 350 m.

Distancia recorrida 27500 m.

Tiempo efectivo de marcha 07 h.

Mixto.

Fácil.

Se trata de un recorrido de dos y un poco más de las etapas convencionales del Cami de Cavalls que como comienzo puede estar bien aunque podríamos haberla alargado un poco más. La autosuficiencia tiene sus ventajas y sus inconvenientes y hay que hacer una planificación adecuada para no cometer errores que habría que pagar y al contado.

El agua hay que llevarla en cualquier época del año sabiendo que en determinados tramos no podremos reabastecernos. Es imprescindible controlar esos puntos de abastecimiento.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Mao-Cala de Caldes procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

En alguna ocasión nos había pasado por la cabeza el asunto del Cami de Cavalls, una ruta circular de senderismo en la Isla de Menorca, pero se quedó en algo remoto y carente de motivación.

Pasados los años supimos más: la actividad se organizaba en veinte etapas bastante ligeras, estaba constituido íntegramente por el GR223 muy bien señalizado y con una longitud de alrededor de 190 kilómetros, ¡también un desnivel de alrededor de 4000 metros! podía ser un reto de cierto interés y les propongo a mis chicos echarle un tiento pero a nuestra manera, advirtiéndole a mi chica que no era precisamente  un agradable “paseo marítimo” sino que podía ser un reto de fuste.

Cenando en el Ferry Barcelona-Mao

Juan lo ve bien, como siempre y mi chica que lleva una temporada padeciendo con sus pies y con la moral un tanto maltrecha está llena de dudas, pero como ya imaginábamos terminará sumándose a la empresa.

Se puede hacer el Cami de Cavalls de todas las formas imaginables: corriendo, alguno lo hace en diecisiete horas; en bici, andando e incluso a caballo y claro, nosotros lo intentaríamos en siete jornadas y sin saltarnos nada, que el personal acostumbraba a picarse algunos tramos utilizando taxis y en modo subsistencia lo que nos metía bajo un triple azote: la longitud de las etapas algo exigente; el peso pues llevaríamos lo necesario con la excepción de la tienda ya que no se puede acampar  y consecuentemente vivaquearíamos y la disponibilidad de agua que debería ser importante.

Al final del Puerto de Mao localizamos las balizas del GR223.

De los dos sentidos posibles elegimos el contrario al de las agujas del reloj partiendo de Mao y haciendo cuatro etapas hasta Ciutadella y tres de vuelta a Mao. Serían 6 vivacs y una noche de Albergue en Ciutadella para pegarnos un buen remojón que agradeceríamos sobremanera y lavar ropas que también ya que imaginábamos que no podríamos refrescarnos ni en ríos ni en barrancos y el agua del mar no sería lo más recomendable en nuestras circunstancias.

Con estas premisas fijamos una fecha ente abril y mayo con días largos, con temperaturas muy agradables para caminar aunque sabíamos que en esa época podía haber algunas lluvias.

Llegando a Sa Mesquida.

Reservamos lo necesario para comenzar el 4 de Mayo de 2026, viajamos a Tiana con la furgo por la mañana con tiempo, para estar unas horas en casa de nuestros hijos y nietos y para que al final de la tarde, Oscar nos llevará con tiempo al Puerto de Barcelona al objeto se tomar el Ferry de Trasmed que partía a las 22:30 horas.

Embarcamos cuatro gatos pues el ferry se mantiene en esta época gracias al transporte de mercancías y perdidos en semejante barco cenamos unos bocatas de reglamento con unas naranjas y unas cervezas frescas, nuestra forma de aprovechar el tiempo adaptándonos a las circunstancias conocidas y no dependiendo de aquello que no controlábamos.

Gladiolos silvestres en toda Menorca.

Luego en las butacas cada cual intentará dormir lo que pueda o al menos descansar pues éramos sabedores que a las siete de la mañana atracaría el ferry en Mao y comenzaría  nuestro Cami de Cavalls sin solución de continuidad.

A la hora prevista del 5 de Mayo de 2026 el ferry atraca en el Muelle del Puerto de Mao y nosotros, ya desayunados según nuestro programa, seguimos al funcionario que nos acompaña hasta la salida de las instalaciones situadas en la parte noroeste del puerto. Es una zona de afueras y en obras.

Es Grau desde la albufera.

Expectantes como no podía ser de otra manera y algo desubicados buscamos y encontramos las balizas rojiblancas del GR223 y las encontramos en el final del puerto donde una teórica ría, debía de llegar al mar pero no; la ría no tiene agua y buscamos nuestro camino entre las obras pues hemos de ir al oeste.

Creo que este finde se celebró la Carrera del Cami de Cavalls y a los corredores, a consecuencia de las obras, les marcaron un trazado a través de unas instalaciones de la Comandancia Naval de Mao. Nosotros no podemos pasar y hemos de buscarnos la vida, lo que se saldará con una media hora larga de camino alternativo y un par de kilómetros de los que suman y ¡empezamos bien!

Hay tramos de camino que son tan amplios como una pista.

Una carreta sin circulación, indicada a Sa Mesquida nos lleva finalmente al GR y por ella avanzaremos alrededor de 3 kilómetros guiados por las balizas y con algún poste indicador de direcciones. Entramos en descenso suave a la urbanización de Sa Mesquida y la atravesamos para alcanzar la pequeña cala, primera de una serie que va a ser numerosísima.

 Allí aparece el primer de los, alrededor de 2000 postes de madera indicadores del GR, el número 7 de la etapa 01. Hay que decir como comprobaremos después que en las carreteras no los hay y tampoco en las calas.

Cap Favaritx aparece muy lejano.

El cielo tiene algo de nubosidad que únicamente resta luminosidad  y montados en nuestro camino que empieza con pequeños subes y bajas, nos vamos de cala en cala en la zona de Binillauti.

El terreno es pedregoso y con la vegetación arbustiva clásica del Mediterráneo y con la vista puesta en todo lo que nos rodea avanzamos al norte llevando a nuestra derecha el mar: siempre a nuestra derecha.

Desde una cala en la Albufera de Es Grau vermos la Torre de Rambla.

Un par de kilómetros más adelante, nos hemos alejado un poco de la costa, aparece una carretera que viene de Mao y con ella nos llegamos hasta las inmediaciones de Es Grau donde termina la primera atapa convencional de poco más de 10 kilómetros. Van a ser las once menos cuarto.

Dejamos las mochilas y nos alargamos al pueblo para comprar agua pues sabemos que a partir de allí no hay lugares donde aprovisionarse en un buen tramo de camino. Un kilómetro entre ida y vuelta nos dejan con 9 litros de agua en el cartel de la segunda etapa donde echamos un bocado pues no sabíamos que había unos bancos de camino al pueblo. Preferimos peso a incertidumbre por escasez de agua.

Hay zonas de pasarelas de madera y casitas de pescadores en calas desiertas.

Continuamos entrando en la Albufera de Es Grau por un camino ancho, transitado, llano y sombreado hacia la Cala Tamarrels. Visualizamos la Isla Colom y en la distancia, enseguida aparecerá el perfil del Cap de Favaritx  con su faro.

No localizamos la Font de Se Oli, pero no nos extraña y no contábamos con ella ya que no localicé nada en internet y continuamos un tramo de cala en cala visualizando la Torre de Rambla a la que no iremos y pasando por Cavaller y Morella ya siempre con la vista puesta en el faro; luego, las Playas de Tortuga y Capifort.

De cala en cala hay siempre subes y bajas.

Es la una y media cuando alcanzamos la carretera que continúa hacia el faro. Hacer calorcillo pero la brisa marina lo suaviza convenientemente y junto al cartel nos sentamos a comer en unas piedras, no es difícil encontrarlas.

Alrededor de las dos y cuarto dejamos las mochilas y nos vamos de ligero hasta el faro. Será poco más de medio kilómetro

Favaritx es un faro precioso.

Al faro no se puede acceder pero si rodearlo y fotografiarlo. Se trata de uno de los reconocidos Faros de Menorca decorados con bandas negras sobre el fondo blanco inmaculado de la isla. El paseíto nos servirá para comprobar que los hombros nos están molestando pues las mochilas pesan, que las piernas acusan la falta de costumbre para hacer camino y que los pies están algo recalentados: nada que no esperáramos.

Recuperadas las mochilas continuamos al oeste un par de kilómetros más  y luego por camino con subes y bajas entre pequeñas calas alcanzamos el Pou de Caldes, una prominencia con casa arruinada desde la que vemos la Cala de Caldes a la que hay que bajar pues allí está nuestro final de etapa.

Foto con el Faro de Cap Favaritx.

Atajamos ligeramente en descenso y llegados a la pedregosa playa, soltamos las mochilas y nos vamos a remojar los pies es un ratito agradable entre el agua que remueve la posidonia muerta. Son las cuatro y cuarto.

Nos hemos proscrito bañarnos para evitar las molestias de la sal en la piel y no tenemos nada mejor que volver a las mochilas en un lugar arenoso y llano, sacar las esterillas y ponernos a descansar pues son las cinco menos cuarto. Sin querer, el asunto se saldará con una agradable siestecilla.

Los terrenos están rodeados con vallas de piedras y puertas de madera en toda Menorca.

Luego me calzo y me voy a dar una vuelta para ver si pesco algo. Lo que encuentro un poco más atrás de la playa es una zona verde en la que hay un pozo de agua para animales que tiene algún uso en la casa de pescadores que hay allí: tiene un banco de piedra adosado a la pared de la misma, una mesa de madera bajo la estructura de un sombrajo veraniego u unos sillones de palés sobre un trozo herboso y llano y allí, con todas esas comodidades vamos a montar nuestro vivac.

En el exterior de una casita de pescadores tendremos nuestro cómodo primer vivac.

Nos organizaremos allí, preparemos nuestra cena medio caliente que ajusticiaremos con ganas, beberemos en condiciones pues contamos con agua sobrada y sobre las ocho, extendemos las esterillas y nos metemos en los sacos. Hemos aprovechado el día cumpliendo nuestro programa, habremos recorrido alrededor de 27,5 kilómetros  y con un desnivel de alrededor de 400 metros en una etapa que, curiosamente, es considerada de las llanas. Ha sido nuestro estreno en la isla y hemos entrado en contacto con todas las especias con las que tendremos que aderezar nuestro plato.

Para ver la Continuación.